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Retro-Análisis: Evasión o Victoria (1981). Nuestro homenaje al Rey Pelé…

La partida del gran Pelé es ocasión inmejorable para rendirle tributo recordando Evasión o Victoria, filme de John Huston que, titulado originalmente Victory y rebautizado posteriormente como Escape to Victory (conocido en Latinoamérica como Escape a la Victoria), dio oportunidad de reunir al recientemente fallecido astro brasileño con otros futbolistas de prestigio mundial y con actores de labrado renombre como Michael Caine, Max Von Sydow o Sylvester Stallone. Hoy lo repasamos…

A los ochenta y dos años, nos ha dejado en estos días Edson Arantes do Nascimento, para todos por siempre O Rei Pelé. Huelga todo lo que para esta altura se pueda decir del legado futbolístico y los éxitos que jalonan su increíble carrera, pero desde esta web y, sobre todo, desde esta sección de retro-análisis, no queremos hacer una necrológica sino que consideramos como mejor homenaje para hacerle el revisitar Evasión o Victoria, sin duda su paso más importante por la pantalla, chica o grande.

Y si hablamos de gente que no necesita presentación, John Huston es otro, pues ya para ese entonces era el prestigioso director de títulos legendarios como La Jungla de Asfalto, El Halcón Maltés, La Reina de África, Moby Dick, El Tesoro de Sierra Madre, Vidas Rebeldes, Casino Royale, El Hombre que pudo reinar o Sangre Sabia. Sin embargo, allá por principios de los ochenta se embarcó en un puñado de películas “menores” y sin tanta pretensión como Phobia, Annie y la que hoy nos ocupa, Evasión o Victoria, de esa etapa la mejor y más destacable.

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Producido por Lorimar y distribuido por Paramount, el filme de 1981 es perfecta fusión de tres subgéneros: las películas de fuga, las bélicas y las deportivas. Desde su misma idea argumental, implicaba el problema de que los actores tenían que hacer de futbolistas y los futbolistas de actores, lo cual tenía altas posibilidades de desastre, pero el director supo hacer, con su maestría y oficio, que el resultado fuera por demás digno y decoroso.

Los Antecedentes

La historia transcurre en 1943 y se inspira en parte en un hecho real ocurrido ese mismo año en el que tuvo lugar un encuentro de fútbol entre soldados alemanes y presos ucranianos que pasó a ser conocido como Partido de la Muerte. El mismo está cargado de leyenda y no es posible saber qué tanto hay de real, pero una de las versiones más difundidas dice que los ucranianos jugaron amenazados con ser fusilados si ganaban y, aun así, lo hicieron. Si eso no es “jugar a muerte”, no sé qué lo es. Tampoco se sabe si los alemanes cumplieron su amenaza: hay quienes hablan de que, en efecto, algunos ucranianos pagaron con su vida y otros con torturas o trabajos forzados.

El filme también toma inspiración de la película húngara de 1961 Two Half-Times in Hell (Két Félidő a Pokolban en idioma original, a veces conocida en español como El Match del Infierno), que tomaba como referencia al mismo hecho, pero lo ubicaba en 1944 y cambiando ucranianos por húngaros en un encuentro disputado para celebrar el cumpleaños de Hitler. Dado que el filme de Huston está rodado en Hungría y repite el apellido Steiner entre los personajes principales, está clara la intención de homenaje.

Y también, como al principio hemos señalado, la película abreva de manera evidente en todos los grandes filmes de fuga, siendo la referencia más cercana La Gran Evasión, de John Sturges (1963) por estar también ubicada en el contexto de un campo de reclusos durante la segunda guerra mundial. La diferencia, desde ya, es la competencia deportiva en el medio y ello hizo que, así como fueron convocados actores de prestigio o de éxito como Michael Caine, Max von Sydow o Sylvester Stallone, también lo fueron varios futbolistas o ex futbolistas profesionales, entre ellos el rey Pelé.

Cine y Deporte

Caine venía de interpretar el año anterior al psicoanalista Robert Elliott en la magistral Vestida para Matar de Brian de Palma y Sydow de ser el emperador Ming en la adaptación de Flash Gordon. Stallone ya había hecho las dos primeras Rocky y más recientemente Halcones de la Noche (estrenada ese mismo año), pero aún no había sido Rambo.

En cuanto a los futbolistas involucrados, además del Rey, estaban el polaco Kazimierz Deyna, el belga Paul van Himst, el astro británico Bobby Moore (campéon del mundo en 1966) y el argentino Osvaldo Ardiles (campeón del mundo en 1978). De ellos, los dos últimos estaban aún en actividad, mientras que el resto, Pelé incluido, llevaban unos pocos años de retirados. Había más, por cierto, pero muchos de ellos, que jugaban en la liga inglesa, oficiaban mayormente como extras y, fuera de cámara, el legendario portero británico Gordon Banks fue el encargado de preparar a Stallone para ocupar el arco.

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El gran problema era justificar esa pléyade de nacionalidades en un campo de reclusos durante la segunda guerra mundial. Los nazis podían, desde ya, tener presos de origen británico, polaco o belga, pero en el caso de los futbolistas sudamericanos, se complicaba más. Brasil, de hecho, entró a la guerra en 1943 pero no envió tropas hasta el año siguiente: mal podía haber entonces un prisionero de guerra brasileño.

Por tal razón, el cabo Luis Fernández, interpretado por Pelé, es oriundo de Trinidad, isla del Caribe en ese momento bajo bandera británica y hoy parte de Trinidad y Tobago (en algunas versiones dobladas, ignoro la razón, se la reemplazó por la francesa Martinica). En cuanto a Carlos Rey, el personaje interpretado por Ardiles, no hay referencia alguna a su origen nacional y recordemos que Argentina no participó activamente en el conflicto bélico.

La Historia

El oficial alemán Karl von Steiner (Max von Sydow) visita un campo de prisioneros de guerra y les ve jugando un encuentro de fútbol. De entre ellos, el impulsor es el capitán británico John Colby (Michael Caine) y entre ambos descubren un pasado en común, pues los dos han sido futbolistas profesionales antes de la guerra. Es por ello que Steiner propone realizar un enfrentamiento entre soldados alemanes y prisioneros aliados.

Sin embargo, lo que en la idea original es solo un partido de fútbol, termina adquiriendo aristas impensadas cuando los altos mandos nazis quieren aprovechar el mismo como vehículo de propaganda para demostrar su superioridad atlética y moral humillando a sus rivales, para quienes, por contrapartida, el encuentro pasa a convertirse en centro de un intento de fuga.

Ello ocurre a partir de que el capitán estadounidense Robert Hatch (Sylvester Stallone), allí prisionero, consigue evadirse y llegar hasta París para hablar con miembros de la resistencia y elaborar un plan para construir túneles hasta el estadio y sacar a los jugadores durante el entretiempo.

Hatch se hace entonces recapturar para poder conducir el plan desde adentro y, como no tiene idea de fútbol, el resto optan por el mal menor de introducirlo al equipo como portero para reemplazar al original, lesionado: y la lesión es real… le quiebran un brazo para justificar el relevo. El encuentro, por lo tanto, se lleva a cabo mientras el plan de evasión se pone en marcha pero, en determinado momento, los protagonistas deberán enfrentarse a una decisión clave: si prefieren fugarse o ganar el partido…

El Penalti

La idea original era que Stallone jugara como delantero y fuera el autor del gol de la victoria. Una vez que, por el contrario, se decidió que fuera al arco, se barajó como segunda posibilidad que contuviera un penalti decisivo para luego salir jugando, esquivar a todo el equipo alemán y convertir en el otro arco. “¿Pero cómo va a hacer todo eso si ni siquiera puede parar el balón?”, preguntaba Pelé.

Ello llevó a cambios en el guion. No quiero ser muy explícito sobre cómo termina la película por si no la han visto, aunque tanto el título original en inglés como cualquiera de los que en español se le han asignado son  suficientemente spoilers. Aun así, la “victoria” tiene connotaciones diferentes de las que se pueda imaginar, por lo cual siempre vale la pena el visionado.

De lo que sí puedo hablar es del famoso penalti contenido por Stallone, ya para esta altura suficientemente conocido e icónico. Según contó Ardiles, estuvieron toda una tarde grabando la escena (treinta y cuatro tomas) porque no había forma de que el actor lograra el objetivo. De hecho, hay una diferencia en el largo de las sombras desde que el penalti es cobrado hasta que es finalmente contenido: la misma diferencia que entre un mediodía y un atardecer…

Y aun así, la escena tuvo que ser editada porque se venía la noche. No hace falta mirar con demasiado detenimiento para darse cuenta que la ejecución y la contención no corresponden a una misma secuencia. Más aún: Stallone cae pasando ya con parte de su cuerpo el poste izquierdo (casi imposible hasta para un portero profesional) y con el balón aprisionado entre sus manos sin siquiera dar rebote: ufff, ni Yashin

Golazo de Película

Como ya fue dicho, Evasión o Victoria es un título menor dentro de la filmografía de Huston. No será recordada como su mejor película ni la más representativa. Sin embargo, es un filme que busca entretener y lo consigue, teniendo particularmente prendidos a los amantes del fútbol.

Aun así, no hay que obviar los claros méritos del director a la hora de rodar la historia y poner el eje de manera especial sobre la particular relación entre Steiner y Cody, magníficamente recreada con las correspondientes interpretaciones de Caine y Sydow. Son rivales, pero se admiran y se respetan mutuamente: un principio que perfectamente sirve para resumir el espíritu de la competencia deportiva

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En ese sentido, la película es, además, una de las primeras en atreverse a mostrar matices dentro del ejército alemán: la idea de que “no todos son lo mismo”, pues la empatía que nos despierta Steiner se contrapone claramente con varios de sus compañeros de armas que, por ejemplo, no vacilan en hacer trampas con tal de conseguir la victoria propagandística que persiguen; de hecho, hasta lesionan a Pelé y todo conocedor de fútbol puede rápidamente hacer analogía con el mundial de 1966.

Stallone no solo no tenía idea de fútbol; tampoco mucha de actuación e inevitablemente transmite a su personaje mucha de la inexpresividad de los demás que había interpretado o le tocaría interpretar. Faltaban todavía algunos años para que tuviera actuaciones mucho más encomiables como en Tierra de Policías o Creed.

Pero entre los puntos altos del filme está sin duda la fotografía de Gerry Fisher a la hora del encuentro, utilizando la cámara lenta de modo magistral en un recurso que se vería luego incluso en muchos documentales sobre fútbol. El gol de chilena de Pelé, de hecho, terminó quizás siendo más famoso que los que haya convertido en su carrera del mismo modo.

La música de Bill Conti, de clara (y quizás demasiada) inspiración en autores clásicos es otro punto alto y adquiere particular relieve la escena en que los asistentes al encuentro (mayormente locales) entonan la Marsellesa como himno de liberación y resistencia mientras se prepara la ejecución del penalti. El guion sin fisuras de Evan Jones y Yabo Yablonsky también cumple con su parte.

Valoración Final

Evasión o Victoria es, en definitiva, lo que ofrece. Porque aun sin grandes pretensiones cinematográficas, termina siendo tanto una de las mejores películas de fuga como también de las mejores sobre el deporte o el fútbol. Me contaba mi compañero Mario que, al igual que yo, la vio en el cine al momento de su estreno, pero él, algunos años menor, era todavía niño (yo adolescente) y recuerda haber gritado en la sala cada gol como si estuviera en un estadio. Creo que esa imagen es un resumen inmejorable de lo que el filme genera.

Es posible que, como en su momento se dijo, la película haya sido en parte concebida para difundir el soccer en los Estados Unidos, algo que ya había comenzado con la contratación de Pelé por parte del Cosmos de New York. Pero más allá de ello es, sobre todo, un filme que entroniza el espíritu deportivo y que, parafraseando el famoso eslogan de los hippies, se puede resumir en algo así como “juguemos al fútbol y no a la guerra”.

Y en estos días en que el rey Pelé se ha marchado dejando un legado inolvidable para los amantes del fútbol, la oportunidad es inmejorable para redescubrirlo en este filme o para que lo vean en acción quienes, por cuestiones de edad, no lo han visto jugar. Es más: les diría que después busquen en YouTube algún vídeo con sus highlights para que comprueben la dimensión de deportista de la que estamos hablando.

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Hasta siempre, Rey. Gracias por tanta magia. Y gracias a ustedes por leer: hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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5 COMENTARIOS

  1. Hola, Rodolfo. En cuanto oí la triste noticia me vino a la cabeza esta película, para mí muy, muy entretenida, pues tiene un poco de todo, aventura, fugas, tensión, fútbol y un final muy emotivo. Es de las siempre apetece ver y de hecho la tengo en DVD. Las escenas que siempre me vienen a la cabeza son las de la pizarra con Pelé (yo cojo el balón y hago así, así así y marco), y la de Ardiles echando el balón por encima de un rival, que además repiten a cámara lenta. Por cierto, si eres futbolero y de argentina, ¡enhorabuena por el mundial! En España, una vez eliminados nosotros, creo que la mayoría íbamos con Argentina (excepto quizá algún madridista que otro por Messi, ahora ya no podrán ser tan pesados con lo de que le falta un mundial, jeje). Pues lo dicho, para mí peli muy buena, ya todo un clásico y que gusta ver de vez en cuando. ¡Saludos y feliz año!

    • Hola Jama_Wan: Gracias por comentar. Realmente es una película muy divertida y, como dices, tiene de todo. Se imponía como lógico homenaje al rey Pelé aunque tuvo otros pasos por la pantalla pero ninguno tan icónico ni logrado como este. Es que si bien aquí los futbolistas tienen que hacer de actores y los actores de futbolistas, Huston tiene la suficiente habilidad como para que cada uno esté haciendo básicamente lo suyo, siendo quizás Stallone el caso más conflictivo. Sí, la escena de la pizarra es genial: es cuando están armando la estrategia y él va y traza la suya, así de simple, jaja… Y la jugada de Ardiles en cámara lenta, por supuesto, es memorable también: aquí llamamos a esa jugada «sombrero», pero no sé si allí correrá el mismo nombre.
      Gracias por las felicitaciones por el mundial y, por supuesto, por leer y aportar. Un saludo!

  2. Con respecto al personaje de Ardiles, lleva el uniforme de la Legión Extranjera francesa; imagino que por ahí tirarían para que apareciese en el partido

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