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Wonder Woman: Tierra uno. Del fin del patriarcado y de lo raro que es hoy el optimismo.

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Es acabar de leer el tercer volumen de Wonder Woman: Tierra Uno (que nos ha llegado a España por ECC Cómics) y quedarse uno raro. Grant Morrison hace un buen trabajo en el guión. Yanick Paquette y Nathan Fairbairn también a los lápices, acompañando bien el guion de los tres volúmenes. Es otra historia más alternativa del origen del personaje creada apenas hace dos años. Aunque en este caso en los tres tomos podemos ver, más o menos, una conclusión de lo que se quiere contar.

Wonder Woman: Tierra Uno

Grant Morrison no se ha andado con rodeos ni ha querido ser sutil. Los tres volúmenes de Wonder Woman: Tierra Uno empiezan tratando del feminismo en la óptica anglosajona del siglo XXI. Hablamos en estos cómic de Wonder Woman como la elegida para destruir al mundo patriarcal y fundar una sociedad humana en la que se terminen los conflictos de género, la forma patriarcal de relacionarse con el mundo y la sustitución por una economía, política y relaciones personales de las que se ha extirpado el machismo, las peleas basadas en la testosterona y la competencia por las mujeres como motor de tantas conductas.

Como era de esperar el mundo patriarcal, encarnado en el gobierno de los Estados Unidos, no se toma esta iniciativa demasiado bien, por lo que recurrirá a armas prototípicamente masculinas: el ejército, dioses furiosos sedientos de sangre y tecnología armamentística, todo ello imbuido de mucha testosterona. La gente se dividirá ante la propuesta ideológica de la princesa de las amazonas, haciéndola preguntas tan normales sobre cómo alguien como ella, una semidiosa abrumadoramente perfecta y bella, puede hablar de la superación. O cómo encaja en la cruzada de Wonder Woman toda una serie de colectivos minoritarios.

El desarrollo es el que es, y termina con Wonder Woman desbaratando todos los intentos del mundo de los hombres de acabar con su revolución feminista. Con la implantación de una utopía que acaba con la guerra de los géneros y en la que una minoría de hombres añora los tiempos pasados, las películas del género western o de acción ochenteras. Momentos del pasado que se exageran y falsean para parecer inmensamente más deseables y que se usan como propaganda política, con el objetivo de organizarse y plantear acciones para devolver a los hombres a su sitio legítimo: el monopolio del poder. Es muy gracioso cómo Morrison plantea una forma distinta de enfrentarse al terrorismo. Una que no es la que todos conocemos.

En estos tres tomos de Wonder Woman se termina acabando con el Fondo Monetario Internacional y hablando de la necesidad de alcanzar la igualdad económica real. Es, bueno, ideológicamente lo que es. El personaje, por su historia y su origen, encaja perfectamente en algo por el estilo. Los autores simplemente han ido un poco más allá y se han sumergido en el siglo XXI y el feminismo de nuestra época para meter a la princesa de las amazonas en una dinámica similar.

Lo extraño en Wonder Woman Tierra Uno

Y todo ello de estos cómics de Wonder Woman es raro. No sé. Estuve pensando en cuantos videojuegos, series, películas o libros llevo en los últimos años en el que el tono o el destino de las obras es pura ceniza. Videojuegos con tonos ocre y gris en los que hay que esconderse, acechar y en los que se te premia jugablemente por no tener piedad. Series de zombis en los que, otra vez, los más peligrosos son los humanos, en toda una sucesión de escenas escabrosas en los que prácticamente todo el mundo es un psicópata sin remedio. Películas en las que no hay esperanza de ningún tipo, todos los protagonistas están como estreñidos, hay muchos planos de caras serias y la acción siempre es de noche para que no se nos vea el cartón del CGI. Nunca hay esperanza. Estás solo. Nada tiene sentido. No puedes hacer nada.

Las razones de toda esta agonía eterna en casi todo el arte da para mucho más que un post. Creo que incluso inunda la música, con tantas canciones que se hacen populares que cantan a lo buena que es soledad, el no pasar ni una y etcétera. Al final todo ese clima nos habla de tantos intelectuales y políticos incapaces siquiera de hablar de mejorar en algo la sociedad en la que estamos. Tanta gente con poder que está centrada en una apología permanente de lo apocalíptico, de transmitir eternamente miedo e incentivar la pasividad y soledad ciudadana. No sé si es consciente pero sí que no es inocente. Y que sí tiene consecuencias.

wonder woman

Uno puede estar a favor del sentido de los cambios de estos tres cómics de Wonder Woman o parecerle otra obra más de una conspiración y una moda que bla, bla, bla. El discurso peñazo y apolillado de siempre. Pero lo revolucionario de estos tres tomos es que debe ser de las pocas cosas artísticas en estos años que habla de cambios sociales hacia mejor. Una visión de lo que es mejor que es la de los autores, por supuesto, pero que no pinta lo que va cambiando en el mundo como un montón de excrementos inevitables ante los que no podemos hacer nada, en la que los Malos van a ganar sí o sí. El cómic tiene claro qué futuro es deseable, cuenta abiertamente que ese futuro deseable tendrá obstáculos grandes y detalla qué cosas pueden hacerse para superarlos. Es decir, es optimista. Está plasmando que las acciones organizadas de un conjunto de personas pueden cambiar las cosas de manera sustancial.

Podría plantearse que el sentido de la transformación social contada fuera otro, porqué no. Pero esa no es la clave del porqué el cómic parece una rareza. La clave es que Morrison, Fairbairn y Paquette creen que las cosas no son inevitables y que la acción de las personas organizadas puede cambiar las cosas. Y que lo que consideran peor no es omnipotente y es abordable. Eso en el espíritu de los tiempos actual es rarísimo, extraordinario y, sí, maravilloso.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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