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Secretos de un matrimonio. Capítulo 1.

Ya tenemos aquí una de las series más esperadas y, aparentemente, innecesarias del año. Un director de series de televisión de prestigio, dos actores primera espada de Hollywood y un libreto inmortal. Esto es Secretos de un Matrimonio. Si queréis saber qué me ha parecido este primer capítulo, vamos a ello.

EMULANDO A BERGMAN

Matrimonio

Para hablar de Secretos de un matrimonio es fundamental tratar superficialmente la figura de Ingmar Bergman, director sueco personalísimo y fundamental para entender la dramática cinematográfica de las relaciones humanas. Desde Woody Allen a Richard Linklater o Noah Baumbach beben claramente de su estilo.

En 1973, en un contexto bastante menos propicio y con apenas 150.000 dólares de presupuesto, Bergman rodó una miniserie de seis capítulos que diseccionaba el matrimonio con la historia de una pareja que acababa derrumbándose por el paso de los años. Tanto esta serie como su largometraje, ambos magníficos y que analizaremos y compararemos con esta Secretos de un matrimonio en el último artículo de análisis, están en Filmin. El bien existe.

El creador de la serie es el israelí Hagai Levi, creador de dos auténticas obras maestras de la televisión. La maravillosa En terapia, también en HBO, y la infravalorada The affair, que tenéis en Movistar Plus.

Sin más dilación, pasamos a analizar el primer capítulo, sin olvidar que Secretos de un matrimonio, por mucho que disten cincuenta años del estreno de la original, sigue hablando de lo mismo. ¿Dónde, cuándo y por qué se muere el amor?

PRIMERA ESCENA: LA ENTREVISTA

El inicio es, cuanto menos, curioso. Jessica Chastain entra en el escenario y se da los últimos retoques antes de entrar a escena. De una manera gruesa, Levi ya nos está diciendo que esto es una ficción. O, mejor aún, que la mujer de la pareja interpreta un papel. Que el matrimonio es una ficción en la que ambos dicen una cosa mientras piensan otra. ¿Por qué se da esto?

La primera escena se centra en una entrevista sobre la perspectiva de género a lo largo de un matrimonio de diez años y nos responde, al menos en principio, a porqué la unión parece tan sólida.

Jonathan es un profesor de filosofía encantando de conocerse intelectualmente y de mostrar su continua superioridad moral a través de sus teorías y su defensa de la férrea educación judía ortodoxa que recibió. En el fondo, un hombre angustiado que abandonó su fe y que encontró a Mira tras un largo periodo de soledad. Y no está nada dispuesto a abandonarla, aunque con ello tenga que guardar mucho de lo que piensa. Lo notamos en esa felicidad forzada ante las preguntas de la entrevistadora sobre la dinámica familiar. Una sonrisa que no se cree nadie.

Mira es una ejecutiva tecnológica que gana más dinero que él y que lo encontró tras una serie de relaciones que, según ella, bordeaban el maltrato. Tras probar las mieles de la estabilidad, tiene claro que quiere permanecer junto a Jonathan. Pero Mira desea más de la vida y del amor que lo que le da él. Y es más ambivalente de lo que nos quiere hacer creer. De hecho, el rostro de Chastain durante todo el capítulo es de una duda continua.

Cuando les preguntan sobre el momento en el que todo comenzó, el relato de ambos (en esta serie, todo es interpretación y relato) pega un bajón de intensidad. Pasó porque, bueno, tenía que pasar. Un anticlímax que muestra las primeras grietas de una pareja aparentemente imbatible.

SEGUNDA ESCENA: LA CENA

Esa misma noche, la pareja cena con otro matrimonio que han abrazado el poliamor para enmascarar que él le fue infiel. Ambos discuten delante de Jonathan y Mira porque el amante de ella le ha abandonado y se encuentra mal.

Cuando Mira acompaña a su amiga a una habitación para calmar los ánimos, ella le dice que no se arrepiente de haber abrazado el poliamor porque jamás había deseado tanto a su marido como cuando se acostaba con otro hombre.

En definitiva, dos matrimonios enfrentados. Uno con una fractura abierta y otro con unas grietas a las que solo queda abrir más y más.

TERCERA ESCENA: LA CAMA

La revelación del embarazo de Mira nos muestra la clase de comunicación del matrimonio. Tan abundante como condescendiente. Ninguno de los dos es claro porque no se quieren hacer daño el uno al otro, así que navegan en la ambivalencia. Parece que al final van a tener un segundo hijo…

CUARTA ESCENA: EL HOSPITAL

Pero no. Han decidido abortar y parece que la decisión ha sido de ella. Una vez más, todo está bien entre gestos contenidos, conductas evitativas y tensas sonrisas que enmascaran la cruda realidad de que son incapaces de abrir sus sentimientos el uno al otro.

PRIMERAS IMPRESIONES.

De momento, Secretos de un matrimonio no alcanza el nivel de la original porque, sencillamente, el guión de Bergman era mucho más descarnado, tenso y cruel que el que objetivamos en la miniserie actual. Pero es encomiable el esfuerzo de adaptación y, sobre todo, el papel de los dos protagonistas, inmensos y totalmente identificables con cualquier adulto de la sociedad occidental. Encima, con una química espectacular que podemos ver en el vídeo justo encima de este párrafo y que ya pudimos comprobar en El año más oscuro. 

Veremos a ver cómo funcionan el resto de capítulos.

Enlace a Secretos de un matrimonio en HBO

Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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