Análisis de American Gods. Temporada 2. Capítulo 2

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a la línea de batalla. Las armas en las manos, la sangre tronando en los oidos, y los nervios tensando los músculos. La gran batalla está en el horizonte, pero en la tensa calma previa, algunos han empezado a usar sus peores trucos. Adentraos conmigo en las entrañas de la bestia. Comprobemos cuanto soportan vuestros corazones con el análisis del segundo capítulo de American Gods. Los anteriores, como siempre, los podéis encontrar aquí.

Una vez, en América…

El Sr. Pueblo está jugando a los experimentos con Shadow. Me parece muy curiosa la elección de los nombres de los nuevos Dioses. Sr. Mundo, Sr. Pueblo… El nuevo Dios es uno mismo. La tortura a Shadow no es tan estética como cabría esperar de algo tan doloroso en esta serie, ni tan útil. Pero si deja una pregunta interesante. ¿Por qué un tío duro como Shadow Moon se deja llevar? Roba un Casino porque su mujer se lo dice. Se une a cruzada divina porque un señor al que conoce por casualidad se lo dice. Tal vez Sahdow haya estado jugando a ir contra corriente, a hacer creer que hacia magia, a ganarle a un desconocido al juego de la moneda. O tal vez, una moneda es mucho más que una moneda. Es un contrato.

No es su mejor momento…

Conozcamos un poco mejor a Shadow Moon. Un adolescente que deja su hogar en el mundo, para volver a sus orígenes, a América. Pero América nunca ha sido la tierra prometida. La tierra que prometía asilo a los pobre, a los cansados y a los hambrientos ahora te enseña los dientes si intuye que pareces diferente. El hogar de los valientes es ahora un nido de matones, donde la luz de Shadow se ve reducida a dos puños desgastados.

Shadow Moon, encadenado, recordando como su madre le llevo a vivir al lugar donde todos sus sueños murieron y, donde al final, ella misma se desvaneció, aun tiene esperanza. Aún tiene fe.

Los Nuevos Dioses siguen labrando su propio camino. Pero las nuevas alianzas son difíciles de materializar, y las viejas se rompen con facilidad. Así, mientras el Sr. Mundo pierde a una reina por apretar demasiado, el tocapelotas olvida como tratar a un amigo. Si el amor, ni los medios de comunicación ¿Cómo convences al Siglo XXI de que corra a matarse entre ellos?

El caballo negro

Miércoles ha llevado la guerra hasta ellos, y los viejos Dioses no tienen más remedio que unirse. Es curioso como todo lo que pasa en esta serie, incluyendo aquellas cosas que parecen poco convenientes para él, acaben sirviendo a los propósitos de Miércoles. Pero, la verdad, mi pregunta es ¿No hay una voluntad suprema? Si los propios Dioses deben planear, y aún sus planes salen mal ¿Que poder mueve el mundo? ¿En qué creemos realmente?

Son bastante adorables, la verdad

Miércoles manda al Djin a recuperar su lanza. Me parece preciosa la escena en el restaurante. La fe transforma la vida, para aquellos que la sienten. No importa que reces sobre una caja de cartón desmontada, mientras tu fe te permita seguir reconociéndolo como algo sagrado. El Djin y su pareja, si es que se puede calificar así, van a por la lanza.

Mientras tanto, él y Ananansi recorren el mapa quien sabe a donde, buscando quien sabe qué, y comiendo pollo frito. Miércoles tiene sus propios designios, y por eso, quizá a falta de un martillo, lo mejor es un tren para honrar a alguien con las puertas del Valahala. O a algo. Querido viejo coche, ya no te necesitamos más. No en esta forma. Los viejos Dioses requieren viejos métodos.

Todas las monedas de la olla

Laura Moon debe seguir su luz, y Mad Sweenie debe seguir a Laura Moon. Pero reconozcamos que cualquier viaje es complejo sin la suerte de tu parte. Laura Moon no es, ni de lejos, mi persona favorita. Es egoísta, desleal, desagradecida, y siembra el caos donde va. Pero me interesa mucho su reflexión sobre los Dioses. ¿Qué hacen ellos por la humanidad? Cogen a la gente, su fe, la exprimen hasta dejarles secos, y los tiran en una esquina.

Atravesando la horda, Laura y Sweenie llegan al lugar donde Shadow está encerrado. Pero nada es fácil en la vida, y menos en la muerte. Y nada se parece más a la suerte que la mala suerte. Quizá, dos caras de una misma moneda si lleguen a verse, si uno aplica la fuerza suficiente.

Dos caras de una misma moneda

En última instancia, Laura y Sweenie llegan a su destino, un tren en el que tienen preso a Shadow. La violencia suele resultar terriblemente estética en esta serie, como ya hemos visto en la pelea del joven Shadow. Pero Laura Moon no es estética, y no está del todo en la misma onda que el resto. Su maneras son bruscas y su saber hacer, desagradable. Aún así, encuentra a Shadow aún con vida. Aún con fe.

La opinión de Sofía

Un capítulo algo más interesante que el anterior. Mi amor por Sweenie crece cada día, pero necesito una verdadera batalla para mantener vivo mi interés. Los viejos Dioses tienen caminos largos, y los nuevos Dioses son demasiado cautos. Parece que todo el mundo prepara, pero nadie hace. Y sin Shadow, el dinamismo de la serie ha recaído sobre Laura, un personaje tan fuera de onda, que parece que no están contando otra historia distinta.

He pegado esta foto en mi pared

No obstante, empiezo a ver un patrón. Y espero que la serie siga subiendo y desemboque en batallas cruentas y hachazos por la espalda. Os apostaría una moneda a que veremos algo así pronto. Hasta entonces… sed felices.



el autor

En mis ratos libres soy la Chica Ardilla

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