Reseña cómic The Private Eye: Brian K. Vaughan vuelve a entretenerme como a un niño

0

The Private Eye se muestra agresivamente fresca y entretenida, con nuevas ideas basadas en una megápolis parecida a la de Blade Runner.

Si tuviera que nombrar algunas de mis novelas gráficas favoritas, sin duda predominaría Brian K. Vaughan. Lo descubrí con Saga, me lo pasé genial leyéndola. Luego me fui a por Y, el último hombre, y fue una pasada, muy entretenida y graciosa. Ahora estoy pendiente del cierre de Paper girls, una maravillosa historia retro de un grupo de amigas repartidoras de periódicos.

Si algo sabe hacer bien el guionista y ya más que galardonado por los premios Eisner es entretener siempre de una manera muy original. Es difícil inventar algo nuevo hoy en día, pero su imaginación no conoce límites. En The Private Eyes, Brian se ha alineado con el dibujante Marcos Martín con el objetivo de crear en internet un proyecto (panelsyndicate.com) donde poder publicar esta y más historias de otros profesionales independientes, con el fin de que los lectores puedan descargarlo vía Internet decidiendo en el momento de la descarga cuánto está dispuesto a pagar por él. De hecho, puedes descargarlo por 0 €, es decir, totalmente gratuito. Para apoyar la causa, yo he comprado la edición de papel, pues creo que dicho apoyo lo merece, ya que el portal es una oportunidad para aquellos que no tienen el apoyo financiero o publicitario necesario para que sus obras vean la luz.

¿Qué historia nos ofrece The Private Eye?

La historia nos lleva a un futuro, dentro de muchos años, de varias décadas después de un desastre digital de grandes dimensiones, en el cual todo el mundo guardaba sus fotos, audios, datos privados, datos de navegación, etc… en la nube y esta, sea por el motivo que sea (no se explica en la historia), se corrompe descargando y publicando todos los datos a la vista de todas las personas, destapando evidentemente esto el lado perverso de cada persona.

Varias décadas después, la gente va por la calle disfrazada, escondiendo su rostro y utilizando nombres o alias falsos. La ley lo respalda y obliga al anonimato. El cuerpo de seguridad ahora no se llaman policías sino periodistas de prensa.

Nuestro protagonista será P.I., un investigador privado ilegal (aquí llamados paparazzis) que aceptará un caso para investigar qué datos privados se albergan en la famosa biblioteca sobre su propia clienta que le contrata, pero la trama se complicará en el momento en el cual una clienta es asesinada.

Aquí entrará en juego como acompañante de la aventura de P.I., la propia hermana de la asesinada, Raveena.

Es una trama sencilla, divertida, no se anda con rodeos y las distintas escenas discurren rápido. Es cierto que se podría haber sacado más jugo a muchos personajes, pero es que no se pretende, se nota que detrás no hay una editorial presionando al guionista de hacerlo todo más complejo y crear tramas secundarias para sacar las números a la calle y vender más. Esto es de agradecer.

Si tuviera que destacar algún personaje secundario, me quedo sin duda con el abuelo de P.I.. Se supone que es de nuestra generación y su actitud es despectiva hacia su presente, echando de menos hasta conectarse a Facebook (¡qué cosas!)

El abuelo dice “vaya patata de juego” queriendo conectarse con alguien para jugar en línea pero eso en The Private Eye ya no existe, nadie se puede conectar con nadie, no hay Internet.

El libro, el dibujo, el color…

Obviamente si elegís descargaros el cómic vía Internet en su plataforma Panelsyndicate.com estas cosas no las podréis valorar. Pero es que yo no sé leer una novela gráfica en condiciones si no es en papel. Todos sabemos que este mundo es caro y últimamente más, pero no se puede disfrutar si no pasas una página plastificada y te viene ese olor mezcla de pintura, papel, plástico,… ese olor a nuevo característico de estas impresiones.

También podéis hacer como yo, si algo no os convence, primero lo leéis en una tableta, y si os ha gustado, lo compráis.

Para empezar, si tuviera que poner alguna pega respecto a la presentación del cómic es a su formato. Personalmente, odio los libros y cómics apaisados, quedan mal en la estantería pero no solo por eso sino que leerlos es una auténtica tortura. Un libro tan pesado y encima apaisado es dificilísimo de sostener en la lectura. Por tanto, ahí ponemos el punto negativo.

En cuanto al resto, es tapa dura, 304 páginas en su tercera edición (edición con extras y un completo dosier sobre la génesis de la obra, los correos que se enviaron Brian y Marcos, etc…) el dibujo es bueno, limpio y la colorista Muntsa Vicente (y compañera sentimental de Marcos Martín) hace un trabajo bueno, pues el colorido es bestial y se pretende una atmósfera similar a la ciudad de la película de Blade Runner pero menos oscura y siniestra. Aquí es donde pondría el segundo punto negativo, pues me he encontrado en varias viñetas con la dificultad de distinguir lo que se muestra, pues entre tanta tonalidad de color no sacaba en claro lo que había.

A ver quién le toca las narices ahora al abuelo de P.I.

En resumen, una buena y entretenida novela gráfica, dividida en diez capítulos, que se lee en poco tiempo, ganadora de un premio Eisner, que se comenzó a gestar allá por el 2011, y que dispone de un guion muy original, sencillo y rápido, con un dibujo de 8 y un color de 6 (pues a veces confunde el dibujo). Gran error al elegir el formato apaisado.

Si queréis leerla, descargarla de su web por un precio simbólico y si realmente os gusta, compradla. Recordad: no hay nada mejor que el papel con olor a imprenta.

La recomiendo.

Un abrazo a tod@s y seguid haciendo lo que más felices os haga.



el autor

Administrador de Sistemas y Microinformática. Adicto al cine. Adicto al deporte. Adicto a la naturaleza. Adicto a la space sci-fi. Y sobre todo adicto a mis hijos!

Deja tu comentario