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Crítica de Sweet Girl. Un thriller de venganza con sorpresa incluida

Netllix nos trae este fin de semana Sweet Girl, una nueva película de acción de esas que tan buen resultado le están dando últimamente, recordemos Tyler Rake, 6 en la Sombra o La Vieja Guardia. El gancho de Sweet Girl es la presencia del gran Jason Momoa como protagonista de este thriller de venganza que a pesar de tener todos los ingredientes tópicos del género (sólo falta Liam Neeson danzando por allí) se guarda alguna sorpresa en la manga.

El guion de la película (firmado por Philip Eisner, Gregg Hurwitz y Will Staples) gira sobre dos grandes ejes: los abusos de poder de las grandes corporaciones en connivencia con los políticos y el legado que pasa de padres a hijos. Para dar forma a estas ideas Brian Andrew Mendoza, el responsable de la cinta, nos presenta a Ray Cooper (Jason Momoa), un devoto padre de familia al que se le cae el mundo encima cuando su mujer (Adria Arjona) enferma de cáncer. Aunque parece que hay un medicamento que puede salvarla, la compañía farmacéutica BioPrime liderada por Simon Keeley (Justin Bartha), lo retira de la venta por lo que la mujer de Ray acaba muriendo, dejándolo solo con su hija adolescente Rachel (Isabela Merced).

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Ray y Rachel, un padre y una hija unidos en la adversidad

Con estos ingredientes ya tenemos servido el drama familiar que sirve de motor para que la trama vaya fluyendo mientras Ray investiga a BioPrime. Las pesquisas del protagonista tampoco es que sean nada del otro mundo, no hay que olvidar que estamos en una película de acción y la historia no es más que una excusa para ir viendo al bueno de Momoa repartiendo estopa a diestro y siniestro. De esta manera está bastante claro desde el principio quien es la persona que dirige la conspiración que Ray investiga y quien tira de los hilos del sicario Amos Santo (Manuel García Rulfo) que quiere eliminar los cabos sueltos y que se presenta como la gran némesis de los protagonistas. Los personajes son muy planos y predecibles desde el primer minuto. Malos muy malos y buenos muy buenos. Lo típico en este tipo de películas.

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Jason Momoa llena la pantalla con su presencia

La puesta en escena de Mendoza tiene cierto pulso narrativo y las escenas de acción están bien logradas y resultan atractivas. No llegan a las cotas de Tyler Rake, pero la presencia de Jason Momoa siempre resulta atractiva, ya que la película sabe trasladar con acierto al personaje esa imagen de tipo duro, pero con corazón que el actor transmite en la vida real.

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Rachel es una joven de armas tomar

No hay que esperar nada más de Sweet Girl, hasta el último tercio de esta. En ese momento se produce un gran giro de guion que cambia todo lo que hemos visto hasta ahora. El problema es que ese giro es muy muy muy tramposo. Esta decisión resta mucha credibilidad a la historia buscando en primer término dotar de una mayor dimensión emocional al relato, aunque lo que realmente se busca es sorprender al espectador y que este se quede de piedra. Lo malo es que no creo que esto se consiga, es más, esta decisión seguro que saca a mucha gente de la película por lo poco creíble que resulta si la ponemos en consonancia con todo lo que hemos visto.

Y es una pena, ya que, sin ser una maravilla, Sweet Girl es entretenida y tiene algunas escenas realmente brillantes como esa charla en el restaurante con el sicario que dota al villano de una profundidad que se agradece. Además, siempre es interesante que entre una escena de tortas y otra se traten temas como el poder de las grandes farmacéuticas y su connivencia con los poderes políticos.

Amos Santo, el malo de la función

Los actores de Sweet Girl dan la talla

Por otro lado, el reparto sí que funciona. Momoa llena la pantalla con su presencia física tanto como nos tiene acostumbrados y la joven Isabela Merced da la talla demostrando un insospechado talento para las secuencias de acción. Mención especial para el inquietante Manuel García Rulfo, que dota de gran personalidad al villano de la función y que solo falla en el enfrentamiento final fruto del giro de guion que ya hemos comentado.

En resumen, Sweet Girl es un thriller de venganza típico que quiere sorprender y emocionar al espectador y que acaba pasándose de frenada en esa intención. A pesar de todo, los fans de Jason Momoa y los amigos de las películas de acción que sólo busquen pasar un rato agradable en una calurosa tarde de verano, tienen aquí un buen entretenimiento.

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

2 COMENTARIOS

  1. Me interasó el principio; se me hizo bola según avanzaba por ser algo ya muy visto y confieso que el giro del último tercio sí me funcionó mejor que a ti. Para echar el ratillo, reforzada por los actores, pero poco más. Un saludo.

    • Que tal Manuel? Como casi siempre veo que más o menos estamos de acuerdo jajajaja, una pelicula para pasar el rato al que los actores logran elevar un poco. Sin Mas. Un saludo¡¡¡

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