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Crítica de El desorden que dejas. El creador de Élite nos ofrece un thriller gallego que engancha

El desorden que dejas es la última serie española que Netflix estrenó el año pasado y se trata de la adaptación de la novela homónima de Carlos Montero que él mismo se ha encargado de convertir en una miniserie de ocho episodios. Cuenta con el gran aval de que su creador es el responsable de la popular Élite, también en el catálogo de Netflix. Pero, aunque ambas historias están ambientadas en gran parte en un instituto, que nadie se llame al engaño y piense que vamos a estar ante la “nueva Élite”. En El desorden que dejas tiene más peso el aire de thriller y se dejan bastante de lado los líos amorosos adolescente, algo que desde mi punto de vista es de agradecer. 

La serie sigue la llegada de Raquel (Inma Cuesta) a Novariz para ser la nueva profesora del instituto del pueblo. Viene a sustituir a Viruca (Bárbara Lennie), la anterior maestra que se suicidó y que tenía un vínculo muy especial con algunos de sus alumnos. Desde el principio queda claro que detrás de la muerte de Viruca hay mucho más de lo que parece así que la pobre Raquel se va ver inmersa sin comerlo ni beberlo en una investigación que acabará tocándola de manera personal. 

Inma Cuesta da vida a Raquel

Y es que las vidas de las dos profesoras tienen un paralelismo que es el principal motor de la trama. A través de flashback vamos conociendo la vida de Viruca mientras Raquel empieza a vivir situaciones similares a las que vivió su antecesora, situaciones que incluyen acaso cibernético o chantaje.  Es aquí donde está una de las principales diferencias entre la serie y la novela ya que ese vínculo entre pasado y presente permite dar más presencia a Viruca, lo que es todo un acierto por el gran papel que hace Bárbara Lennie y lo bien que se complementa con la también fantástica Inma Cuesta. 

Lo que parecía una oportunidad para Raquel de empezar de cero con su chico después de haber tenido problemas de pareja se acaba tornando en una pesadilla en la que la mujer ya no sabe en quien confiar. La pobre está cada vez más muerta de miedo pensando que lo que le pudo pasar a Viruca le puede pasar a ella también. Así que no le queda otra que seguir investigando más y más hasta descubrir que pasó realmente mientras da pasos en su propia reafirmación como mujer independiente más allá las relaciones (con su difunta madre o con su pareja) que la sujetaban. 

Bárbara Lennie intrerpreta a Viruca, la profesora fallecida

A favor de la serie cuenta que su atmósfera es muy distinta a las de otros thrillers ambientados en pueblos. Novariz es un sitio pequeño pero moderno y acogedor. No hay el típico choque cultural entre el protagonista supercool venido de ciudad que viene a solucionar un misterio y que choca frontalmente con los cerrados pueblerinos. Y eso es un soplo de aire fresco. Además, el haberse rodado en Galicia acrecienta ese aire diferente por la belleza de los parajes naturales e incluso de las localizaciones de los interiores, todos modernos y realmente bonitos. 

Una trama que engancha y dos grandes actrices 

El verdadero gancho de la serie es su trama y esos giros de guion imprevisibles casi en cada capítulo. Siempre logra dejarte con ganas de más, de saber que ha pasado después de ver un gran polvo o una amarga traición o un acto de violencia física o mental que no se veía venir. Y para que todo esto funcione es indispensable contar con un buen plantel de actores que lo hagan creíble. Inma Cuesta dejó de sorprender hace tiempo y creo que no es exagerado decir que es una de las mejores actrices españolas de la actualidad. Aquí incluso se esfuerza en tener un acento gallego que sin ser perfecto no desentona. Y logra dar vida a Raquel trasmitiendo en todo momento la inseguridad de su personaje (algo para lo que básico su relación con su novio Germán, al que da vida Tamar Novas). Bárbara Lennie por su parte logra con su actuación que empaticemos con Viruca, lo que no es fácil ya que es una mujer con muchas aristas, que se cree superior y más lista que los demás, aunque al final caiga presa de sus propias ambiciones. 

Iago es sin duda un joven con muchos problemas

A las dos protagonistas se une un plantel de actores que funcionan muy bien y en el que destaca Arón Piper dando vida a Iago. El joven alumno de las dos profesoras es un personaje clave en la trama y es muy cargante desde el principio. El típico chulito odioso que se cree por encima del bien y del mal. Por eso es complicado darle vida sin hacer que sea más odioso de lo que tiene que ser y Piper sale airoso del desafío. 

Y como colofón decir que el misterio que se va desenredando a lo largo de los capítulos tiene una resolución satisfactoria, algo indispensable para que una serie de este tipo deje un buen sabor de boca. 

En resumen, El desorden que dejas es una serie muy entretenida que te engancha desde el principio para luego ir poco a poco desvelando el misterio que envuelve toda la trama, dejando siempre con ganas de ver el siguiente capítulo para descubrir una nueva sorpresa o un nuevo giro de guion. Y todo con el añadido de una ambientación muy atractiva y un reparto en estado de gracia que hace la historia creíble y la serie muy disfrutable. 

 

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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