Diablero (2018): una fresca propuesta fantástica de Netflix

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Diablero es una de esas series que pasaron desapercibidas en su momento pero que siguen disponibles en un creciente catálogo de Netflix donde, a veces, la tiranía de la novedad nos impide echar un vistazo a las joyas poco apreciadas que se esconden entre el fango. Esta producción mexicana de dos temporadas, basada en la novela El diablo me obligó, no tiene nada que envidiar a otras del mismo estilo y con los mismos elementos de terror, pero se ha hablado poco de ella. Por ello, nos toca hacer justicia y escribir sobre una de las propuestas más extrañas que nos llegan desde el otro lado del charco.

Un diablero de tantos

En Ciudad de México, existe un submundo al que las personas normales no pueden acceder, todo un mercado de compraventa de demonios que muchas veces acaba provocando posesiones no deseadas y daños irreparables. Los encargados de recolectar demonios para entregárselos a los señores del crimen de la ciudad son los diableros, y uno de los más hábiles es Elvis Infante, un pícaro algo inmaduro que malvive como puede en esta peligrosa profesión. Un día se encontrará, sin embargo, con un caso que será demasiado para él solo.

El secuestro de la hija de un cura por parte de un poseído revela toda una trama compleja de secuestros de hijos secretos de sacerdotes, y nuestro protagonista se unirá al progenitor de la secuestrada al reconocer en la escena del crimen un símbolo arcano que coincide con una marca de nacimiento de su sobrino desaparecido. Así, formará todo un comando de variopintos personajes con el objetivo de resolver este perturbador misterio: a estos dos investigadores de saldo se les unirá una bruja capaz de contener a poderosos demonios dentro de su cuerpo, la hermana de Elvis y otros aliados poco fiables que bien podrían convertirse en otra amenaza.

Exorcismos en Ciudad de México

La mayor virtud de Diablero se encuentra no en su gran originalidad ni tampoco en ningún mensaje osado que pretenda transmitir al espectador: por el contrario, este apañado y entretenido exponente de fantasía urbana destaca porque cada capítulo transcurre en un suspiro. Los personajes principales son encantadores en su imperfección, y verlos interactuar de manera algo patética con los diversos demonios y villanos a los que se tendrán que enfrentan consiguen distinguir a esta serie de las decenas de émulos de Buffy, cazavampiros o Sobrenatural con los que nos solemos encontrar en la televisión yanqui. El desenfado de este producto, sin embargo, no siempre consigue distraer de lo genérico de sus monstruos, a años luz de distancia de los que aparecen en otras series, ni de sus problemas de ritmo narrativo en sus episodios centrales.

A pesar de estos defectos, Diablero sorprende agradablemente al adaptar los clichés de la fantasía urbana a la cultura mexicana sin apenas hacer concesiones al espectador foráneo: desde la práctica de la santería hasta las deidades precolombinas, estos catorce capítulos utilizan leyendas locales y referencias populares que no conocemos en España como elementos centrales de la trama, dándole un sabor genuinamente distinto a esta ficción. La urbe donde suceden los acontecimientos se siente viva, vibrante, y cada rincón que se descubre (el establecimiento coreano de tasación de demonios, la sede del cónclave…) expande un mundo bien construido que esconde todavía muchas posibilidades de desarrollo.

diablero

Por último, cabe hablar sobre su fantástico elenco, una familia disfuncional de inadaptados que vive a los márgenes de la ley. El choque constante entre personalidades opuestas hace que las interacciones entre personajes, incluidas aquellas plagadas de diálogo expositivo, sean mucho más soportables que en otros productos de fantasía. El inocente padre Ventura, la cínica Nancy, el desternillante Indio y su familia… aunque el argumento no es siempre el más original o el más cuidado, cada espectador se quedará con algún favorito entre esta galería de diableros y brujas.

Conclusión

Diablero es una de las series de fantasía en lengua hispana más interesantes de los últimos años. No es perfecta ni mucho menos, y está claro que Netflix no ha confiado demasiado en ella, ya que ni siquiera sabemos si será renovada… pero merece la pena echarle un vistazo y apoyar a una creación que, sin suponer ninguna revolución creativa, sí tiene suficientes elementos propios como para destacar modestamente frente a otros competidores.

el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

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