Los más chulos del barrio: Harry “el Sucio” Callahan

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¡Hola y bienvenid@s a una nueva entrega de nuestros chulazos de barrio! En anteriores artículos de esta sección os hablé de John McClaneMadmartigan, o Peter Venkman. En esta ocasión, y hablando de alguien cuyo trabajo está ligado al cumplimiento de la ley, quiero analizar la figura de uno de los personajes más míticos del cine policíaco. Se trata de alguien que trabaja en el departamento de policía de San Francisco, regala muchas frases lapidarias en cada película donde aparece, lleva siempre un Magnum (el mejor revólver del mundo para él), y se asegura de que los malos estén tan muertos que no vuelvan a incumplir la ley. Así que el personaje de hoy es… ¡Harry Callahan, alias Harry el Sucio!

Os aseguro que esto estaba así de caótico cuando llegué.

Este personaje ficticio, al que dio vida Clint Eastwood en las cinco entregas que tuvo su saga, es otro de esos casos en los que pienso que fue la persona adecuada quien interpretó el papel adecuado. ¿Qué habría sido de Harry el Sucio con otro actor? Es imposible de saber desde luego, pero pienso que la saga no habría llegado ni a cinco entregas ni habría perdurado tanto su recuerdo en el tiempo. Muchas personas relacionan siempre a Clint con las películas del oeste, y es innegable que en ellas se movía como pez en el agua, regalándonos papeles de pistolero que daban mucho valor a cualquier aventura en la que apareciese. Pero claro está, Clint no sólo hacía películas del género citado, sino que también se prodigaba en otros géneros como el policíaco. Se podría decir que, a su manera, Harry Callahan es como uno de esos pistoleros que campaban a sus anchas por polvorientos poblados, pero haciéndolo en esta ocasión como representante de la ley en la ciudad de San Francisco.

¿Qué hace especial a Harry el Sucio?

En primer lugar, que no deja que nadie le tosa, sea un superior del departamento o cualquier criminal que intenta acabar con él a menudo. ¿Que su jefe le dice que cuándo va a cortarse el pelo? Pues Harry lo hará después de que lo haga su jefe. ¿Que su jefe le suspende de empleo? Pues Harry le da su placa de varias puntas y le dice que ahí tiene un supositorio para metérselo por el trasero. Con dos bemoles. Y con los criminales más de lo mismo, no se deja intimidar por amenazas de nadie, ya sea una persona armada hasta los dientes y aunque esté bien acompañada. Así es Harry, llamado el sucio porque le terminan asignando los trabajos más sucios que no quiere ningún otro policía.

Ahora que eres mi compañera lleva siempre chaleco antibalas.

Como decía antes, es un amante del revólver Magnum, y eso da pie a una de las mejores frases de la primera película de la saga, mientras apunta con el arma a un atracador y le dice… “Ah, ah… Sé lo que estás pensando, si disparé las seis balas o sólo cinco. La verdad es que, con todo este ajetreo yo también he perdido la cuenta. Pero siendo éste un Magnum 44, el mejor revólver del mundo, capaz de volarte los sesos de un disparo, ¿no crees que debieras pensar que eres afortunado? ¿Verdad que sí, vago?”

Por otra parte, la tasa de mortalidad de los compañeros que le asignan a Harry es muy alta. Porque la mayoría o bien terminan muertos, o bien heridos, cambiando algunos de profesión. Incluso el bueno de Harry, si bien advierte siempre a cada nueva persona que le acompaña de tal circunstancia, también confiesa que en algunos casos harán cábalas para ver quien acierta el tiempo de vida que le queda a quien esté con él. Y también es notoria la cifra de dólares que el departamento de policía debe abonar tras cada tiroteo o persecución donde Harry esté presente.

No es un revólver pero me servirá.

Otra frase mítica que suelta Harry es aquella sobre que las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno. Porque así es Harry, un tipo que vive al límite la mayor parte del tiempo, pero que es tan chulo que pasea como nadie sobre el filo de la navaja. ¿Que va a ver a un mafioso al hotel donde se está celebrando la boda de la nieta? No pasa nada, Harry se acerca y cuando le reciben dos tipos fornidos, y él le dice a la recepcionista que vaya pidiendo una ambulancia para esos dos tiparracos. Tras eso, y tras provocarle un infarto al citado mafioso mediante su don de palabra, Harry lo achacará a que el pobre tipo vio la cuenta de la boda. ¿Que atracan un restaurante chino donde está Harry? Pues él mira a uno de los asaltantes y le dice que ha olvidado su galleta de la suerte, y que dice que el tipo la acaba de cagar.

Y este es a grosso modo “Harry el Sucio” Callahan, un tipo que conviene tener siempre de vuestro lado (aunque no muy cerca por si os disparan por su culpa) y que no os pille quebrantando la ley. Esto es todo por hoy. ¿Y a vosotros, os gusta el personaje? ¿Qué recuerdos os trae? ¡Hasta otra!



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en el fanzine "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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