Primeras impresiones: Los crímenes de Grindelwald (SIN SPOILER)

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Seguramente uno de los lanzamientos más esperados del cine en este 2018, se estrenó el pasado viernes, cosechando grandes cifras de espectadores, que irán a más según pase el tiempo. Está claro que la gente busca evasión, diversión y aventura, y qué mejor forma de hacerlo que viajando al fantástico universo cinematográfico de JK Rowling, rebautizado como Wizarding World. Hace dos años, Heyday Films y Warner Bros nos sorprendieron con el nacimiento de una nueva saga dentro del mágico mundo de Harry Potter, ahora su secuela está dando bastante sobre lo que hablar, de modo que echemos un pequeño vistazo. Este artículo está libre de spoiler así que no os asustéis, echad un ojo a través de la cerradura del maletín y compartid vuestra opinión sin miedo, nadie saldrá petrificado.

Como comienzo obligado, es necesario mencionar que la película es dirigida, de nuevo por David Yates, el director de las últimas películas de Harry Potter y de todo lo relacionado con su universo de la Orden del Fénix en adelante. Su toque oscuro con matices de grises vuelve a estar presente, quizá un poco menos que en la primera entrega de Animales Fantásticos. Si bien esto podía estar más o menos justificado con la llegada de Quien no debe ser nombrado en la saga de Harry Potter, la oscuridad de la primera película podría deberse al ambiente ensombrecido de posguerra presente en Estados Unidos durante la década de los 20s. Sin embargo ahora nuestro escenario es París, un año después. Obviamente no puede mantener toda esta penumbra en la llamada “Ciudad de las luces”, siendo los exteriores amplios y luminosos, pero el director británico aprovecha las escenas interiores, en los pasillos de los ministerios para dar rienda suelta a esa gama de grises, que nos incitan a pensar que hay algo turbio entre las archivos secretos del gobierno y de la policía mágica. Todo esta idea se encuentra respaldada por un guion con nombre propio, el de JK Rowling, quien dibuja a los aurores del mundo mágico con trazos de frialdad y con una vestimenta similar a los gánster de Al Capone.

Puestos a hablar del guion, debo confesar que me encuentro algo confuso con respecto a esta obra. Está claro que la escritora británica sabe escribir libros, pero en lo que respecta a guiones de cine es un tanto desordenada. La cinta transcurre a raíz de una serie de hechos inconexos que solo podemos unir mientras avanza una trama que no terminamos de comprender. Es un pasadizo oscuro con una linterna. Por mucho que miremos a todas partes solo podemos saber lo que pasa si seguimos caminando hacia su interior. Se presentan pues muchos arcos de personajes de manera individual, que por cuestiones azarosas se acaban encontrando unos con otros a pesar de tener intereses completamente distintos. No hay un hilo conductor más allá de los intereses personales de cada uno, los cuales resultan a veces una mera excusa para reunir de nuevo al elenco original de la primera cinta. Para ello, se recurre a un tratamiento específico de cada personaje, que en teoría suena convincente, pero en la práctica muestra unas personalidades un tanto exageradas y algo disonantes con una trama principal convertida en subtrama: Los propios crímenes de Grindelwald de los que apenas se hace referencia en toda la película.

A nivel de actuación, encuentro diferentes altos y bajos. Puedo apreciar una mejora sustanciosa en la interpretación de Ezra Miller como un Credence cada vez más consciente de su poder, y destaco a nivel personal el buen trabajo de Jude Law como joven Dumbledore y a un Johnny Depp que construye palabra a palabra la imagen de un villano distinto a Voldemort, un carismático y engatusador Grindelwald, que llega a generar empatía con sus discursos de identidad que rozan el fascismo. Un villano de los que asustan, de los que ganan elecciones y que con un peinado de tupé rubio hacia atrás puede asemejarse a algún muggle norteamericano que todos conocemos. Sin embargo, otros como el cuasi autista personaje de Eddie RedmayneNewt Scamander o la telépata Queenie Goldstein de A Fine Frenzy, se encuentran en ciertas ocasiones un tanto exagerados en sus posturas. Quiero creer que es cuestión de guion y no de sobreactuación. Y por supuesto no puedo olvidarme de Dan Fogler y su metaespectador Jacob Kowalski, que reacciona a lo impresionante de la magia desde dentro, tal y como haría cualquiera de nosotros de estar en su lugar.

En lo referente a la cinta, coincido con un compañero de este blog que sentenció:

– Como película del universo: bien

– Como película: mal

– Como fanservice: maravillosa

Esta película es un enlace, una presentación enredada y un ejercicio de difícil comprensión hecho completamente a propósito. Hay un montón de incógnitas que se quedan en el aire, pero hay otras muchas que se pueden descubrir observándolas con detenimiento. Rowling ha escrito esta película pensando en los fans del universo, quienes disfrutarán enormemente con todas las referencias y secretos, que son varios y abundantes pero que no quiero desvelar. A nivel individual algo floja. Tendremos que esperar al final de la saga para opinar a nivel global. A nivel técnico, un portento visual impresionante, que abusa un poco de CGI pero que se le perdona porque… ¡es un mundo mágico, joder ¿que esperas?!



el autor

Filólogo y friki. Defensor a ultranza del videojuego como arte. Adoro Japón con todo lo que ello implica y mi nombre es una falta de ortografía con más sentido de lo que parece.

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