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Retro-Análisis: Agente 007 contra el Dr. No (1962), a 60 años del inicio de la franquicia

Se cumplieron hace poco seis décadas de Agente 007 contra el Dr. No, filme con el cual Albert Broccoli y Harry Saltzman, con la dirección de Terence Young y la icónica interpretacion de Sean Connery, daban inicio a una franquicia que, basada en el célebre personaje de James Bond creado por el escritor y ex agente Ian Fleming, llega hasta nuestros días con veinticinco filmes y seis actores.

 

Bienvenidos sean a un nuevo retro-análisis y qué difícil hablar con objetividad de uno de esos filmes que lo inician todo. Y es que Agente 007 contra el Dr. No (simplemente Dr. No en inglés original y El Satánico Dr. No para América Latina) dio, justamente, inicio a una franquicia de veinticinco películas que, habiendo pasado por seis actores en su rol protagónico, llega hasta nuestros días.  Aquí les ofrezco dos listados con las diez mejores, respectivamente a cargo de mis compañeros Pedro y Máximo.

Algunas cuestiones para aclarar: Dr. No, escrita en 1958, no es la primera novela de la saga Bond sino la sexta. Ni siquiera es tampoco la primera en ser adaptada a la pantalla (sí al cine) puesto que Casino Royale (primera novela) había tenido en 1954 una adaptación televisiva como episodio de la serie Climax!. Y tampoco es la novela que los productores Albert Broccoli y Harry Saltzman pensaban adaptar en primera instancia sino Thunderball, pero problemas con los derechos sumados a mayores costes presupuestarios lo tornaban difícil y esa adaptación debió esperar unos años más.

Ello explica, en buena medida, el hecho de que en el filme ya aparezca la organización SPECTRE, ausente en la novela original pero no en Thunderball, donde justamente hace su primera aparición: en otras palabras, el cine adelantó un poco la cronología Bond.

Hasta ese momento las novelas de Ian Fleming eran básicamente literatura pulp que, aunque entretenida y bien narrada, tenía un desarrollo bastante tosco y lineal de los personajes, estando mejor tratados los villanos que el propio Bond.  Mucho se ha especulado con que este era en realidad alter ego de Fleming, que se había desempeñado como espía durante la segunda guerra mundial y era adicto al juego, la buena bebida y las mujeres hermosas.

Las novelas no habían tenido demasiada trascendencia fuera del circuito británico pero la cuestión cambió por completo cuando llegaron al lector correcto y John F. Kennedy mencionó De Rusia con Amor como uno de sus libros de cabecera. El terreno ya estaba preparado para la adaptación…

Broccoli, que venía del estrepitoso fracaso comercial de El Hombre del Clavel Verde (1960), salió a la búsqueda de los derechos del personaje para enterarse que estaban en poder del canadiense Harry Saltzman. Fue entonces cuando ambos decidieron asociarse y dieron lugar a dos productoras: Eon (Everything of Nothing) y Danjaq (por Dana y Jaqueline, sus respectivas esposas).

La idea original era que la primera se encargara de los derechos de imagen y la segunda de los cinematográficos, pero Eon tendría corta vida y solo produciría dos películas, siendo Agente 007 contra el Dr. No la única de la franquicia Bond. En lo sucesivo y hasta la actualidad, todos los filmes del personaje estarían producidos por Danjaq aun cuando, de modo genérico, se las siga subsumiendo bajo el nombre Eon.

El Actor

Sean Connery estuvo lejos de ser la primera opción para interpretar a Bond. De hecho, se contactó a Cary Grant, quien acreditaba una larga trayectoria en pantalla sosteniendo copas de champaña junto a refinadas damas, así como en el cine de espionaje y suspenso, habiendo protagonizado algunas películas muy icónicas de Alfred Hitchcock, como Atrapa a un Ladrón (1955) y Con la Muerte en los Talones (1959).

La paga exigida por el actor (unos 500.000 dólares), excedía largamente las posibilidades de la producción, por lo que hubo que descartarlo. Otro tanto ocurrió con David Niven que, paradójicamente, terminaría interpretando al personaje fuera de franquicia en la hiperparódica y, a mi juicio, infravalorada Casino Royale, de John Huston (1967).

Quizás a muchos sorprenda que el actor que quería Ian Fleming era nada menos que Roger Moore, quien por esos días protagonizaba el éxito televisivo El Santo y, como bien sabemos, sería el encargado a partir de 1973 de recoger la posta como tercero en dar vida a Bond.

La elección, finalmente, recayó en el escocés Sean Connery, quien por ese entonces contaba veintinueve años y venía de protagonizar para Disney el musical La Leyenda de los Enanos Mágicos (1959): el problema era que sus modales rudos no se condecían mucho con el perfil que requería el personaje y hubo que hacerle pasar por un período de educación y entrenamiento para comportarse como un caballero británico con aires de dandy.

Dr. No las cosas felices. 04

La dirección fue encomendada a Terence Young, quien a pesar de tener a sus espaldas ya larga carrera como guionista y director, estaba lejos de ser una celebridad: había, eso sí, trabajado en un par de películas con Broccoli y ello determinó su elección, tanto para dirigir este filme como para otros dos de Bond. Injustamente, su peso suele ser poco valorado en comparación con el de los productores, cuando lo cierto es que tuvo esencial importancia en la construcción del personaje. En su biografía de Connery, Robert Cotton afirma: “Terence tomó a Sean bajo su tutela. Lo llevaba a cenar y le mostraba cómo caminar, cómo hablar e incluso la forma de comer… Sean representó el tipo de carácter que Young le había enseñado…”

El guion, en tanto, quedo a cargo de Richard Maibaum, Johanna Harwood y Berkely Mather, de los cuales solo el primero traía consigo buenos pergaminos y tendría larga presencia en la franquicia, con un total de trece títulos Bond hasta su muerte en 1991. De los otros dos, solo Harwood repetiría en De Rusia con Amor (1963).

La Historia

Un agente del MI6 apellidado Strangways ha sido asesinado en Jamaica junto a su secretaria y con su muerte han desaparecido también sus archivos relacionados con actividades sospechosas en una cercana isla (ficticia) llamada Crab Key. A los efectos de esclarecer el asunto, van en busca de James Bond, quien en ese momento se encuentra en un casino jugando al bacarrá y desplumando (metafóricamente,claro) a una hermosa dama.

Lo que se procura establecer es si los hechos en torno a Strangways tienen relación con las actividades de la CIA en la isla y, en particular, con interferencias radiales de origen desconocido que vienen boicoteando los lanzamientos de Cabo Cañaveral.

Una vez en el lugar, Bond se ve metido en una maraña de intrigas, persecuciones e intentos de asesinato con tarántula incluida. En cuanto a Crab Key, se halla a unas treinta millas al norte de Jamaica y es en realidad una isla privada, cuyo propietario es el doctor Julius No, excéntrico millonario asiático que ha tenido vinculaciones con la mafia, pero que es también un eminente científico y, como rasgo particular, cuenta con dos prótesis robóticas en lugar de manos.

Además, los nativos locales hablan de la presencia en la isla de un temible dragón y Bond no solo se encontrará con el mismo, sino también y por casualidad con la sensual Honey Rider (Ursula Andress), comerciante en caracolas marinas que busca venganza por la misteriosa muerte de su padre.

Pionera

Agente 007 contra el Dr. No es una película claramente anclada en su época: guerra fría, carrera espacial y Caribe convulsionado. Es cierto que están aún ausentes muchos de los elementos que irán más tarde siendo característicos del personaje y la franquicia. No tiene el ritmo de acción frenética y trepidante de las cintas que siguieron: es más pausada y privilegia el suspenso por sobre la acción. Tampoco está presente la carga de ironía posterior: ese es un rasgo que se irá acentuando con el correr de los sesenta en la medida que el absurdo deliberado y el disparate se conviertan en moneda corriente.

Aparece Q, pero no tanto aún el maravilloso arsenal de juguetes tecnológicos que acompañarán a Bond en el futuro. Tampoco el característico Aston Martin, que recién va a aparecer en Thunderball, quizás la película que más termina de delinear al personaje.

Alguien dijo alguna vez que los pioneros, por definición, cometen errores y Agente 007 contra el Dr. No es, justamente, película pionera: aun a pesar de que todo lo antes señalado la diferencie de las que siguieron, merece un lugar entre las mejores de la franquicia por abrir camino en varias cuestiones que pasamos a exponer…

El Personaje

Como fue dicho antes, el estereotipo de James Bond fue creado por Terence Young y, obviamente, lleva el rostro de Connery. En ese sentido, hay que decir que el personaje cinematográfico por ellos creado es, como el de los libros, jugador, seductor y mujeriego, pero tiene sus diferencias: si bien la licencia para matar (representada en el doble cero) existe también en las novelas, adquiere en estas una connotación distinta en cuanto al modo en que él lo asume.

Allí, Bond tiene un mayor conflicto con ese tema y evita por todo llegar al límite de tener que quitar la vida a alguien. El personaje de Connery en las películas, en cambio, es bastante más frío y si bien solo mata como último recurso, no parece sentir culpas cuando le toca hacerlo: lo toma como trámite o gaje del oficio.

A la larga, los rasgos mencionados se hicieron tan inseparables del personaje que inevitablemente se transmitieron a todos quienes después lo interpretaron, tal la fuerza del ícono.

El Villano

Los villanos globales, esos que quieren cargarse al mundo, aparecieron tarde en las novelas de Bond, no estando presentes en las primeras (les dejo el listado de Pedro con los diez mejores). Por el contrario, en el cine aparecen desde la primera película ya que el Dr. No es precisamente uno de ellos. Y así como Fleming no logró imponer a Roger Moore para el papel de Bond, tampoco al actor que quería para interpretar a Julius No y ese era Christopher Lee que, por cierto, era pariente suyo y había ganado prestigio interpretando al conde Drácula, aun a costa de haberse casi encasillado en el rol.

Lee declinó la oferta, pero así como a la larga Moore terminó de todas formas dando vida a Bond, también a él le llegaría su villano en la franquicia al dar vida al español Francisco Saramanga en El Hombre de la Pistola de Oro (1974), justamente como antagonista de Moore. A la larga todo llega…

Pero volvamos al Dr. No. Descartado Lee, el elegido terminó siendo Joseph Wiseman, de quien hay que decir que compone un villano memorable a pesar de que se hace desear durante toda la primera mitad del filme en que no aparece en pantalla.

Dr. No las cosas felices. 06

Eso sí, no lucía tan asiático como se suponía que el personaje era y, por tal razón, se apeló a un recurso que, muy común en la época, levantaría mucha polvareda de hacerse hoy: maquillarlo para hacer más asiáticos sus rasgos. Y no fue el único: lo mismo se hizo con Zena Marshall, quien interpreta a la enigmática Miss Taro que se desempeña como secretaria en la casa de gobierno de Kingston.

La Primera Chica Bond

“Bond girl” es una etiqueta que, en lo sucesivo, se colgaría al cuello de aquellas sexies actrices que, en las distintas películas, tendrían su momento de partenaire sexual en alguna de las tantas relaciones fugaces en que se embarcaba el 007. En estos días de empoderamiento podría ser un rótulo conflictivo, pero lejos de ello, en aquellos momentos era casi un currículum que abría más de una puerta. Les comparto al respecto el artículo de Pedro con las diez chicas Bond imposibles de olvidar

Y la primera de todas fue, sin dudas, Ursula Andress en su interpretación de Honey Rider. No es que Bond no se cruce en la película con otras damas antes de su impactante aparición: allí está, por ejemplo, Sylvia Trench (Eunice Gayson), que es quien juega (y pierde) en esa partida de baccará al momento de ser él llamado para la misión. De hecho, esta se convertirá en su novia oficial y se mantendrá como tal en De Rusia con Amor, antes de que productores y escritores decidan que una imagen demasiado monogámica no concuerda con el personaje.

Pero lo de Andress es totalmente distinto… La escena en que emerge del agua con un bikini color crema y un cinturón del cual pende un cuchillo (en la novela es eso lo único que lleva) está tan cargada de sensualidad que quedó para siempre en nuestras retinas y, de hecho, en una encuesta realizada en la tv británica, fue votada en el primer puesto entre los 100 momentos más sexies de la historia del cine.

Dictó de allí en más el estereotipo de chica Bond: angelical pero salvaje; sexy pero peligrosa. La imagen de una mujer sensual, muchas veces silueteada en negro y con un arma a la cintura o al muslo se ha convertido no solo en ícono de la franquicia sino que hasta ha trascendido fuera de ella, ya sea en películas, cómics o hasta cubiertas de discos…

Un dato: Ursula, que por ese entonces contaba veintiséis años, es suiza de nacimiento y ello convertía su fuerte acento en un problema, razón por la cual su voz está doblada en el filme.  Otro: por este papel se llevó un Premio Globo de Oro como nueva estrella femenina.

Ursula in Dr. No | Ursula andress, Ursula, Bond girls

La Frase

Cómo separar al personaje de su icónica frase de presentación “Bond… James Bond”. Hoy quizás no se recuerde, pero después del filme, durante los años sesenta y setenta, muchos otros personajes de películas de espionaje clase B se anunciaban a sí mismos copiando la fórmula: apellido, nombre y otra vez apellido…

Lo curioso es que esa frase (casi un eslogan o un latiguillo) que se volvería tan icónica, es dicha por primera vez como ironía. Y volvemos a la partida de baccará: en el momento en que Bond pregunta por su nombre a su contrincante en los naipes, esta responde “Trench… Sylvia Trench”. Y entonces, al ser consultado él por el suyo responde, con un deje de sarcasmo, “Bond… James Bond”.

Parece increíble decirlo, pero Eunice Gayson contó que Connery estaba muy nervioso al rodar la escena y no había forma de que lograra decir completa esa frase tan simple, al punto que a veces soltaba su propio nombre o mescolanzas como “Bond… Sean Bond”. Según testimonio de la actriz, ella lo sacó de allí para, copa de por medio, calmarlo y así volver al rodaje para que lograra decir por fin y de corrido una frase que quedaría inmortalizada en la historia del cine.

El Tour Mundial

Es sabido que las películas de James Bond tienen un fuerte componente turístico: algo así como recorrer el mundo sin moverte de tu butaca o sillón. De hecho, cada una de ellas suele pasar por más de un escenario, país o incluso continente. No es el caso de Agente 007 contra el Dr. No, que se desarrolla en su noventa por ciento en Jamaica, pero de algún modo ya nos está anunciando que con el agente Bond recorreremos el mundo. Y la cosa, en efecto, comenzó en Jamaica…

La Música

Si bien la película no tiene, como otras películas Bond, una canción claramente identificatoria a nivel de éxito radial (aquí un listado de mi compañero Pedro con las mejores de ellas), ya está presente el tema central que se convertirá en leitmotiv de allí en más. A pesar de que muchos creen que la autoría es de John Barry, el mismo está compuesto por Monty Norman como toda la música del filme, pero su desidia e incumplimientos de agenda hicieron que la producción encargara los arreglos finales a Barry.

Desde ese momento, reinventó el tema de tal modo que lo hizo prácticamente suyo, cambiando el ritmo original de calipso por un arreglo mucho más jazzero con secciones de vientos bien arriba, pero lo que sin duda sobreviviría como icónico sería el riff arpegiado de guitarra eléctrica con reverberancia, muy emparentado con el sonido que, por esos días, cultivaba el surf rock con figuras como Dick Dale.

Tanto en Agente 007 contra el Dr. No como en otras de las primeras películas, el tema no solo acompañaba la clásica imagen de barrelgun con Bond disparando hacia la cámara sino que aparecía en distintos momentos del filme como marca de identificación del agente. Distinto es el uso que se le dio más tarde, en que servía más bien para anunciar a la audiencia que se estaba iniciando una escena de acción.

Pasando por versiones en sintetizador moog, sinfónicas , funky o tecno, termina llegando a nuestros días al punto de haberse convertido ese tipo de atmósfera musical en sinónimo de espionaje, por lo que, en mayor o menor medida y consciente o inconscientemente, fue copiada en otras películas de agentes secretos.

Curiosidad: al igual que sucedería con las dos películas siguienets, quien dispara a la cámara en la escena barrelgun no es en realidad Connery, sino su doble de riesgo Bob Simmons.

Dr. No las cosas felices. 05

Valoración Final

Es posible que Agente 007 contra el Dr. No no sea, desde lo argumental ni desde el ritmo, la mejor película de Bond ni tan siquiera la mejor del ciclo Connery (seis filmes), pero marca de tal modo el futuro perfil del personaje y de la franquicia que se hace imposible no otorgarle un sitial de honor dentro de la misma.

No es poco haber trazado el estereotipo de Bond, presentar al primer villano Bond y a la primera chica Bond. Los años sesenta iban a traer nuevos aires y, sobre todo, una mayor carga de ironía mezclada con psicodelia: las películas del 007 se convertirían pronto en parodias más que adaptaciones de los libros de Fleming, adquiriendo así un estilo propio que, al menos a mi juicio, las hace superiores a los mismos.

Pero todo ese camino no hubiera podido ser recorrido si Agente 007 contra el Dr. No no hubiera marcado de forma tan acabada los primeros lineamientos en un momento en que la palabra franquicia aún no formaba parte de la jerga del cine y del espectáculo en general.

La fuerza de ícono de la película es tal que ha sido homenajeada muchas veces, incluso dentro de la propia franquicia: Halle Berry, por ejemplo, rinde tributo a Ursula Andress saliendo del agua en Muere otro Día (2002), así como en Skyfall (2012) el enfrentamiento de Daniel Craig con el dragón de Komodo hace lo propio con el encuentro entre Connery y el “dragón”.

Con un costo de poco más de un millón de dólares (bajo, aun para la época) acabó recaudando casi sesenta, sentando así las bases de un éxito que se mantiene hasta nuestros días. ¿O conocen muchas franquicias cinematográficas que hayan logrado mantenerse vigentes durante sesenta años sorteando las modas y los cambios de discurso en la ficción?

Hasta pronto y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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2 COMENTARIOS

  1. Hola, Rodolfo! La primera de Bond, James Bond. Quizá no sea de las favoritas en ninguna lista, tampoco es mi favorita, si siquiera de las que rodó Connery (de las suyas mi preferida es Goldfinger), pero no cabe duda de que es una película especial ya que es la que dio origen a todo. Si hubiera sido un fracaso es probable que 007 no sería ahora el personaje que es. De todas formas es una película bastante entretenida y tiene el encanto de la época en que fue rodada. Aunque a Q no le llaman así (al menos en la versión doblada), es verdad que aparece y aunque no le da ningún artilugio especial le entrega la casi ya mítica Walther PPK. Por cierto, sabía que Christopher Lee era familiar de Fleming, creo que primos, pero no sabía que le habían ofrecido el papel de Dr. No, también hubiera estado bien en ese papel, después rodó varias películas interpretando a otro villano asiático, nada menos que a Fu Manchú (inciso Marvel: el verdadero padre de Shang Chi, jeje). Y de la escena de Ursula saliendo de la playa poco más que decir, se ha convertido un icono, bueno, hay otra escena también muy sugerente, cuando los duchan para quitarles la radiación y le dan el albornoz, reconozco haberle dado al pause para investigar dicha secuencia.
    En fin, que con Dr. No empezó todo. Muy buen análisis. ¡Saludos y felices fiestas!

    • Hola Jama_Wan: gracias por comentar. En efecto, no es la mejor pero es muy entretenida. Coincido en que la mejor de Connery podría ser Goldfinger o sino Thunderball; creo que allí están las dos mejores que hizo. Pero, bueno, el Dr. No inició todo. Es verdad que Q aún no aparece designado con ese nombre, pero es que se mantiene todavía el perfil que le da Fleming en las novelas, que es entender el Q como un cargo o puesto más que como una persona en sí. Y en cuanto a Fu-Manchú, fue el estereotipo instalado del villano asiático por décadas, así que es lógico que haya nexos.
      Gracias por el valioso aporte. Un saludo y feliz año!

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