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Crítica de Los ojos de Tammy Faye, un más que merecido Óscar para Jessica Chastain

Gracias a la magia del streaming y a Disney+ ya podemos ver en nuestra casa Los ojos de Tammy Faye, la película que le ha valido un Óscar a Jessica Chastain. Desde aquí os contaremos de qué va y que nos ha parecido. Y os juramos que la que sale en la cabecera no es Carmen Sevilla.

Gloria, gloria, aleluya

Los ojos de Tammy Faye cuenta la historia de Tammy Faye (Jessica Chastain) una chica de esas pobres que abundan en la América profunda de los muy poderosos, católicos y apostólicos Estados Unidos. Ya de jovencilla apunta maneras, entrando en trance en su primera incursión en una iglesia. En la universidad, conoce a Jim Baker (Andrew Garfield), otro iluminado que iba para DJ y se convirtió a predicador. Juntos emprenden una travesia para evangelizar América y ya de paso montarse en el dolar.

De recorrer carreteras a una incipiente televisión con ganas de show sólo había un paso y Jim y Tammy aprovechan su oportunidad para salvar almas y salvar su cuenta corriente. Pero los caminos del señor no sólo son inescrutables sino que están plagados de tentaciones, entre las que destacan los asuntos de faldas y el desfalco. Como es historia, la cosa no acabó muy bien pero Tammy Faye seguirá teniendo fe.

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Con otros ojos

Los ojos de Tammy Faye es una película que consigue enganchar, apasionante por momentos. Por un lado gracias a un personaje protagonista fascinante y complejo, una mujer a ratos inocente y a ratos iluminada, que cree en lo que hace pero que mira hacia otro lado ante los cada vez más chanchulleros negocios de su marido.

Por otro lado, es un retrato de algo que fuera de los U.S.A. vemos con ojos entre alucinados e incredulos. El mundo de los predicadores que van pueblo por pueblo, predicando la palabra del Señor entre arrebatos místicos, en iglesias destartaladas de madera donde la gente canta a voz en grito, es algo que se nos escapa. Aquí en Europa las iglesias son de piedra, robustas, épicas, se alzan al cielo buscando a Dios y los predicadores visten sotana y son muy serios. Y encima somos unos herejes que iremos de cabeza al infierno por descreidos.

Ya no digamos nada de los tele-predicadores, un mundo totalmente aparte donde la fe, la política y los negocios van juntos de la mano. La película se sitúan en una época añorada por los friquis, la de los 80, aquella donde Ronald Reagan creía que el Born in the U.S.A. era una canción patriótica. Y lo era pero no como Reagan pensaba.

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También era la época donde el S.I.D.A. hacía estragos y todo el mundo tenía miedo de los homosexuales, no fueran a contagiarles algo más que un virus. Y en ese aspecto Tammy Faye fue revolucionaria al apartarse de los postulados más radicales e intransigentes de las iglesias baptistas, que apoyaban a Reagan y buscaban seguir consolidando su poder con George Bush, y dar voz a los marginados y los perseguidos.

También fue, a su modo, precursora del feminismo. Su voz se imponía al resto de los poderosos tele-predicadores y también a la de su marido pero, al mismo tiempo, estaba subyugada a él, sin poder apartarse de su lado. Una mujer compleja, un papel complejo que le ha aportado su primer Óscar a Jessica Chastain con todo merecimiento.

A su lado, un Andrew Garfield que si no estaba nominado por Los ojos de Tammy Faye debió ser porque ya lo estaba por tick, tick,…Boom!. No ganó el Oscar pero se lo merecía y con estas dos películas demuestra que es uno de los actores del momento.

The Eyes of Tammy Faye1

The Jessica Chastain show

Es el punto fuerte de la película, mundo tele-predicadores aparte, y seguramente será lo que más se valores de ella en el futuro. Jessica Chastain construye un personaje de esos por los que no sabes si sentir pena o alegria. La actriz predica, canta, baila y pasa por todos los estados anímicos que uno pueda imaginar, aunque para eso necesite capas y capas de maquillaje. A falta de ver el resto de películas en las que estaban nominadas las actrices que competían con ella, puedo decir que se lo merecía mucho más que Nicole Kidman. No era fácil hacer que Tammy Faye te cayese bien pero la actriz lo consigue.

¿Vale la pena ver Los ojos de Tammy Faye? Pues si. Es una película que puedo uno ver sin pensar que pierde el tiempo, aunque está lejos de ser una obra maestra. No estaba nominada a los Óscar en esa categoria, tan sólo en la de mejor actriz y en la de mejor maquillaje y peluqueria, Oscar que también gano de forma muy justificada. Dos de dos no está nada mal. Que se lo digan a El poder del perro. Un saludo, sed felices y que Dios os bendiga, que yo ya lo estoy porque me bendijo una señora en la parada del autobús el otro dia. Aleluya!

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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