A solo dos episodios del final de la cuarta temporada, analizamos el octavo episodio de Star Trek: Strange New Worlds que lleva por título Órdenes de Magnitud. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie puede ser viste en España a través de Skyshowtime y en América Latina por Paramount+.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. De nuevo aquí para analizar un nuevo episodio de Star Trek: Strange New Worlds y nos toca en este caso el octavo, significando ello que estamos ya a solo dos de finalizar la cuarta temporada para luego esperar por los seis que compondrán la quinta y última.
Una entrega menos heterodoxa que las anteriores, pero muy intensa y emotiva, además de ir marcando cada vez más decididamente el camino por el cual James T. Kirk acabará haciéndose cargo de la Enterprise tras la forzosa (y triste) salida del capitán Pike. Como tal, y ya desde la bitácora misma, se trata justamente de un capítulo en el cual Kirk ocupa un lugar central que es anticipatorio del que acabará teniendo.
Pero vayamos mejor a ver qué nos ha dejado el episodio, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden leer en esta web los análisis previos, tanto de esta como de otras series y películas de esta maravillosa franquicia que, hace apenas días, cumplió sesenta años.
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Señal de Auxilio y Nave Fantasma
Como antes hemos dicho, esta vez la bitácora inicial está a cargo de James Kirk, quien nos cuenta que, en su camino de regreso a la Farragut, ha recalado en la Enterprise para hacerse un chequeo médico, en realidad excusa para ver a La’an tras aquella historia que les quedara pendiente.
En ese momento, se hallan orbitando una luna sin nombre a la cual Pike ha bajado acompañado por un grupo de desembarco íntegramente femenino compuesto por Una, Uhura, Chapel y la cadete vulcana A´Sha.
El motivo es una débil señal de auxilio proveniente de una cueva que, al llegar, encuentran flanqueada por grandes estructuras cristalinas. Al comprobar que no tendrán comunicación ni transporte una vez dentro, informan a la Enterprise que no habrá contacto por una hora.

A bordo de la misma, Kirk se alegra cuando M´Benga le cuenta que La’an no ha salido en misión, pero el sentir no es recíproco al ser anoticiada ella por Ortegas de que él está a bordo: hasta se arrepiente de no haberse sumado al grupo de desembarco…
Una lanzadera llega súbitamente y con ella el almirante Simon Reeger (Joe Morton), leyenda viviente y héroe de guerra por sus acciones contra los klingon a bordo de la nave Constitution.
Recibido protocolarmente y puesto al tanto de que Pike se halla en misión, informa que necesita la Enterprise para dar caza a una nave misteriosa que, usando un desconocido sistema de camuflaje, viene de llevar a cabo en la colonia de Vaardan una masacre que se cobró las vidas de cinco millones de personas.
Asume el mando de la nave y, al ser informado de que también Una se halla con el grupo de desembarco y no hay por lo tanto primer oficial, pregunta por el siguiente en jerarquía y la cosa recae en Spock, pero la presencia circunstancial de James Kirk cambia todo por detentar un rango superior al del vulcano…
Reeger ordena abandonar la órbita y salir en persecución de la nave, pero Kirk, en su flamante condición de primer oficial interino, cuestiona el dejar abandonado al capitán. El almirante, sin embargo, mantiene la orden argumentando que no hay tiempo para esperarlo, aunque termina aceptando dejar una boya de comunicaciones.

En privado, sin embargo, recrimina después a Kirk el haberle cuestionado y le confiesa que escuchar su apellido le hizo dudar, pues combatió junto a su padre George, de quien destaca su capacidad diplomática pero no su comportamiento en combate, comentario que deja anonadado a Jim.
Contrabandistas
En la luna sin nombre, Pike y su gente ingresan a la cueva y encuentran un transmisor de la Federación, pero también elementos tecnológicos de distintas culturas. Es una trampa: contrabandistas andorianos les han hecho ir allí y comienza un cruce de disparos que acaba con el grupo capturado.
El líder quiere los códigos de transferencia de la Federación para transportar lo que allí tienen, pero Pike se niega a dárselos, así que, para estupor del grupo, el alienígena toma uno de los cristales de la cueva y se lo clava a A´Sha, anunciando que solo permitirá ir en busca de los elementos médicos necesarios si le pasan los códigos requeridos. Pike se mantiene en la negativa, pero Uhura se siente responsable por la vulcana y, viéndola sufrir, se ofrece a configurar el transmisor…
Medidas Extremas
En la Enterprise, Kirk descubre que tanto la esposa como las hijas de Reeger fallecieron en la masacre de Vaanar, lo que hace evidente que tiene algo personal en el asunto. Va pues a verlo a M´Benga, que lo conoce desde los tiempos de la guerra y ha estado a su servicio. Quiere saber qué tan posible es relegarlo del mando por insania mental y emocional, pero el jefe médico dice que no se puede dar un diagnóstico por la sola presunción de que esté enceguecido por vengarse.
El rastro seguido, entretanto, los lleva a un planeta por fuera de la Federación que se llama Argus 2. Los choques entre Reeger y Kirk continúan, pues cuando este último quiere dar aviso a la Flota, el almirante se niega rotundamente porque quiere mantener silencio radial.
Un problema extra se genera al aparecer un carguero neutral. Antes de que sean detectados, y para no correr riesgos, Reeger ordena arrojarle un torpedo y Kirk se horroriza, pues si bien el plan es solo golpear e inutilizar motores y sistemas de comunicación, no hay garantía de que el carguero no acabe destruido por completo. Las cosas, desde luego, terminan haciéndose a la manera de Reeger y, por suerte, tienen éxito en golpear sin destruir. Pero lo peor aún no ha llegado…
La nave ha ingresado en la atmósfera de Argus 2 y Reeger da por descontado que el planeta es una base de los responsables de la masacre. Como no hay forma de saber en dónde se han posado específicamente, invoca la Orden General 24 para casos extremos y dispone arrasar la superficie completa a pesar de los más de cinco mil que allí viven.

Para hacerlo, pretende recargar los faseres a través del motor warp, lo cual tendría un efecto devastador, pero Kirk no está dispuesto a avalar semejante asesinato masivo y se escabulle para enviar de todas formas a la Flota el mensaje que Reeger le ha negado, a la vez que va a ver a Scotty para preguntarle cómo reconfigurar los faseres no estando en el puente. Pero el mensaje acaba interceptado antes de salir y Kirk desplazado por Reegel de su puesto en favor de Spock, además de arrestado por insubordinación.
Mientras es llevado por La’an, Kirk intenta hacerla recapacitar sobre lo que están haciendo, pero ella se mantiene firme en su postura de seguir las órdenes. Cuando él le hace un comentario sobre el reloj que lleva (recuerdo de aquella historia compartida en otra línea temporal), aprovecha la distracción para arrebatarle el faser y dejarla aturdida…
Trampa contra Trampa
En la luna sin nombre, Uhura reconfigura el transmisor mientras intenta hacer entrar en razones al líder de los contrabandistas, pero este odia a los humanos, habiendo sido en el pasado parte de la Flota y expulsado. Ella le cuenta que tuvo un amigo andoriano e, invocando el juramente de honor de su especie, le hace comprometer su palabra de que les permitirá curar a A’sha e irse en paz una vez que obtenga lo que quiere.
Pero al poner el transmisor en funcionamiento, el mismo emite un sonido penetrante que afecta solo a los andorianos y, aprovechando el momento, Uhura golpea a uno de ellos y se hace de su arma. Hay golpes e intercambios de disparos, pero cuando Uhura se halla en el suelo y ya a merced del líder, un disparo suyo contra el techo de la cueva provoca un desmoronamiento de cristales que lo acaba sepultando. Tras ello, acude a liberar a sus compañeros y Chapel logra, finalmente, salvar a A´Sha…
El Velo de la Mentira
En la Enterprise, Kirk se dirige a la enfermería e investiga por su cuenta y sin autorización los informes médicos de Reeger, enterándose así que sufrió un traumatismo cerebral al comienzo de la batalla de Zeta Reticuli y, sin embargo, condujo la misma en ese estado. Al llegar M´Benga, se molesta de que ande hurgando informes confidenciales, pero Kirk está aún más irritado de saber que se permitió a Reeger conducir una batalla en las condiciones en que se hallaba…
Va después a ingeniería en busca de Samuel y coincide con su hermano en lo sugerente de que su padre fuera desplazado después de la batalla y Reeger ascendido. Pero además, Samuel le muestra a Kirk el registro de mensajes que George enviara después de aquello y terminan de confirmar que fue él y no Reeger quien llevó a la victoria en Zeta Reticuli, lo que evidencia que cambió las bitácoras para adjudicarse todo el mérito. Kirk necesita que su hermano le haga un favor…
Diagnóstico de Incapacidad
Ya recuperada y acompañada por dos oficiales, La’an es enviada a buscar a Kirk siguiendo sus señales biométricas, que conducen a ingeniería. Pero el Kirk que allí encuentran no es el que esperan, sino Samuel, que luce un golpe en el ojo. James se ha dirigido al sector de los faseres y allí lo encuentran los escaneos, siendo transportado de inmediato al puente de mando en un estado calamitoso por la radiación.
Creyendo haber frustrado el sabotaje, Reeger ordena el ataque contra Argus 2, pero Kirk anoticia que reconfiguró los faseres de tal forma que se destruirá la Enterprise si los utilizan. Reeger exige pues los códigos y Kirk, obviamente, no se los da, haciendo ello que el almirante se ponga cada vez más desquiciado, a los gritos e incluso golpeando a Kirk bajo la incrédula mirada del resto.
M´Benga le anuncia entonces que, haciendo uso de la facultad que como jefe médico le corresponde, lo releva del mando por mentalmente inapto. Reeger no entiende qué le está pasando: dice desconocer sus propias reacciones y acusa a Kirk de haberlo drogado, pero M´Benga se interpone endilgándose la culpa de haberlo hecho…
El ataque, pues, no se produce y la Enterprise regresa a rescatar a Pike y su grupo de desembarco. De la nave misteriosa no hay noticias y, por lo que se sabe, ya ha dejado Argus 2 con destino a las fronteras del imperio romulano.
En enfermería, Kirk se recupera de la radiación y A’Sha de su herida pero, para sorpresa de Uhura, la muchacha vulcana manifiesta que la experiencia le sirvió para entender que la Flota no es su lugar. En su condición de mentora, Uhura lo toma como un fracaso, pero Pike busca hacerle entender que a veces las cosas pueden no salir como uno esperaba a pesar de haber hecho todo bien. No solo eso: la anoticia además de que, debido al valor mostrado en los recientes sucesos, es ascendida a teniente grado junior.
Kirk, mientras tanto, no puede aceptar que M´Benga se eche la culpa de lo que ha hecho él, es decir drogar a Reeger para que perdiera el juicio y fuera más fácil removerlo. Sabe que algo como eso podría dejarlo fuera de la Enterprise, pero el jefe médico ya parece resignado. Además, le cuenta que siempre supo la historia de su padre en la batalla, pero que este no quiso en su momento, y por el bien e integridad de la Flota, arruinar la reputación de héroe que Reeger se había ganado: un héroe ficticio, pero necesario para la unidad.
James habla luego con Samuel y reflexionan acerca de la imagen equivocada que siempre tuvieron de su padre…

Balance del Episodio
Después de varias entregas en las que SNW jugó a los habituales guiños con otros géneros, nos encontramos con un episodio bien clásico de Star Trek con persecución espacial, malos almirantes (lo que en la franquicia se suele llamar “badmiral”) y dilemas éticos de difícil resolución o ambiguas respuestas.
De hecho, el capítulo deja más de un camino abierto hacia la serie original como el despunte del liderazgo de Kirk, el ascenso de Uhura y, por supuesto, los inminentes alejamientos de La’an y M´Benga o el ya virtual de A´sha. Una pena que hayamos visto a la cadete vulcana tan poco cuando empezaba a caerme bien; podrían al menos haber esperado hasta la siguiente temporada pero bueno, ya está…
Y ya que hablamos de la serie original, el episodio establece claro puente con El Equibrio del Terror (01×08), uno de los mejores y más icónicos de la franquicia. La trama de la “nave invisible” remite inevitablemente y la referencia de que terminó escapando hacia los límites del Imperio Romulano despeja prácticamente cualquier duda.
Un acierto, en ese sentido, el no mostrar a los romulanos ni hacerles interactuar con la tripulación de la Enterprise, pues se supone que no se conocerán hasta entonces. Por un momento temí que estuviéramos yendo hacia un despropósito semejante al de la franquicia Alien, que le hizo perder a la Nostromo su carácter de primer escenario para el encuentro con los xenomorfos. Gran alivio que no haya sido así y saber que humanos y romulanos se terminarán conociendo en El Equlibrio del Terror, como debe ser…
Reeger es uno de esos “malos almirantes” que cada tanto aparecen en la franquicia, pero que hacía rato no veíamos. Y qué bueno ver en el mundo trekkie a Joe Morton después de haberlo visto como el doctor Dyson en Terminator 2: El Juicio Final (1991, aquí nuestro retro-análisis) o el doctor Hamilton en la serie Smallville (aquí análisis de un servidor). Ha entregado un desempeño formidable y una gran interacción con Kirk, a lo que ha colaborado también la buena labor de Paul Wesley.
El capítulo, además, tiene algo de homenaje a las historias de submarinos y, particularmente, a Marea Roja (aquí retro-análisis de un servidor), pues el eje está puesto en el conflicto moral y el duelo verbal entre los antes mencionados del mismo modo que allí ocurría entre Ramsey (Gene Hackman) y Hunter (Denzel Washington). Y el punto de la álgida discusión es básicamente el mismo: disparar o esperar…
Se trata, desde luego, de un debate para nada ajeno a la franquicia, pero que excede a la misma y a quienes en este caso lo protagonizan. ¿Hasta qué punto se debe seguir una orden que se considera injusta o directamente genocida? ¿Y hasta dónde se deben cuidar las formas o jugar limpio cuando de la otra parte hay abuso de autoridad?
El propio Kirk ha incurrido en un acto antiético (pero necesario) al echarle a Reeger la droga en el café, como también M’Benga al cubrirlo y atenerse a las consecuencias, pues está claro que sus días en la Enterprise están terminando más allá de un par de apariciones que el personaje tendrá después en la serie original.
Y la cordrazina, aquí utilizada, es la misma droga que se inyecta accidentalmente McCoy en el ya legendario episodio La Ciudad al Fin de la Eternidad (01×28), llevándole ello a cruzar el portal del espacio y el tiempo para provocar desmadres en la década de los treinta. Volvió incluso a ser mencionada otras veces en la franquicia y, como curioso crossover, también en la serie Misión Imposible, que compartía productores y estudios de grabación con la original de Star Trek.
Lo más flojo del episodio ha sido sin duda la trama lunar, algo superflua y bastante torpe en su resolución. Poco convincente lo de Uhura en plan de heroína de acción y suerte la suya de que los cristales hayan decidido caer sobre el líder andoriano y no sobre ella.
Perfectamente esa sutrama podría no haber estado, salvo por el hecho, claro, de justificar la ausencia de Pike en la Enterprise, aunque resulta bastante inverosímil que tanto capitán como primer oficial se ausentaran juntos. También se puede decir que sirvió para el ascenso final de Uhura, lo que sí creo que nos emocionó a todos.
En definitiva, un gran capítulo más allá de algún bache argumental o de que sus dos tramas no hayan estado a la misma altura. Y por muy bien que lo paso cuando la serie juega a atravesar distintos géneros o busca la parodia, creo que era necesario un episodio que volviera al tronco principal cuando faltan tan pocos para terminar la temporada e incluso la serie. Sí, la cuenta no falla. Nos quedan solo ocho episodios de Star Trek: Strange New Worlds y vaya si duele…
A ver, por lo pronto, qué nos trae el próximo. Hasta entonces y sean felices…



