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Análisis de Fundación. Temporada 1. Episodios 1 y 2

Finalmente llegó a Apple TV uno de los estrenos más aplazados y esperados. Fundación, la serie creada por David S. Goyer, adapta la célebre saga de novelas de Isaac Asimov y brilla llevando a la pantalla lo que parecía prácticamente imposible.

Hay dos sagas que marcaron mi adolescencia: una es El Señor de los Anillos y la otra, sin duda, Fundación. Por aquel entonces ambas eran trilogías, pero Isaac Asimov ampliaría la suya con dos secuelas y dos precuelas, llevando así la continuidad a siete libros que fui leyendo en orden de publicación y no, por ende, en el de la cronología. Además hay varias novelas y relatos del autor que, si bien no componen la misma, se integran en su universo.

Pasemos a hablar de esta adaptación que, finalmente, ha llegado a nosotros y cuyos dos primeros episodios se titulan, respectivamente, La Paz Imperial y Preparándose para vivir. En caso de que aún no los hayan visto, cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.

Una Adaptación Difícil

Mentiría si dijera que no soñaba en mis días adolescentes con verla en pantalla, pero los amantes de la saga veíamos ello casi imposible: es una historia llena de saltos en el tiempo, cada libro tiene varios años de diferencia con el resto y se basa más en la lógica, la filosofía y la trama detectivesca que en la acción o la épica. Toda una paradoja porque, junto con Dune, ha sido una de las sagas que más influencia ejerció sobre Star Wars y si no lo creen, repasen los nombres de personajes como Salvor Hardin, Hober Mallow o Hari Seldon, que encajarían sin problemas en el universo de George Lucas. Y ello por no hablar de un imperio diseminado por las estrellas, pero también decadente y minado por movimientos rebeldes.

El propio Asimov siempre se encargó de afirmar que él no escribía para los ojos y que el mundo del cine y la TV no le eran propios; sostenía, por eso mismo, que si alguien llevaba a la pantalla alguna de sus obras, tendría necesariamente que hacerlo con unas cuantas licencias y, en efecto, es este el caso.

Una cosa siempre tuve en claro: si llegaba el día de ver Fundación adaptada, era más esperable el formato de serie que el de película. El proyecto ya venía dando vueltas desde hacía algunos años y no solo la pandemia jugó en su demora: se habló de Amazon, pero finalmente llegó por Apple TV; en algún momento estuvo involucrado Jonathan Nolan y hasta se difundió un póster promocional, pero el realizador prefirió dedicarse a Westworld y la responsabilidad terminó recayendo en David S. Goyer, quien acredita una vasta trayectoria como guionista para cine a través de El Hombre de Acero o las trilogías del Batman de Christopher Nolan o de Blade, siendo incluso director de la tercera película de esta última.

Prueba Superada

Habiendo visto los dos primeros episodios, podemos decir que valió la pena la espera: el resultado es deslumbrante y no escatima en producción ni efectos visuales, al punto que nos hace temer que los descomunales gastos puedan conspirar contra el futuro de la serie: esperemos que no, pues, según palabras de Goyer, la idea es hacer ocho temporadas.

La historia, de acuerdo a lo que hasta aquí hemos visto, está basada especialmente en la novela Fundación, es decir la que, al despuntar los años cincuenta, diera origen a la saga, pero que hoy queda convertida en la tercera debido a las precuelas con las que, de hecho, la serie tiende algún que otro puente (por ejemplo con las historias de robots que han hecho también célebre al autor).

Los Paralelos Históricos

Asimov ha declarado alguna vez que escribir ciencia ficción es fácil porque solo hay que copiar la historia y, en efecto, el Imperio Galáctico es una gran metáfora del auge y caída del Imperio Romano. Se aprecian en la serie, de hecho, una organización, un vestuario y una ornamentación que remiten al mismo (aunque también a la cultura egipcia), así como manifestaciones artísticas que recuerdan al período bizantino, versión oriental del anterior.

El universo planteado por Asimov es un futuro en el que la humanidad ha colonizado la galaxia y construido un imperio con capital en Trantor, planeta al que han moldeado como deslumbrante obra de ingeniería. Como en Alejandría, funciona allí la más completa y prestigiosa biblioteca de la humanidad y se erige una impresionante torre que, conocida como Puente de las Estrellas, se eleva hacia la estratósfera: analogía con el faro.

Ni en las novelas ni en esta adaptación hay civilizaciones alienígenas compitiendo con la humanidad que, sin rival a la vista, se mueve como dueña y señora del cosmos prevaleciendo sobre especies inferiores. Si en el camino han arrasado y eliminado a otras culturas, es algo que ni en los libros ni aquí se aclara.

Los Psicohistoriadores

En la Biblioteca de Trantor se dan cita los popes de una nueva ciencia llamada psicohistoria y que, desarrollada por Hari Seldon (Jared Harris), tiene la particularidad de predecir el futuro de la especie humana aplicando principios matemáticos: casi el sueño de Auguste Comte. Las ecuaciones de Seldon, en las que tiene particular importancia un objeto llamado Prime Radiant, demuestran que el Imperio Galáctico va camino a su caída en un plazo de cinco siglos o tal vez menos, sucediéndole a ello un largo período de oscuridad de unos treinta mil años.

Si bien ese futuro no puede ser evitado, sí se pueden aliviar sus efectos (diferencia con Comte) salvando todo el conocimiento en una Enciclopedia Galáctica y así lograr que la oscuridad dure “solo” unos mil años. Otra vez la analogía, pues muchas veces se ha afirmado que las sucesivas destrucciones de la Biblioteca de Alejandría han contribuido a que el período de oscurantismo medieval fuese tan prolongado.

A las autoridades del Imperio, por supuesto, no les gustan tales teorías: caen en momentos en que la galaxia se ve sacudida por movimientos rebeldes en sus confines exteriores y la difusión de las ideas de Seldon podría llevar a las masas a la desesperación y la desesperanza, sembrando una oleada de terror que acabe fragmentando al Imperio.

El Maestro y la Discípula

En el lejano planeta Synnax, una joven llamada Gaal Dornick (Lou Llobell) es convocada por los matemáticos de Trantor para sumarse a las filas de Hari Seldon tras haber resuelto por su cuenta una complicadísima operación conocida como Conjetura de Abraxas.

En un cambio no menor con respecto a la novela, Gaal es entonces mujer. No es el único rasgo de consonancia con los tiempos: la humanidad que puebla la galaxia es muy diversa desde lo racial. Aun con mis resistencias a los cambios cuando estos responden a la moda, tengo que decir que, en este caso, se condice más con el pensamiento que el propio Asimov fue desarrollando después de su primer libro. En propias palabras, en aquel momento ni siquiera se lo planteó por haberse formado literariamente con textos previos a la segunda guerra mundial, cuando el racismo todavía no era identificado como un problema del modo en que lo sería tras el nazismo. Él mismo introdujo más personajes femeninos y diversidad racial en las otras novelas de la saga, lo cual, a decir verdad, parece ir más acorde con el concepto de una galaxia colonizada por la humanidad.

Synnax, el planeta natal de Gaal, es un mundo cubierto en gran medida por el agua pero sobre todo por un fundamentalismo religioso que ve a las matemáticas como un peligro: otro giro con respecto a la novela (Asimov prácticamente no describe la cultura del mencionado planeta) que, por cierto, ayuda a entender el perfil y las motivaciones personales de Gaal.

El viaje a Trantor, que es solo de ida, es para ella una forma de escapar a un destino poco promisorio. Así y todo, las cosas tampoco pintar bien allí: a poco de llegar, Seldon la pone al corriente de que tanto él como ella serán arrestados al día siguiente.

El juicio es bastante semejante al del libro, aunque al Emperador se lo ve bastante más despiadado y de sangre fría. Más aún: en las novelas, es casi una presencia tangencial; se habla más del Imperio que de él en sí. Aquí, en cambio y en un punto interesante de la adaptación, se le ha dotado de una triple personalidad, una familia genética clonada que está compuesta por tres generaciones: Brother Dawn (Hermano Amanecer), Brother Day (Hermano Día) y Brother Dusk (Hermano Atardecer), siendo uno niño (Cassian Bilton), otro adulto (Lee Pace) y otro anciano (Terrence Mann). Aun cuando la mayor parte de las decisiones recaigan en Day, los otros tienen, llegado el caso, voz y voto. Vuelve la analogía: imposible no pensar en el triunvirato romano.

El clima está caldeado después de que un atentado terrorista ha destruido el Puente de las Estrellas y provocado la muerte de millones de personas en un paralelismo que remite al fundamentalismo islámico, actor político casi inexistente al momento de publicarse la primera novela. A pesar de las desconfianzas de Day, no hay pruebas que vinculen a los psicohistoriadores con el atentado: basándose en ello y en lo inconveniente de martirizar a Seldon, Dawn y Dusk logran persuadir a Day de que lo mejor sería el exilio y, en efecto, es así como ocurre. En cambio, Anacreonte y Thespis, planetas a los que se considera como posibles responsables de la tragedia, son, a instancias de Day, víctima de un feroz genocidio ejemplificador.

Términus

Seldon y sus seguidores, Gaal incluida, son enviados en un largo viaje sin saltos hacia Términus, planeta ubicado en el confín de la galaxia que será central en la historia y en donde, de hecho, un flashforward inicia la serie treinta y cinco años después.

En el trayecto, nace una relación entre Gaal y Raych (Alfred Enoch), hijo adoptivo de Seldon, algo que no estaba, desde luego, en la novela original y no me refiero solo al sexo de Gaal sino, además y sobre todo, a que Raych recién apareció en las precuelas.

No es, sin embargo, la única sorpresa que nos trae el viaje sino también, y de manera inesperada, el asesinato de Hari Seldon por parte de Raych en una escena de parricidio propia de tragedia griega y ausente en la historia original, en la cual recuerdo a Seldon muriendo plácidamente a los ochenta y un años: un final de los que no dan ráting. No me pregunten, por lo tanto, hacia dónde conduce ese arco o por qué Raych asesinó a su padre adoptivo como Cayo Brutus a Julio César, ya que no tengo idea. Sí, en cambio, podría aventurar algo acerca del verdadero sentido del Prime Radiant o del viaje a Términus, pero sería desleal spoiler sobre lo que pueda seguir.

Balance de los Dos Primeros Episodios

Creo que Fundación no solo ha colmado sino también superado nuestras expectativas, por lo menos las mías: aguardo sus comentarios para saber si también las vuestras. Tal como antes he dicho, estamos ante una obra de adaptación difícil y los cambios son inevitables, como la figura de un villano más reconocible, algo habitualmente ausente en las historias de Asimov, que nunca se dirimen bajo la dicotomía héroes – villanos.

Ya hemos hablado del sexo de Gaal, pero hay más cambios: también parece poseer una aptitud especial que le permite, por ejemplo, mantenerse consciente durante el salto hiperespacial (palabra que aún no apareció en la serie), algo que no recuerdo en las novelas o bien me engaña mi memoria después de tantos años.

El Puente de las Estrellas es otra incorporación: no existe en las novelas y, por ende, tampoco el atentado. En cuanto a los dos planetas atacados, Anacreonte sí aparece mencionado, pero no lo recuerdo tan subdesarrollado y marginal como aquí se lo presenta, sino más bien compitiendo orgullosamente por ser capital del Imperio. Pareciera aquí advertirse la influencia de una serie que ha marcado un antes y un después en la ciencia ficción actual, como lo es The Expanse (pueden leer aquí los análisis tanto de mi compañero Álvaro como de un servidor): es fácil relacionar la antinomia centro-periferia y desarrollo-subdesarrollo como conceptos llevados al cosmos. El planeta Thespis, en cambio, no existe en las novelas y su nombre homenajea al autor que muchos citan como padre de la tragedia griega del mismo modo que Anacreonte es referente primordial en la poesía de dicho origen.

Es muy acertada la concepción de un Seldon más humanizado y menos frío que el de los libros, capaz incluso de abrigar dudas en lugar de exhibir una avasallante seguridad. En ese sentido, es un gran trabajo el de Jared Harris y dolería pensar que ya no volvamos a verlo (Dios y los flashbacks no lo permitan). Pero hay que decir que todo el elenco cumple con solvencia y hasta aquí no hay uno que desentone dentro de una gran propuesta.

La fotografía es también sobresaliente y dejan sin palabras las recreaciones de mundos tan disímiles como Trantor, Términus o Synnax; muy bien logradas también las escenas espaciales.

Fundación, en definitiva, ha cumplido con creces en estas dos primeras entregas. ¿Estamos ante una serie que hará historia? Es difícil decirlo tan pronto, pero las condiciones están dadas: esperemos que los creadores sepan mantener el camino que tan brillantemente han abierto porque una saga como esta lo merece.

Nos encontraremos aquí nuevamente para analizar el tercer episodio. Será hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

11 COMENTARIOS

  1. Pues, personalmente no me ha gustado. El primer capitulo se toma sus licencias y tal, pero bueno, luce espectacular eso si. Pero el segundo me ha parecido un desproposito. Si hubiesen llamado a este serie de cualquier otro modo en lugar de Fundacion la habria recibido mucho mejor. Se han pasado la obra de Asimov por donde no da el sol.

    Con determinadas “adaptaciones” deberian empezar a promocionarlas como “inspirada en…” en lugar de “basada en…” por que luego llegan las decepciones. Aunque obviamente, asi no llamarian tanto la atencion de los fans (y los no fans) tratando de venderles gato por liebre.

  2. Hola Solidus:
    Gracias por comentar. Yo no creo que sea gato por liebre quizás porque, justamente, lo inadaptable de la obra hacía imposible pensar en una transcripción literal. De hecho, en las novelas, la mayor parte de la acción transcurre casi “por fuera”; nos enteramos que hubo alguna batalla del mismo modo que si lo hiciéramos por el periódico. No me parece, entonces, tanto como que se hayan pasado la obra de Asimov por donde dices, pues el concepto básico está y, en todo caso, habrá qué ver qué tanto lo mantienen a lo largo de los próximos episodios. Respeto que no te haya gustado, desde ya, pero en lo particular me ha gustado mucho y no creo, por lo menos hasta aquí, que se haya traicionado la esencia: están la psicohistoria, la biblioteca, el exilio, Terminus y Trantor más allá de cualquier licencia. Y si la hubieran llamado de otra manera, quizás para esta hora se estaría hablando de plagio.
    Pero, bueno, como siempre son opiniones y muchas gracias por darnos la tuya. Un saludo y que estés bien

  3. Hola, Rodolfo. Me han gustado estos dos capítulos. La esencia de la historia está, pero han cambiado demasiadas cosas para mi gusto. Espero que no modifiquen mucho más la historia original.
    Saludos.

    • Hola Diego: gracias por comentar. A mí también me han gustado. Es obvio que cuando se quiere pasar una historia como esa a serie, hay que hacerla más visual, agregándole si se quiere más épica, más acción y más romance, todos elementos que, por lo menos en esa novela en particular, están casi ausentes. Pero como dices, la esencia está y, al igual que tú, espero que así siga siendo. A mí lo que me ocurre es que siempre me pareció una historia tan inadaptable que me siento feliz de poderla ver finalmente en pantalla más allá de los cambios (de hecho, quizás esperaba aún más). Pero bueno, habrá que ver cómo sigue esto. Muchísimas gracias por el aporte! Un saludo!

  4. Tengo ya 78 años y he sido fan adicto de la SF desde los 15 o 16 años y de Asimov desde siempre, amen de otros seiscientos o setecientos libros de otros autores de CF.Ahora tengo la saga completísima y al ver los tres primeros episodios, gracias a la Mula, estoy muy despistado, pues me gustaría saber, visto lo visto, con que libro ha arrancado la serie para ir comparando, pero hete aquí que veo que están inventando y mezclando todo y tergiversando los libros (no sé aún si para bien o no) y si no, como Seldon muere tan rápido y Gal es mujer y Demerzel es una mujerrobot y el emperador Cleon son tres y asi todo.No obstante la presentación es de peli carísima.. Veremos.

    • Hola Pablo: muchas gracias por comentar! Yo también soy lector empedernido de Asimov y de la ciencia ficción, así que te entiendo perfectamente. No sé si los cambios sean para bien o para mal; creo que a veces responden a necesidades argumentales o al contexto de una serie, que es muy distinto al de una novela. Lo del emperador dividido en tres es una buena forma de solucionar el problema de cambiar de actores por los saltos temporales, algo que en una serie nunca funciona porque al público le gusta identificarse con ciertos personajes. Ya desde ese momento, el formato de serie se encuentra con un límite y lo que funciona en el papel no puede funcionar del mismo modo en la pantalla.
      El libro que “siguen” es básicamente Fundación, aunque agregaron algunas cosas que corresponden a las secuelas. Lo del cambio de sexo en los personajes es algo que puede ser aceptado una vez, pero creo que ya lo llevan haciendo con demasiados: si lees mi análisis del capítulo 3, verás que me he explayado más al respecto.
      Todavía es muy pronto para dar un veredicto, creo yo… Veremos más claras las cosas con, al menos, una temporada concluida, pero te entiendo y muchas de las cosas que dices las comparto porque, por lo que se ve, hemos leído los mismos libros.
      Un saludo y gracias por el aporte: espero seguir contando con él en los siguientes análisis. Que estés bien!

  5. A mí sí que me está gustando, aunque creo que deberían haber explicado algo más profundamente lo que es la Psicohistoria y sus implicaciones. Pero me está pareciendo una adaptación muy inteligente, veremos cómo continúa.

    Lo que me llama mucho la atención cuánto se está poniendo el énfasis sobre el cambio de sexo del personaje de Gaal Dornick. Tuve que volver a leer el primer capítulo del libro porque no tenía ni idea de quién era. Y no me extraña, sale en las primeras 30 páginas y no vuelve a aparecer, y no tiene la más mínima importancia en todo el desarrollo posterior de la historia. Qué más dará el sexo?

    Luego, nadie dice nada sobre el cambio de sexo de Salvor Hardin (y aparece incluso antes que Gaal en el capítulo), que tiene muchísimo más protagonismo. No entiendo nada xD.

    Por cierto, que me parecen fantásticos los cambios de sexo. La primera vez que leí Fundación de adolescente hace casi 30 años me pareció todo de lo más normal pero, la segunda vez, esta hace pocos años, ya me pareció que eso era un todo pirolos que no tiene ninguna razón de ser. Obviamente, no se van a reproducir en una serie actual los sesgos machistas que existían hace 70 años, y sobre todo cuando el sexo de los personajes en los libros de Asimov, en general, no tiene la más mínima relevancia.

  6. Hola Nexus: gracias por leer y por comentar!
    Yo he mencionado los dos cambios de sexo a lo largo de los análisis de los capítulos; más aún: tres, porque también debemos incluir a Demerzel, aunque los androides técnicamente no tengan sexo. Lo que pasa es que este artículo gira sobre los dos primeros episodios, en los cuales Salvor aún no aparece. Ya a partir del análisis del tercero hablo de ella.
    Coincido contigo en que no son cambios importantes y lo he señalado: lo único que espero es que no se transforme en obsesión pues si has leído los libros, sabes que después aparecen muchos personajes femeninos importantes; entonces si le vamos cambiando el sexo a los masculinos de antemano, se corre el riesgo de que en un momento sea una historia solo de mujeres, ¿se entiende? (porque no creo que les cambien el sexo a los femeninos que faltan aparecer). Pero coincido en que es una cuestión menor mientras nos den una gran serie y hasta ahora lo vienen haciendo.
    Gracias por el valioso aporte; espero que lo sigamos teniendo en próximas entregas. Que estés bien, un saludo!

  7. Me gustó tus análisis.

    Estoy empezando ver la serie, nunca he leído los libros, ni nada… Pero me gusta la idea.

    Lo que me pareció imposible de digerir fue la torre de las estrellas… Jaja no me cuadra esa mentira de una torre hasta la estratosfera.

    Gracias

    • Hola, Edwin, gracias por comentar. Me alegra que te esté gustando la serie. Lo del Puente de las Estrellas, tal como se lo llama, es uno de los agregados de la serie con respecto a los libros. Suena loco, es verdad, pero tengo entendido que no imposible: de hecho, existe un proyecto de una empresa llamada Thoth Technology y se trata de un inmenso ascensor inflable de 20 km. que permitiría (tal como aquí se muestra) que los lanzamientos se hicieran ya desde la estratósfera. Repito, suena loco, jaja, pero creo que si metieron la idea en la serie es, seguramente, porque saben del proyecto. Muchas gracias por leer y por aportar! Te espero en próximos análisis.

    • No creo que sea difícil de justificar que se haya podido construir una torre así, teniendo en cuenta que nos encontramos en una era en donde la humanidad se encuentra distribuida en más de 25 millones de planetas. Al menos, es teóricamente posible, como comenta Rodolfo arriba.

      Y, en todo caso, hay ciertas premisas que hay que aceptar cuando te pones a ver una serie ambientada en el futuro, como los saltos hiperespaciales instantáneos.

      A mí hay otras cosas que me gustan menos, como los “poderes” de Salvor Hardin. No sé si la idea será acabar enlazándolos con E* M*** o con la SF.

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