Análisis de La maldición de Bly Manor. Parte 2 de 2

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Bienvenidos nuevamente al análisis de “La maldición de Bly Manor” (Bly Manor por acortar). En este segundo y último artículo de lo que ha sido esta temporada de Bly Manor, compartiré con todas/os vosotras/os mis sensaciones finales sobre esta serie.

Antes de traspasar nuevamente el umbral de Bly Manor y hablaros de los episodios 5 al 9, podéis leer aquí mi anterior análisis, donde hablo de los primeros 4 episodios, pero también de aspectos técnicos de la serie, del reparto, y de las relaciones con Hill House:

En mi anterior análisis de Bly Manor no quise hacer ningún spoiler más allá de la sinopsis inicial, pero en el caso que aquí nos ocupa, y teniendo en cuenta que si estás leyendo esto habrás visto los 4 primeros episodios e incluso puede que la temporada completa, no te estaré contando nada que no te esperes. No obstante, para quienes no quieran leer algo que aún no sepan que ocurrirá en la serie, os aconsejo que os saltéis el párrafo siguiente.

Ha quedado claro que Bly Manor está encantada y habitada por fantasmas. A lo largo de los episodios, iremos conociendo que alguno de los personajes que trabaja en la mansión es un fantasma, a pesar de que nadie se percate de ello. No solamente tenemos a este ejemplo, sino que Rebecca, la antigua institutriz de Miles y Viola, también forma parte de las almas atrapadas en la mansión, al igual que Peter Quint, el novio de Rebecca, quien sufrió en sus propias carnes el mayor mal que habita en el lugar. Precisamente en los episodios finales de la temporada, conoceremos a la familia que habitó originariamente Bly Manor, y la tragedia que irrumpió en sus vidas hasta maldecirlas por siempre.

Tampoco quiero contaros más cosas, me he dejado bastantes revelaciones en el tintero porque a fin de cuentas es mejor que las descubráis a medida que vayáis avanzando. No voy a obviar el hecho de que, como me comentaba un usuario en mi anterior análisis, la existencia de Hill House y las comparaciones con Bly Manor no le hacen ningún favor a esta última. Aunque es adelantar un poco mis conclusiones del final, no he terminado de conectar con esta serie al mismo nivel que disfruté con Hill House. Lo cual no implica que Bly Manor sea un mal producto, ni mucho menos, pero creo que se han equivocado con algunas cosas que voy a comentaros ahora mismo.

Algo que no tenía tanta presencia en los primeros episodios, eran los pasajes en los recuerdos de diferentes personajes. Es decir, había flashbacks, porque se ha seguido el modelo narrativo de Hill House, pero aquí no tiene el mismo acierto que en la otra, y llegamos a ver algunas escenas repetidas varias veces, o bien varias acciones mecánicas repetidas en la misma escena, lo cual llegar a cansar un poco. De todas formas, no todas las escenas del pasado son desacertadas, porque a fin de cuentas hay bastantes en las que se nos desvelan numerosos detalles importantes no solamente en las vidas de los personajes presentes, sino también del por qué pasan ciertas cosas en la mansión.

Otra cosa que no ha terminado de convencerme, y ya venía sucediendo en los primeros episodios, son los “ganchos” finales de los episodios, que salvo uno que ocurre al final del séptimo episodio, el resto no son de los que te tienen tan enganchado como para poner enseguida el siguiente episodio. Sé que es volver sobre mis pasos anteriores, pero es que Hill House gestionaba mejor esas escenas de clímax narrativo, donde la tensión iba enlazada al suspense o la inquietud de tal manera que se te quedaba hasta mal cuerpo del susto.

Como suele suceder con historias de este tipo, fraccionadas en varios episodios y que equivaldrían a bastantes horas de duración en comparación con una película, antes que con una historia de suspense o terror, nos encontramos con una familiar, donde cohabitan sucesos dramáticos y otros felices, pero todos movidos por el amor o el desamor entre personajes, sean familia o no. Repetir esta jugada, como ya se hizo en Hill House, puede no ser lo más acertado, porque me viene a la cabeza “True detective” (y la forma en que la primera temporada ha marcado la manera de realizar las demás), pero digamos que, por el espíritu de la narración, no es tampoco un error.

El último episodio nos desvelará la identidad de la narradora de toda la historia, que como recordaréis era la manera en la que comenzaba la serie, con una mujer contando una historia ante un grupo de gente. Del mismo modo, se atarán todos los cabos de la temporada, dejando bien claro que es una temporada conclusiva (así se anunció de todas formas), sin sorpresas de ningún tipo. Por el rumbo de los acontecimientos, casi todos los personajes tienen un final acorde a lo que se venía digiriendo previamente. No me entusiasma cierto suceso importante que le sucede a Danielle, pues me parece una forma un tanto errática de cerrar de golpe todo lo paranormal de Bly Manor, pero eso no tiene solución.

Y por lo demás, si vuestra pregunta es si merece la pena la serie, os responderé que SÍ. En mi opinión, y vista ya de forma completa, está ya no uno, sino dos peldaños por debajo de Hill House. Y sin tener en mente su predecesora, tampoco me habría resultado una serie perfecta la verdad. No obstante, si os gustan las historias que se cuecen a fuego lento, donde detrás de cada suceso paranormal hay un hecho pasado que lo desencadena, y donde el amor lo puede todo cuando se tiene, pero acaba con todo cuando se carece de él, disfrutaréis de Bly Manor. Tiene buenas interpretaciones, gran ambientación, y merece una oportunidad si se la queréis dar. ¿Qué os ha parecido a vosotr@s?

Sería una sorpresa que no se confirme tarde o temprano otra nueva temporada de lo que será la antología de Netflix “La maldición de…”, así que no creo que la labor de Mike Flanagan con esta serie haya terminado del todo. Siempre hay buenas historias por contar, la clave es tener la oportunidad y los medios para contarlas. Hasta que haya más novedades de este universo, estaré encantado de responderos cualquier comentario que queráis dejarme sobre la serie. Sed felices.

el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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