InicioCineLa huella de Christopher Nolan en The Batman (2022)

La huella de Christopher Nolan en The Batman (2022)

Finalmente, ya tenemos aquí a The Batman. Primero de Ben Affleck y, luego, de Matt Reeves con Robert Pattinson. Un guión que se planteó con un enfoque concreto, manteniendo la perspectiva comiquera de Zack Snyder, enfrentando a Batman con un Deathstroke que conocía su identidad. Sin embargo, las críticas que sufrió un Ben Affleck al que, como he dicho en otras ocasiones, no se le perdonó no ser Christian Bale hicieron que abandonara el barco y el timón lo recogiera un Matt Reeves que no creía en ese Batman tan…Batman. Y, en una decisión inteligente, apostó por su propia visión del personaje, amparada bajo la larga sombra de Christopher Nolan.

Sí, es importante hablar de Christopher Nolan. Es capital, ya que se trata del autor más aclamado de las adaptaciones del hombre murciélago (lo siento, Tim Burton) y el que más ha influenciado en el tono que dominó al Universo DC de Zack Snyder.

Así que, entrando en spoilers masivos, vamos a analizar qué hay de Nolan y que no hay en esta The Batman de Matt Reeves. Lo que, de por sí, no es ni bueno ni malo. De hecho, es malo en la medida en que se ha perdido frescura con respecto al Batman de Ben Affleck, más alejado del de Christian Bale.

¿QUÉ HAY DE CHRISTOPHER NOLAN EN THE BATMAN?

La Gotham de The Batman (2022)

Vayamos a lo nuclear. El tono. Sin perder de vista los cómics originales, la trilogía del caballero oscuro apostó por una visión más realista de las andanzas del hombre murciélago. Todo su entrenamiento y sus herramientas están explicados con detalle. De todas ellas, El caballero oscuro es la que más se adentra en el policiaco épico al estilo Michael Mann, con un atraco que recuerda a Heat y una fotografía muy Collateral.

Esta The Batman también apuesta por un enfoque realista, con un hombre murciélago que es eso, un hombre. Que se pasa más tiempo caminando por la calle que sobre los tejados de Gotham. Que se asusta al asomarse a una cornisa.

Por supuesto, nuevamente (y esto sí que es una jugada arriesgada), se opta por un Batman alejado de un mundo superheroico. En esta Gotham no hay cabida para Superman, Wonder Woman u otros héroes. Es un lugar donde la fantasía y el mito no tienen sitio.

Hablando de lugar, la Gotham de The Batman recuerda mucho a la que contemplamos en la trilogía de Nolan. Incluso vemos la Torre Wayne, el metro elevado tan importante en Batman Begins… Eso sí, todo con una ambientación muy setentera.

La Gotham de Christopher Nolan

Pero no solo se hereda el tono y la apuesta por el policiaco (aunque de distinta manera, como veremos posteriormente). También se calca la esencia de algunos personajes.

Es el caso de Alfred, bastante desaprovechado en comparación con el Michael Caine de Nolan, pero con la misma motivación e, incluso, frases dirigidas a Bruce Wayne que en la trilogía del Caballero oscuro. En ese sentido, echo de menos al desencantado y taciturno Jeremy Irons de Batffleck.

Y pasamos al personaje más sangrante de la película. Y lo es porque le sobra carisma pero su trama aporta más bien poco y se le dedican demasiados minutos. Y hablamos de una película de asesinos de casi tres horas de duración.

Me refiero, claro está, a Catwoman. Con ese look tan Año Uno, de Frank Miller y David Macchuzzelli, Zoe Kravitz sabe darle un toque serio y cool, pero sus motivaciones y conflictos son exactamente los mismos que pudimos ver en la maravillosa Selina Kyle de El caballero oscuro: la leyenda renace. Que si chica de compañía, que si odio a los poderosos… Nuevamente, se hubiera agradecido un enfoque distinto, algo más desquiciado (véase Michelle Pfeiffer en Batman vuelve), lo que le hubiera venido que ni pintado a la película más taciturna de Batman. O, ya puestos, que la dejen como está pero con un trama realmente importante para la película.

Finalmente, hablemos de Enigma. Parecía que iba a ser un villano distinto, pero la sombra del Joker de Heath Ledger es alargada y, aunque sus acciones en la sombra son excelentes, su “salida a la luz” es demasiado deudora del Payaso del crimen. Incluso se permiten la licencia de representarlo como un psicótico pueril cuando, en el cómic, es un personaje mucho más cerebral.

QUÉ NO ES DE NOLAN EN THE BATMAN

Seven (1995), de David Fincher

Matt Reeves se ha disfrazado de otro grande del cine moderno, David Fincher, para su The Batman. En su desarrollo, la película es un calco argumental de Seven y el villano tiene tintes que recuerdan al asesino de Zodiac. Gotham es una ciudad consumida por la lluvia y por una corrupción a todos los niveles.

The Batman es una intriga de detectives muy noventera, con momentos casi de buddy film con la investigación conjunta entre Gordon y Batman. Al respecto del policía, Jeffrey Wright interpreta a un hombre con una fe ciega en el justiciero, aunque no se explica la motivación de esa confianza.

En general, no se explica ninguna motivación. Es una película de dar por hecho más que de desentrañar, lo que resta complejidad a la trama. Ya sabemos, por la trilogía de Nolan y por los cómics, la especial relación entre Gordon y Batman. O el trauma de Bruce Wayne por el asesinato de sus padres (se agradece que no muestren nuevamente la escena).

Por lo demás, la principal novedad es ese “pasito” más en el carácter de Bruce Wayne. O, más bien, de Batman. Porque esta es una película de Batman más que de Bruce Wayne. Nadie se imaginaba que lo mejor que iba a aportar Robert Pattinson era la fisicidad del personaje, el convertirlo en un martillo pilón sin miedo a golpes ni a la muerte. Un ser impulsivo que no tiene miedo a destrozar y a destrozarse. Es un protagonista principiante, que se deja llevar por sus emociones y que ni siquiera porta una fachada en forma  de playboy millonario. Tampoco se preocupa por parecer atractivo o elegante.

Reeves plantea un esbozo interesante, por lo distinto, de la personalidad de Bruce Wayne. Aunque el personaje pierde en profundidad al eliminar esa disociación que tanto caracteriza a Bruce Wayne. Aquello que siempre se suele decir en los cómics y que Enigma comenta al final la película, ese “tu máscara es Bruce Wayne, tu rostro real es Batman”, no está presente en esta película. Wayne es igual a Batman y no le importa mostrarse tal y como es.

Esto, como digo, no es necesariamente malo. Muestra a un detective justiciero que todavía no entiende del todo bien cómo enfocar su misión. Un hombre preparado con una visión desenfocada.

De cara a futuras secuelas, es interesante el abordaje a los pecados de sus padres. Siempre idealizados, el que Bruce haya entregado toda su vida a mantener a flote la memoria de sus padres y que estos no sean tan perfectos como él pensaba plantea el primer conflicto interesante de Bruce Wayne en la película. Una lucha interna cuyo final tendrá que esperar.

¿El futuro?

Tras todo este rollo macabeo, ¿Qué os ha parecido The Batman? Sin duda, una gran película, pero que no alcanza la maestría de la trilogía del caballero oscuro de Christopher Nolan.

Un saludo y sed felices!

Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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