Aunque hemos tenido nuestros desamores, en esta sacrosanta web se quiere a Guy Ritchie. El carismático director británico que hizo alucinar a medio mundo a principios de siglo XXI ha ido dando bandazos entre personales muestras de genialidad y auténticos fiascos comerciales. Ahora, vuelve a estrenar, casi de tapadillo, Operación Fortune: el gran engaño, en una maniobra similar a su anterior y espectacular Despierta la furia. ¿Queréis saber qué nos ha parecido?
Operación Fortune: el gran engaño es la primera película que apunta (veremos) a franquicia. Orson Fortune es uno de los mejores espías a sueldo del gobierno británico. Un rudo sosias de James Bond que recibe la misión de encontrar “la llave”, un objeto misterioso del que no se sabe nada más que no debe caer en manos indeseadas. Para ello, contará con un equipo de primer nivel cuya investigación les conducirá a un rico traficante de armas. El equipo de Fortune buscará su confianza a través de una conocida estrella del cine de acción…
Cuando uno escribe sobre Operación Fortune: El gran engaño no puede dejar de pensar en Guy Ritchie. Un cineasta con un estilo personal al que se le nota cuando se encuentra en su zona de confort y cuando no. Sus inicios fueron rompedores, con Lock & Stock y Snatch, cerdos y diamantes. Luego se perdió en el limbo hasta reencontrarse con el cine de gángsters con Rocknrolla. Luego lo vimos en su entretenido díptico sobre Sherlock Holmes y con la aventura de espionaje Operación UNCLE. En general, es un director que se desenvuelve en el cine de género con toques de comedia. Todo lo que suponga salirse del tiesto supone un fracaso (véase Aladdin o su historia del rey Arturo).
Desde la nefasta adaptación del clásico animado de Disney, Ritchie ha encadenado éxitos con The gentlemen, los señores de la mafia y Despierta la furia. Ahora, vuelve a colaborar por quinta vez con Jason Statham, firme opositor a sucesor de Bruce Willis en esto del cine de acción.

Operación Fortune: El gran engaño es puro cine de acción y espionaje en la línea de Misión Imposible, James Bond o Kingsman, pero se toma bastante menos en serio que estas. Por ejemplo en el uso de “La llave” como un claro mcguffin, un objeto que puede significar cualquier cosa pero que implica el movimiento de todos sus personajes. Pero también en que Operación Fortune es una película en la que no veremos romances, moralejas, reflexiones gubernamentales o relaciones familiares. Solo disparos con armas de fuego y, por supuesto, verbales, con varias muestras de chulería entre los miembros del equipo. Pudiéramos pensar que Statham tiene las mejores frases, pero la que hace temblar al resto de sus compañeros es una impecable Aubrey Plaza como hacker y agente de campo del equipo, rompiendo con el estereotipo de la chica sexy.
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En este sentido, la parte de comedia gana con mucho a la de acción. De hecho, Operación Fortune no es la película más estimulante de Guy Ritchie. Es más, palidece ante su otra gran obra de espionaje: la infravalorada Operación UNCLE. Pero también ante Despierta la furia, su última y más sobria película en la que el director repite con Statham y con Josh Harnett, de lo mejor en esta película.
Por lo tanto, Operación Fortune: el gran engaño muestra el interés que tiene Guy Ritchie por ofertar un cine comercial sin mayor pretensión que el de entretener al público. Con esta película consigue una historia de espionaje que no oculta sus referencias más inmediatas y que se ampara en el carisma de su reparto, encabezado por un Jason Statham en modo pilo automático pero superado tanto por una robaescenas Aubrey Plaza como por unos divertidos Cary Elwes, Hugh Grant y Josh Harnett.

Lástima de ser una película tan autoconsciente de su escasa seriedad que, salvo algunas escenas concretas, carece de la fuerza de otras de las obras de Ritchie. Se echa en falta tanto los imaginativos montajes de The gentlemen como la fuerza de los tiroteos de Despierta la furia.
Aun así, el director nos regala un entretenida cinta de acción sin mayor objetivo que el de distraernos en una sala de cine, lo que es muy de agradecer.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



