Después de dos años de espera, finalmente llega la conclusión de una de las sagas de acción más importantes de la historia, poniendo fin a la participación de Tom Cruise en el papel de Ethan Hunt junto al director Christopher McQuarrie, quien, en un último intento desesperado, tratará de salvar el mundo, incluso si eso significa arriesgar su propia vida y la de todos aquellos que ama.
La historia nos sitúa unos meses después del final de la última entrega. Aunque Ethan logró hacerse con la llave que permite acceder al código de la Entidad, aún desconoce la ubicación exacta del submarino que lo contiene. Mientras tanto, la Entidad ha tomado el control de la red global, sumiendo a todos los países en el caos y amenazando con acceder al arsenal nuclear mundial. Esto obliga a Ethan Hunt y su equipo a embarcarse en una carrera contrarreloj para evitar el estallido de una guerra nuclear y salvar el mundo.
Lo que no funciona
El punto más débil de la cinta se encuentra, principalmente, en su inicio, ya que puede percibirse como demasiado apresurado. Se presentan numerosas tramas de forma rápida, mostrando sus comienzos de manera casi atropellada. Además, el arranque se ve lastrado por su propia sobreexplicación, ya que incluye múltiples flashbacks de películas anteriores de la saga. Si bien esto podría ser útil al tratarse de una franquicia de casi 30 años, llega un momento en que se vuelve excesivamente repetitivo.
A esto se suma otro aspecto negativo: el uso del fan service. Se recuperan tramas y personajes de películas anteriores únicamente para evocar la nostalgia del espectador. Muchos de estos momentos se extienden más de lo necesario y, aunque resulta agradable recordar ciertos pasajes de la franquicia, algunos parecen fuera de lugar y no contribuyen al desarrollo de la historia, generando la sensación de ser tiempo desperdiciado.

La historia
La historia es uno de los grandes aciertos de la película. Aunque mantiene la misma estructura que las entregas anteriores donde Ethan debe recuperar algo para evitar la destrucción de un lugar o del mundo, se siente fresca. Al centrarse en los peligros de la inteligencia artificial, se convierte en una carrera contrarreloj en la que absolutamente todos están en peligro. Esta vez, no se trata solo de Ethan, su equipo o Estados Unidos, sino que el mundo entero está en riesgo y parece no haber forma de detener la amenaza, dejando toda la responsabilidad en manos de Ethan.
La película también presenta nuevas tramas relacionadas con los compañeros de Ethan. Aunque ya conocemos a la mayoría, se introducen nuevos integrantes, y aquellos que ya son familiares se desarrollan aún más, permitiendo comprender mejor su relación con Ethan y el motivo por el que son su apoyo constante. Esto añade un peso emotivo mayor a la historia.
Otro acierto es la reintroducción de ciertos elementos de entregas anteriores, lo que otorga un mayor impacto a las acciones de Ethan. Vemos las consecuencias de sus decisiones y cómo, cada vez que ha puesto en riesgo al mundo, esas acciones han dejado huella, afectando lugares y personas que jamás imaginó.
El punto más fuerte de la historia es la constante sensación de peligro. En esta ocasión, Ethan no cuenta con el respaldo de nadie más que su equipo, y está siendo perseguido por todos los gobiernos del mundo, ya que es el único capaz de encontrar el submarino. Esto crea una atmósfera de amenaza continua, donde la misión podría fracasar en cualquier momento, ya sea por Ethan o por sus amigos, como Benji (Simon Pegg), Luther (Ving Rhames) o Grace (Hayley Atwell) .
La película también muestra las perspectivas de diversos mandatarios de Estados Unidos, dejándonos ver su desesperación ante la posible amenaza nuclear. No solo se menciona el miedo, sino que lo experimentamos directamente.
Aunque el villano Gabriel(Esai Morales) queda algo opacado, pues la historia misma lo sobrepasa, esto no disminuye la tensión por la posible destrucción del mundo. La prioridad se centra en La Entidad, una amenaza omnipresente que convierte cada lugar en un posible peligro, haciendo que nunca se pueda estar realmente a salvo.

Ethan Hunt es una leyenda
A lo largo de la saga, hemos visto a Ethan salvar al mundo en innumerables ocasiones, y en cada una de ellas descubrimos qué es lo que realmente lo hace único. No es el mejor espía ni el mejor tirador; su verdadera fortaleza radica en su humanidad. A lo largo de las películas, entendemos que el valor de Ethan no se mide por sus habilidades, sino por su moralidad: siempre intenta salvar a todos y siempre pone por delante a quienes ama. Esto se enfatiza aún más en esta entrega, donde comprendemos por qué Ethan es el único que puede salvar al mundo y por qué sus amigos lo siguen de manera incondicional.
Ethan no es solo un agente secreto. No posee la elegancia ni la astucia de James Bond, ni es un súper agente invencible. Es un punto intermedio: sabemos que es de lo mejor en su campo, pero también que es vulnerable. En esta película, arriesga la vida de millones por el simple hecho de seguir sus ideales. Y eso es lo que nos atrapa de él: su tenacidad, su lucha constante por lo que considera justo y el hecho de que nunca pierde su humanidad.

La acción y el suspenso
Sin duda alguna, lo que convierte a esta saga en un referente icónico es su acción, y esta película no es una excepción. De hecho, podría ser una de las mejores en cuanto a escenas de acción se refiere. Cada secuencia está increíblemente bien coordinada: se siente cada golpe, cada disparo. No están ahí solo para emocionar, sino para destacar la maestría de las coreografías, la decisión de evitar efectos especiales digitales y el compromiso de poner la vida de los actores en riesgo en favor de un mejor resultado.
Tom Cruise ha hecho de todo en esta saga: se ha colgado de un avión en pleno vuelo, ha escalado las ventanas del edificio más alto del mundo, ha saltado desde un precipicio en motocicleta para luego lanzarse en paracaídas. Y, aun así, esta película no decepciona.
Cuenta con dos grandes secuencias que destacan por encima del resto. La primera ocurre bajo el mar, una escena que mantiene al espectador en constante tensión. El suspenso está perfectamente logrado, ya que vemos todo lo que está en riesgo y las posibles consecuencias si no se cumple el objetivo. Esta secuencia es una maravilla: nunca se vuelve aburrida, aumenta su intensidad de forma progresiva y mantiene al espectador al borde del asiento. Además, está magníficamente rodada y cuenta con una fotografía impresionante.
La segunda gran secuencia tiene lugar en el aire, la misma que se ha utilizado para promocionar la película, y es simplemente espectacular. La combinación de epicidad y tensión se percibe en todo momento, lo que permite disfrutarla plenamente. Se siente como la última gran hazaña de nuestro agente, y el esfuerzo de Tom Cruise es evidente, ya que él mismo realizó la escena sin recurrir a dobles de acción.

El final de Misión imposible
Misión Imposible pasará a la historia como una de las mejores sagas de acción de todos los tiempos. Es una serie que, de principio a fin, resulta emocionante y nunca se siente repetitiva. A lo largo de sus ocho películas, ha logrado mantener un estándar de calidad constante. Salvo la segunda entrega, todas las demás destacan por su capacidad para mantener al espectador al filo del asiento, transmitiendo una sensación de tensión constante y una acción que se vive como si ocurriera en carne propia.
Misión Imposible representa aquello a lo que toda película de acción debería aspirar. Si el objetivo no es la excelencia técnica, sino ofrecer un espectáculo inolvidable, entonces debe dar lo mejor de lo mejor. Aunque la saga no se caracteriza por una técnica cinematográfica revolucionaria, su verdadero mérito radica en la espectacularidad de sus escenas y en su capacidad para superarse en cada entrega. Es el ejemplo perfecto de lo que debe ser una megaproducción.

En conclusión, Misión Imposible: Sentencia Final es una gran película. Aunque no sea la mejor de la saga, sigue siendo una experiencia impresionante, especialmente en una sala de cine. Verla en la gran pantalla realza su impacto y convierte cada secuencia en una experiencia envolvente. La película, con sus altos y bajos, encapsula lo mejor del cine de acción y cierra una saga que, durante casi 30 años, ha sido un referente en el género. Con esta entrega, Tom Cruise se despide de su icónico personaje de Ethan Hunt, quien llega al final de su camino como una verdadera leyenda.
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