Gunnm Mars Chronicle, de Yukito Kishiro. O el teórico final de Alita.

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

La historia de Alita, Ángel de Combate (Gunnm) es muy peculiar. El manga original, del que ya hemos hablado con mucho cariño por aquí, es un clásico de los años 90 que va de menos a más en profundidad de lo que cuenta, tocando temas poco habituales en el medio. También gran parte de la fama se debe a la capacidad del autor, Yukito Kishiro, de dibujar escenas de combate con mucho movimiento y terriblemente contudentes que a la vez son clarísimas y limpias, cosa complicadísima por las propias complicaciones en escenarios y multitud de personajes que pone por escena. Es decir, que es enormemente talentoso narrando visualmente. No solo en las escenas de acción: también en los abundantes momentos dramáticos y desesperanzadores de la historia. El final apresurado se debió a problemas personales del autor, y si es cierto que se nota que el ritmo de la historia se acelera, el final es bellísimo y va en consonancia con lo que hemos leído previamente.

Una vez recuperado el autor dio el final original como uno alternativo (puede leerse tal cual en la última edición de Planeta) y que la historia iba a continuar. Así lo hizo en Gunnm: Last Order, que continuaba la saga desde un poco antes del final. Puede que en temas y tono el manga empezara en la misma línea, pero desde luego el dibujo sí había cambiado. Era más estilizado, más minimalista, con menos escenas «lolita» de la protagonista, en la misma línea que podemos ver en tantos y tantos autores japoneses. No sabría decir exactamente la razón, pero lo hemos visto ya en unos cuantos casos. En más o menos poco tiempo el manga se enfrasca en un torneo de artes marciales con líneas argumentales paralelas que, siendo entretenida y estando bien narrada visualmente, quizás pierde en profundidad y frescura al enredarse demasiado intentando explicar el mundo político de la historia.

Tras la continuación tenemos la que será la última saga de Gally, Gunnm Mars Chronicle, que está siendo publicada en España por Planeta Cómic. Del comienzo de la historia ya habló Mario por aquí. Desde aquí, aprovechando que hemos podido leer ya el sexto tomo, vamos a hablar un poco de qué nos estamos encontrando con este arco. Lo primero que hay que hacer es avisar que al estar en la última saga es totalmente imprescindible haberse leído las otras dos, siendo poco más o menos que imposible llevar bien la lectura si no se ha hecho así. Los hechos transcurren varios años después de lo que pasó en el segundo arco, en Last Order, pero alternando con la misteriosa infancia de la protagonista, Gally. Volverán algunos de los personajes más importantes del segundo arco y alguno del primero: tengo la impresión que casi tiene más peso Last Order que la saga original.

El dibujo sigue en la misma línea que Last Order. Es posible que Yukito Kishiro haya mejorado aún más en cuanto a su habitual fantástico dinamismo y sensación de movimiento en todas las escenas de peleas. El estilismo sigue en la misma línea que Last Order, y la Gally que nos encontramos es la evolución lógica sin grandes cambios de la de allí. Nos salimos ya de la dinámica del torneo de artes marciales que, puede, se hizo un poco largo y que en parte fue un poco túnel: constreñía la historia más de lo que hubiera debido. Aquí no: saltamos del pasado misterioso de Gally a varios años después de la finalización del torneo, intentando al inicio volver a crear y transmitirnos más detalles del universo político del personaje. Repite el bombardeo de Last Order, pero quizás no tan intensamente y ni mucho menos en la misma cantidad. La historia está más clara y como es buen narrador el autor puede hacer saltos adelante y atrás en el tiempo sin que en ningún momento nos perdamos u olvidemos por donde iba la otra línea temporal, algo que hay que reconocerle: lo normal con ese intento de contar las cosas es que confundas al lector.

El universo crudo y terrible de Gally sigue siendo el mismo, y la especialidad del autor, hacerte sentir que el heroísmo lleva siempre riesgos mortales, sigue estando ahí. La desesperanza, la desolación, la brutalidad del poderoso que no tiene cortapisas…todo ello hace brillar más los actos de altruísmo y heroísmo en la historia. En eso Yukito Kishiro no ha ido a menos. Sigue presentando adversarios con los que es doloroso combatir ya que casi ninguno es de opereta y en más de un caso se nos presentan como sujetos con los mismos derechos para ser el protagonista de su propia historia que Gally. Es, vamos a decirlo, otra historia de rescatar a una mujer a la que Gally quería mucho, tal cual pasó en Last Order. No es en principio una historia de conocimiento de uno mismo y desarrollo personal, como el primer arco, que sigo pensando que fue el mejor, el más original, el más intenso, el más variado.

Las últimas aventuras de Gally son más recomendables para el que haya amado el manga clásico noventero y haya seguido con Last Order. Sin grandes sorpresas en la forma de contar las cosas o el tono podemos encontrar la evolución lógica de varios de los personajes de la saga. Sigue habiendo escenas mucho más duras de lo normal, seguimos acompañando a Gally en su constante descubrimiento de más secretos sobre su pasado y seguimos disfrutando de las siempre espectaculares escenas de acción de Yukito Kishiro.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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