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Buenas películas que nunca volveré a ver

Recientemente he visionado Historia de un matrimonio. Puedo decir que es de lo mejor que he visto en los últimos meses y mira que no soy muy de dramones. Pero la historia está muy bien narrada, los actores Adam Driver y Scarlett Johansson están sublimes, la dirección magistral. Todo de diez. Pero espero no volverla a ver nunca.

Y es que el mal cuerpo que te deja no está pagado. Ese Adam Driver roto, esa Johansson descorazonada, esa Laura Dern y ese Ray Liotta como abogados que solo piensan en quitarle todo al otro. Real como la vida misma. Duele su visonado. Por eso es de lo mejor de 2019.

Después de esta perorata voy al quid de la cuestión. He decidido traeros una lista de buenas películas que me han gustado pero que nunca volveré a ver. Si os apetece, dejarme en comentarios qué películas os transmiten lo mismo.

Sin más dilación doy comienzo.

Historia de un matrimonio (Marriage Story) (2019)

Ya os decía. Es la película que me ha llevado a escribir este artículo. De ella no voy a decir mucho más ya que mi compañero Mario Fernández habló tan bien de ella que no lo voy a mejorar. Os dejo con su crítica.

Solo os diré que hay que verla al menos una vez, quizás no como todas las de la lista. Pero esta sí.

Historia de un matrimonio

Revolutionary Road (2008)

Una de las mejores películas del año. Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, quizás los mejores actores de su generación, se volvían a unir tras Titanic. Y qué barbaridad de película.

DiCaprio interpreta a un joven que pretende viajar y conocer lugares para huir de la cotidianeidad de su vida y de su trabajo. Winslet es April, una mujer que desea convertirse en una actriz famosa.

Ambos se conocen; al principio todo fluye como es debido: la pasión, los sueños, objetivos. La idealización de una vida mejor que pronto da lugar a la monotonía del día a día, de la frustración de ver que no cumples con aquello que te habías propuesto y en la persona de al lado ves la culpable de tu mediocridad.

Una obra maestra. Dirige Sam Mendes, con Roger Deakins como director de fotografía y Thomas Newman firmando una excepcional música.

Como decía, es una obra maestra pero duele mucho, es una crítica a esa sociedad norteamericana, a su falta de ambición, a no luchar ante situaciones adversas. De la felicidad y los sueños damos paso a la inseguridad, al miedo al fracaso y a la falta de apego. Dura, sin concesiones. Dudo que la vuelva a ver. Pero como Historia de un matrimonio merece ser vista, al menos una vez.

Réquiem por un sueño (Requiem for a Dream) (2000)

Hace unos quince años que visioné esta película. Nunca más. Es hipnótica, en muchos sentidos. Dirigida por Darren Aronofsky, el realizador nos muestra el descenso a los infiernos de los protagonistas. Es una película buena en el sentido técnico, bellamente filmada y donde se atisba el enorme realizador en el que se ha convertido. Pero como película es sucia, sin esperanza, sin redención. Personajes abocados a la destrucción, con una indiscutible protagonista, la adicción.

No se me puede pasar hablar de la enorme banda sonora de Clint Mansell, cuyo tema principal es precioso, pero triste y horroroso al escucharlo en la película.

En definitiva, una de las peores experiencias que he tenido viendo cine. Esta es una de esas películas que jamás recomendaría.

Mar adentro (2004)

No se me malentienda. La vi en el cine y me mantuvo las dos horas absorto en la butaca. Al fin y al cabo, tiene un buen director, Alejandro Amenábar, y buenos actores como Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas o Mabel Rivera. Pero visto desde la perspectiva que te da el tiempo ¿Qué necesidad tenía yo de meterme en la sala de cine a ver este sufrimiento? Imagino que el morbo.

Los últimos años de Ramón Sampedro fueron comidilla de la salsa rosa de la televisión de finales de los 90. Ramón estuvo tres décadas luchando por conseguir una muerte digna sin resultado positivo. Su vida fue trasladada al cine en una película que no invita a volverla a ver.

Para colmo ese mismo año se estrenó Million Dollar Baby, cuyo final descorazonador huía de toda la apología  de la que sí hace gala la cinta española.

Camino (2008)

No tenía yo motivo ni interés en ver esta película. Maldito sea el día. O no. Es que dirige y guioniza Javier Fesser. Y el tío es muy bueno. Sea en Campeones, Mortadelo y Filemón, El milagro de P. Tinto o esta que nos ocupa.

Pero en serio, no hay motivo de darle al play a esta película más allá de la excepcional forma de narrar de Fesser. Vamos a asistir a dos horas y veinte minutos de tortura emocional, viendo quizás una de las cintas más tristes de la historia reciente del cine.

No obstante, es una película que yo recomendaría ver al menos una vez.

Un monstruo viene a verme (2016)

Jopeta con el cine español, abusa de lo lacrimógeno. Sí que es verdad que Bayona, realizador de la cinta que ya venía de ponernos a prueba con Lo imposible, opta por contarnos una historia trágica mediante forma de cuento. Pero el final… con esa música de Fernando Velázquez (me gusta mucho este compositor) y esa voz de Liam Neeson

El aceite de la vida (Lorenzo’s Oil) (1992)

Vamos subiendo el listón de lo lacrimógeno. Niños con enfermedades raras y padres que lucharán hasta el final por encontrar una cura imposible. No se me olvidará a ese padre, interpretado por Nick Nolte, en esa biblioteca, instruyéndose en tratados médicos. O la escena de la familia comiendo la pasta con las manos con el objetivo de que Lorenzo no se sintiese mal de hacerlo él, por culpa de esa enfermedad degenerativa que le impide coger un tenedor.

La película está dirigida por George Miller, un todoterreno, que lo mismo te hace la saga de Mad Max que Babe, el cerdito en la ciudad.

Una película de amor de padres a hijos reflejada en el tesón de la búsqueda de una cura inexistente. Ni qué decir tiene que es otra película que no me apetece visionar.

12 años de esclavitud (12 Years a Slave) (2013)

Salí del cine con mal cuerpo. La biografía de Solomon Northup, contada por Steve McQueen, es dura, con violencia explícita que te deja mal, exhausto. Solomon es un hombre que lo tiene todo, un músico culto, con reputación y familia. Pero es negro. Una noche es drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. A partir de entonces vivirá un calvario en las plantaciones de esclavos.

Lo mejor de la película fue el descubrimiento de Lupita Nyong’o, pero ni ella escaparía del dueño de la plantación

Las penurias de los esclavos son demasiadas, nos sentimos como espectadores extasiados ante la imposibilidad de la libertad, a no ser que se te presente Brad Pitt en la puerta…

Mucho sufrimiento, mucha violencia y no hay lugar para la esperanza. Sin duda alguna no es una película que contemple querer volver a ver.

Leaving Las Vegas (1995)

Una bajada a los infiernos a través de la autodestrucción. Ese es el viaje de nuestro personaje Ben Sanderson, interpretado por un gran Nicolas Cage. Sanderson es un guionista que va a Las Vegas a morir, tras perderlo todo en Hollywood. En su caída conocerá a Sara (Elizabeth Shue), una prostituta a la que arrastrará en su camino.

No hay nada positivo en esta película, ni el encuentro de dos personas. Ni por esas, Sara se convierte de hecho en la compañera perfecta de ese viaje de autodestrucción.

Puede que estemos ante una de las historias de amor más bellamente narradas. La conexión de dos parias alejados de lo que nos rodea. Mejor autodestruirse acompañado.

Los lunes al sol (2002)

Acabo con una de las películas más duras que recuerdo. No la he vuelto a ver ni volveré a hacerlo. El drama del paro está muy bien representado en esta cinta. Personajes deprimentes, abocados a caer en ese agujero negro, sin esperanza.

Un gran reparto comandado por Javier Bardem y magníficamente dirigida por Fernando León de Aranoa. Este  año se han vuelto a reunir con otra gran película.

Un saludo y sed felices.

Carlos María Porras Castaños
Carlos María Porras Castañoshttps://despojosdelahistoria.wordpress.com/
Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.
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5 COMENTARIOS

  1. La naranja mecánica. Será todo lo que se quiera pero la he visto una vez y me ha bastado. Y otra que me extraña que no hayas metido conociéndote como te conozco es Million Dollar Baby. Es una obra maestra pero el bajón que me dió al salir del cine todavía lo arrastró. Un saludo.

  2. Hola Carlos y compañía!! Yo pondría por ejemplo, En busca de la felicidad, con protagonista Will Smith. Está bien, pero con una vez basta.

    Un saludo y sed felices!!

  3. Una lista impresionante y muy acertada. Lo que más me llama la atención de la lista es que encontramos dos tipo de películas: aquellas cuya trama es descorazonadora de por sí (El aceite de la vida, por ejemplo) de aquellas que se dedican a torturarnos emocionalmente (Bayona es muy de eso, no solo por Un monstruo viene a verme sino por Lo imposible.

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