Tras veintinueve años y siete películas, la saga Misión Imposible terminará este 2025 con Sentencia final, dando por cerrada una de las sagas más consistentes del cine comercial americano de las últimas décadas. Es más, no sería descabellado afirmar que, tal vez, Misión Imposible sea la mejor saga de la historia del cine. Al fin y al cabo, si nos fijamos en alguna que otra franquicia, veremos que hay películas de toda clase. Le pasa a Star Wars, a El señor de los anillos (ay, esa trilogía de El Hobbit), a Indiana Jones, James Bond o Jason Bourne. Ninguna de estas cuenta con la consistencia de una saga que, incluso cuando ha buscado el riesgo, ha acertado de pleno.
Nuestro retroanálisis de Misión Imposible (1996).
Nuestro retroanálisis de Misión Imposible 2 (2000).
Las películas de Misión imposible ordenadas de peor a mejor
Por ello, en Las cosas que nos hacen felices, voy a repasar, paso a paso, el camino que nos lleva hasta la última gran misión de un Tom Cruise que, a sus 63 años, se sigue atreviendo a todo con su personaje más icónico. Y en este viaje nos daremos cuenta de los vaivenes de la saga, adaptándose a los distintos modelos del cine de acción de los últimos 30 años.
Comenzamos.
El camino a la Sentencia final: análisis de todas las películas de Misión Imposible
¿POR QUÉ NOS CAEMOS? PARA APRENDER A LEVANTARNOS.
Aunque Misión Imposible 3 tuvo una buena recepción crítica (hay quienes la consideraban la mejor de la saga hasta ahora) no recaudó lo mismo que las anteriores entregas. Eran las horas más bajas de Tom Cruise, que no conseguía estrenar un éxito pese a intentar cambiar de registro en películas como Valkiria, la primera vez que coincidió con el guionista Christopher McQuarrie, una figura fundamental en la saga Misión Imposible.
Cuando un actor sufre el inevitable declive en su carrera, suele elegir entre dos caminos: la autoparodia o a la reafirmación en sus interpretaciones clave. En la primera vía, su apuesta por el cameo en Tropic Thunder, la película de Ben Stiller sobre el mundo del cine. En la segunda, continuar las aventuras de su personaje emblema: Ethan Hunt.

Sin embargo, Paramount no lo tenía tan claro. El bueno de Tom había rodado un anticipo de Misión Imposible con su película Noche y Día, todo un fracaso pese a contar con Cameron Díaz como coprotagonista. Así que la productora invitó a Cruise a reducir su papel con vistas a continuar la saga sin Ethan Hunt.
Todo un golpe en la línea de flotación del ego de Cruise. Pero si algo ayuda a reconfigurar el ser de un narcisista es destruir su aparente armadura para reconstruirla de nuevo. Así, el planteamiento de rodar una película que despida a Ethan Hunt y presente a un sucesor se convirtió, paradójicamente, en la mejor entrega de la serie.
LA MORTALIDAD DE ETHAN HUNT, LA MEJOR BAZA DE LA SAGA
Hasta la cuarta entrega de la serie, Ethan Hunt era el absoluto protagonista de todas las películas, un super espía capaz de salirse con la suya por su brillantez táctica (primera entrega), sus habilidades superheroicas (segunda entrega) y su determinación a salvar a la persona que más quiere (tercera entrega).
La certeza de dar un cierre a su historia obligaba a dar espacio a otros personajes para un hipotético futuro de la saga. Por eso, en Protocolo fantasma se le da una trama a cada uno de los miembros del equipo. Los inicios de Simon Pegg en el trabajo de campo, la venganza personal del personaje de Paula Patton y el conflicto de Jeremy Renner, candidato a ser el sustituto de Ethan Hunt en las siguientes películas.
Cada uno tiene su desarrollo y su momento de lucidez, no son meras comparsas como en otras películas de Misión Imposible.

Y claro, llegados a este punto, ¿Qué parte cumple nuestro Tom?
El de dar lo mejor de sí mismo y algo más.
Tras haber apostado por no utilizar dobles en sus escenas de acción, Cruise se atrevió a rodar la escena de la escalada del Burj Khalifa (por aquel entonces, el edificio más alto del mundo). Fue la primera vez en la saga en la que se publicitó el realismo de las escenas de riesgo y uno de los ejercicios de implicación actoral más importantes de las últimas décadas.
Así que, paradójicamente, el dar un paso al lado de Cruise, el restarse importancia ayudó a visibilizar lo importante que era Ethan Hunt para la saga.
SE ASIENTAN LOS CIMIENTOS DE LA SAGA
Para esta cuarta entrega y fiel a su decisión de cambiar de director, se apostó por Brad Bird, un hombre curtido en la animación (El gigante de hierro, Los increíbles), en su estreno en acción real. Y menudo sentido del ritmo que tiene el bueno de Bird.
Gracias a su labor y la de los guionistas, Protocolo fantasma asentó la esencia narrativa de la saga, aunque se tuviera que esperar hasta la cuarta película de esta.
Precisamente por el apostar por misiones colectivas, se decidió que cada una de las submisiones que hay en la película, minuciosamente preparadas, estén repletas de fallos que lleven a improvisar en cada momento y que el bueno de Ethan Hunt demuestre su determinación para cumplir su misión, sea como sea.

Esto queda patente en las negociaciones paralelas en el hotel en Dubai o la impresionante escena del concesionario, donde se tira de un coche a varios pisos de altura con tal de alcanzar el detonador que permita desactivar los misiles nucleares.
Mención especial para un villano que, siendo de los más desdibujados de la saga, consigue ser el reverso oscuro de Ethan: un fanático capaz de todo con tal de destruir el mundo.
LA ESCENA
Una obra maestra como Misión Imposible: Protocolo fantasma está repleta de grandes escenas para el recuerdo, pero la mejor de todas ellas es esa escalada en el Burj Khalifa, la primera vez que sentimos que esa misión imposible era realmente posible, gracias a un actor único en su especie.
EN DEFINITIVA
Misión Imposible: Protocolo fantasma fraguó la esencia de la saga gracias a un Ethan Hunt despojado de implicaciones personales, que trabaja en equipo con otros espías con sus propios problemas y que es capaz de resolver una misión no solo por la brillantez de su estrategia, sino por su férrea determinación.
¡Un saludo y sed felices!
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