Exactamente hoy, pero hace sesenta años, era emitido el primer episodio de la serie original de Star Trek, dando así inicio Gene Roddenberry a una franquicia que quedaría para siempre en la ciencia ficción, pero también en la cultura masiva a través de series, películas, comics, novelas o videojuegos.
La palabra trekkie no está aún aceptada por la Real Academia, pero tan culturalmente instalada que no tengo dudas de que lo estará en algún momento, quizás en otros sesenta años y castellanizada como trequi o algo así. Aparece, sí, en diccionarios oficiales de lengua inglesa para definir a los fans del universo que naciera hace exactamente seis décadas con la serie original Star Trek, cuyo primer capítulo fue emitido un 6 de septiembre de 1966 para Canadá por la cadena CTV y dos días después para Estados Unidos por NBC.
A pesar de ser desde temprano gran fan de la ciencia ficción, Gene Roddenberry no había aún logrado para mediados de los sesenta llevar a la pantalla ninguno de sus proyectos ligados a un género cuyo gran momento televisivo aún no había llegado.
Tenía, no obstante, cierto prestigio como escritor de episodios para series del oeste y, de hecho, Star Trek ampliaría y llevaría al espacio la premisa autoconclusiva y el viaje permanente que caracterizaban a Caravana, donde los colonos se enfrentaban en cada capítulo a situaciones nuevas y diferentes en su tránsito por el oeste americano.
Pero a partir de mediados de los sesenta la cosa cambió. La conquista del espacio avanzaba a pasos agigantados y se empezaba a hablar del alunizaje como realidad. Y la segunda mitad de la década daría curso a la contracultura, las drogas lisérgicas y la psicodelia, todo lo cual abría el panorama para mirar al infinito como próxima frontera de la humanidad o quizás, mejor dicho, la frontera final…
En abril de 1964, Roddenberry presentó su borrador de Star Trek a Desilu Productions, productora independiente fundada por la exitosa comediante Lucille Ball, quien acabó siendo fundamental para que el proyecto prosperase. Herbert Solow, director de contenidos, quedó encantado con la historia y se involucró al punto de introducir en la misma el concepto de fecha estelar.
Debido a un acuerdo de preferencia con CBS, fue esta la primera cadena a la que se ofreció el proyecto, pero no se mostró interesada por tener ya Perdidos en el Espacio, serie creada por Irwin Allen que apuntaba a un público similar.
Solow fue entonces a ver a NBC, para quienes ya había trabajado, y la idea tuvo mucha mejor recepción, al punto de encargar un episodio piloto que estuvo listo para febrero de 1965. La idea base de lo que sería Star Trek ya estaba allí, como también la Enterprise, aunque su tripulación (excepto uno) no era aún la que después conoceríamos.
Ese episodio piloto, huelga decirlo, fue La Jaula, que no gustó en su momento a los ejecutivos de NBC por demasiado cerebral y lento. Así que no vio la luz ni fue el inicio de nada, aunque sería en buena medida reciclado para el episodio doble titulado La Colección de Fieras (01×11 y 01×12).

El capitán de la Enterprise no era James T. Kirk, sino Christopher Pike, un nombre hoy bien conocido gracias a la serie Star Trek: Strange New Worlds, que rescató hace unos años al personaje en la interpretación de Anson Mount. En La Jaula, era interpretado por Jeffrey Hunter, actor que había protagonizado varios westerns, pero especialmente famoso por su interpretación de Jesús en el filme Rey de Reyes (1961).
El resto de la tripulación estaba conformado por Número Uno (Majel Barrett), el teniente Tyler (Peter Duryea), el doctor Boyce (John Hoyt), la asistente Colt (Laurel Goodwin) y… el señor Spock (Leonard Nimoy). Sí, es esta la primera aparición del vulcano, con una personalidad bastante diferente de la fría y lógica que le conoceremos después.
La trama presentaba a la Enterprise respondiendo a una llamada de auxilio en un mundo alienígena y mostraba alguna influencia argumental del filme Planeta Prohibido (1956, aquí retro-análisis de un servidor), reconocido incluso por el propio Roddenberry, gran entusiasta del mismo. Pero el flojo guion y algunos detalles de producción esperpénticos acabaron por sepultar el episodio. Si no me extiendo más sobre La Jaula es para no hacer spoiler, pero también porque creo que merece artículo aparte. Me comprometo…
Pero cuando todo hacía pensar que el proyecto había muerto antes de comenzar, NBC encargó un segundo piloto porque la idea les había gustado, aunque no la ejecución ni la tripulación. La decisión fue tan inusual como pionera, pues si bien series posteriores como Juego de Tronos, The Big Bang Theory o Buffy han vuelto a hacer episodios piloto, no había antecedentes en los sesenta. Star Trek nacía ya marcando época…
El segundo piloto se tituló Donde ningún Hombre ha llegado jamás, frase fácil de relacionar con el clásico monólogo de apertura, si bien el mismo no existía aún y había una introducción muy diferente y mucho más informativa, aunque con ese mismo remate final.
Salvo Nimoy, cuyo Spock sobrevivió pasando a ser primer oficial, el resto del elenco fue por completo relevado, aunque ya Hunter se había bajado del proyecto por propia cuenta para concentrarse en su carrera cinematográfica. Lamentablemente, falleció tres años después por un derrame cerebral tras sufrir un accidente filmando en España.
James T. Kirk, nuevo capitán de la Enterprise, pasó a ser interpretado por William Shatner, actor canadiense que acreditaba experiencia en cine con títulos como Los Hermanos Karamazov (1958), ¿Vencedores o Vencidos? (1961) o Incubus (1966) y en el medio televisivo con episodios de La Dimensión Desconocida, Ruta 66 o El Fugitivo, entre otras series.
El resto de la tripulación principal se completaba con el ingeniero jefe “Scotty” (James Doohan), el oficial médico Mark Piper (Paul Fix) y el teniente Sulu (George Takei), por entonces más físico que timonel.
NBC quedó tan conforme que encargó una tanda de dieciséis episodios para una primera temporada que, debido al éxito, sería luego ampliada con otros trece. Llegaron algunos cambios, entre ellos el mencionado nuevo monólogo inicial que, recitado por Shatner, entró casi contra reloj antes del estreno y se volvió inseparable de la franquicia de allí en más, acompañado por el inolvidable y ya legendario tema orquestal compuesto por Alexander Courage.
El primer episodio emitido pasó a ser La Trampa Humana, mientras que el segundo piloto se terminó convirtiendo en tercero de la temporada por considerarse que ciertas cosas requerían explicación previa. Y, con el correr de la misma, fueron llegando al elenco nuevas incorporaciones, debutando en el décimo DeForest Kelley como el doctor McCoy, cuyo personaje reemplazaba a Piper porque querían un oficial médico más joven y enérgico.
Majel Barrett, una de las despedidas del primer piloto, fue convocada para interpretar a Christine Chapel, enfermera asistente del anterior. Y al promediar la temporada hicieron su ingreso Nichelle Nichols como la teniente Uhura y Walter Koenig como el alférez Pavel Chekov, quedando así conformada la tripulación que todo trekkie recita tan de memoria como la formación de su equipo favorito…

Para toda la Humanidad
Hoy la palabra inclusión tiene carácter de moda, pero en los sesenta ser inclusivo era trangresión. Y Roddenberry fue justamente un transgresor que se enfrentó a los grandes estudios cuando sus proyectos eran cuestionados en tal sentido.
Ya unos años antes se le había rechazado una serie basada en la novela Robur el Conquistador, de Julio Verne, que giraba en torno a un dirigible que viajaba por el mundo llevando una tripulación multiétnica. Y él mismo se bajó del proyecto Riverboat, serie que se iba a ambientar en el Mississippi de 1860, cuando le impusieron que no podía haber afroamericanos.
De modo análogo, su exitosa serie El Teniente (en la cual ya habían estado Nimoy y Nicholls), que transcurría en una base de marines y tenía la colaboración del Pentágono, se quedó sin renovación cuando el mismo retiró su apoyo por no caerles en gracia un episodio en que un oficial blanco y uno negro hacían causa común y descubrían la importancia de trabajar juntos.
Star Trek no fue ajena a ello. Desde un primer momento, Roddenberry defendió la idea de que la historia hablaba de la humanidad saliendo hacia el cosmos y no Estados Unidos, como pretendían desde NBC. Se mantuvo firme en su postura de que la tripulación debía ser multiétnica en lugar de exclusivamente anglosajona, como querían imponerle.
Y no solo logró la inclusión de un oriental como Sulu y un escocés como Scotty (un marginal dentro del imperio británico), sino también la de un ruso como Chekov (en plena guerra fría) y, lo más impactante, la de un personaje femenino y afroamericano como Nyota Uhura, con cargo de teniente y a cargo de las comunicaciones.
Ese personaje interpretado por Nichelle Nichols (aquí mi nota al momento de su fallecimiento en 2022) rompió justamente barreras y estereotipos, recibiendo el pulgar en alto del propio Martin Luther King y levantando, por contrapartida, las más reaccionarias voces de protesta. Ni qué decir cuando protagonizó con Shatner el primer beso interracial de las ficciones televisivas como parte del episodio Los Hijastros de Platón (03×17), pues también en eso Star Trek abrió camino…

Ya para empezar, la humanidad del siglo XXIII que la serie presenta no es una dividida en estados nacionales, sino una única Federación integrada en un más amplio marco de paz y convivencia con otras sociedades de la galaxia, aunque manteniendo prudente distancia con las que aún no han descubierto la aceleración warp por estricta imposición de la llamada Primera Directiva.
El Alienígena más querido
A tal punto llegaba la inclusión que hasta un extraterrestre formaba parte de la tripulación. Con sus orejas puntiagudas, pero sobre todo con su lógica imperturbable, el vulcano Spock se hizo tempranamente querible para las audiencias y creo no exagerar si digo que se convirtió en el alienígena más icónico de la televisión y quizás de la pantalla en todas sus formas.
Su carácter híbrido, además (su madre era humana), le hacía vivir entre dos mundos y debatirse en una lucha interna permanente entre la lógica y la emoción, siendo además uno de esos casos en que la asociación entre actor y personaje se volvió prácticamente unívoca, al punto que, para despegarse de esa imagen, el propio actor publicó en 1975 una biografía titulada No soy Spock para desdecirse viente años después con otra titulada Yo soy Spock.
E impuso a partir de la segunda temporada, ni falta hace decirlo, el saludo característico que él mismo introdujo, tomándolo de una ceremonia judía que le tocó presenciar de niño en compañía de su padre y que resignificó con «live long and prosper«, traducido al español como larga vida y prosperidad. Hoy tan conocido que hasta es emoji y yo mismo tengo fotografías haciéndolo junto a cursos completos de mis alumnos…

Ver el Futuro
La ciencia ficción suele ser definida como anticipación y Star Trek se lleva con merecimiento ese título. Mucha de la tecnología de la serie original fue no solo anticipatoria sino también inspiradora, al punto que Martin Cooper, desarrollador de la telefonía móvil, manifestó haberse inspirado en el comunicador portátil de Kirk. Sí, ese teléfono que llevas en el bolsillo nació como idea en Star Trek…

Pero allí no acaba la cosa. Nos mostraron también tabletas PADD (no denominadas de esa forma, claro), pantallas planas o de plasma, memorias “USB”, discos de datos, traductores universales, fax o dispositivos de manos libres. Neil DeGrasse Tyson, eminente científico y anfitrión de la nueva Cosmos, llegó a decir que si algo no creyó ver jamás eran puertas que se abrieran solas como las de la Enterprise, esas que hoy ves en cualquier supermercado…
Desde ya que aún no tenemos teletransporte molecular, pero si algo caracterizó siempre a Star Trek fue apoyarse científicamente en ideas que, cuando menos, estaban planteadas desde la hipótesis. El transportador no nace de la nada; se basa en el escaneo cuántico y la física de partículas.
Otro tanto para el motor warp, recurso inteligente para no violentar las leyes de la física que dicen que no se puede viajar a la velocidad de la luz ni, mucho menos, por encima de ella. La Enterprise no lo hace: su motor warp curva el espacio haciendo que se contraiga por delante y se expanda por detrás. Un concepto que, aunque teórico, sería formulado recién en 1994 por el físico mexicano Miguel Alcubierre y visto como viable por el propio Stephen Hawking.

Y si hablamos de autores y rigor científico, no podemos olvidar que fueron varios los grandes escritores de ciencia ficción que pasaron por la serie, habiendo capítulos escritos, entre otros, por Norman Spinrad, Harlan Ellison, Theodore Sturgeon, Robert Bloch, Richard Matheson o David Gerrold, todas glorias reconocidas del género.
Los Cinco Villanos más Icónicos
Por mucho que el pacifismo y la idea de mancomunidad fueran la esencia de la serie, no puede haber héroes sin villanos y Star Trek los tuvo. No recurrentes, como los de su contemporánea serie Batman (aquí análisis de un servidor), sino con tramas igual de autoconclusivas que los episodios que los involucraban. Y en la mayoría de los casos (salvo uno muy notable) no eran villanos por el placer de serlo, sino llevados por las circunstancias. Aquí los principales:
. KHAN NOONIEN SINGH:
Inolvidablemente encarnado por Ricardo Montalbán, su aparición en el episodio Semilla Espacial (1×22), le convirtió en el villano estrella de toda la serie y si bien ya nunca reaparecería en la misma, sí lo iba a hacer en el filme Star Trek II: La Ira de Khan (1982) y en Star Trek: En la Oscuridad (2013), en el primer caso interpretado por el propio Montalbán y en el segundo por Benedict Cumberbatch.
Se trata de un superhumano genéticamente desarrollado tras las Guerras Eugenésicas que, habiendo tomado el poder y luego sido derrocado, acabó confinado junto a los suyos en una nave de hibernación que, siglos después, es encontrada accidentalmente y descriogenizada por Kirk y su tripulación sin conciencia de lo que están despertando.

. KOR:
Los klingon son la raza guerrera por excelencia del universo trekkie y Kor fue el primero en enfrentarse a Kirk. Contrariamente a la belicosa rusticidad que caraceriza a los suyos, es inteligente y estratégico, entablando con Kirk una enemistad que no excluye el respeto ni la admiración mutua.
Intepretado por John Colicos, solo aparece en el episodio Misión de Misericordia (1×27), aunque distintos actores lo encarnaron después en reapariciones por otras series de la franquicia.

. EL GORN:
Imposible no mencionarlo. De aspecto reptiliano, escamas verdes y aguzados dientes, se enfrenta con Kirk en el que seguramente sea el duelo más recordado de la serie cuando, en el episodio Arena (1×18), deben ambos batirse a muerte en un planeta de elevada gravedad con las dificultades de movilidad que ello conlleva.
Interpretado por el especialista en acrobacias Bobby Clark, ya no volvió a aparecer en la serie (su especie lo haría en SNW) y la máscara que cubría su cabeza terminó siendo comprada por Ben Stiller…

. TRELANE:
Entidad omnipotente con comportamientos histriónicos y rabietas de niño caprichoso. Enfundado en un traje a lo Liberace es, de todos los villanos de la serie, el más movido por su egoísmo, disfrutando de la manipulación y la humillación.
Interpretado por William Campbell, apareció únicamente en el episodio El Escudero de Gothos (1x 17), pero fue inspiración directa para Q, personaje recurrente de Star Trek: The Next Generation que pasó también por otras series de la franquicia y con el cual, a la larga, terminó familiarmente conectado.

. EL COMANDANTE ROMULANO:
Interpretado por Mark Lenard, es este el caso de un villano sin nombre o, por lo menos, jamás se lo designa por uno en El Equilibrio del Terror, capítulo que sirve de presentación para su especie (01×08). Practica un intenso juego de gato y ratón con Kirk, al cual admira y de quien llega incluso a afirmar que podrían, en otras circuntancias, haber sido amigos, pero el honor y el sentido del deber le obligan, no obstante, a llevar el enfrentamiento hasta sus últimas consecuencias.

Los Diez Episodios más Icónicos
. EL EQULIBRIO DEL TERROR (01×08):
Primero en que aparecen los romulanos. Un juego de ratón entre el Ave de Presa y la Enterprise que homenajea a las mejores películas de submarinos y cuya base argumental ya hemos comentado.
. ARENA (01×18)
Podrá parecer la más cutre escena de lucha libre, pero el enfrentamiento entre Kirk y el Gorn es de lo más glorioso que se ha visto en pantalla. También hemos hablado ya del mismo.
. SEMILLA ESPACIAL (01×22)
Otro al que hemos hecho referencia y uno de los que más tela dejó después para cortar, no solo porque Khan volvió a aparecer en la franquicia, sino porque también lo hicieron su parentela y las secuelas de las Guerras Eugenésicas.
. MISIÓN DE MISERICORDIA (01×26)
Impensable no incluir al primero en que aparecen los klingon, de allí en más recurrentes en la franquicia. Las negociaciones diplomáticas entre estos y la Federación han fracasado, lo cual crea un escenario de guerra en el cual la Enterprise debe dirigirse al planeta Ongania para evitar que sea ocupado por sus acérrimos enemigos. Y de Kor ya hemos hablado.
. LA CIUDAD AL FIN DE LA ETERNIDAD (01×28):
Para muchos el más icónico de la serie original y quizás de toda la franquicia . Mucho antes de la trilogía Regreso al Futuro y de tanta historia cinematográfica sobre paradojas temporales, estuvo este increíble capítulo escrito por Harlan Ellison en que Kirk y Spock deben viajar a los años de la Gran Depresión para solucionar un entuerto causado por McCoy tras cruzar un antiguo portal del espacio y el tiempo.
Una joven Joan Collins, futura estrella de la serie Dinastía, interpreta a Edith Keeler, la muchacha que entabla relación con Kirk, pero que debe morir para restaurar la línea temporal.

. LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES (02×15):
Sin duda el más divertido. Cuando Uhura adquiere como mascota una simpática bola de pelo conocida como tribble, la misma resulta estar preñada e inicia una reproducción tan acelerada como descontrolada que acaba por invadir toda la Enterprise.
Es también uno de los episodios más homenajeados, dando incluso lugar en la serie DS9 a una historia paralela en que Sisko y su tripulación viajan al pasado a fin de evitar un complot para asesinar a Kirk en coincidencia con los hechos mencionados: proeza digital que hace convivir a los actores de una serie con los de la otra.
. TIEMPO DE AMOK (02×01):
Escrito por Theodore Sturgeon, es otro capítulo muy homenajeado, con la doble particularidad de ser el primero en que Spock hace uso del saludo vulcano y de enfrentar a este a muerte con su amigo Kirk, al que, como parte de un ritual, su prometida ha elegido como campeón designado para combatir con él.
Es el primero, además, que nos muestra el mundo natal de Spock y sus particulares costumbres, en este caso las que tienen que ver con las ceremonias de apareamiento.
. LA MÁQUINA DEL DÍA DEL JUICIO FINAL (02×06)
A mi modesto parecer, uno de los mejores de la franquicia, especialmente por su deliberado paralelismo con Moby Dick, una de mis novelas favoritas. La historia, escrita por Norman Spinrad, enfrenta a la Enterprise con un antiquísimo y enorme dispositivo de guerra que en algún momento eliminó a sus propios creadores, deviniendo en un frío e implacable destructor de planetas que opera por cuenta propia.

. ESPEJO, ESPEJITO (02×04):
Con ese título que remite a la bruja de Blancanieves, este episodio presenta por primera vez el concepto de universo espejo, realidad alternativa y exactamente inversa hacia la cual Kirk y los suyos se ven arrastrados por un accidente del teletransportador que los intercambia con sus contrapartes malvadas. Un concepto que volverá a ser visitado en otras series de la franquicia como DS9, Enterprise o Discovery.
. VIAJE A BABEL (02×10):
Después de haber interpretado al comandante romulano en El Equilibrio del Terror, Mark Lenard vuelve a aparecer, pero esta vez encarnando al embajador vulcano Sarek que, junto a su esposa Amanda, es llevado a bordo de la Enterprise para participar de negociaciones diplomáticas en un planeta llamado Babel. Primera vez que tomamos conocimiento de los padres de Spock y del destrato de Sarek para con su hijo por haber elegido la Flota Estelar.

Valoración y Legado
La serie original de Star Trek tuvo tres temporadas entre 1966 y 1969, con un total de 79 capítulos. La tercera no tuvo igual respuesta de audiencia y ello llevó a la cancelación sin siquiera un episodio de cierre como merecía. Pero el tiempo suele poner las cosas en su lugar y, lejos de ser la serie olvidada, su legado y leyenda fueron creciendo en ausencia, dando lugar a una legión de fans que seguía aumentando aun no estando en emisión.
Ello llevó, por supuesto, a la saga de películas para cine que reunió años después a la misma tripulación, pero también y de modo más amplio a un universo en expansión que cuenta ya para esta altura con catorce largometrajes más nueve series live action y tres animadas, sin contar los proyectos hechos por aficionados ni, por supuesto, la gran cantidad de novelas, comics y videojuegos derivados, canónicos o no.
Pero la propuesta de Roddenberry de la cual hoy se cumplen sesenta años inauguró además una filosofía que se hizo inseparable de la franquicia: una ciencia ficción optimista en la cual la idea es que, por muchos que sean los desafíos que el cosmos nos plantee, la humanidad sabrá responder a ellos si privilegia la unidad y la cooperación por encima del egoísmo y las luchas espurias.
Y la serie original funcionó, justamente, por presentarnos una tripulación entrañable que siempre supo responder a ese reto y tenía a su frente una formidable química entre Kirk y Spock, sin duda una de las duplas más inolvidables de la pantalla, a veces convertida en trío con McCoy. Y es todo un acto de justicia que William Shatner, en la vida real y con noventa años, se haya convertido en 2021 en el hombre más anciano en viajar al espacio: nadie lo merecía más…

La serie original de Star Trek ha quedado arraigada en muchos de nosotros porque fue un viaje con todo el sentido de la palabra, uno que nos llevó a lugares de la imaginación que no sabíamos que existían. Y sigue siéndolo, porque el viaje iniciado no es uno con destino final ni una misión de cinco años, sino uno permanente hacia donde nunca nadie haya llegado jamás…
Les dejo abajo, por si les interesa, link con todos nuestros artículos analizando películas o series de la franquicia. Hasta la próxima y sean felices. Larga vida y prosperidad…

. Análisis de Star Trek: Strange New Worlds
. Análisis de Star Trek: Discovery
. Análisis de Star Trek: Picard
. Análisis de Star Trek: Starfleet Academy
. Análisis de Star Trek: Voyager, a treinta años de su estreno
. Análisis de Star Trek: Lower Decks

































