No todo va a ser ver la película

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No todo va a ser ver la película.

También habrá que discutir si la actriz que va a hacer de protagonista tiene el color correcto de piel, el correcto tamaño de zapatos y el correcto tamaño de los dedos anular e índice, estándar que nos hemos sacado de una obra de ficción hecha en base a otra ficción sacada a su vez de otra ficción. Y así hasta vaya usted a saber cuándo.

También habrá que discutir si el director publicó años antes de dirigir la película tuits inaceptables según cualquiera de los 6743 estándares morales disponibles en todos los servicios de ideología rápida que existen. Incluso en otros.

No todo va a ser ver la película.

También habrá que hacer boicots activos a la película si alguna actriz dice algo así como político que no nos gusta del todo, boicots típicos de las personas adultas y estables emocionalmente una vez abandonan la adolescencia. Es decir, teniendo en cuenta el volumen brutal de películas o series que salen cada año se hace inexplicable de donde se saca tanto tiempo para odiar activamente en la vida adulta y sana mentalmente.

Y habrá también que dudar de la película en cuanto haya dos o tres fotogramas, sin necesidad de haberla visto previamente. Y habrá que opinar de extensamente en base a tres fotos filtradas por la propia productora para que la gente normal hagamos gratis el trabajo de publicitar su película.

No todo va a ser ver la película.

Ya vimos muchas películas cuando éramos más jóvenes. Veíamos las que veíamos simplemente porque nos gustaba. Las recordamos una y otra vez, agradecidos y emocionados, pero sin dramatizar.

No todo va a ser ver la película.

También habrá que discutir sobre las notas puestas en agregadores de notas para las películas, en las que muchos ya la puntúan con un diez sobre diez y otros con un cero sobre diez sin haberla visto. Y habrá que llamar fanáticos a los que ponen un diez/un cero sin verla mientras nosotros ponemos un diez/un cero sin verla.

No todo va a ser ver la película.

Y habrá que discutir sobre los mensajes políticos ocultos en los billetes tirados al suelo en el andén de la primera toma. Y habrá que discutir hasta qué punto la película nos hace mejores o peores personas, más valientes o más cobardes, mejores nadadores de braza o de crol y mejores delanteros centro goleadores o luchadores de sumo.

No todo va a ser ver la película.

También habrá que comprar la entrada para incluso irla a ver. Incluso habrá que salir de la sala del cine una vez se acabe la película. Incluso habrá que tuitearlo y fotografiarlo para que los historiadores y arqueólogos del futuro entiendan qué hacía un individuo tan especial como nosotros en esos momentos viendo una película hecha con montañas de dinero con aspiraciones a recaudar dos montañas de dinero.

No todo va a ser ver la película.

Ya vimos muchas películas cuando creíamos que esto del cine era algo para divertirse, para emocionarse o ser feliz. O incluso para reírnos. Lo recordamos trastornados, pero sin exagerar.

No todo va a ser ver la película.

También habrá que hacer ver a todo el mundo que la película es fantástica o terrible. También habrá que evitar hablar de la película de un modo que se salga de “maravillosa” o “petardo supreme”, no sea que nos liemos en la eterna batalla entre el Bien y el Mal con cosas que excedan la comprensión de la realidad de un niño de cuatro años.

No todo va a ser ver la película.

Y habrá también que discutir con desconocidos sobre las bondades o maldades morales de la película con un ardor similar al de los obreros del siglo XIX reclamando no trabajar 12 horas diarias sin casi días de descanso.

No todo va a ser ver la película.

Habrá que comprarse la versión extendida cuando salga como símbolo de estar con los Buenos y los Justos. Y habrá que venderla en Wallapop sin que nadie nos vea.

No todo va a ser ver la película.

Ya hemos visto películas con las que hemos sido felices en algún momento, da igual qué pensara de ellas el resto del mundo. Ahora casi todo lo que hacemos en relación a las películas son cosas que nos enfadan y cabrean.  Lo recordamos obsesionados, pero sin llorar.

No todo va a ser ver la película.

¡No todo va a ser ver la película!



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

1 comentario

  1. Y llegó Disney y copió el Rey León, de Kimba el león blanco. Y se hizo de oro. Y eso que le llamó el Rey León, en vez de: El León Negro. Serán racistas. …….,(señor….. ayúdanos).

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