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Crítica de Star Wars: Los últimos Jedi, defectos y virtudes de una decepción con talento

¿Pero qué pasa con Los últimos Jedi (The last Jedi, 2017)? Se ha estrenado al fin la octava entrega de la soap opera más celebrada y, en vez de aclararnos las dudas sobre la deriva que tomaba la nueva trilogía a cargo de Disney, se ha abierto un frente de opiniones enfrentadas de forma irreconciliable. Desde medios de crítica especializada entusiasmados con el resultado hasta usuarios de internet dramáticamente afectados (venga, vale) por la traumática experiencia, pasando por las ya habituales alusiones a que las opiniones positivas sólo pueden venir del generoso billetero de Walt Disney Pictures y las decepciones de más de un fan acérrimo, es imposible hacerse una idea de qué trae realmente este Episodio VIII. Sin pasiones, acusaciones dudosamente cimentadas o resúmenes del argumento que se esfuercen en autoproclamarse crítica, aquí están los principales aciertos, errores, virtudes y defectos de la que posiblemente sea la decepción con más talento del cine comercial de este año.

Ya estamos con los chistes de marras: el humor de Los últimos Jedi

Es de sobra conocido el uso del humor por parte de la factoría cinematográfica Marvel. Humor que, si bien asociamos a Disney, ya estaba presente cuando se trazaron los planes estilísticos y tonales del universo de películas antes de la adquisición del estudio por parte del gigante de Burbank. Sin embargo, esta predisposición a encontrarnos con constantes chascarrillos convenientemente repartidos por el metraje para aligerar el tono (y, de paso, tirar a la papelera más de un momento intenso) ha llevado a que lo que antes veríamos como normal ahora se inspeccione con lupa, en busca del patrón del chiste fácil. En el caso de la saga Star Wars, el humor inocente, facilón y en ocasiones anticlimático ha sido una constante antes y después de que Disney pusiera sus manos en el material. Ocurre que al empezar Los últimos Jedi tenemos una escena que, si bien ya parte de un planteamiento sangrantemente absurdo para cuestionar la idea de deconstrucción del héroe y poder jugar con el concepto de la temeridad del protagonista (momento solamente justificable a través de su POV), va cuesta abajo cuando se rompe la ya de por sí inestable secuencia con un elemento cómico mal incorporado. Empezar la película con una broma telefónica que no encaja ni con el humor de la saga, ni con lo planteado en esta secuencia, ni con el estatus de los personajes ni, ya puestos, con el tono del resto de la película, nos predispone para lo peor. Sin embargo, es una excepción que no vuelve a repetirse.

No es que el humor desaparezca después de la caótica y prescindible primera secuencia, sino que se amolda a un estilo que ya habíamos visto antes. Desde los momentos ligeros protagonizados por criaturas muy del canon de la serie (esta película se acerca, para lo bueno y para lo malo, al humor de Lucas –tómese como referencia el casino/cantina y las criaturas de la isla/ewoks) hasta alivios cómicos breves y colocados de la forma menos anticlimática posible las más de las veces, el humor de este octavo episodio no es el mayor lastre de la película. Por mucho que la nostalgia o los gustos personales nieblen la vista, esta película no tiene mayores dosis de humor directo y procesado que cualquier otra entrega de la saga. Un humor heredero de su creador sirve para conectar con sus predecesoras, especialmente las obviadas precuelas, con una película que de ser algo es rompedora con la mayor parte de ideas asimiladas por la saga hasta la fecha. Las coñas, como las criaturas diseñadas por y para vender muñecos, han sido una constante desde los orígenes de Star Wars: siento recordar que, por ingeniosas que sean, nunca han estado ahí por amor al arte y nunca ha sido una franquicia sin unas aspiraciones comerciales acorde a sus valores de producción.

Asumiendo que Star Wars no ha sido ni pretende ser cine de autor, que sus aspiraciones comerciales han sido y son un hecho que no depende de quién esté poniendo el dinero esta vez y que el humor inocente, si no ingenuo, lleva toda la vida asociado a la saga, queda un camino para criticar las decisiones tomadas por Johnson en el guion a nivel de comedia. Es el camino de tener en cuenta que las seis películas que vamos a llamar originales tienen en común un humor infantil, pero el de las precuelas es además infantiloide, pueril; no hay nada malo en adaptar el humor a públicos amplios pero las cotas de vergüenza ajena alcanzadas por ciertos personajes, especialmente uno de nombre compuesto comúnmente odiado, no hacen ningún bien al conjunto y bloquean la universalidad del humor, cerrando la puerta a segmentos demasiado grandes del público. Esta octava entrega tiene dosis de ambas, y podemos aceptar que eliminar cierto segmento protagonizado por John Boyega y su acompañante –convenientemente diseñado como puerta al rentable mercado asiático– no habría supuesto más que un alivio para el resentido e irregular tono de esta película. El humor de Los últimos Jedi gustará más o menos, pero –bromas telefónicas aparte– no es nada que no hayamos visto antes.

No pintas nada aquí: los personajes a calzador

Hay una división fácilmente discernible en cuanto al tratamiento de los personajes vistos como útiles y aquellos condenados a ser secundarios prescindibles, que sobreviven porque rellenan alguno de los múltiples cupos que esta hipercalculada nueva trilogía se dispuso a rellenar hace ya más de dos años. Johnson salva a Luke, Kylo, Rey, Poe y Hux, aunque este último por una razón distinta a la que cabía esperar; los restantes personajes están condenados a servir de palanca para la trama, alivio cómico esporádico o cuerda de transmisión de la nostalgia. Los fallos de planificación entre entregas se hacen patentes cuando muchos personajes no encajan en la nueva narración y otros habrían funcionado mejor de haber sido presentados antes.

Leia aparece y desaparece convenientemente para dar órdenes que aceptemos como espectadores, aleccionar a Poe Dameron en su punto de inflexión –consecuencia de la única perspectiva útil extraíble de la primera secuencia– y protagonizar una escena de girarse en la butaca y frotarse los ojos para saber si de verdad está ocurriendo o es un sketch de Spaceballs. La escena en sí no está necesariamente mal per se, pero no tiene lugar en lo planteado en esta película porque A) Leia es un personaje de aparición ocasional y poco definida y B) sabemos que su arco acaba aquí por el fallecimiento de la actriz, lo que deja grandes incógnitas sobre el papel que habría tenido y nunca tendrá exploración posterior en la nueva trilogía.

El Líder Supremo Snoke confirma ser una mala caricatura de Palpatine, con una cantidad de poder directamente proporcional a su flagrante estupidez; su escaso tiempo en pantalla cumple un único propósito que comentaré más adelante. Phasma, el gran chiste del Episodio VII, vuelve para darse de palos un rato y volver a caer en el ridículo confirmándose como reemplazo sin carisma de Bobba Fett. Finn y su nueva compañera Rosa disfrutan de diálogos tan marcadamente  obvios que dejan en mantillas a las pretensiones de comentario político de las precuelas de Lucas, para después protagonizar un momento de gloriosa vergüenza ajena. Chewbacca queda relegado a comical relief esporádico aunque simpático. R2D2 y C3-PO caminan hacia su desaparición total en el metraje de la nueva trilogía. El personaje de Laura Dern es tan importante que aparece por primera vez en la escena en la que toma el mando, convirtiéndose en ese personaje de última hora que se habían olvidado de introducir antes porque, ya sabemos, las prisas. Con todo, su esbozo de arco está tan bien manejado con lo pobre de su premisa que consigue sortear el tedio. Poe Damerom arranca mal y acaba teniendo las escenas mejor aprovechadas de todo el plantel de secundarios, pero también carece de payoff que refuerce nada de lo que se propuso, y acaba por ser un arco inconcluso.

¿Qué nos queda, entonces? Pues un excelente desarrollo, desmitificación y posterior reivindicación del personaje de Luke y, con él, del héroe clásico: sus dudas, sus miedos, la visión de ese Luke desquiciado, cansado y asustado que nunca creímos poder ver y la muy bien llevada reconversión a un personaje aún más reforzado. Cierta secuencia con la marioneta más querida de la galaxia, entre llamas y un buen diálogo, sirve como enésima exploración de una mitología que tiene mucho recorrido y que aquí se aprovecha fantásticamente (adiós midiclorianos, bienvenida de vuelta Religión: toda una defensa de las películas originales). Rey, aparte de verse aupada por la mejora interpretativa de Daisy Ridley, experimenta un arco fantásticamente trazado que, unido al del Kylo de Adam Driver, vuelve la moralidad y los roles de la saga mucho más grises. Mucho más acorde al estómago, gustos y preocupaciones de las nuevas generaciones: para bien o para mal, Star Wars no podía estar condenada a ser reexploración interminable de los mismos conceptos que la hicieron popular a finales de los setenta. La decisión es valiente, y es dar un golpe en la mesa.

Uno de los aspectos más criticados de la anterior entrega es el personaje de Driver. Resulta hasta cómico ver la indignación de quienes arremeten contra el carácter del personaje precisamente haciendo burla a las ideas que lo cimientan, como si fuera un error de un planteamiento que ha salido mal. Sin embargo, son críticas que refuerzan la buena construcción de Kylo como lo que es: un personaje inestable, un niño grande enrabietado, bipolar, carente de toda afinidad a los roles de Bien y Mal eje de las primeras películas y solamente interesado en acabar con las figuras de autoridad–ese Snoke que le subestima, aunque la forma de mostrarlo sea demasiado obvia– que define como viejas, metáfora del camino que sigue la propia trilogía,  y ser quien está al mando. No tiene sentido ni futuro reinventar otra vez el concepto y figura de Darth Vader, porque para recordarlos basta con regresar a las películas en las que aparece. Kylo es un fan, es un nuevo espectador, es el adolescente que se construye la espada y máscara a imagen y semejanza de su ídolo pero sabe, como nosotros, que no puede serlo. Y es frustrante para quien espere más de lo mismo porque es un personaje que pisa los dedos de quien acuda al cine esperando algo que le recuerde a la imagen idealizada de una tendencia que ya tuvo su momento, y que ya fue explorada y concluida y que ahora debe morir y dar paso a lo nuevo.

Kylo y Rey son las nuevas generaciones de espectadores de Star Wars, pero también las de los cineastas que fueron niños cuando Lucas iniciaba el camino. No es una película que traicione, olvide o pervierta el sentido de lo que se planteó antes, pero sí una que entiende que son personajes e ideas que tienen que desaparecer y evolucionar, respectivamente, para no quemarse. El caso de Hux puede ser más problemático porque, aunque cumple su cometido de ridiculización consciente de figuras de poder por las que el director tiene nulo respeto, lleva al peligro de acabar con la figura de un antagonista que suponga manifiestamente un riesgo para los personajes principales. Es cierto que el contrapeso es una muestra de la Rebelión verdaderamente mermada (toda la película juega con subvertir en distintos campos las convenciones), pero sigue habiendo un hueco por rellenar. Kylo tiene sentido como villano ambiguo porque su contrapunto es una heroína igualmente gris e inestable, con la que se entiende a la perfección incluso desde perspectivas no compartidas. Si bien el desarrollo de la escena de la sala roja es lamentable en cuanto a la forma de deshacerse de cierto personaje, supone un avance valiente y muy coherentemente anticipado que lleva la nueva trilogía a una nueva escala que fuerza incluso a los personajes tradicionales a adaptarse a lo que toca.

El mayor lastre: la importancia del montaje

No es secreto que la primera de todas las películas de la saga Star Wars se salvó en la sala de montaje: su caótico rough cut usaba como único principio de edición un escrupulosamente respetado orden cronológico de acontecimientos. El ensamblaje temporalmente lineal y el princioio de simultaneidad regían una cinta caótica que perdía ritmo en pro de mostrar varios acontecimientos a la vez. Un fantástico equipo de montadores puso fin al caos suprimiendo, reordenando y consolidando una forma de montar que marcaría tendencia y escuela en el episodio V, El imperio contraataca. Las precuelas volvieron al manido y poco profesional montaje del que ahora es parcialmente heredera la última entrega de la franquicia, siendo su edición el mayor de todos los lastres que arrastra Los últimos Jedi.

Y esto es así porque el montaje hace que momentos que habrían tenido fuerza acaben siendo más que olvidables. Arcos como el de Finn y Rosa entorpecen la narración con un segmento que no sólo es que sea dudosamente útil para el camino de la película, sino que hacen que las secuencias que realmente lo son avancen a trompicones. Es una trama que podría haber funcionado mejor con su espacio y su tiempo, pero la obsesión por una constante simultaneidad de acontecimientos resulta en un pobre diseño del tono de la cinta: demasiados alivios cómicos para la oscuridad, demasiada oscuridad para aceptar su ligereza. No es que ninguno de los dos segmentos no pudiera haber funcionado por separado, ni que Disney haya estropeado algo que antes estuviera bien: simplemente es que no hay lugar para ambos arcos en un mismo segmento de la película.

Es una lástima que el dinamismo y la coherencia formal que Rian Johnson imprime a cada plano de la película acaben resultando en un conjunto pobremente hilado que avanza a trompicones hacia una mezcolanza de conclusiones casi contradictorias, obviedades mezcladas con sutilezas, propuestas tonales contradictorias y personajes que han dejado de compartir la capacidad de hablar en los mismos términos. Todo esto desemboca en una falta de ritmo que hace del Episodio VIII una de las películas más irregulares de toda la saga, y que hace de las virtudes objeto de crítica porque su disposición dista de ser la adecuada para poder centrarnos en ellas.

Entonces, ¿qué ha pasado?

Star Wars: Los últimos Jedi es una película valiente que ironiza, desmitifica y posteriormente refuerza o da muerte a conceptos clave de la saga, a la vez que se esfuerza en reforzar la continuidad temática y tonal en la medida de los posible. Pero el peso de sus grandes lastres, desde lo precipitado de ciertas decisiones argumentales hasta un desastrosamente mal planificado montaje, impiden que una propuesta que podría haber supuesto un paso adelante en la franquicia se convierta en una de las películas más irregulares y difíciles de reivindicar de todas cuantas han ido bajo su nombre. Es fácil quedarse con la lastimosa broma telefónica inicial o los momentos Jara y Sedal de Luke en su surrealista presentación, pero hay mucho más allá del ya manido Disney ha arruinado todo lo bello del mundo que sentencia cada posible intento de aportar algo nuevo sobre la propuesta de Johnson.

En lo personal, al igual que dije hace poco más de un año cuando analicé lo que fallaba en Rogue One, me es imposible asumir que haya una única manera de ver esta nueva entrega. Como sus personajes, una película tan bipolar –heredera ya admiradora de lo viejo tanto como deseosa de romper sus convenciones– no puede ser valorada desde el maniqueísmo. Quizás sea una película que aporta mucho más conceptual y estilísticamente de lo que puede aportar como puente entre el primer y tercer acto de una nueva trilogía. Los últimos Jedi no es una decepción por lo que es, sino por lo que podía haber sido y no ha podido acabar siendo. Oportunidades perdidas, entonces, pero inviables de otra manera. Al menos nos queda eso.

22 COMENTARIOS

  1. Muy buena crítica, Pablo!
    Y decir que estoy sorprendentemente de acuerdo contigo en el 99% de lo que has dicho. Ese 1%: la muerte de Snoke para mí ha sido buena idea (dejarán a Kylo Ren como completo villano en el episodio IX y eso es lo mejor que se podía haber hecho). Que su muerte haya sido muy espontánea y que su personaje acabe siendo una decepción absoluta… eso es otro cantar.

    • Gracias, Mario. Efectivamente, el problema no es tanto el hecho de que muera (que es buena idea) sino el cómo lo hacen, con demasiada prisa y revelando la falta de planificación entre directores Una cosa es una sorpresa y otra es tirar a la basura lo planteado.

  2. Siempre he pensado que eres el que más sabe de cine en esta web, y posiblemente en otras muchas similares. La película es tal cual has escrito. El momento inicial descoloca y hace pensar que, oh no, estamos ante la enésima revisitacion de Payasos de la Galaxia. Por suerte se desvanece (aunque reconozco que me reí, sobre todo por lo arriesgado de la propuesta en la saga). El segmento de Finn y Rose está metido con calzador y lastra parte de la película, y así todo lo que comentas. Lo mejor también es lo que has dicho: personajes como Poe, Rey y sobretodo Luke y Kylo Ren. Los porg no llegan a molestar tanto como se temía y el humor, ah el humor. Hay momentos en que te ríes y otros en que piensas tierra tragame. Pero es lo que hay. Y la escena de Leía que ya sabemos… mejor no decir mucho. ¿Arruina todo eso la experiencia? Para unos sí, para otros no. Creo que se redimen en la escena final de Luke y en todo lo referente al personaje pero es una opinión personal. Entiendo perfectamente a quien haya salido cabreado porque tiene más motivos para ello que con el episodio 7, aunque no entiendo que si no les gustó la anterior hayan ido a ver está.
    En cuanto a lo que está por venir. Es evidente que está película no se acerca a El Imperio Contraataca, como todo el mundo esperaba, sino a El retorno del jedi. Rian Jonhson ha hecho borrón y cuenta nueva de lo planteado por Abrams en una sola película, hasta el punto de resolver preguntas y matar a personajes que parecían llamados a mayor protagonismo. Fuera Snoke, fuera Phasma, fuera Luke, fuera espada laser y fuera el casco de Ren, que queda como lo que siempre ha sido, un niño enrabietado. Es como decir: ya vale de nostalgia, dejad de dar la murga con Darth Vader al tiempo que pedis originalidad, a la mierda lo anterior y a partir de ahora vendrá otra cosa. No me extraña que le den una trilogía para el solito y sin los Skywalker de por medio. No se que puñetas queda por contar en esta nueva trilogía como no sea la muerte de Kylo Ren. Y eso hará que muchos vayan en masa a ver que pasa en la siguiente porque es evidente que no se sabe que harán. De hecho ni ellos mismos tienen ni idea. Fue un error, un gran error, intentar hacer una trilogía metiendo personajes viejos con nuevos e intentar emparentados. Habría resultado mejor tirar sólo de conceptos totalmente nuevo, aunque las críticas habrían llovido igual.
    Decir también que Hux es un personaje paródico, para muchos ridículo pero Donhall Gleeson es un actor como la copa de un pino que no se merece más que reconocimiento, al igual que Adam Driver, que no hacen más que aquello por lo que les pagan. Un abrazo.

    • Muchas gracias, Pedro. Me alegra seguir viéndote por aquí. Yo me alegro de haber ido al cine de nuevo tras el episodio VII porque de este al menos he sacado en limpio que, efectivamente, muchos de los personajes planteados en aquel tienen un buen desarrollo en éste. Al menos nos quedamos con que innova y se atreve a cambiar, o intentar cambiar, cosas que ya no podían estirarse más. Es, como bien dices, más Retorno del Jedi que otra cosa, y cambiar los actos de orden me parece una idea fantástica porque les va a permitir separarse de una vez por todas de lo viejo. Pero al mismo tiempo, habrá spin-offs hasta hartarnos para reavivar la nostalgia. Y cuando la saga deje de ser rentable, si es que eso pasa algún día, no me extrañaría que Vader fuera el siguiente en caer en una película en solitario. Hux es una propuesta que me gusta y me hace gracia, como objeto de burla del ya manido nazi intergaláctico, pero es lo que digo en la crítica: ahora mismo ya no hay ninguna figura que sustituya lo que antes significaba una amenaza. Ya nos leemos. Un abrazo.

  3. aver…q me digas q la peli la caga solo x el montaje….
    esta peli proviene de una saga y en esa saga se indican cosas de como funciona ese universo q no te puedes cargar. si la VII y la VIII fueran pelis independientes pues q rei fuera la ostia podría ser xq es el equilibrio del otro y su poder crece en igual medida, xo no es asi, aqui o entrenas o eres un pringao, x eso luke es jedi y leia no, (xq de capacidad natural debían ser parecidos) xo aparte de eso ya hablando de la direccion de la VIII. lo primero decir q hay partes q m han parecido muy buenas, todo lo de la isla(quitando los chistes q no pintan nada), los contactos rei y kylo….xo fuera de eso y sin meterme en lo de leia y lo de snoke, q tb me parece tela, solo hablandode de la direccion y guion…¿cual es el sentido de todo lo del casino? xq no vale xa nada, quitas los 40 min de metraje desde q finn se pira hasta q vuelve y todo es igual, sencillamente sobra, como no sea xa meter la relacion de amor con la china… El sentido de lo del pozo negro, q la escena m mola eh? pero cual es el sentido de eso?q me cuentan con eso?xq si no lo ponen la peli va igual. vamos q en mi opinion tengo 50 min de parentesis q no aportan nada

    • EL tramo de Finn es lamentable, no te quito la razón. Pero es precisamente el montaje el que hace que ese tramo no sólo sea malo, sino que también arruine los momentos buenos que le rodean por contraposición. Por eso digo que, si bien no todo, el montaje si que es el mayor de los problemas de la película. Un saludo

  4. Coincido casi completamente con tu crítica, y por mas que quiera abstraerme y no cerrarme a la evolución de la saga no puedo sentirme mas que defraudado con el resultado obtenido, la película es un completo despropósito en cualquier sentido que se mire. Entiendo que intenten acercar la saga a un público mas juvenil, pero es que el guión parece escrito por un niño de 5 años, tiene agujeros y situaciones que te sacan de la película cada 5 minutos, si a esto le sumamos el uso excesivo del “humor” hace que salgas del cine sin saber muy bien que han querido contarte, yo al menos me siento así.

    Tenía bastante fé en Rian Johnson y en su criterio para dirigir esta entrega, pero no puedo explicarme como se puede perpetrar semejante bodrio y encima cobrar una pasta por tu trabajo.

    No voy a enumerar cada una de las vergonzosas escenas que trufan el film, porque quiero en la medida que me sea posible olvidarlas en lo mas profundo de mi mente, aunque mas de una me temo que va a ser imposible y son equiparables al momento Indiana Jones y la nevera.

    Resumiendo, muy pocos momentos rescatables dentro de una película que si no tuviese el sello Star Wars sería capaz de arruinar a un estudio. Se me han quitado las ganas de Star Wars por mucho tiempo, y en nada viene la película de Han Solo. Temblemos.

    • Las precuelas, spin-offs o como queramos llamarlas son lo que más miedo y poco interés me suscitan. No creo que pise el cine para verlas: al tiempo que acaban con lo viejo en la trilogía principal, avivan la nostalgia en las películas en solitario. Y cuando se trata con personajes ya conocidos desde la nueva perspectiva, el resultado puede ser nefasto. A ver qué viene después. Un saludo y me alegro de que estés de acuerdo.

  5. Hola! Gracias por tu crítica, no la comparto, quizás no comparto las criticas de cine sobre ninguna peli de sw, porque ninguna, ni el imperio, como pelis me parecen buenas… La primera trilogía me parece bastante sencilla la segunda mala y esta en lo que va gana un poco… Pero amigos también creo que se se tiene que criticar por algo mas… Por su trasfondo por su magia por su capacidad de hacer que nuestra mirada una vez mas sea como la de los chavales que tenemos al lado, si los de 8,9,10, años…la habéis visto? … La habeis tenido?… En eso se es insuperable, única, incluso las precuelas, lo que nadie se atreve a criticar es su maravilloso universo… Su capacidad de hacernos querer ser los buenos… Y esos fantásticos malos malísimos que todos queríamos combatir pero que a la vez Molan tantísimo… Que pena que ni Disney ni Lucas en su día, hagan las cosas como le gustaría a los directores de cine de tanto renombre que andan por ahí dando su opinión profesional… Respetable eso si… Respecto a esta historia, sin duda necesitan contactar con estas personas que sin duda enriquecerán, este mundo con sus ideas… Pero claro luego serian criticados por otros….mmmm, sera que los guionistas de historias buenas no están donde deben… Bueno después de esta reflexión de cafetería, solo me queda decir que se mola y que los últimos jedi como cierre argumental mola también. Que la fuerza OS acompañe

  6. Suscribo al 100% tu crítica. Has descrito a la perfección lo que es la película. Una vez más, lo más interesante, como en el episodio VII, es todo lo que tiene que ver con Kylo ren. El niñato provoca que una pareja con mucho gancho como han y leia se separen. Uno hace gala de su eterno síndrome de Peter Pan para volver a surcar la galaxia. La otra vuelve como líder de la Resistencia. Y Luke, el héroe por antonomasia, que no solo vence al lado oscuro si no que hace volver a la luz a su propio padre, ve destrozado su espíritu tras su mala costumbre experiencia con Kylo. Esa reformulación de los viejos roles de la trilogía clásica, y de toda epopeya heroica que se precie, es lo mejor de las dos películas. Lo demás chirría un poco. Un abrazo, compañero

    • Muy de acuerdo con lo que dices, has resumido a la perfección los logros de esta película. Lo más importante de esta película puede ser que de valor a lo que se propuso en su predecesora: un mal camino, repetir otra vez la fórmula que en la anterior se justificaba por servir de gancho a los fans y sentar los principios de esta nueva trilogía (respeto a lo viejo, ilusión por lo nuevo) podría haber acabado con las posibilidades de hacer algo nuevo. Un abrazo

  7. Tras leer varias críticas en Internet y tras unos días reposando lo visto, creo también que hay que reivindicar aspectos del trabajo de Rian Johnson que a muchos han chirriado (yo el primero) pero que si lo pensamos detenidamente tienen su mérito. Me refiero a ese aspecto tan criticado que es el humor: había que echarle huevos para empezar la película con el gag de la “broma telefónica” entre Poe Dameron y el General Juax. Y ya no digo cuando Luke Skywalker, tras dos años de aguantarle la mirada a Ray, coge la espada laser y la tira directamente, cuando todo Dios pensaba que asumiría su rol de Obi Wan; la broma con la planta y la fuerza, el coñazo de los libros jedi, Chewacca dándole un guantazo a un porg,… En realidad creo que la única concesión al humor “disney” viene dada por el porg poniendo ojos de gato de Schreck. Por lo demás, ese rasgo que para muchos traiciona el “espíritu de la saga” (sea lo que sea eso) denota una actitud más rompedora por parte de Johnson de lo que parece a primera vista. Vale, no es lo que uno espera de Star Wars pero es que, joder, hay veces en que nos tomamos la saga demasiado en serio, como si creyésemos que Star Wars es una religión y tampoco se trata de eso.
    Aparte del humor, Johnson ha apostado por tratar temas que antes tampoco se habían tratado. Los personajes ya no son tan blanco o negro como habían sido (excepto Juax, que tiene un papel paródico); la rebelión ya no es aquella fuerza rebelde apoyada por toda la galaxía que ansía la libertad sino que la galaxía los deja tirados y se ven reducidos a cuatro gatos; Kylo Ren pasa de ni-ni enrabietado a tener más profundidad de la que tuvo en la anterior película; críticas al status quo con mayor toque social del que metió Lucas en sus películas; todo eso está ahí en la medida de las posibilidades que se puede permitir una película para niños, que es lo que son las películas de Star Wars. Con todo esto, Rian Johnson ha facturado la película más adulta de la saga, con permiso de El Imperio Contraataca. Ojo: he escrito “la película más adulta de la saga”, que no he dicho que esto sea una película de Bertolucci o de Kieslowski. Sigue siendo Star Wars y una película de Disney con todas las letras pero hay que admitir que lo fácil habría sido que Luke hiciese de Obi Wan, que Rey se hubiese pasado tres cuartas partes de película entrenando para luego ser nombrada jedi de forma oficial, que La Resistencia hubiese triunfado y no se hubiese quedado reducida a cuatro gatos, que Kylo Ren se hubiese vuelto bueno, que Benicio del Toro también y que la espada no se hubiese roto. Todo eso no convierte la película en una obra maestra pero va en contra de lo que todo el mundo esperaba y de lo que se supone es el conservadurismo y el apalancamiento de la productora. Un saludo.

    • Johnson ha hecho muchas cosas valientes, con independencia del resultado. Lo que comentas del sable no sólo es un momento cómico efectivo (en mi cine toda la sala se echó a reír) sino que además funciona como preámbulo de lo que está por venir: subvertir los roles, hacer dudar al maestro, ir contra las expectativas y desarrollar a los personajes más allá de la caricatura de lo que fueron. El arco de Luke es nuevo en la saga porque hasta ahora era el discípulo sin excepción, y nunca el maestro, el que dudaba y debía ser enseñado, o al menos replantearse lo que creía. Por eso, y por la dedicación al estudio de personajes, es como bien dices una película más madura. El público infantil sigue siendo el target, pero nunca se dijo que para hacer una película infantil esta tuviera que ser estúpida: Los últimos jedi no sólo es una película inteligente sino que deja reflexion y también ilusión en su mensaje. Por eso me da tanta pena que no haya llegado a ser una película redonda, porque tenía las papeletas para serlo. Un saludo

  8. Me ha parecido un excelente análisis de la película. Lo cierto es que hay elementos que apuntan alto en este film, pero es cierto que otros relacionados con el montaje o quizá el intento de justificar la existencia de ciertos personajes lastra la cinta de forma caótica. Aunque me parece que apuesta de forma valiente por desarrollar el arco de ciertos personajes, lo hace en detrimento de dejar otras cosas de lado e incrementando un metraje innecesario; amén de los momentos de bathos que no ayudan a gestionar todo el conjunto. Es una cinta irregular, con cosas muy bien llevadas y otras cuestionables. La última de la trilogía podría ayudar a cerrar el conjunto y esas cojeras… pero con esta gente nunca se sabe. Lo dicho, fantástica crítica. Un saludo.

    • Muchas gracias, Manute. Esperemos que la última entrega le aporte a ésta lo mismo que Los últimos Jedi ha aportado a lo que se planteaba en EL despertar de la Fuerza, haciéndola más compleja y más interesante. Como dices, es una película valiente y por eso da más rabia que no haya explotado todo su potencial. Nos leemos. Un saludo

  9. Aprecio tu crítica y la comparto sin dudas. Pero creo que hay también fallas importantes del guión. Buena parte del suceso de la primera trilogía tenía que ver con varias cosas a mí entender: los fuertisimos personajes de la primera película, dónde Sólo, VAder, Leía y hasta los secundarios que eran nada menos que un gigante peludo ( Chew) y dos robots medio marionetas. Los paisajes desérticos o nevados o boscosos pero siempre imponentes como si.los humanos y sus máquinas fueran apenas puntitos de luz en la solitaria inmensidad natural. La música, oscura o estridente pero siempre esencial.en el desarrollo de las escenas. También las novedades estéticas,los aparatos,las naves, los ropajes,los alienígenas. Finalmente ese tono clásico de leyenda artúrico,los caballeros medio samurais, los lazos de sangre,la horfandad, la tensión padre hijo y la lucha por el poder, los mitos del origen propio y esa especie de Religión llamada La Fuerza.
    Atendiendo a todo ello…. Cuál es la novedad de esta nueva trilogía? Es mucho más un quiebre la segunda trilogía desde.el.punto de vista estético que esta tercera que en realidad parece mucho más respetuosa de la.lista de antecedentes que plantee al principio,pero…
    Los paisajes son similares o más pobres que los originales (y ese Humito Rojo de las sales es un recurso publicitario tipo perfume de Kenzo o algo así que es deleznable). La música brilla.por su ausencia,no acompaña,no es un personaje más.
    Los caracteres alienígenas o las vestimentas…nada. el Casino termina siendo una ridícula contraposición de la Cantina de Mose Esley. Y encima con pretensiones de crítica social.
    Y los personajes.nuevos que se supone vendrían a reemplazar a los viejos. Realmente Hux reemplaza al gran Peter Cushing? Kilo a Vader? Rey a Luke? El robot bolita amarilla a R2D2? Benicio del Toro fugazmente a Lando Calrisian? Snoke al emperador!? Y quién reemplaza a Leía, a Sólo, al Yoda, a Kenobi, a Chew?
    Es cierto que la trilogía inicial es un corsé tremendo y ya vimos cómo la segunda no pudo con ello por más que evidentemente Lucas lo intentó. Pero esa segunda tenía un componente enorme de política seguramente abrevado en muchos libros de historia sobre el ascenso de los emperadores romanos y el fin del Senado o del ascenso del nazismo. Resolvía muchas cuestiones como la orden de los Jedi, la creación del ejército imperial etc.
    Está tercera trilogía no tiene ninguna de las fortalezas de las anteriores y no descartaría en ello la responsabilidad de JJ Abrams que ya ha intentado el renacimiento de la Saga de StarTrek y no sé cómo lo logra pero siempre le pasa lo mismo: es respetuoso de.mucha de la estética original, sigue los cánones pero de algún modo todo le sale visualmente bello y fatalmente vacío. Viene acaso este hombre del mundillo de la publicidad?
    Gracias por este espacio de discusión, por tus acertadas críticas y muchos saludos.

  10. Pues mira tanto decir que el arco del casino sobra, pues a mi no me lo parece. Toda esa trama es una prueba de que no todos los planes arriesgados como los de Poe salen bien por potra y que la resistencia tiene los mismos problemas que la izquierda en España, querer hacer lo mismo y con buenas intenciones pero la falta de comunicación y concilio hace que cada uno haga lo que le sale de los cojones, es una escena mas cercana a la vida real en la que no todo sale bien y las cosas se joden porque los planes milagrosos no suelen salir bien. También da un enfoque de los grises de la guerra mostrando la esclavitud, una burguesía que se aprovecha del conflicto y la inspiración de nuevas generaciones, porque el mensaje es ese que da igual nuestra procedencia y linaje lo importante es inspirarnos para llegar lejos y hacer algo diferente y cambiar lo establecido.

    • No, si el concepto me parece acertadísimo y muy valiente. Lo de hacerlo en forma de coña ligerita que en realidad es crítica social de servilleta que en realidad es aventura divertida que sale bien que en realidad es fracaso para proba que hay que tener más cuidado, no tanto. Es como el resto de la película: buenas intenciones, resultados irregulares. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo dicho, que al menos le han echado valor e ingenio: eso no se lo quita nadie. Saludos

      • Hombre, si admitimos (que lo hemos hecho) que el target principal es el infantil pues no te vas a marcar una película en plan Ken Loach porque los espantas. Entonces no te queda otra que hacer una crítica social de servilleta, como dices. De ahí la ¿exagerada? valoración de la crítica especializada, porque esa crítica social de servilleta (me encanta la expresión) la han hecho en Star Wars. Si eso mismo lo hace Ken Loach, le dan de palos que no te cuento.

        • Estamos de acuerdo en que hay que ajustar al target la forma, pero quizás algo menos obvio (ejemplo, quitando todo ese diálogo) podría haber mostrado lo mismo con lo que ven los personajes. Cuando pones la reflexión en boca de dos personajes adultos, es inevitable que quede forzado a poco que no tenga naturalidad. Pero sí, que hay un trecho hasta tener que ser I, Daniel Blake. Tengo que decir que cuanto más enfrío la película, menos me molestan ciertas cosas. Habrá que ver si se resiente con una segunda vez

  11. Hola, excelente crítica, coincido en todo. Para mí esta película es con diferencia la menos interesante de todas y deja mil dudas por responder..
    Partiendo del,personaje de Snoke, muriendo de una manera ridícula y sin explicar nada sobre su origen, se supone además que Snoke debió coincidir en el tiempo con darth Sidius, alguna referencia para poder situar mejor a Snoke habría estado bien.
    Pero el hilo argumental del film es mediocre, se basa solamente en Bombas de tiempo, empieza cuando la resistencia debe reventar un acorazado antes de que este dispare, luego Finn debe desconectar un generador o tracker de la velocidad de La Luz, las naves rebeldes deben llegar a la base antes de que se les acabe el combustible y al final de la película deben llegar al cañón antes de que este dispare, bueno, ya está bien por favor, las precuelas quizá abusaron de diálogos extensos pero un equilibrio no está mal, aparte que eso ya se vio en episodio IV y la estrella de la muerte, luego lo repitieron en episodio VII, hay que pasar página y crear un guión interesante por favor…
    Sobre Finn y su arco argumental cómo habéis dicho, mediocre, no se, la verdad es que no sé cuál es el hilo conductor que me atraiga a ver la siguiente película, ya no estarán ni Leía, ni Han ni Luke aunque seguro que este último en forma de espíritu, pero vamos, yo, daría lo que fuera porque la dirigiese Lucas.

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