InicioSeriesPrison Break (Análisis de los capítulos)Análisis de Prison Break. Temporada 5. Episodio 4: El dilema del prisionero

Análisis de Prison Break. Temporada 5. Episodio 4: El dilema del prisionero

Me dicen, me cuentan, que Prison Break no hay por donde cogerla.

Carlos María Porras, Las cosas que nos hacen felices

Querido compañero: hay tantas y tantas cosas que no hay por donde cogerlas y que sin embargo triunfan. Desde esos zombies cansinos que duermen a las ovejas y que tu has analizado con tu maestría habitual hasta Los payasos de la galaxia, vol.2. Ya suenan campanas de renovación para los hermanos Scofield – Burrows y los índices de audiencia de estos análisis en esta nuestra web son mucho mejores de lo que todos esperábamos, colocándose cada semana entre el top 5, aunque aun está por ver si es por la serie o por mis análisis. Y tras este necesario y merecido auto-bombo, os dejo con los enlaces a los análisis anteriores y entramos en materia.

Ten siempre un plan de fuga

El episodio se inicia con Lincoln y Sheba en plan acarameladito. Aquí hay tema, os lo digo yo. Tanto que el posible / futuro suegro de Lincoln le ofrece una salida para Michael: el indulto de un alto magistrado del Tribunal Supremo de Yemen, que se ha dejado sobornar a cambio de un coche de alta gama. Aquí se nota que no es español y se conforma con cualquier cosa. Si fuese español, otro gallo cantaría. Bueno, también es verdad que ya daba lo mismo porque los radicales están a punto de tomar la ciudad y en Ogygia hay una desbandada general, dejando a los presos a su suerte. Tan sólo queda un guardia gilipollas honrado que resiste ahora y siempre al invasor y que se intuye que acabará palmándola.

aguirre gonzalez
Esta señora y su amigo se ríen de los políticos yemenies, simples aficionados

Michael, Whip, Ja (el coreano admirador de Queen) y Rabu Amal permanecen en sus celdas de aislamiento, donde Michael pasó 4 largos años y donde le dio tiempo a preparar un segundo plan de fuga, que no fructificó por falta de colaboración del vecino. Resulta que en una de las celdas dejó una losa suelta con una cuerda que trenzó en todos esos años a partir de trozos de su uniforme y una cuchara que pispó a un guardia. Amigos, la paciencia es una virtud podría ser el lema de la serie. Pero resulta que, para animar la cosa, esa losa resulta estar en la celda de Amal, que se ve obligado a colaborar con Michael porque el resto de reclusos quieren, o bien usarlo de rehén, o bien cargárselo directamente. Es este el dilema del prisionero al que hace referencia el título, teniendo que elegir entre lo malo y lo peor. Destaca también la afirmación de Michael cuando discute con Amal: ha sido un esclavo durante 7 años y no piensa serlo nunca más.

Mientras fuera se monta la marimorena, Michael y compañía escapan de sus celdas y de la cárcel gracias a que Ogygia no había sido construida por FCC (o si, nunca se sabe) y las goznes de las puertas pueden soltarse con un palo y una cuchara y un poco de habilidad. Obligados a aliarse momentáneamente con Rabu Amal, Michael intenta que Ja se haga con las armas que tiene en el taller pero Amal se ha adelantado y sus hombres les hacen prisioneros. Tan sólo la aparición de Lincoln en el último momento y la rápida intervención de Whip consiguen acabar con Amal y sus hombres. Ahora se han escapado de la cárcel pero tienen que fugarse de la ciudad, donde los radicales islámicos les han declarado la guerra.

A la fuga
Una vez fuera, empecemos a correr

La segunda muerte de Paul Kellerman

Mientras, en USA, T-Bag acorrala a Kellerman en su casa y le interroga convencido que de él es Poseidón. Kellerman le dice que no, lo que queda demostrado cuando el dúo patoso que siguió a Sara en el episodio anterior les ataca, matando a Kellerman por el camino. Pero, ¿seguro que está muerto? Porque no hemos visto si cadáver y de peores ha salido este hombre. Así que nos queda la duda y la posibilidad de que lo recuperen más adelante.

Por Kellerman nos enteramos de que Poseidón no pertenece a la CIA sino que es en realidad un agente renegado que opera sin infraestructura, que piensa que en la CIA son unas nenazas y que va a lo suyo, liberando a terrorristas como Amal para que monten bulla contra unos y otros. ¿De donde le viene el mote? Pues resulta que se trata de alguien tan encubierto, tan hundido en el sistema que no lo encontrarías ni con un submarino. De ahí lo de Poseidón. De verdad, menos mal que en la CIA no se ganan el pan poniendo motes porque de ser así los Estados Unidos habrían sido invadidos hace tiempo.

A todo esto, el dúo patoso formado por Van Gogh (el actor Steve Mouzakis) y A&W (la actriz Marina Benedict) hace honor a su mote (yo si que se poner motes y no la CIA) y se dejan seguir por T-Bag, quien descubre al villano de la función. No me gusta presumir pero ya lo dije yo. Bueno, en realidad si que me gusta presumir, para una vez que acierto. Y es que resulta que se reúnen con Jacob Anton Ness, el marido de Sara, que tenía todas las papeletas para ser el malo. ¿O no? Igual es sólo otro agente de Poseidón, otro pringado que tenía el cometido de vigilar a la mujer y al hijo de Michael. Recordad: nada es lo que parece en Prison Preak.

jacob prison break
El duo patoso y ¿Poseidón?

¡Es mi hermano!

Desde luego al pobre Lincoln lo han tenido corriendo de aquí para allá todo el episodio, diría que casi para nada pero al final ha valido la pena. Ese abrazo entre hermanos ha sido lo más emotivo de lo que llevamos de serie. Pero no hay tiempo para más. Ahora toca fugarse del país porque lo de las cárceles ya se nos ha quedado pequeño. ¿Aburrirnos? Eso nunca. Mientras intentó convencer a Carlos María de que se deje de zombies y siga esta serie, os comento que la audiencia de este episodio ha sido de 2,75 millones de espectadores en USA, lo que significa un aumento con respecto al episodio anterior. Tampoco lo entiendo muy bien porque a la que te pierdes un episodio vas más perdido Dora La Exploradora. La única explicación es que el personal pasa del episodio y se engancha al siguiente gracias a mis análisis. Sí, lo se: no tengo abuela. Nos leemos en el siguiente episodio. Un saludo, sed felices.

Un fuerte abrazo
¡Venga un abrazo!
Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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