Bleach (Maximum), de Tite Kubo

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

A mi, a pesar de todo, me siguen gustando. Los mangas de peleas, técnicas especiales, transformaciones, ya sabéis. Lo de siempre. Lo que suele encajar en eso llamado “shonen”, aunque Kitayu nos eche la bronca al usar esa palabreja. Desde la mítica disputa entre El Puño de la Estrella del Norte y Bola de Dragón podemos hablar de ciertas cosas que se repiten casi como memes, hasta el punto que nadie recuerda si hubo mangas de peleas y demás anteriores a estos dos. Hay quien sostiene, con mucha mala baba, que la etapa más recordada de Bola de Dragón, en la que Goku se hace mayor y se nos hace nazista, en el fondo es un acercamiento descarado a lo que siempre fue El Puño de la Estrella del Norte: desaparición del humor, superpoblación de hombres hipermusculados, personajes siempre superserios pero sensibles, atmósfera apocalíptica, etcétera. Otro día hablamos de eso. También de que hubo vida antes de todo esto.

En fin. No vamos a recordar el fenómeno prácticamente irrepetible de Bola de Dragón en todo el mundo y cómo eso abrió, junto a la película Akira, las puertas del manga y el anime a Occidente sin vuelta atrás. Yo, tras jugar a no menos de 20 videojuegos de Bola de Dragón, comprarme hasta cuatro ediciones diferentes del manga y habérmelo leído entero más veces de las que quiero reconocer, tengo que decir que quizás, sólo quizás, no sea el mejor manga de todos los tiempos (que es Jojo´s Bizarre Adventure) y quizás tampoco el mejor de peleas. Otra cosa es que, claro, quizás no haya otro manga más impactante e influyente.

En todo esto surgieron sucesores, entre ellos Bleach o Naruto. Aquí se nota los saltos generacionales, pero mientras en el cómic de superhéroes hablaríamos de peleas entre gente que adora los cómics de los 70 y gente que dice que los 90 no eran tan malos en el manga los fans de Naruto no desprecian Bola de Dragón. Al revés pasa algunas veces, pero siempre he tenido la sensación de que en los foros y aficionados de manga hay menos barullo que entre el mundo de aficionados de superhéroes.

Yo Naruto empecé a leerlo y me pareció bien, aunque no me entusiasmó demasiado. Con esto no quiero decir que fuera malo: la caracterización de personajes o incluso el dibujo era mejor que lo de Toriyama, pero la ambientación me llamaba poco. Bleach estaba también por ahí, con algún amigo diciéndome que era muy prototípico. Pero ni lo leí.

Ha sido apenas el mes pasado, cuando Panini ha sacado una edición Maximum, cuando lo he empezado a leer. Javier Donis ya habló del anime en este estupendo post. La idea básica es la misma: chavales de instituto, poderes mágicos, luchas contra monstruos, un nuevo mundo oculto con toda su mitología e historia previas, relaciones amorosas y equívocos entre protagonistas, etcétera. En definitiva, la idea base es la misma que la vista mil veces, y que tanto gusta al lector japonés. Pero, como tantas veces, al final lo importante es cómo se desarrollan las cosas y cómo se plasman.

Y este primer tomo es, sobre todo, muy divertido. Consigue serlo más que con las peleas (tampoco ocupan tanto en el tomo) como con las caracterizaciones de los personajes. No hay ningún complejo a la hora de hacernos sonreír con los choques de formas de ser de los personajes, alguna situación indisimuladamente ridícula (como los gustos estéticos de la “maestra” del protagonista) o lo poco sutiles y descarados que son los personajes expresándose. El propio protagonista no es tan atípico como un Guts (que debe ser la cosa más extraña y fuera de lo convencional de casi cualquier manga), pero es de los más entendibles de todos los protagonistas de un manga. ¿Qué le motiva a meterse en una lucha contra monstruos? Como él dice, tampoco es que él sea una persona buenísima como para ir a salvar a gente desconocida: aprecia su pellejo…pero es consciente de que no vive solo en el mundo, de que debe favores y de que debe devolverlos. Muy bien el autor en este punto.

El propio elenco de personajes tiene algún personaje típico, pero están construídos desde algún exceso gracioso. No es que sea un manga de humor, pero no lo evita. El dibujo es correcto, no hay ninguna barbaridad técnica pero tampoco grandes calamidades. Es cierto que el autor es muy directo dibujando y prescinde de casi todo lo que no es importante en cada viñeta (es decir, que pasa muchísimo de dibujar fondos, mil detalles, etcétera). Las escenas de acción son muy claras, diáfanas y no hay que hacer un esfuerzo por entender de donde vienen los golpes o qué está pasando entre explosiones, cosa que no siempre pasa. Da la sensación que el autor conoce sus limitaciones y se centra en lo que sabe hacer. Nada que objetar a eso.

Al final me leí el tomo como tres veces. Sé que hay anime y que el manga está en todos los sitios, pero haré como si fuera 1991 y me enteraré de la historia según vayan saliendo nuevos tomos. Este primer tomo no puedo más que recomendarlo.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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