Hoy revisitamos El Clan del Oso Cavernario (The Clan of the Cave Bear), fábula prehistórica de mediados de los ochenta que, dirigida por Michael Chapman y protagonizada por Daryl Hannah, se basaba en una exitosa novela de Jean Marie Auel e incluso daba inicio a una trilogía que finalmente no fue. Aventura, fábula, feminismo y, desde luego, mucho anacronismo…
Comenzamos un nuevo año de retro – análisis y si vamos a comenzar, siempre es bueno hacerlo por la prehistoria. De estrenarse hoy, la primera palabra que aparecería en todas las reseñas de esta película sería empoderamiento. Pero cuando El Clan del Oso Cavernario llegó a los cines hace treinta y ocho años, ese término no estaba de moda. O quizás habrá que concluir que, más allá del nombre, el concepto no es tan nuevo en la pantalla grande como hoy pareciéramos creer.
El Clan del Oso Cavernario es una película prehistórica o, diciéndolo aun mejor, una fábula o parábola prehistórica con moraleja feminista. Ello no la hace buena ni mala, pero sí fácilmente permeable a anacronismos y ya sabemos cuánto le cuesta al cine llevarse bien con ese período de la humanidad en que la historia, literalmente, no estaba aún escrita; mucho menos la del feminismo.

Algunos meses atrás, en esta misma sección, he hecho retro-análisis de Hace un Millón de Años (1966), otro filme ambientado en la prehistoria con protagonista femenina, pero que, a pesar de algunos puntos de contacto, apuntaba a ser básicamente un entretenimiento con mayúsculas en el que no importaba que los seres humanos conviviesen con dinosaurios e incluso arañas o tortugas gigantes.
No es que El Clan del Oso Cavernario no pueda ser vista como entretenimiento porque de hecho lo es y, por cierto, sale mejor parada si se la ve de ese modo. Pero subyace una intención de discurso capaz de ser traspolado a la actualidad y allí es donde los anacronismos encuentran fácil terreno, pues cuesta creer que en tiempos tan pretéritos se pudiera plantear mínimamente igualdad de género o aceptación del diferente, las dos ideas básicas hacia las que la historia apunta.
Para Michael Chapman el filme era su segunda experiencia en dirección, puesto que había hecho sobre todo sus armas en la fotografía y especialmente a las órdenes de Martin Scorsese en títulos emblemáticos como Taxi Driver y Toro Salvaje. Su primera película como director había sido La Clave del Éxito, de 1983 y protagonizada por un joven Tom Cruise.
La historia está basada en una exitosa novela de la escritora Jean Marie Auel que, publicada seis años antes, daba inicio a la saga paleolítica Los Hijos de la Tierra. El guion es de John Sayles, la música de Alan Silvestri y el papel principal recae en Daryl Hannah, que venía de ser la androide “replicante” de Blade Runner (1982) y de convertirse en estrella interpretando a una sirena en Splash (1984), comedia que significó también el primer éxito de resonancia para Tom Hanks.
El Destino de los Neanderthales
Durante bastante tiempo se pensó que el hombre de Neanderthal era antepasado nuestro. Sin embargo, a partir de los años sesenta comenzó a cobrar fuerza la idea de que más bien parecería ser una línea lateral que no dejó descendencia, como sí el Cromagnon.
La hipótesis acabó confirmándose y hoy se sabe que unos cuarenta o cincuenta mil años atrás había dos especies inteligentes habitando en este planeta, de las cuales solo queda una. La datación de los restos indica que convivieron por bastante tiempo, aunque no se sabe cómo puedan haberse llevado o qué tanto se hayan relacionado entre sí.
Se ha especulado con que podría haber existido violencia entre ambos y ello explicaría la desaparición de los neanderthales, pero no hay en los huesos hallados señales que así lo confirmen, sino que parecerían haberse extinguido “tranquilamente”.
La Historia
El Clan del Oso Cavernario se ubica, justamente, a mediados del último período glacial, es decir cuando todavía cromañones y neanderthales coexistían, aunque prácticamente sin interrelacionarse. Ayla es una niña cromañón que queda huérfana luego de un terremoto (bastante cutre y con la cámara en movimiento como único recurso), tras lo cual es hallada por una pareja de neanderthales que la crían como a uno más de la tribu.
Sin embargo, el resto no dejan de verla como a una intrusa y no es solo su cabellera rubia, sus rasgos suaves o su cuerpo delgado, sino también la marca que lleva en la pierna como producto del ataque de un león y el hecho de que, ya adulta, demuestre habilidad con la honda y pretenda incluso cazar a la par de los hombres, algo que el clan prohíbe.
Visiblemente más inteligente que el resto, demuestra una gran capacidad de aprendizaje que sorprende y admira a los demás, lo cual no impide que haya quienes simplemente la vean como objeto de deseo: tal es el caso de Broud (Thomas G. Waites), hijo del jefe y como tal próximo líder, que la termina violando.
No contaré mucho más, pero digamos que Ayla es una mujer que se sabe hacer respetar y firme defensora de aquello que es justo.

Hay un final abierto, que deja pie a una continuación basada en El Valle de los Caballos, segunda novela de la saga, pero el fracaso en taquilla no lo hizo posible.
Lo Probable y lo Improbable
Como decíamos, las películas sobre la prehistoria, la que más, la que menos, suelen estar plagadas de anacronismos y El Clan del Oso Cavernario no es la excepción. No es que tengamos dinosaurios: en general la fauna está bien contextuada en época, aunque nos hace difícil ubicarnos geográficamente al hacer convivir leones, lobos y osos.
Por cierto, el oso al cual se enfrentan los miembros del clan en prueba de valor es Bart the Bear, el mismo que aparecerá más tarde en El Oso (Jean-Jacques Annaud, 1987), Colmillo Blanco (Randal Kleiser, 1991) y Leyendas de Pasión (Edward Zwick, 1994).
También hay grandes aciertos en cuanto a los neanderthales, a quienes se muestra, por ejemplo, enterrando a sus muertos, práctica que en efecto hacían (es lo que permite que nos hayan llegado esqueletos casi completos) y que, al parecer, habrían transmitido a los cromagnones: más aún, les ponían flores, como se muestra en la película.
La información antropológica es asimismo bastante buena, pues vemos a los clanes reunirse cada tanto, práctica muy habitual en los pueblos nómades que viven de la caza y la recolección.

Lo difícil de imaginar es a una mujer reclamando ser tratada como igual y menos aún que así termine siendo. Está claro, desde luego, que lo que se busca con ello es acercarse lo más posible al mensaje del libro original. Paradójicamente, sin embargo, a la autora no le gustó la adaptación por considerar que era demasiado violenta y hasta hizo un amago de acciones legales por haber deformado tanto el libro. Destacó, no obstante, el trabajo de Daryl Hannah, de quien hay que decir que está sólida y convincente en un papel más exigente que los que venía protagonizando.
Cabe, no obstante, señalar lo mismo que en Hace un Millón de Años: lo impensable de que pudiera haber en esos tiempos mujeres así de maquilladas y depiladas, con dientes tan perfectos y sin caries o bien cuerpos estilizados que lucirían esbeltos para los parámetros actuales, ya se trate de Raquel Welch o Daryl Hannah. Hasta el cabello, supuestamente revuelto y enmarañado, luce una desprolijidad recién salida de peluquería. Eso sí: Hannah no lleva, como Welch, un bikini de piel ni protagoniza escenas tan fetichistas o de exploitation.
Pero de todo ello se desprende, no obstante, uno de los puntos interesantes de la película que es el contrastar patrones estéticos o de belleza que, en definitiva, son culturalmente relativos: Ayla no es vista por los neanderthales como una mujer bella y, por el contrario, las otras mujeres comentan entre sí que nadie la querrá para aparearse siendo así de flaca, con piel tan blanca y sin pelos en el cuerpo. De hecho y como decíamos antes, la historia contada tiene mucho de fábula y se parece en algún punto a la del “patito feo”.

Por cierto, es altamente improbable que pudiese haber una mujer de metro ochenta en ese tipo de sociedad y menos aún de ojos azules, ya que el gen que los produce no existía aún en los tiempos en que se ambienta la película, sino que se desarrolló unos veinte mil años después. A modo de disculpa, hay que decir de todas formas que eso no se sabía aún al momento de escribirse el libro o rodarse el filme. Sí es posible,en cambio, que hubiera gente rubia pero, contrariamente a lo que se muestra, debían ser parte de los neanderthales y no de los cromagnones.
No falta, en ese sentido, quien pueda hacer una interpretación racista del mismo modo que suele hacérsela con las historias de Tarzán: Ayla, rubia, blanca y de ojos azules, es más inteligente que el resto y demuestra una mayor inventiva. Pero bueno, sería meternos en tema espinoso y, después de todo, a cualquier película se le puede hacer la interpretación ideológica que se quiera: si te esmeras un poco, hasta puedes demostrar que Rambo es comunista.
Camino Intermedio
Son muchos, además, los puntos de contacto con otros filmes ambientados en la prehistoria. Tanto en el caso de En busca del Fuego (1981, sin duda la mejor), como en Hace un Millón de Años o en la muy digna Alpha (2018), hay alguien que se ve apartado de su clan y trabará conocimiento con otra gente. La mujer que funciona como nexo entre culturas es también un lugar común bastante frecuente en películas sobre la prehistoria.
Quizás pueda decirse que el filme no busca ser tan pasatista como Hace un Millón de Años ni pretende la verosimilitud de En busca del Fuego, en la cual, por ejemplo, se recurría a un lenguaje inventado que se componía de fonemas especialmente creados por Anthony Burgess, todo un especialista en argots. Aquí, en cambio, los protagonistas intercambian una serie de gruñidos y gestos que en ningún momento logramos descifrar por repetición, solo que las manos entrelazadas son un llamado al sexo. Peor aún: al no haber un lenguaje que pueda ser decodificado por el público, se recurre a subtítulos…
Valoración Final
Si bien El Clan del Oso Cavernario es una película que intenta transitar una línea intermedia entre la trascendencia y el entretenimiento, sale claramente mejor parada en lo segundo que en lo primero. El pretendido mensaje feminista fracasa ante lo anacrónico de la sociedad y época que le dan marco, pero si uno se abstiene de ello y busca solo pasar un rato ameno, el filme cumple su objetivo.
Daryl Hannah entrega un buen trabajo, aunque la poca respuesta en taquilla evidencia que no había demasiado interés en verla como mujer prehistórica. Más aún: el estrepitoso fracaso prácticamente enterró su carrera apenas comenzar y le pasarían años sin papeles relevantes hasta que fuera rescatada (cuándo no) por Quentin Tarantino para interpretar a Elle Driver en las películas de Kill Bill.
En definitiva, El Clan del Oso Cavernario dista de ser una gran película, pero las buenas que se han hecho sobre la prehistoria son tan pocas que a la larga será inevitable incluirla cuando (prometido) hagamos el listado de las mejores de esa temática.
Hasta pronto y sean felices…




Buenas!me ha sorprendido que este post sea tan reciente, puesto que algunas cosas que se mencionan son incorrectas, especialmente en lo relativo a la herencia Neandertal. Ha quedado demostrado que los Neandertales y los homo sapiens sí se cruzaron, estudios recientes demuestran que tenemos un porcentaje variable de éstos en nuestra propia herencia genética. Se han estudiado el genoma de varios restos de Neandertales encontrados en varios yacimientos y éste se encuentra todavía en los seres humanos modernos. Dependiendo de la población y la ubicación, ese porcentaje es mayor o menor. Por lo tanto no es que hubiera «dos especies conviviendo y que parecería ser una línea lateral que no dejó descendencia, como sí el Cromagnon» sino que sí que dejaron descendencia a través de esos cruces con cromañones. Por otro lado, estudios en la sima de los huesos de Burgos demuestran también que los primeros Sapiens eran, de media, más altos que nosotros, se han encontrado evidencias de restos de 1,77 metros de altura, con lo cual la altura del libro tampoco es tan descabellada.
Hola Germán: gracias por comentar! El estudio de la prehistoria es algo que cambia a cada día, por lo cual te agradezco el aporte y la actualización que siempre sirven. De todos modos soy plenamente consciente de lo cambiante que es todo porque, si te fijas, tampoco afirmo nada con carácter absoluto: la misma frase que tú me citas dice «parecería»y en otro párrafo digo «no se sabe cómo puedan haberse llevado o qué tanto se hayan relacionado entre sí».
Soy consciente de lo provisorio que es todo conocimiento científico y si lo referimos a la prehistoria más todavía: se construye todo el tiempo. Desconocía que se hubieran encontrado restos de neandertales tan altos, aunque dudo que fueran de mujer (quizás sí, no lo sé). Las mujeres, hasta donde sé, medían alrededor de metro y medio o quizás metro sesenta y lo que yo dije fue «es altamente improbable que pudiese haber una mujer de metro ochenta en ese tipo de sociedad». No dije que fuera imposible, sino altamente improbable y, por otra parte, no es que esa altura sea la que da el libro sino que es la que se aprecia en la película y la que sabemos que tiene Daryl Hannah: lo seguro es que no luce parecida a un neandertal. Y sí es cierto (otra vez hasta donde sé, pues repito que esto cambia todo el tiempo) que el genoma de los ojos azules es posterior. Pero bueno, gracias por aportar tan valiosa información porque lo mío es la historia, no la prehistoria. Un saludo!