Mesa de Redacción: De Stan Lee, lo mejor

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Bienvenidos, una vez más, a nuestras dependencias secretas, la guarida de los héroes y villanos que conforman La Cosas que nos Hacen Felices. Os dejamos entrar a la reunión secreta de nuestra pequeña liga, para haceros partícipe, como viene siendo habitual, de una pequeña parte de nuestra vida secreta como seres humanos. Quitaos la máscara y venir a sentaros con nosotros, para debatir sobre nuestro cómic favorito de Stan Lee, como tardío homenaje a su paso a otro universo.

Jose Carlos García

A estas alturas serán pocas las personas que no sepan que el gran Stan Lee falleció a inicios de la semana pasada. Es cierto que, ya sobrepasados de largo los 90 años y camino de los 100, era lógico que este hombre nos dejara tarde o temprano, pero eso no evita el hecho de que de una manera u otra, en algunas personas nos venga un ataque de nostalgia para recordar el por qué Marvel es a día de hoy lo que es, cosa que debe en gran parte a Stan. Aunque ya venía siendo una constante cuando el hombre estaba vivo, ahora nuevamente se discute sobre su papel real en la creación de tantos y tantos personajes de cómic que todo el mundo conoce. Yo qué queréis que os diga, pero no voy a entrar en ese debate, y lo que sí voy a hacer es compartir cuáles son mis cómics favoritos de Stan Lee y el por qué.

Voy a hacer un poco de trampa si me permitís, ya que, en lugar de destacar uno o dos cómics, lo que voy a hacer es quedarme con su primera etapa en Spiderman junto a Steve Ditko. La razón es sencilla: ya desde el inicio Spiderman es el superhéroe perfecto, del que se sentaron prácticamente la totalidad de los pilares de su universo. Con Stan Lee y Ditko se nos presenta a Peter Parker, esa persona del montón que consigue poderes arácnidos, y que se dedicará a hacer el bien mientras intenta compaginar su labor de superhéroe con su desastrosa vida normal. Hasta la irrupción de Stan con sus creaciones en Marvel, apenas tenían importancia las vidas personales de los superhéroes más allá del por qué eran como eran y por qué hacían lo que hacían.

Y es por eso que Spiderman es, más que un personaje ajeno a nosotros, un amigo, que bien podría ser nuestro vecino. Y ya desde su creación por Stan aparecen la tía May, John Jonah Jameson, Gwen Stacy, Mary Jane (aunque no se le vea la cara hasta mucho tiempo después de estos números iniciales), así como la mayoría de los mejores villanos a los que se ha enfrentado el arácnido hasta la fecha. También desde sus comienzos se había retratado la muerte del tío Ben, y había quedado para la posteridad esa frase de que “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Así que, si a lo anterior le sumamos ese entusiasmo que Stan transmitía a sus lectores con cualquier cómic de cualquier personaje que escribiera, no puedo más que agradecer haber leído cómics de Stan, que tan buen poso me dejaban. Sería mejor o peor guionista, pero es innegable que te hacía creer de verdad que, cada cómic que ibas a leer, iba a romperte los esquemas.

Máximo Simancas

Tuve la suerte de descubrir a Stan Lee, y al Universo Marvel, a través de la Biblioteca Marvel de Forum con la que continuó Panini. Aunque es un formato muy denostado por los aficionados más veteranos, algo que comprendo hasta cierto punto, en su momento fue una oportunidad para leer las aventuras fundacionales de personajes como Spiderman de forma asequible.  ¿Por qué digo esto? Porque estas circunstancias me permitieron leer las historias de creadores como Lee, Kirby y Ditko en la franja de edad para la que fueron concebidas: la infancia y la preadolescencia. En este contexto, se entiende mejor que me cautivara la épica colección de Thor.

A día de hoy, habiendo seguido la trayectoria del enorme Jack Kirby, sé que es probable que él concibiera muchas de las ideas puestas en práctica durante esta etapa. Sin embargo, los diálogos y la colaboración de Lee contribuían a crear ese ambiente de culebrón que tanto favoreció a la Casa de las Ideas frente a la Distinguida Competencia. Por eso, es difícil escoger un número de la serie de Thor, en la que estos gigantescos autores desarrollaron una serie de tramas muy atractivas. Sin embargo, he optado por el número 126 de Thor, el primero en ser bautizado de esta manera después de que el Dios del Trueno pasara a protagonizar de forma definitiva la cabecera que antes era Journey into Mystery. En este cómic confluyen muchas de las líneas argumentales que habían aparecido en entregas anteriores, y muestra el enfrentamiento entre el superhéroe y Hércules, su pendenciero equivalente griego.

Pongámonos en situación: Thor acaba de revelarle su identidad mortal a su novia Jane Foster, algo que no le ha sentado nada bien a su padre Odín, que no aprueba la unión. Tras volver de una de sus batallas y desobedecer una orden de su rey y progenitor, se encuentra a Hércules coqueteando con la mujer por la que ha renunciado a su posición en Asgard. El gallito semidiós le desafía a un duelo y, como sucedía con alarmante frecuencia en la Marvel de los sesenta, los dos héroes acaban a guantazo limpio en plena ciudad, destrozando todo a su alrededor. Los textos de acompañamiento nos aseguran que es el combate del siglo, y yo me lo creo.

Pero… ¡atención! En pleno punto álgido de la batalla, Odín le arrebata a Thor la mitad de su poder como castigo, por lo que es derrotado. Nuestro protagonista no termina la aventura echándose unas risas junto a Lois Lane o Alfred, sino humillado frente a la mujer que ama, desterrado y convertido en el hazmerreír de su ciudad adoptiva, Nueva York. Todo ello, narrado a través de diálogos rimbombantes y soliloquios. Una conclusión impactante para un joven lector como yo.  Años después, sabría que Odín ya había castigado antes a Thor, y que volverían a enemistarse mil veces más. Años después, me habría quejado del polémico entintado de Vince Colletta, o habría sentido algo de grima ante el papel de plañidera constante que le había tocado interpretar a la pobre Jane. Pero Stan Lee, con un olfato ¿casi? sobrehumano para el marketing, sabía cuál era su público. Sabía lo que necesitaba en ese momento. Sabía qué vocabulario usar para aportarle un barniz de trascendencia a las historias y cómo, con los colaboradores adecuados, despertar la imaginación de un niño. De un niño de 1966 o del 2006.

Adrián de la Fuente

Introducción

Pues voy a hacer un poco de trampa y no voy a mencionar uno sino cuatro. Mis cuatro cómics favoritos de Stan Lee y Jack Kirby. No solo digo Stan Lee sino también Jack Kirby porque no puedo entender mi selección separando uno de otro. Estos cuatro cómics son los cuatro primeros números de Los Vengadores (The Avengers), en los cuales se establecieron algunas de las características fundamentales del que, ahora, es el grupo más popular de Marvel, por sus adaptaciones cinematográficas.

¿Por qué son mis favoritos?

Antes que nada comentar que Los Vengadores se crearon como resultado del retraso en la publicación del nuevo título de Marvel, Daredevil, junto con The X-Men. Dos colecciones con las que el jefe de la Marvel de entonces, Martin Goodman, buscaba repetir el éxito de The Fantastic Four y Spider-Man.

Parece ser que, para Stan Lee, la solución más rápida para sacar dos colecciones en las fechas establecidas fue reunir en un título a cinco personajes Marvel que ya tenían cabecera propia. Se escogieron a Hulk, al Hombre Hormiga, a la Avispa, a Iron Man y a Thor. Jack Kirby sería el encargado de dibujarla. Dado que todos los personajes mencionados ya tenían algo de recorrido en la compañía y habían sido dibujados con anterioridad por él, fue más fácil improvisar un primer número de The Avengers que pudiera salir a la par del de The X-Men.

El no partir de cero permitió a Lee y Kirby centrarse en aspectos que sentarían las bases Los Vengadores y los diferenciaría de otros grupos de superhéroes. Menciono algunos:

  • El origen de Los Vengadores como grupo se muestra en su primer número y no mediante el uso de flashbacks (4 Fantásticos o X-men) o con posterioridad a sus comienzos (La Liga de la Justicia).
  • Cada personaje aporta algo en el origen del grupo: Thor su contexto, Asgard, y su antagonista, su hermanastro Loki; Hulk es el personaje manipulado involuntariamente por el villano que, indirectamente, los unirá a todos, a través de sus secundarios Rick Jones y la Brigada Juvenil; el Hombre Hormiga propone que trabajen juntos; la Avispa les da nombre; Iron Man les cederá su Mansión en Manhattan y les proporcionará tecnología y financiación. Los Vengadores pasan a ser así uno de los máximos exponentes de la idea de Universo Marvel como universo compartido.
  • Sus marcadas personalidades darán lugar a constantes disputas. Así Hulk, al sentirse incomprendido por sus camaradas, abandona el grupo en el segundo número, para combatirlo en el tercero, junto a Namor, un personaje recuperado de la Golden Age.
  • En el cuarto número Namor, involuntariamente, rescata a otro personaje de la Golden Age, el Capitán América, que se une a Los Vengadores ocupando el lugar de Hulk. Se establece así otro de los rasgos característicos de esta colección: Los constantes cambios.

Conclusión

Estas son algunas de las razones por las que estos cómics de Lee y Kirby son mis favoritos. Cómics que, además, considero que han aguantado bastante bien el paso del tiempo al primar en ellos lo épico sobre los acontecimientos históricos y políticos.

Sofía Ricarte

Puesto que, visto lo visto, casi ninguno de mis compañeros ha tenido a bien explicar cual era su ÚNICO cómic favorito de Stan Lee, yo voy a ser breve y concisa. Eso no quiere decir que vaya a ser original, la verdad. Y voy a explicar que mi cómic favorito es el número 110 de Strange Tales. ¿Por qué? Por que Stan Lee y el admirado Steve Dikto introdujeron al que, desde mi más tierna infancia hasta la fecha, ha sido mi personaje favorito del Universo Marvel: El Doctor Strange.

Desestimando, por que no es el momento ni el lugar, quien tuvo mayor peso en la creación del personaje, lo cierto es que un mago, un mago de verdad, en un universo dominado por mutantes, mutados, y desgraciados afectados por todo tipo de accidentes radioactivos, era maravilloso. Lo X-Men fueron mis primeros cómics, pero fue el Doctor el que me enamoró de un mundo nuevo.

No hay razones técnicas más allá del sentimentalismo, pero ¿Que nos queda del arte si lo privamos de nuestra propia emoción? La calidad es objetiva, por supuesto, pero pienso que lo que queda del legado de Lee es eso. La avalancha que provocó en la vida de algunos de nosotros, la magia que introdujo en ellas.

Juanjo Avilés

Es muy complicado poder decidir cuál es tu historia favorita de Stan Lee. El mítico guionista es el padre fundador del Universo Marvel y  lo largo de los años creó innumerables historias de los héroes que se han ganado un rincón en nuestro corazoncito friki.  No sé si es su mejor cómic, pero el que más me impactó fue sin duda el número 16 de la primera colección de los Vengadores, la historia “El viejo orden cambió”. En esa historia Stan  Lee une sus fuerzas con otra gran leyenda como es el legendario dibujante Jack Kirby para mostrarnos el primer cambió en la formación del grupo principal del Universo Marvel.

Tiene fecha de publicación de mayo de 1965 y en esa época aún se estaban sentando las bases del genero superheróico. La idea detrás de los Vengadores era la de crear un grupo que fuera la contrapartida marvelita a la Liga de la Justicia de DC Comics. Para ello Stan Lee unió las aventuras de las principales figuras de la editorial, Thor, Iron Man, Hulk, Hombre Hormiga y la Avispa, a los que posteriormente se uniría el Capitán América.

Pero el guionista tenía bastantes dificultades para coordinar las aventuras de estos primeros espadas en los Vengadores con las de sus series propias. Recordemos que se estaban sentando las bases para crear un universo cohesionado donde la continuidad estaría más arraigada que en la Distinguida Competencia. Así pues Stan Lee decidió prescindir de Thor, Iron Man, Hulk, Hombre Hormiga y la Avispa para unir al Capitán América tres personajes secundarios sin serie propia: Ojo de Halcón, La Bruja Escarlata y Mercurio (la serie del héroe abanderado contenía aventuras suyas en la II Guerra Mundial).  De esta manera los argumentos de la colección de los Vengadores podían centrarse en sus personajes sin ningún problema, pudiendo profundizar más en sus personalidades y problemas.

Fue un movimiento doblemente arriesgado. Por un lado, los nuevos Vengadores eran mucho menos populares que los anteriores y además no eran propiamente héroes. Habían aparecido como villanos en las series de Iron Man y los X-Men. Stan Lee nos presentó así unos personajes grises, antecedentes a los antihéroes que fueron apareciendo posteriormente.  Recuerdo que la primera vez que leí este cómic (siendo bastante jovencito) me impresionó ver a los grandes héroes dejar paso a estos “personajillos” y pensar que no tenía sentido colocar a unos villanos en los Vengadores. Pero a la vez me picó muchísimo la curiosidad, lo suficiente para buscar por todas las tiendas de Madrid el siguiente número para ver como continuaban sus aventuras. Y teniendo en cuenta la manera en la que se publicaban en nuestro país los primeros cómics de Marvel, eso sí que fue toda una aventura.

 

Y esto es todo por ahora, pequeños aprendices de super héroes. Ahora es vuestro turno. Poneos en pié, y lanzad una última oda a Stan The Man, contándonos cual fue vuestro cómic favorito de los suyos. Eso sí, sin hacer tantas trampas como nuestros colaboradores. Nosotros volveremos a reunirnos a nuestra guarida secreta en breves. Hasta entonces… sed felices.



el autor

En mis ratos libres soy la Chica Ardilla

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