El legado de The Twilight Zone: más allá de Black Mirror

0

Hoy en día las series son uno de los medios de ficción más popularizados y en auge al haberse demostrado tan flexibles y competentes como el cine. Aunque, lamentablemente, no siempre ha sido así y la televisión ha tenido que luchar contra muchos prejuicios a lo largo de la historia para ganarse su lugar. Fueron muchas las series que expandieron y enriquecieron las posibilidades del medio pero, quizás, el programa del que os vengo a hablar hoy fue uno de los primordiales y más influyentes en el gran esquema de la televisión: The Twilight Zone (aquí conocida como La Dimensión Desconocida).

A raíz de su reciente regreso a nuestras pantallas gracias a la emergente figura de Jordan Peele como creador, creo esta una gran oportunidad para mirar al pasado y repasar las virtudes de un icono del mundo de las series, apreciar el impacto que tuvo y aprovechar así para desmentir lo que, a mi parecer, son malas e injustas comparaciones con productos similares como Black Mirror.

El origen

El 24 de noviembre de 1958, un tal Rod Serling -entonces ya reputado guionista de televisión- apareció como una misteriosa y enigmática figura trajeada en los televisores de unos confusos estadounidenses que poco se imaginaban que estaban a punto de adentrarse en La Dimensión Desconocida. Cada capítulo nos muestra una historia sobre alguien aparentemente normal pero que está a punto de ver su vida alterada por completo al sumirse sin este saberlo en un lugar en el que las leyes de la física o la lógica no tienen cabida, en el que todo puede ocurrir y tan solo una suerte de justicia cósmica termina poniendo las cosas en su sitio.

Harto de la censura y condiciones que se le imponían a la hora de abordar temas controvertidos en el producto medio, Rod Serling se refugió en la ciencia-ficción para así poder dar rienda suelta a reivindicaciones y debates morales que, de cualquier otro modo, hubieran sido inimaginables ver en pantalla. Cogiendo el testigo de lo que podría considerarse como la primera antología moderna Alfred Hitchcock presenta, The Twilight Zone sirvió como un trampolín y ventana hacia el gran público para un gran número de actores, directores y guionistas. Un programa que cogió al mundo con la guardia baja y elevó la ficción televisiva, el género de la ciencia-ficción y sus principales autores hasta lugares insospechados.

Impacto y esencia

The Twilight Zone no tardó en hacerse notar y con su creciente influencia llegaron nuevos talentos a las filas de Rod Serling. Muchos de ellos eran grandes autores de ciencia-ficción –Ray Bradbury y Richard Matheson entre otros– que, tras superar sus reticencias iniciales al creer que la serie era una mera burla más al género, vieron en La Dimensión Desconocida un medio ideal para dar a conocer su estilo y virtudes. Y es que, a diferencia de otros productos, las posibilidades de la serie eran cuantiosas.

Más allá de ceñirse a una visión tradicional y rigurosa de la ciencia-ficción, Rod Serling ansiaba ir más lejos. La ciencia aquí es tan solo la excusa perfecta para profundizar en la psique humanaThe Twilight Zone no busca el clásico escenario distópico ni el inevitable apocalipsis al que estamos condenados como especie, el propósito aquí es la completa exploración del subconsciente y de la esencia de lo que nos hace humanos. Y es que, por más que nos esforcemos en racionalizar nuestro entorno y sociedad, las bases que rigen nuestra realidad están en el fondo sustentadas en lo mismo: lo desconocido. Así que, ¿qué mejor entorno que este para cuestionarnos?

Influencia, el regreso y las polémicas

Tras el revuelo que causó y la revolución que supuso, fueron muchos los productos que surgieron imitando su tónica y expandiendo las fronteras de la antología. Desde los clásicos como Amazing Stories y Cuentos desde la Cripta hasta las reinterpretaciones modernas como Room 104 o Inside nº9, la influencia de The Twilight Zone impregna el panorama televisivo contemporáneo. Pero de entre todas las reformulaciones, quizás la que más destaca sea Black Mirror.

Este 2019, el clásico ha regresado a manos de Jordan Peele y son muchas las críticas que ha recibido y no todas precisamente afortunadas. Independientemente de su calidad y el innegable respeto que muestra hacia la original, la nueva Dimensión Desconocida peca de inocencia o falta de mala baba. Es precisamente por esta aparente inocuidad de la serie que ha recibido lo que a mi parecer son injustas comparaciones con la ya famosa antología de Charlie Brooker ya que, en esencia, exploran cosas diferentes.

¿Black Mirror como competencia?

Si nos ceñimos a los hechos, todas las series en sí son competencia las unas de las otras y, aunque cada producto tiene un target determinado y ambiciones narrativas distintas, el asunto aquí es particularmente peliagudo. Ambas buscan la crítica y parten del ser humano como el núcleo de todos los males, pero es en el cómo en lo que radica la sustancial diferencia que, para mí, hace que jueguen en ligas completamente distintas y esto se puede apreciar en el mismo nombre.

  • Black Mirror es literalmente el “espejo negro”, el reflejo turbio y oscuro de la realidad, motivo por el cual la serie se centra en mostrar los posibles y truculentos devenires de la sociedad, centrándose en las nuevas tecnologías como elemento clave para dirimirlo.
  • La Dimensión Desconocida es ése rincón del ser humano en el que todo es posible, en el que fantasías y angustias se manifiestan libres de las leyes de la física y muestran sin dejar lugar a dudas cómo somos realmente, utilizando muchas veces la ciencia tan solo como una mera excusa para poder dar rienda suelta a la imaginación.

Aunque similares en la ambición crítica y reivindicativa, Black Mirror se queda a mi parecer en lo terrenal y en una visión más conservadora, advirtiéndonos sobre el peligro de la mala praxis de la tecnología y especulando sobre lo que vendrá. The Twilight Zone en cambio tiene un cariz más filosófico y reflexivo que tiende a la exploración del ser humano, motivo por el cual se muestra imperecedera y siempre vigente. 

 

La Dimensión Desconocida es ya una serie histórica y, como tal, su legado se extiende hasta el presente. Precisamente por esta gran influencia, establecer determinadas comparaciones para juzgar la calidad de un producto puede ser perjudicial o poco afortunado en muchos casos, ya que se entra en un debate carente de perspectiva y no se valora el producto por lo que es sino por lo que, marcado por la comparativa, quieren que sea. El reboot de Jordan Peele no es un mal regreso, es un mal Black Mirror. Por supuesto que le falta acidez y Rod Serling la hubiese hecho más afilada, pero la esencia de la serie prevalece y se mantiene. Desgraciadamente, Serling ya no puede continuar, quizás sea la hora de ver nuevos rumbos e historias… todas ellas, por supuesto, en La Dimensión Desconocida



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello. También doy la chapa en Twitter @PablodesdeMarte.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy destacamos Gideon Falls volumen 1. El…