Tu amigo y vecino Spider-Man es la nueva serie de animación de Marvel Studios, recién estrenada en Disney+, más en concreto sus dos primeros episodios. ¿Las sensaciones? No pueden ser mejores. Tu amigo y vecino Spider-Man es todo lo que tiene que ser una serie de Spiderman: fresca, dinámica (hay que ver como se mueve este Spiderman) divertida y retomando elementos del pasado para situar al trepamuros en pleno siglo XXI. Mal que les pese a algunos. Vamos al lío.
Episodio 1: Una sorprendente fantasía
El primer episodio de la serie narra el origen de Spiderman, ya sabéis, cuando le pica una araña y adquiere superpoderes. Nos lo han contado ya varias veces y por eso, en esta ocasión, lo hacen de forma más rápida.
Peter Parker es un pringao, vamos, como siempre. Vive en una casa piso en Queens, N.Y., un piso de esos de protección oficial, donde las paredes son de papel, junto a su tía May, quien ya no es la ancianita de antaño sino que recuerda muy mucho a la tía May más buenorra del Universo Marvel, esto es, Marisa Tomei.
Porque si algo caracteriza a Tu amigo y vecino Spider-Man es que es una serie muy deudora del Spiderman de Tom Holland, tanto que incluso en el doblaje en castellano tienen la misma voz.

Como decíamos, Peter Parker empieza su primer día en el instituto perdiendo el autobús, como no podía ser de otra forma. Nada más llegar, se abre un agujero en el cielo y aparece una criatura que recuerda mucho a Venom pero sin ser inaguantable, es decir sin ser Tom Hardy. Tras la criatura, parece que del agujero cuelga una araña.
¿Agujero en el cielo? Esto es un trabajo para el Doctor Extraño, aunque sea con bigotillo hipster. La criatura Venom y el Doctor se lían a guantazos y el buen Doctor acaba ganando, mandando a su enemigo a su universo y cerrando el agujero. De paso, corta el hilo de la araña, que le cae a Peter en el cogote y, a partir de aquí, ya tú sabes.
Entre medias hemos visto que este Peter Parker tiene coraje aunque carezca de superpoderes porque no duda en plantarse ante la criatura para defender a una compañera del instituto, quien resulta ser Nico Minoru, quien en los cómics es la Hermana Grimm, miembro fundadora de los Runaways, ese grupo de superheróes a su pesar, destinados a combatir a sus propios padres, supervillanos de profesión.

Aquí tenemos otra constante dentro de la serie, el uso de personajes del Universo Marvel adaptados para la ocasión, llevándolos al terreno de Spiderman. No será la única adaptación que veremos.
El caso es que de la picadura hacemos una elipsis de 6 meses y Peter Parker ya es Spiderman. Eso sí, con un traje muy apañado pero muy de andar por casa. Ya demuestra que es un pequeño genio de la robótica; por cierto, un traje que nos recuerda mucho al que vimos en el móvil de Tony Stark en Capitán América: Civil War, cuando se presenta en el piso de Peter y le muestra unas imágenes de Spiderman.

Peter vuelve a perder el autobús, pero eso ya importa menos porque un cambio de traje y puedes llegar como Spiderman. Lástima que, como siempre, por el camino deba pararse a impedir que unos matones algo garrulos le den una paliza a un tipo para robarle unos dólares, todo eso retransmitido en un directo. El tipo al que iban a robar resulta llamarse Harry. No nos dice el apellido pero ese peinado…
En el instituto nos enteramos de que Peter bebe los vientos por Pearl Pangan, otro personaje rescatado de los cómics, donde era Wave, superheroína de origen filipino que apareció por primera vez en War of the Realms: New Agents of Atlas #1 (mayo de 2019), creada por Greg Pak y Leinil Yu. Por desgracia para Peter, su antigua niñera ya tiene novio, un tal Lonnie Lincoln, este sí un personaje más de la franquicia arácnida, al que conocemos como Lápida.

De hecho, este Lonnie Lincoln (que podría parecer un rival de Peter pero pronto terminan por ser amigos) protagoniza la mejor escena del episodio cuando regresa en metro del instituto a su casa en los suburbios y sufre los prejuicios de la gente, como esa abuela que no deja que su nieto se le acerque o el policía que lo sigue de cerca en su coche patrulla hasta llegar a su casa y reencontrarse con su familia, una de esas que buscan sobrevivir al día a día y bien podría ser la nuestra.
Al mismo tiempo, Spiderman atrapa a una ladrona que le ha robado la recaudación a un señor pizzero pero, en lugar de atarla a una farola, nuestro Spiderman, nuestro amigo y vecino, rompe una lanza por ella y pide perdón, porque ha pasado por una mala racha. A cambio, consigue unos trozos de pizza gratis, que siempre vienen bien.
El episodio termina con Peter regresando a casa, donde conoceremos a quien será su mentor en esta serie. En una escena calcada de la película Capitán América: Civil War, todos esperamos ver a Roberto Dauni Yunior pero, oh sorpresa, quien comparte sofá con tia May es ni más ni menos que Norman Osborn.

Episodio 2: La suerte de estar vivo
Efectivamente, Norman Osborn aparece aquí en el papel que Tony Stark tenía en Capitán América: Civil War e invita a Peter a trabajar en su empresa mediante una beca para jóvenes talentos. ¿Sabe que es Spiderman? De momento no, pero todo se andará.
A su llegada a Oscorp, con esa inocencia que le caracteriza y por la cual pregunta al guardia de seguridad dónde está el despacho del jefe, que tiene que pasar a saludarle, Peter conoce a quienes serán sus nuevos compañeros. Ahí tenemos a Asha, de Wakanda, todo entusiasmo y ganas de trabajar; Amadeus Cho, el adolescente más inteligente del mundo en los cómics Marvel y que llegó a ser Hulk, sobrado de chulería; Jean Foucault, altiva, despectiva y con el ego subido, la hija de El Supervisor en los cómics, conocida como Estilo; todos a cargo del doctor Bentel Wittman, a quien en los cómics conocemos como El Mago.
A Peter le toca la división de Investigación Energética, a cargo de la doctora Carla Connors, a quien le falta el brazo derecho y ya veremos si acaba por crecerle o no. El resto del día transcurre con normalidad hasta que dan el aviso de que un pirado está incendiando un edificio. Como siempre, para allá que va Spiderman, dejando colgados no solo a sus nuevos compañeros sino también a Nico, que lo esperaba en una fiesta para celebrar la victoria del equipo de football del instituto.

El pirado incendiario (que encima se equivoca de edificio) resulta no tener nombre, o por lo menos no lo dice, pero con sus lanzallamas de muñeca (¿desarrollados por?; parecen dos «O» enlazadas) recuerda mucho a uno de los primeros enemigos de Spiderman, un tal Lanzallamas. ¿No os suena? Eso es porque hay que fiarse de la retro-continuidad, en este caso la que hizo Kurt Busiek en la serie Spiderman: Las historias jamás contadas.

De regreso a Oscorp, parece que Peter ha perdido su trabajo cuando Norman lo manda llamar al despacho pero la sorpresa viene cuando le muestra un vídeo de él cambiándose en el hueco de la escalera. ¡Por Dios, Peter! ¿No viste las cámaras? Es que hay que ser pringado.
Y hasta aquí los dos primeros episodios de Tu amigo y vecino Spider-Man, una serie que va camino de convertirse en algo grande. De entrada, se nota el cariño que sus responsables tienen por el personaje. No solo han captado su esencia y la han modernizado sino que todos los episodios son un homenaje a los cómics, en especial a la etapa desarrollada por Stan Lee y Steve Ditko.

Ahí tenemos el vestuario de Peter, con su chaqueta azul y su jersey amarillo, que recrea los colores con los que lo vestía Ditko en sus inicios; también multitud de personajes secundarios llamados a ser amigos o enemigos, más una enorme carga social, con una lanza a favor de la diversidad, la integración y la clase media-baja en la que siempre se ha reflejado el personaje.
Este amigo y vecino Spiderman no se balancea entre rascacielos (de momento) sino en los suburbios de Queens; vive en un edificio de apartamentos entre paredes de cartón, se emociona con el hecho de que le paguen por su trabajo y no busca la venganza ni está movido por la culpa sino por un enorme deseo de justicia (social) y de ayudar a sus vecinos.
Tu amigo y vecino Spider-Man supone además un enlace con las películas del UCM, con el Spiderman de Tom Holland, del que en realidad no sabemos su origen más allá de que sí, le picó una araña. Veremos cómo seguimos pero de momento pinta bien, muy bien. Nos leemos en el siguiente episodio. Un saludo, sed felices.



