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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 17

Una nueva entrega de Riverdale y, por lo tanto, un nuevo análisis: decimoséptimo episodio de la quinta temporada, cuyo título es La Danza de la Muerte. La serie, emitida por The CW, puede ser vista en España a través de Movistar+.

Bienvenidos una vez más a nuestro análisis semanal de Riverdale, esta vez para desbrozar el episodio 17 de la quinta temporada (capítulo 93 en el listado total): mucha trama mal cerrada, mucho apresuramiento y mucho disparate: sintetizando, mucho para contar, así que vamos al lío no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA e invitar a ver nuestros análisis anteriores aquí.

Sin Éxito

El episodio comienza con Betty y Tabitha regresando a Pop´s en plena noche luego de una velada que ha resultado infructuosa en la caza de camioneros a la vera de los caminos. Betty, quien nunca fue partidaria de que Tabitha se le sumara, adjudica el poco éxito al hecho, justamente, de trabajar juntas: cree que la cosa iría mejor si lo hicieran individualmente. Tabitha ve como auspicioso que no haya habido noticias de asesinatos en diez días, pero Betty, menos optimista, lo ve como peligrosa hibernación.

Esta sociedad parecía prometer mucho más. Otra promesa que se diluye al nacer…

Acaba con él

Veronica y Chad, en tanto, tienen su anunciada audiencia de divorcio. Viendo ella que él prácticamente no le está dejando bienes en la separación y sabiendo dónde le duele, lo invita a quedarse con todo mientras le lanza en pleno rostro que lo único que ella quiere es quedarse con Archie.

Tocado y ofuscado, el tóxico va en busca del mejor o peor consejero posible, léase Hiram, quien le dice que Archie es problema común a ambos y necesitan eliminarlo. Olvidando cualquier sutileza, le entrega un arma que no está marcada, la misma con que, cinco episodios detrás, él diera cuenta del asesino de su padre.  En pocas palabras, le está diciendo a Chad que acabe con Archie.  Suena a mucho, pero es Riverdale…

Fuerzas de la Naturaleza

En Thornhill, donde todo puede pasar, Penelope le plantea a Kevin que su hija Cheryl está creando una secta (no nos habíamos dado cuenta); él, irónicamente, le replica que si es así, ella también forma parte, pero algo le debe quedar repicando porque su cabeza se invade de dudas religiosas.

A la primera charla con Cheryl, le pregunta a quién le rezan y la pelirroja no encuentra respuesta, por lo que se sumerge en el ayuno y la pintura a la búsqueda de una: así logra determinar que el destinatario de las oraciones no es otro que Gaia, la madre tierra o, si lo prefieren, la naturaleza misma, representada en los cuatro elementos aristotélicos: tierra, agua, aire y fuego.

Lo curioso es que Kevin decida entonces alejarse del culto por verlo como “muy alternativo” cuando hasta hace poco le cantaba feliz al Divino Jason. Adorar a la madre tierra o a la naturaleza parece ya ser mucho para él…

Otra Chica Desaparecida

Toni, tras el alumbramiento en pleno show de las Pussycats, parece definitivamente reinstalada en la serie y está preocupada por su alumna Britta: aquella chiquilla que, en el encuentro del episodio 9 contra los Stallions de Hiram, lograra marcar un touchdown (podría decir un tanto, pero aquella vez no aprendí la palabra para usarla solo una vez). La muchacha tiene problemas con su familia, que no acepta su homosexualidad, pero la preocupación de Toni no pasa tanto por allí sino porque, como consecuencia de ello, se marchó de su casa y no hay noticias de ella, permitiendo ello presumir que se puede haber convertido en otra víctima de los camioneros asesinos.

Atentado en la Mina

Siguiendo el paternal consejo de Hiram, Chad va en busca de Archie para matarlo pero, sinceramente: ¿puede algo salir bien de esa sociedad? Chad, como bien sabemos, es no solo tóxico sino también estúpido y lo ha demostrado sobradamente a lo largo de la temporada: no solo falla en su objetivo, sino que hasta pierde el arma.

Hiram tampoco está quieto y cada vez tiene menos límites: ha provocado una explosión en la mina de paladio de los Blossom. Algunos trabajadores logran salir, pero otros no y cuando pensé que estaríamos a punto de ver un remake de la historia de los treinta y tres mineros chilenos, resulta que los que quedaron adentro son solo dos: Eric, atrapado por el derrumbe, y Archie, que hace ingentes esfuerzos por rescatarlo mientras afuera el resto aúnan voluntades para retirar rocas y Cheryl reza arrodillada.

Danza de la Muerte

Veronica acumula resentimientos contra su padre tras el intento de asesinato de Archie y el atentado en la mina que, sin dudarlo y con toda razón, le adjudica. Le hace una visita sorpresa y tras golpearlo en la cabeza, lo ata a una silla y le obliga a escuchar sus frustraciones de adolescencia, en particular cuando, en su cumpleaños de quince, le escuchó decir que ella era para él una decepción ya que hubiera preferido un hijo varón que continuara sus proyectos. Remata sentenciando que cada uno de ambos baila una permanente danza de la muerte en torno al otro y que el único final posible es, justamente, la muerte de alguno de los dos. Lo suyo es simple: si Archie muere, Hiram también.

Tiro por la Culata

Chad, a todo esto, sigue sin darse por vencido y esta vez va tras Veronica, introduciéndose en su casa con un arma. Ella, advirtiendo al intruso, ordena a Pippi, su “hogar inteligente” que ponga a todo volumen, no sé por qué razón, la Cabalgata de las Valquirias de Richard Wagner. Deviene una escena de lucha en la cual Chad vuelve a mostrar lo imbécil que es al dispararle a la imagen de Veronica en un espejo; ella le golpea, ambos forcejean y la cosa termina con el arma disparándose y acabando con la vida de Chad para beneplácito de la audiencia.  Lo único malo es que ya no podremos postularlo para idiota del año a menos que sea post-mortem.

En ese momento llega el chofer de Veronica y ella le dice que fue atacada por Chad; suena el móvil y al parecer hay novedades sobre Archie…

Milagro en la Mina

Cuando creíamos que ya los traumas habían abandonado por completo a Archie, los fantasmas reaparecen, pero esta vez no para perseguirlo con culpas sino, por el contrario, para darle ánimos y ayudarlo a sacar fuerzas en la liberación de Eric, cosa que finalmente consigue y sale al exterior llevándolo sobre sus espaldas en una escena que remite a Hasta el Último Hombre, mientras nos preguntamos por qué emerge del túnel en tanta soledad y con el camino allanado cuando se suponía que estaban todos allí ayudando a liberarle.

No se sabe si el milagro fue obra de los fantasmas o de las oraciones de Cheryl, pero la sensación es que Archie está ahora en paz con su pasado e ignoro por qué es así o qué cambió: después de todo, volvió a salvar la vida a la misma persona que había salvado antes. Sea como sea, los fantasmas ahora le miran con aprobación y espero que Eric no haya perdido otra pierna…

Adiós, Pequeña Perra

Sabiendo que Archie está a salvo, Veronica vuelve a casa de su padre, en donde lo tiene maniatado (tiene suerte de que no haya habido visitas en el medio). Toma un cuchillo como para acabarlo, pero termina cortándole las ligaduras pues, según dice y a diferencia de él, ella sí cumple con su palabra.

Justifica en parte su accionar con que ya no le teme, pues él es apenas una patética caricatura que ha fracasado una vez más y que si vuelve a intentar algo contra Archie, acabará muerto como Chad, con lo cual lo anoticia de que ya no tiene socio ni yerno. No deja de sorprender la frialdad con que naturaliza haber matado a su ex esposo justo antes de despedirse con un “adiós, pequeña perra” que remite al insulto que Josie propinara a Hiram dos episodios atrás.

Hijos Rechazados

A todo esto, el psicótico doctor Curdle (Mackenzie Gray), quien tiene a su cargo la morgue local y da más miedo que cualquier camionero asesino, manifiesta a Betty no poder seguir manteniendo oculto durante mucho tiempo más el cuerpo que le entregó y que, recordemos, corresponde al sujeto que se suicidara asfixiándose con su propia lengua en momentos en que la rubia estaba a punto de filetearlo. Ni corta ni perezosa (menos aun ética), ella le convence fácilmente con un buen soborno.

Pero la cosa se pone mucho más turbia con la llegada de otro cuerpo que resulta ser el de Lynette o “Squakey”; por si no la recuerdan (la serie tiene por costumbre poner a prueba nuestra memoria con personajes que aparecieron solo una vez y fugazmente), era la muchacha conflictuada que trabajaba en Pop´s y que se largó en busca de mejor vida. De hecho, la habíamos visto subirse a un camión en la carretera y este hallazgo viene a confirmarnos el peor final.

La mayor sorpresa es que hay ADN coincidente con el camionero que le llevó Betty y también con los Blossom, lo cual hace que todo vaya quedando extrañamente en familia.

Al ponerse la cosa tan escabrosa, Tabitha (para esta altura, la novia perfecta por lo tolerante y abierta) propone a Betty y Jughead que vuelvan a trabajar juntos, ya que en el pasado demostraron que no había misterio que se les escapase.

Estando involucrados los Blossom en el asunto, la reconstituida dupla detectivesca va nuevamente tras Nana Rose, quien ahora suelta toda la verdad acerca de aquel esqueleto que tenía guardado en un barril (episodio 6) y que habíamos creído un alienígena. Según ahora admite, era un hijo ilegítimo de su difunto esposo, que nació lleno de defectos y cuyo cadáver fue hallado en el bosque. Al parecer, el abuelo Blossom se caracterizaba por su promiscuidad y dejaba encinta a toda mujer que trabajase en la propiedad para después, en un juego perverso, pedir a Nana Rose que se deshiciera de los bebés. Seis de ellos, según cuenta, fueron entregados a los Sparkweather, una pareja infértil que habitaba una solitaria y apartada cabaña en el bosque.

Cuando preguntan a la anciana si la pareja sigue viviendo allí, les dice que se mudaron junto a la carretera, con lo cual la pesquisa conduce a Dreyfus, aquel a quien entrevistaran acerca de los hombres-polilla que, finalmente, fueron un mito creado para ocultar la verdad. Empieza a verse claro que (ay) nunca hubo alienígenas y también que los asesinos de la carretera probablemente fueran seis: la cosa se pone slasher.

El Final más Triste

Acompañados por Tabitha, Toni y Fangs, la dupla se dirige a casa de Dreyfus. Mientras Jughead busca entretenerlo con la excusa de volver a hablar sobre los hombres-polilla, el resto inspeccionan al lugar a la búsqueda de Britta, la chica desaparecida. Por un momento, me parece que estoy a punto de ver el final de la primera temporada de True Detective, pero solo es nostalgia momentánea y ajena a lo que se viene.

Jughead va directo al hueso con el interrogatorio y logra que Dreyfus admita que lo de los alienígenas era una tapadera: es uno de los tantos hijos ilegítimos del abuelo Blossom y, junto con sus hermanos o medio hermanos, han formado un clan de asesinos. Sus blancos, según dice, eran muchachas marginales a quienes nadie reclamaría, pero lo que empezó como simple robo terminó convirtiéndose en cacería humana por mera diversión.

Fuera de la casa, Toni encuentra el lugar de cautiverio de Britta, pero se produce una singular lucha contra el clan de hermanos enfundados en trajes de hombres-polilla. Fangs mete el pie en una trampa para osos, en tanto que Tabitha, con un aturdidor eléctrico, logra dejar fuera de combate a uno mientras otro, que está estrangulando a Betty, es sorprendido desde atrás por Toni en la escena más repetida del cine B: tomémoslo como homenaje…

La cuestión es que la familia ha caído y Dreyfus ha sido arrestado. Betty le pide encarecidamente que le diga en dónde está su hermana y así es cómo la termina enviando a un desguace de autos. En una escena verdaderamente desgarradora y sin concesiones que contrasta en tono con el resto del episodio, Alice y Betty abren la baulera de un auto para encontrarse, obviamente, con el cuerpo de Polly, que no vemos…

Balance del Episodio

Faltan solo dos entregas para cerrar esta quinta temporada y ello explica que estén queriendo cerrar todas las subtramas. El problema es que nunca se las logró integrar en un todo coherente, sino que las historias discurrieron por separado y, en general, se resolvieron de modo simplista cuando no acelerado.

Fue demasiado abrupto el final de la historia de los hombres-polilla y tuvimos que despedirnos definitivamente de Mulder y Scully ya que no había alienígenas. Dos cosas me quedan repicando: en primer lugar, no creo ser el único que se decepcionó por ello y, en segundo lugar, no es muy creíble que, para alejar curiosos, los Sparkweather inventaran extraterrestres cuando es sabido que no hay mejor forma de estimular el turismo.

¿Veronica mató a Chad apenas un día después del divorcio y no quedará como sospechosa? Es cierto que tiene la coartada de que él entró en su casa, pero aun así…

Lo que sí es seguro es que cumplió con el fanservice en una escena íntima con Archie que fue menos sensual que los hombre-polilla.

En fin, quedan por delante dos episodios y hay que decir que no están cerrando bien la temporada luego de la débil luz de esperanza en los episodios 12, 13 y 14. No sé sabe con qué puedan sorprendernos en lo que nos queda, pues la mayoría de las subtramas se han cerrado. ¿Una nueva venganza de Hiram, tal vez? Eso ya lo vimos…

Apuntes al Margen

.Está claro que Roberto Aguirre-Sacasa, el creador de la serie, es un gran fan de Stephen King, pues las referencias son permanentes. En este caso, ha decidido titular al episodio La Danza de la Muerte, mismo título con el cual se publicara originalmente la novela que, ampliada luego, sería conocida como The Stand o Apocalipsis y que, para más coincidencias, fue adaptada a cómic por el propio Aguirre-Sacasa.

.Los usos de la música de Wagner en cine y tv merecerían artículo aparte. Desde que Hitler la convirtiera en su banda sonora oficial, quedó cargada de simbologías que la relacionaron con su doctrina (aun cuando Wagner vivió mucho antes) o con las teorías del superhombre de Nietzsche. La Cabalgata de las Valquirias ha sido utilizada como música de fondo en infinidad de documentales sobre el nazismo o por Coppola en Apocalypse Now para asociar a marines con nazis. O por Snyder en Watchmen para dar contexto al Doctor Manhattan, perfecta corporización de la filosofía nietzscheana. A lo que voy: no entendí para qué la usaron aquí.

Veremos qué nos traen los próximos episodios: hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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