Descubriendo el rol (IV) Los personajes

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¡Buenas, queridos lectores! Y bienvenidos a esta nueva entrada de descubriendo el rol en la que hablaremos de algunos de los grandes debates del mundillo del rol, con una riqueza casi infinita y sobre todo algo al alcance de todos los bolsillos.

Empecemos declarando que no soy ninguna experta en el tema, como casi en nada, y que estoy segura de que muchos de nuestros lectores podrán aportar muchas anécdotas, experiencia y opiniones a este respecto que nos ayudarán y abrirán los ojos a los demás (estáis invitadísimos). Una vez dicho esto, comencemos.

Bueno, hoy aquí vengo a hablar de lo que deberían ser los personajes de rol para mí, a sabiendas de que hay muchas otras personas que difieren en todos los aspectos. La pregunta alrededor de la cual girará toda esta entrada es;

¿Qué es lo que buscas cuando te creas en un personaje de rol?

Sé de muchos que responderían que pasárselo bien, y mi respuesta a eso es que muy bien, muchas gracias por participar. Todos nos lo pasamos bien, pero la clave está en que cada uno de distintas maneras, y eso no significa que unas sean mejores que otras. Aunque la mía sea mejor.

No hombre no, es broma. Por poner un ejemplo, yo me declaro aquí como una jugadora del todo disfuncional, y no me arrepiento de ello. Considero que la concepción de un personaje debe ser libre, sin tener que ajustarse en función de unas clasificaciones arbitrarias, y es por eso que tengo un bárbaro con carisma e inteligencia altos. ¿Muchos me considerarían una suicida? pues sí, y con mucha razón, pero al final lo que importa para mí es, sobre todo, la narrativa del personaje. Porque me parece absurdo que un bardo tenga que ser carismático, que un mago no pueda estar chetado o que un monje no pueda ser inmaduro y estúpido.

Y sí, sí, ya sé que es un mundo libre en el que “you can ceirtainly try”, pero a la hora de la verdad un fighter está hecho para ser fuerte y estúpido. No me mires así, sabes que es verdad. Aun con todo, eso es algo que no me disgusta, no me malinterpretéis. Como he dicho, lo que más me interesa es la narrativa de los personajes, y crear una serie de expectativas y clichés da juego. Porque se supone que los personajes no son tus marionetas, sino que están vivos más allá de ti, y por lo tanto no tienen que satisfacer tus necesidades y caprichos. Las personas no son perfectas, sino que tienen historias, manías, miedos y defectos. Deben, sobre todo, luchar contra sí mismas para superar los lastres que son ellos mismos para sí mismos. Yo no quiero un personaje que, con un aceptable juego de muñecas, sea el mejor en algo. Quiero a un buen personaje con el que conocerme, descubrirme y sobre todo descubrirle.

Porque sí, me da risa que los defectos de algún personaje sea “nunca se calla lo que piensa”, “es muy orgulloso” o algo así. No. Yo quiero que tu personaje no pueda hacer magia cuando esté nervioso, por ejemplo. Que tenga que realmente superar un bache personal en su desarrollo, que lo pase mal y sea cuestión de vida o muerte. Y eso no significa que tengas que hacer un personaje contraproducente como yo, para nada. ¡Estamos en un juego en el que puedes hacer casi cualquier cosa! pero por Dios, no reduzcas a tu personaje a unas meras stats convenientes, no le hagas eso. Nadie es tan simple.

Todo sea dicho, repito que soy una amante de los hándicaps, los retos y las cosas extrañas y poco funcionales. En resumen, sí, soy un poco gilipollas. Pero de verdad que a pesar de que lo entienda, me cuesta digerir que haya jugadores a los cuales la historia, actos o desarrollo de los personajes a través de la historia (ni hablemos de fuera de ella) se la traiga al pairo. Supongo que al final se trata de una cuestión de pragmatismo, porque desde luego tu personaje es mucho más fácil de manejar cuando es una Mary Sue o Gary Stu de su clase, y eso se agradece. Al final dedicas toda tu atención y esfuerzos en pensar en lo que vas a decir y hacer, que es lo más importante y difícil del juego, y no en si vas a lograrlas hacer o no, eso ya estaba en la ecuación. Ganar jugabilidad a cambio de realismo.

¿Y vosotros, qué tipo de jugadores sois? ¿qué buscáis en un personaje? ¿Narrativa, eficiencia, funcionalidad?

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

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