Crítica de Hanna: la serie de Amazon Prime que (quizás) te estás perdiendo.

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Casi en silencio y desde hace pocos días, la plataforma de Amazon nos ofrece ya la segunda temporada de Hanna, gran serie de acción e intriga creada por David Farr y protagonizada por Esme Creed-Miles que, a pesar de su poca promoción, reúne los elementos ideales para hacer las delicias de los amantes del género.

No deja de sorprender la paradoja de que las plataformas sean capaces de generar propuestas realmente interesantes a las que, sin embargo, no promocionan en justa medida a sus merecimientos. De hecho, no hace mucho hablamos en esta web acerca de Omnisciente, joya brasileña de ciencia ficción de cuya existencia Netflix ni siquiera parece estar al tanto. En menor medida, algo semejante ocurre con Hanna, que aún no goza de la resonancia que merece y, por cierto, Prime Video tampoco ayuda demasiado.

Hanna está basada en la homónima película británica de 2011 dirigida por Joe Wright, retomando y ampliando personajes e ideas presentes allí. Tanto el filme como la serie deben mucho al cine de acción francés posterior a 1990 y, particularmente, a la filmografía de Luc Besson, siendo fácil encontrar paralelismos con Nikita, tanto la película como las dos series que siguieron.

De hecho, la historia de la muchacha adolescente entrenada como asesina al servicio de un programa gubernamental estaba bien presente allí, tanto como los conflictos de identidad de ello derivados. Remiten también a Besson esos personajes femeninos de aspecto casi angelical pero que a la vez son implacables máquinas de matar. Para confundir más con las similitudes, el propio director francés estrenó, el año pasado, una película de corte similar titulada Anna (sin H), de la cual pueden encontrar un gran artículo en nuestra web a cargo de mi colega Juanma Martín.

A los efectos de ubicarnos en esta segunda temporada, repasemos un poco qué pasó en la anterior. A quienes no hayan visto nada de la serie, recomiendo dejar de leer ya que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA.

Temporada 1

Hanna es una adolescente que ha crecido en los bosques de Polonia criada por Erik Heller (Joel Kinnaman, de Altered Carbon y The Killing), de quien cree que es su padre biológico pero en realidad se trata de un ex agente alemán que la ha mantenido allí en secreto para preservarla de quienes la buscan, ya que la joven fue, en algún momento, parte de un proyecto secreto de la CIA llamado Utrax, el cual buscaba convertir a niñas en frías asesinas profesionales sin complejos ni culpas.

Al quedar, en apariencia, descartado el programa, las discípulas fueron eliminadas, pero Erik, agente de la CIA que sostenía una relación con la madre de Hanna, intentó huir en compañía tanto de esta como de la niña: solo logró mantener con vida a la segunda, de cuya tutela pasó a encargarse de manera casi paternal manteniéndola oculta en los bosques y, a la vez, entrenándola para ser capaz de defenderse ante cualquier amenaza.

Sin embargo, los esbirros de la CIA dan con ellos. Al frente de la persecución se halla la agente Marissa Wiegler (Mireille Enos, también de The Killing), quien, a su vez, recibe órdenes de un superior estadounidense llamado Jerome Sawyer (Khalid Abdalla). Hanna consigue escapar, pero Erik es capturado y sometido a torturas para que dé pistas sobre el paradero de ella: no solo no dice palabra sino que termina fugándose. Hanna, en tanto y mientras es buscada, toma contacto con el mundo exterior, cuyas reglas y códigos desconoce por completo; ello la lleva a pasar por una novedosa etapa de exploración adolescente junto a gente que va conociendo y su desprejuicio la hace cometer algunos descuidos que facilitan su localización, por lo cual es capturada por Marissa. Sin embargo, esta última termina desarrollando sentimientos de afecto hacia la joven que la hacen dudar de entregarla; ello queda confirmado cuando Erik interviene para liberar a Hanna, pues Marissa, aun teniéndola a tiro, no le dispara, situación que es observada con atención por Sawyer, quien así percibe que algo raro está pasando.

Erik descubre que el proyecto Utrax está intentando ser reflotado y, a los fines de descalabrarlo, llega con Hanna hasta el complejo secreto en que son formadas las nuevas reclutas. Infiltrándose allí, Hanna logra hacer amistad con una de ellas, de nombre Clara (Yasmin Monet Prince), todo ello mientras, conocedores de la situación, los responsables del proyecto están dando órdenes de evacuar el lugar.

Sawyer, ahora que sabe de la simpatía de Marissa por Hanna, intenta detenerla pero la cosa termina al revés y es ella quien lo detiene a él al tiempo que da órdenes al resto de las fuerzas para que, en caso de dar con los fugitivos, maten a Erik pero no a Hanna.

Un accidente provocado por Erik hace que Marissa pierda control del auto en que lleva a Sawyer y luego de dar varios vuelcos, la primera queda inconsciente y el segundo logra escapar aunque dejando un reguero de combustible para que vuele el auto en cuyo interior se halla Marissa. Sin embargo, una vez con Sawyer lejos de allí, la agente recupera el sentido y consigue zafarse, tras lo cual se dirige hacia el complejo de Utrax, pues sabe que allí es donde se definirá todo.

En efecto, una vez en el lugar se encuentra con que Sawyer ha dado con Erik, Hanna y Clara, pero antes de que pueda hacer algo, Marissa le dispara y lo ultima. Tras ello, deja escapar al trío y se dispara en su propia pierna a los efectos de crear la falsa idea de que ha sostenido un tiroteo con los prófugos: resolución diferente a la de la película, en la cual Hanna hería a Marissa con una flecha y luego la remataba con un disparo.

Erik, de todos modos, ha resultado gravemente herido como resultado de todo el episodio y termina falleciendo para dolor de Hanna, quien lo considera como un padre y lo termina sepultando en el mismo cementerio en que se halla la tumba de Johanna, su madre.

Sobre el cierre de la temporada y mientras un avión evacúa a las muchachas del complejo de Utrax, Hanna y su nueva amiga Clara huyen a campo traviesa.

Temporada 2

La segunda temporada tiene, al igual que la primera, ocho episodios, además de la difícil tarea a cuestas de continuar una historia para la cual ya no hay película como referencia, pues los hechos narrados en la misma han quedado atrás. En ese sentido, hay que decir que es meritorio haber construido una trama que sigue los caminos hasta aquí abiertos, pero a la vez explorando otros nuevos y que, sobre todo, profundiza en el funcionamiento del programa Utrax así como en las rencillas internas dentro de la propia CIA.

La pérdida de Erik no deja de ser una pena por lo logrado del personaje, pero el rol maternal que Marissa Wiegler asume con respecto a Hanna funciona, de algún modo, como perfecto sustituto. Además, vamos conociendo mejor a las otras jóvenes del programa Utrax y no solo a Hanna o a Clara. Por cierto, ambas se han ocultado en los bosques de Bucovina (Rumania), zona que es patrullada permanentemente por drones de la CIA. La más buscada, sin embargo, ya no es Hanna (de algún modo prescindible y eliminable) sino Clara, cuya desobediencia causa intriga por ser indicativa de alguna falla en el programa de formación de las jóvenes agentes.

Conocemos ahora el complejo denominado La Pradera, el cual se encuentra en el norte de Inglaterra y en el que se mantiene bajo rígida instrucción a cientos de muchachas adolescentes cuyas madres han entregado al nacer, razón por la cual se les crea no solo una identidad sino también una historia personal falsa con supuestas familias que se comunican con ellas por medios tecnológicos pero careciendo, por razones obvias, de contacto personal. Cobra particular importancia, en tal sentido, la agente Terri Miller, encargada de “crear” las familias de las jóvenes y responderles sus chats o correos electrónicos oficiando como supuesta madre de todas, pero con estilo personalizado para cada una.

La búsqueda de la propia identidad que, en la primera temporada, hiciera mella en Hanna, ahora afecta a Clara, quien, creyendo tener datos certeros sobre su madre, se dirige a Bucarest aun a pesar de la resistencia de su amiga. Los responsables del programa Utrax, siempre un paso por delante, descubren sus intenciones y dan con ella.

Una vez recapturada, Clara es llevada a La Pradera, en donde se encontrará con compañeras nuevas y con otras a las que ya conocía del anterior centro de reclutamiento. Particularmente, cobran destacado papel dos de ellas: Sandy y Jules. La primera se va convirtiendo en su amiga íntima y le insta a aceptar la vida que les ofrece Utrax, pues siempre es mejor tener una familia ficticia que una ausente (a Clara le han dicho que su madre ha muerto). Jules, por su parte, exhibe un carácer rebelde y algo contestatario pero, paradójicamente, no cuestiona en absoluto los fríos códigos inculcados por Utrax llegado el momento de ponerlos en práctica.

Intentando llegar hasta Clara, Hanna logra dar con la ubicación de La Pradera deconstruyendo un derrrotero que la llevará por Bélgica y luego por Francia a partir de un identificador que, en su momento, le había extraído a su amiga del lóbulo de la oreja.

Antes de ir a Inglaterra, sin embargo, se encuentra con Marissa, quien, de modo encubierto, la estaba buscando para mantenerla a salvo de sus superiores, particularmente de un tipo llamado John Carmichael (Dermot Mulroney), sujeto que, en esta segunda temporada, ocupa el lugar de villano que tenía Sawyer en la primera. Es él quien se halla al frente del programa Utrax en una nueva etapa que busca corregir errores del pasado: según él mismo lo explica en un momento, el fracaso original se había debido a la utilización de ADN animal que, en la nueva versión, es suplantado por ADN sintético, más previsible.

La confianza de Hanna hacia Marissa entra en crisis cuando, al revisarle el teléfono móvil, descubre que se ha estado comunicando con Carmichael, haciendo de ello la equivocada lectura de que pretende entregarla. Luego de una lucha entre ambas en la caja de un camión, Hanna seguirá su propio camino.

Por cuenta propia, logra llegar a Inglaterra, introducirse en La Pradera e incluso dar con Clara, pero termina capturada. Sin embargo, la facilidad con que ha logrado abrirse camino y desprenderse de los guardias para llegar allí impresiona a Carmichael, quien desecha el plan de matarla y prefiere, en cambio, reconvertirla al sistema para reubicarla en Utrax, pues no tiene interés en desperdiciar su potencial: luego sabremos que su real interés es otro.

Al reencontrarse con Clara (a quien allí llaman Clemency o, de modo más formal, discípula 249), Hanna se encuentra con la sorpresa de que su amiga no quiere irse de allí pues, de modo conformista, ha encontrado su lugar en el mundo dentro de la mentira montada por Utrax. Resulta un punto interesante, al ver la vida de las reclutas, cómo el descubrimiento adolescente convive con las más despiadada sangre fría sin que las jóvenes vean en ello contradicción alguna.

Marissa, en tanto, también ha llegado a La Pradera y, fingiendo mantenerse leal a Utrax, le da indicios a Hanna sobre cómo escapar de allí; cuando ésta intenta hacerlo, sin embargo, la propia Clara le juega en contra, al igual que el resto de las reclutas.

Clara busca convencer a Hanna sobre la conveniencia de quedarse allí en lugar de salir hacia un mundo que no les ofrece nada y en el cual lo han perdido todo, pero Hanna le manifiesta que ha obtenido información de que su madre no está muerta sino que vive en Egipto. Clara, en principio, no le cree, pero luego lo comprueba por sí misma en internet: deja un mensaje y queda en espera de una respuesta.

Mientras tanto, a las muchachas se les ha asignado su primera misión en el mundo exterior: separándose en duplas, Clara y Sandy deben ir a Barcelona; Hanna y Jules a Londres. El objetivo, en ambos casos, es encontrar la pista de un agente al que se conoce como Tacitus, de quien logran descubrir que se halla, justamente, en Londres y que se trata de un abogado militar del Pentágono llamado Robert Gelder. Por medio de flashbacks, nos iremos enterando que en el pasado éste había sido colaborador y colega de Carmichael, quien, en una noche de alcohol, le invitó a sumarse a su proyecto de tomar control de la CIA con un grupo de nacionalistas radicales conocidos como Los Fundadores, además de mostrarle una lista de treinta personas que podían interferir y a las que pensaban eliminar. En un descuido de Carmichael, Helder había tomado una fotografía de la lista con el objetivo de poner así en evidencia su demencial plan.

Es entonces cuando nos enteramos que el verdadero objetivo al reincoporar a Hanna había sido el de utilizarla para encontrar la pista de Tacitus. En efecto, Jules la termina traicionando y dejándola a merced de asesinos profesionales a bordo de un tren subterráneo, pero son ellos quienes terminan muertos ya que Hanna, casi John Wick en versión femenina, logra, una vez más, ser mejor que quienes pretenden eliminarla.

Tras ello, se dirige a Barcelona. Allí, Sandy y Clara, fingiendo no conocerse, han logrado infiltrarse en donde estudia Kat, la hija de Gelder: consiguen averiguar que su padre está a punto de viajar hacia allí, así como que el objetivo real del viaje (cosa que Kat no sabe) es entregarle la lista a una periodista local. El plan, claro, consiste en matarlo y quedarse con la lista, pero cuando llega el momento, Clara, quien ha trabado amistad con Kat, se niega a hacerlo, así que es Sandy quien ultima a Gelder. Hanna, en tanto, llega para auxiliar a Clara y salvar a Kat.

Finalmente logran desbrozar el camino seguido por la lista (detalle gracioso: la clave del ordenador para acceder es messi23), pero Carmichael va tras el grupo.

Marissa también ha llegado al lugar pero con el objetivo de ayudar a las jóvenes. En una escena de tiroteo final junto a una piscina, Carmichael resulta herido por Hanna y es luego capturado por Marissa, quien ha tomado el control del grupo de manera encubierta y extorsionando a Helder con dar a conocer sus planes.

Clara, a quien su madre ha respondido finalmente, logra, de incógnito y con ayuda de Hanna, reencontrarse con ella en Marruecos, mientras la agente Terri Miles, quien había actuado como su madre sustituta por internet, descubre el asunto pero decide eliminar los archivos.

Balance Final de Temporada

La trama principal ha quedado cerrada. Es cierto que aún hay detalles sobre los Fundadores que no conocemos del todo y que, presumiblemente, sean respondidos en una hipotética tercera temporada que, esperemos, exista. Aún no sabemos, de hecho, de qué modo podrían haber interferido en los planes los treinta nombres mencionados en la lista. También queda algo de incertidumbre acerca de cuál fue el error en la formación de Clara que llevó a su desobediencia.

Pero, por sobre todo, quedan interrogantes de cara al futuro, ya que produce intriga el saber qué pasará con las reclutas del programa Utrax, así cómo qué perfil tomará el conflicto interno de la CIA ahora que Marissa parece haber tomado un cierto rol de liderazgo. De algún modo lo resume, sobre el final, la pregunta de Hanna: “¿Y ahora qué?”

Por lo pronto, se puede afirmar que Hanna es una de las grandes series de acción del momento: las coreografías en las escenas de lucha están muy bien realizadas y si Esme Creed-Miles utiliza una doble para hacerlas, les puedo asegurar que no se nota. Más allá de eso, la serie tiene los ingredientes como para también dejar satisfechos a aquellos que buscan algo más por detrás de una propuesta de acción ya que hay una inteligente trama de intriga propia del género de espías que lleva a seguirla. De hecho, no se trata solo de vértigo, destreza y tiros, sino que todo está muy bien dosificado y, por momentos, la historia se toma su tiempo para desarrollar personajes y climas sin que ello devenga jamás en sopor.

La parte actoral se sostiene muy bien. Esme Creed-Miles está muy creíble en un papel que conjuga adolescencia conflictiva con frialdad asesina, estando eficientemente acompañada por Mireille Enos y Yasmin Monet Prince. En general, el elenco femenino cumple con creces en su totalidad y la verdad es que, contrariamente a lo que esperaba, no extrañé el carisma de Joel Kinnaman.

A pesar de ser una serie americana y de tener elementos que puedan emparentarla con Jack Ryan o con la saga de películas de Bourne, el estilo es mayormente europeo y, casi por excelencia francés. No se trata solo de las mencionadas influencias de Besson, sino también del tipo de ambientación, el manejo de los tiempos y la banda sonora, que incluye más de una canción de ese origen.

En fin, un cóctel atractivo y una joya que esperemos que Amazon deje de tener tan escondida.

Sean felices. Un afectuoso saludo y hasta la próxima…

 



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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