Creed es un homenaje, un inmenso guiño a toda una generación, a aquellos que crecieron a finales de los años 70 y durante los años 80 del siglo pasado. Una generación que es la mía y eso condiciona mucho mi opinión sobre la película. Si tuviese 20 años menos mi opinión sería totalmente diferente.
Michael B. Jordan es Adonis Johnson, hijo bastardo de Apollo Creed, campeón de los pesos pesados que perdió su título frente a Rocky Balboa y que murió en el ring a manos de Ivan Drago. Un chaval que ha crecido a la sombra de un padre que conoció a través de mitos y leyendas y que quiere demostrarse a sí mismo que no es un error, fruto de una noche de pasión y que es digno del nombre de Creed. Para eso contacta con quien fue el gran rival y amigo de su padre, Rocky Balboa, quién cree que tiene una deuda pendiente con él por no haber arrojado la toalla a tiempo en la pelea con El Expreso de Siberia y que intentará que Adonis encuentre su camino y construya su propio legado.

Todos estos nombres y está historia no sonarán a nadie menor de 20 años; quizás a aquellos cuya edad esté entre los 20 y los 30 les recuerden antiguas historias de héroes contadas por sus padres y sus hermanos; pasados los 30 y cerca ya de los 40, esta historia y estos nombres forman parte de una mitología que tiene su epílogo en esta película. Creed es una película que difícilmente funciona por si misma. Mantiene un cierto interés, es una historia correcta, bien dirigida y bien interpretada pero no va más allá. Eso si, es de agradecer que tenga el tono justo. Podría haber abusado de escenas lagrimogenas o haber intentado crear mítica y épica a base de golpes de efecto. Pero no es el caso. Es épica cuando tiene que serlo y emotiva cuando conviene.
Sin embargo la cosa cambia cuando la ves con otros ojos, con los de aquellos que vimos morir a Apollo en la lona y que vimos como Rocky viajaba a Rusia para vengarle, entrenándose en parajes desolados al grito de «¡No hay dolor!». Es inevitable. Vivimos la película de otra forma, entendiendo las miradas y los gestos de los personajes, estableciendo inevitables paralelismos, pillando a la primera los guiños y referencias que pueblan la pantalla, echando de menos a Paulie, a Mickey y a Adrien y vibrando cuando suenan los acordes creados por Bill Conti. Vista con esos ojos, Creed no nos hace vibrar pero emociona y enternece y eso es un gran mérito en los tiempos que corren.
En un artículo anterior comenté que no sabía si Leonardo DiCaprio ganaría el oscar pero que Tom Hardy merecía un reconocimiento y ahora afirmo que Sylvester Stallone se merece el oscar sin dudarlo. No es un gran actor pero es un actor, un actor muy inteligente que ha sabido que personajes podía o no podía interpretar. Stallone es Rocky Balboa, igual que es John Rambo. En 1976, Rocky, una de los mejores películas de la historia del cine, una de las más bellas historias de amor y de superación personal que se puede ver en la pantalla, ganó el oscar a la mejor película y al mejor director. Entre los nominados al mejor actor, Robert De Niro por Taxi Driver y Sylvester Stallone por Rocky, que perdieron frente a Peter Finch por Network, película y actor de los que ya nadie se acuerda (menos mal que existe la wikipedia). De Niro ya tuvo su reconocimiento. Ahora es el momento de Stallone.

Rocky Balboa / Sylvester Stallone es en Creed un personaje entrañable, un boxeador retirado que vive la vida de forma simple, regentando su restaurante, visitando las tumbas de su mujer y su mejor amigo, aceptando que su momento pasó y que ahora es el momento de otros. Emociona y enternece y es el mayor y principal motivo para ver esta película. Es hora de que la gente deje de pensar que Sylvester Stallone es poco menos que un garrulo que no sabe mover la boca y se le reconozca el mérito que tiene, no sólo como actor sino también como creador (suyo fue el guión de Rocky). La noche de los oscars veremos al auditorio puesto en pie para ovacionarle. Si no, no vale la pena preocuparse por los oscars nunca más. Un saludo e intentad sed felices, como Rocky Balboa.
P.S.: Si alguien conoce el nombre del que ha tenido la «brillante» idea de subtitularla en España como La leyenda de Rocky que lo ponga en los comentarios para que podamos iniciar una campaña on-line para que se dedique a sexador de pollos, actividad que creo que se le dará mejor.




El sensei supremo del dojo Kogan. Efectivamente es uno de los samurais legendarios que ha luchado en muchas batallas y ha sido samurai del emperador. Sucede algo en un capítulo que no entiendo muy bien. No sé si es demasiado orgulloso y por eso no llega a servir al emperador o no. Pero ya os digo que me resulta muy difícil de entender a pesar de la buena traducción que tiene. Tiene muy poco dialogo y se da por entendida mucha información que se supone que tienes que extraer de la escena, de la época, de los personajes. Un enigma para mí. Este hombre está claramente senil, pero su manejo con la espada no ha envejecido. ¿Cómo harías para contener a una persona así? Nadie puede. Todos le siguen la corriente. Él es el que manda.
El sensei del dojo Ushimata. Un señor muy amable (al parecer) que se encarga del dojo y de adiestrar a los alumnos. No tarda en cuestionar a su señor y gracias a eso la boca la tiene como los de South Park: abierta hasta las muelas.
Más que historia de Shigurui
Le concedieron una audiencia con el sensei supremo, que tras cortar una judia pegada a su frente lo aceptó como estudiante en el dojo. Acto seguido se hizo pis encima.

Tommy/Nathan ya conoce la verdad sobre Erica y cada vez es más consciente que no van a salvar a tantos como le han prometido, por lo que busca a su madre y la lleva al futuro. El joven no deja de dudar sobre su destino o de cuál es la mejor opción: si seguir con el plan de Renautas o ayudar a Malina.
Deshaciéndose de Otomo una vez Tommy es prisionero, Erica es libre de usar el transportador cuántico para sus planes. Ren y Emily lo saben, por lo que ahora es cosa suya adentrarse en Evernow y liberar al Maestro del Tiempo y el Espacio de la fortaleza.
Curioso que muchos otros personajes de la serie, con buenas intenciones cara a salvar a los suyos, caigan en desgracia. Ahí está el fracaso de Matt Parkman o, en cierta medida, el de Hachiro Otomo. Incluso Luke ha tenido que matar a su mujer para que esta no termine con Malina y, en consecuencia, la posibilidad de salvar a la humanidad.
No suele saltar el cartón de los planos CGI, además de aprovechar muy bien cuando algo sucede en el mundo real o cuando sucede en Evernow, el mundo digital. Y luego está la violencia, que muerto Harris el “matalocomoquieras” asistimos a una de las muertes más locas de la temporada: Luke carbonizando a su mujer. Vamos, quien esperase que Luke fuera a convertir en cenizas a Joanne estaba muy flipado. Para el que este escribe una muerte sorpresa, ya no por los implicados, eso sí estaba cantado, sino por la forma.


¡Impactante desde el espacio exterior … a toda velocidad hacia La Tierra en una mortal misión de venganza cósmica! ¡Rom ha regresado por primera vez en décadas, y nada puede detenerlo!
























Después de la desafortunada desaparición de Bruce Wayne, en su enfrentamiento contra Darkseid, el primer Robin, Dick Grayson (Nightwing) decide portar el manto de Batman hasta que todo se solucione, para que la ciudad de Gotham sienta que su vigilante nocturno sigue velando por ellos. ¿Su compañero? Nada más y nada menos que Damian Wayne, que en este punto se convertirá en Robin (y tengo que decirlo, uno de los mejores y nos brindará grandes momentos). La tensión es palpable entre ambos compañeros y los comienzos del nuevo equipo serán complicados, en especial para Dick, al que le será complicado controlar al inexperto Robin.
dibujar. Para mi era, probablemente, uno de los mejores artistas en el momento en el que elaboró esta obra (quizá hoy en día también lo siga siendo).


