Queridos lectores, en el Retro-análisis de hoy, analizaré la cuarta y, de momento, última entrega de la saga Alien (queda pendiente Promtheus) Alien: Resurrección.
Cerrado el círculo en Alien 3, cinco años después, en 1997, la Fox quiere más pasta y decide poner en marcha la cuarta entrega de la saga de los monstruos espaciales más exitosa de todos los tiempos.
En mi opinión personal, sigue sin estar ni a la altura de la suela del zapato de El octavo pasajero, pero es mucho más digna y llevadera que la tercera, lo que no quita que el filme tuviera sus propios problemas.

Después de que directores como Peter Jackson y Bryan Singer rechazaran la propuesta de dirigir la película, ésta se volvió poco seria desde antes de empezar a rodarse, con lo que pusieron a manejar el cotarro a nada menos que Jean Pierre Jeunet, director de Amelie y otras películas que nada tienen que ver con el género. Jeunet, que no tiene ni papa de inglés y tuvo durante todo el rodaje a un intérprete a mano, tenía una idea muy clara, convertir la película en una especie de comic viviente mediante caricaturizaciones, toques de humor, acción, ciencia imposible y mucho color.
Siguiendo esa línea, el guionista elegido desde un principio por la Fox fue Joss Whedon, guionista de comics y de películas como Los Vengadores (que también dirigió) o Buffy cazavampiros. Marc Caro, dibujante de cómic y director de cine, que ya había trabajado antes con Jeunet fue el encargado de hacer el storyboard de la película. Un conjunto de artistas con gustos, ideas y dotes similares trabajando juntos en un universo en el que están cómodos. La película se planteaba mucho mejor que su predecesora en la que cada uno tenía una ideología y unos intereses diferentes, lo que facilitó mucho que fuera un desastre total.

Por no acabar con la maldición de los guionistas de Alien, Whedon tuvo problemas con la distribuidora y tuvo que reescribir el guión hasta 5 veces. En el primero, imaginó a una Newt clonada que desarrollaba su historia en la Tierra, pero los peces gordos dijeron que Weaver debería volver como protagonista de la cinta. ¿Cómo solucionar, entonces, su pequeño suicidio en Alien 3? O bien hacemos que todo sea un sueño de Resines, digo de Ripley, y empezamos donde acabó Aliens o bien la clonamos y ya empezamos con los disparates. Escogieron la segunda.
Sigourney Weaver, que se negaba a volver a participar en la saga, se sorprendió con el guión de Whedon, que daba a su personaje unas nuevas características y habilidades en los que quería indagar. El hecho de ser productora de la película y los 11 millones y medio que se echó al bolsillo ayudaron a que su interés aumentara.

Con este plantel y un presupuesto de 70 millones, infinitamente mayor que en las anteriores, comienza a tomar forma una nueva perspectiva de la saga, que poco tiene que hacer para superar a la anterior. El toque comiquero que lo llena todo de color y aporta una pizca de humor, sin destruir la magia de las primeras entregas, es fantástico.
Yendo al grano, el planteamiento de la cinta es muy pobre en detalles y explicaciones, por lo que, si solo has visto la película una vez, no te enteras de nada. Faltan unos 20 minutos iniciales donde se explique bien a fondo que la compañía, Weyland-Yutani se ha transformado de pleno en una corporación militar, que sigue empeñada en usar xenomorfos como armas y que con una ciencia imposible consiguen rescatar ADN de Ripley del Fury 161 para clonarla, 200 años después de lo sucedido en Alien 3.

Como partimos de la idea de ciencia ficción y comic, todo vale. Consiguen clonar a Ripley con el chestbruster de alien reina dentro. De forma inexplicable, se produce algún fallo en la clonación, que resulta en una Ripley un poquito alien y en una reina alien un poquito humana.
Vamos conociendo al resto de la plantilla: Winona Ryder, Ron Perlman, J.E. Freeman, Dan Hedaya, Leland Orser, Brad Dourif, Michael Wincott, Dominique Pinon, Raymond Cruz y Gary Dourdan. Todos ellos con personajes bastante planos, excluyendo a Ron Perlman y a Sigourney, que sigue interpretando a esta nueva Super-Ripley de maravilla.

La reina pone huevos, infecta a unos huéspedes que traían de contrabando, los aliens resultantes escapan y los superviventes de la nave luchan por sobrevivir. Es evidente la inspiración de Jeunet en Cameron, contando con un grupo de mercenarios armados y muchos aliens en un espacio reducido. Del mismo modo, se trata de una película con acción en estado puro con disparos, muertos y mucho gore, del que destaca la escena de la persecución de los xenos bajo el agua, para mí, una de las mejores de la saga.

Finalmente, en la ida de olla más intensa de la saga, la reina alien muestra un sistema reproductor autofecundable “humano” del que resulta un híbrido alien-humano muy repugnante de ver (y que tiene una vagina gigante en la parte anterior) conocido como newborn, que establece una relación muy sensual con Ripley.

Los humanos que quedan, consiguen llegar a la capsula de escape y huyen de la nave principal. ¿A qué no os imagináis quién se ha colado? Para ser originales (…) el newborn está con ellos, pero consiguen expulsarlo de la nave y llegan a la tierra.
Así se cierra esta gran saga, que ahora prolonga con precuelas y secuelas, pero que lleva cerrada muchos años. No es una gran película, pero tampoco pretende serlo. Es bastantes llevadera y entretenida de ver, añade conceptos a la biología alienígena y se desarrolla de forma correcta aunque con poco detalle. En mi opinión, es una película que por sí sola no vale mucho pero como cierre de saga, cumple.
Seguiré analizando sagas de este calibre muy pronto. ¡Disfrutad de las cosas que os hacen felices!



Foggy: ¿Debemos arriesgar todo, nuestro bufete, nuestra reputación y, seamos francos, nuestra seguridad? ¿Arriesgarlo todo para ayudarlo?
Enlaces a episodios anteriores:
Vamos con el capítulo que nos ocupa. En el anterior observamos como la Mafia Japonesa iba tras Elektra y Matt tenía que decidir si la ayudaba a no como Daredevil. Al final opta por hacerlo y juntos los derrotan, sin excesiva dificultad.
Pero, como hemos dicho al principio, este es sólo uno de los problemas en la vida de Murdock. Luego está el Punisher. Tras descubrir que la Fiscal Reyes está moviendo fichas para que Frank Castle sea extraditado a un estado donde haya pena de muerte, con el fin de eliminarlo y ascender en su carrera política, Nelson y Murdock proponen a Castle ser su defensa. Decisión reforzada por las investigaciones de Karen, que apuntan a que la fiscalía oculta, a propósito, información sobre Punisher para presentarlo a la oponión pública únicamente como un monstruo, olvidando que fue un héroe de guerra. Nuestros protagonistas, quieren averiguar la verdad.
Mientras están preparando el caso, el chófer de Elektra aparece buscando a Matt. Este le deja el caso a Foggy con la excusa de que es el misterioso cliente del que les ha hablado en otras ocasiones, y al que no puede dejar de lado porque les está pagando muy bien.
Mientras tanto, Foggy prepara la defensa de Frank. Pero éste sólo quiere hablar con Karen. De la conversación entre ambos Karen descubre que Frank esconde más humanidad de la que a simple vista parece y Frank consigue enterarse de que la intrépida secretaria de Nelson y Murdock estuvo en su casa así como que ella sabe las circunstancias que le llevaron a convertirse en el Punisher.























días y aunque ella no está muy contenta con la decisión de su hijo tampoco se interpone. El drama se ve venir en el momento en que Dylan encuentra el conejo de peluche y la carta que la mamá de Emma llevaba cuando Norman la asesinó, seguramente todo se va a complicar a partir del próximo episodio para Emma y Dylan porque guardar en secreto que su hermano acabó con la vida de la madre de su novia no va a ser nada fácil.
Aquí entramos en lo que de verdad nos interesa: Norman, su locura y su relación con su madre. Desde que Norman fue ingresado al centro psiquiátrico ha tratado de convencer al Doctor Edwards de que su relación con Norma es normal, el problema es que Edwards ya se dio cuenta que Norman tiene un trastorno de identidad








