Análisis de El Ministerio del Tiempo. Temporada 4. Capítulo 2

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El Ministerio del Tiempo se caracteriza por hacer llegar al gran público, episodios y personajes de la historia de España; retratados de modo más o menos preciso.

En el siguiente enlace se puede leer la reseña del anterior capítulo

Análisis de El Ministerio del Tiempo. Temporada 4. Capítulo 1.

El Ministerio del tiempo preestrena online su cuarta temporada.

El capítulo de esta semana sucede a medio camino entre el Madrid de la Movida y el del siglo XVII. La patrulla acompaña a Carolina, una mujer maltratada de los años 80, que ha huído a través del armario de su casa a la Corte de Felipe IV, donde parece haber encontrado su lugar.

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Entre candelabros y vestimentas lujosas, con una iluminación que retrotrae a Barry Lyndon de Stanley Kubrick, los cortesanos juegan a una versión juglaresca del programa ochentero Un, dos, tres, de Chicho Ibáñez Serrador.

Si bien, se muestra un Felipe IV que físicamente se puede parecer a las versiones retratadas por Velázquez; a la hora de reflejar su personalidad y forma de ser, se cae en los tópicos de la leyenda negra española. Quizá haya sido por acercar al público general la versión del monarca con la que está más familiarizado; aunque no habría dejado de ser una gran oportunidad para dejar a un lado el mantra que tiñe la historia de la Casa de Austria, donde la inteligencia de todos sus miembros parece haberse visto afectada por años de endogamia.

Nada más lejos de la realidad, el mal llamado rey pasmado supo enfrentar unos años plagados de guerras y tejemanejes políticos, así como ser un gran promotor de las artes, las letras y la cultura en general de la época.

Sin duda el personaje por antonomasia más ensombrecido ante esta leyenda negra fue Carlos II, cuyo reinado de recuperación económica, avances científicos y promoción cultural; fue solapado bajo el sobrenombre de «El Hechizado».

No se debe perder la perspectiva de que muchos de los calificativos con los que eran conocidos la mayoría de personajes históricos, eran puestos por disconformes con los personajes, conspiradores o incluso por historiadores a posteriori.

Por el camino, Lola y Pacino se encuentran con amigos de la infancia y con Almodóvar, que se encuentra planificando su nueva película; y a quien deben ayudar a encontrarse con Antonio Banderas.

La noche madrileña y en concreto, las calles de Malasaña están plagadas de ilusión por una época de libertad y nuevos tiempos. Música, cine y nuevas formas de ver el mundo se funden con las partes menos luminosas de una realidad amenazada por la sombra de las drogas, la evasión y el silencio ante nuevos males que azotaban a la juventud.

En el capítulo, se retrata una Movida Madrileña que huyendo de la versión romántica y edulcorada de aquella época, muestra la cara amarga de unos años azotados por el sida, el miedo y el desconocimiento hacia la enfermedad.

En esta nueva temporada, los personajes entran en contacto con las distintas épocas de una manera más personal, tratando con amigos del pasado e involucrándose en sus vidas. Los silencios y las miradas, son suficientes para transmitir todo aquello para lo que no son suficientes las palabras.

Sin duda, una forma de involucrar al espectador en el viaje que realizan los protagonistas; con quien se llega a fundir, al compás de Life on Mars a modo de despedida.

Al ser una temporada tan intimista, las tramas se tienden a ralentizar, en favor a la evolución de las relaciones humanas. Hecho propiciado tal vez por las dificultades de rodar y compaginar las agendas de los actores. Aunque de momento la temporada está logrando salir airosa de la ausencia de personajes emblemáticos como Amelia o Julián; este cambio de tono puede chocar con el tipo de tramas y al ritmo narrativo a los que nos tenía acostumbrado El Ministerio del Tiempo en temporadas anteriores.

Una apuesta arriesgada, que dependiendo de cómo se comporte la audiencia, puede ser un arma de doble filo. Por un lado, el oscurecimiento e intimísimo de las tramas, puede ser vista como una evolución y madurez temática por parte de un segmentos de los espectadores y que estos decidan quedarse. Sin embargo, puede también jugar en su contra y hacer que se pierda un porcentaje de público que se enganchó a la serie por su tono más divertido y humorístico.

Un saludo y sed felices.



el autor

Graduada en Comunicación Audiovisual y Animación 3D. Saxofonista apasionada del cine, la literatura, el arte y la música. Me encanta el folklore, la historia antigua y la mitología celta.

2 comentarios

  1. LEOPOLDO Aragón Caro el

    Voy a sacar una pega: un error de bulto. En 1981, época en la que conocen a Almodóvar y huye Carolina de su marido, Mayra Gómez Kemp no presentaba el “Un, dos, tres”, de hecho el concurso no estuvo en antena. Fue en agosto de 1982 cuando comenzó la etapa de Mayra; por lo tanto, la trama de Carolina debía situarse mínimo en 1982 (aunque ya se había rodado “Laberinto de pasiones” y descuadraría el argumento del episodio).

  2. Por favor, me gustaría saber el nombre del actor que hace del personaje que muere de sida en el capítulo de Almodovar

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