El juego de Gerald: claustrofóbica película proveniente de la imaginación de Stephen King

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Stephen King, uno de los escritores más prolíficos de la actualidad, y sin duda de los más adaptados por el Séptimo Arte, parece estar viviendo una segunda edad de oro en lo que a popularidad se refiere. El autor de Carrie y Apocalipsis ha inspirado una gran cantidad de filmes, para bien y para mal, y últimamente las pantallas han vuelto a llenarse de productos audiovisuales surgidos a partir de sus novelas. Las pantallas de televisión, con la antología Castle Rock, las de cine con La Torre Oscura y el enorme éxito que ha supuesto el remake de It… y las de nuestros ordenadores, con las cintas que Netflix ha sacado sobre obras suyas menos conocidas. Aprovechando el regreso inminente de nuestro payaso favorito, hagamos un repaso a una pequeña joya que tuvo algo de revuelo durante su estreno pero que acabó pasando desapercibida. Hablamos, por supuesto, de El juego de Gerald.

Un pasatiempo peligroso

El planteamiento del relato original y de la película es tan sencillo como efectivo: una pareja de clase alta decide dar algo de vida a su aburrida sexualidad alquilando una cabaña en el campo, alejada de la civilización. Gerald, el marido de la protagonista, decide probar un juego algo más picante de lo habitual para cumplir sus fantasías. Este consiste en atar a su mujer a la cama con unas esposas, algo que ella acepta a regañadientes. Tras unos intentos infructuosos de practicar este juego, el hombre acaba sufriendo un infarto fatal que la deja atrapada en medio de la nada, sin casi ninguna posibilidad de escapar.

Pero la claustrofobia y la ansiedad no serán sus únicos problemas: la casa está rodeada de peligros que podría evitar con una relativa facilidad si contara con libertad de movimientos, pero que se han convertido en obstáculos insalvables en su estado. Entre ellos se encuentran un perro salvaje que merodea junto a la vivienda y un extraño hombre del saco que quizás forme parte de su desbocada imaginación. Mientras trata de ingeniárselas para sobrevivir, comienza a rememorar la vida que la ha llevado hasta allí, en una conversación con el fantasma de Gerald.

Supervivencia

Esta adaptación intercala los intentos de supervivencia de nuestra protagonista con flashbacks sobre su pasado, en los que comprendemos que no solo ha tenido que salir de esta horrible situación, sino que existen traumas y secretos de los que también se ha visto obligada a escapar. La idea tan sencilla de enfrentar a una superviviente nata a una trampa de este calibre, en la que todo puede salir mal, supone una genialidad por parte de King, y el director Mike Flanagan sabe cómo sacarle partido. El filme comprende cómo funciona el género de terror, y cómo conseguir despertar ciertas reacciones en sus espectadores. Resalta la fragilidad del personaje principal, enfrentándolo a unas posibilidades de supervivencia bastante escasas, como a la teniente Ripley frente al xenomorfo. Con la salvedad de que esto podría pasar en la vida real, lo que suscita una nueva pregunta: ¿cómo saldría yo de esta?

El largometraje desarrolla esta idea sin apartar la cámara ante las penalidades que sufre nuestra protagonista. Cada movimiento extraño por parte del perro o de las otras amenazas con las que se encuentra quita la respiración, porque sabemos que no puede huir de ellas ni rechazarlas con una pistola. El modo en el que combate a la adversidad y, en esencia, a la muerte, es tan duro como realista: cada pequeña victoria tiene un coste elevado, lo que da lugar a escenas cruentas y desagradables que no solo suponen un ejemplo de gore bien utilizado. Por el contrario, cada herida tiene su impacto en la historia, provocando que el camino a la supervivencia sea más arduo. Esto nos hace empatizar con una mujer que no tiene nada a su favor.

El juego de Gerald tiene algunos problemas, por supuesto: algunos de los flashbacks se introducen de manera demasiado abrupta, interrumpiendo el ritmo frenético del que el filme hace gala cuando se centra en la acción principal. Aunque el contenido de estas escenas es necesario para comprender la historia en su totalidad, podría haberse integrado mejor dentro de la trama, quizás de un modo más sutil. Aun así, se trata de un fallo sin demasiada importancia, que no distrae de lo bien construido que está el resto del conjunto.

Conclusión

Esta cinta no es una obra maestra del terror ni lo pretende, pero desarrolla con eficacia aquellos elementos que dan forma a una buena película de miedo: la tensión y una protagonista por la que podamos temer. Teniendo en cuenta el nivel que suelen mostrar las adaptaciones de King directas para la televisión, El juego de Gerald puede considerarse una rareza. Se trata de una bonita y violenta oda a la supervivencia, a imponerse a las adversidades con dignidad y firmeza. En este sentido, este largometraje consigue que nos pongamos del lado de su personaje principal, porque apela a un instinto primario del ser humano: el de seguir respirando pase lo que pase.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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