Hoy en nuestro retro-análisis hacemos repaso de Batman y Robin (1997), filme dirigido por Joel Schumacher que, con George Clooney como actor principal y varias figuras de renombre por detrás (incluidos Arnold Schwarzenegger, Uma Thurman y Alicia Silverstone), estuvo solo a un paso de matar al personaje en cine para siempre.
“Recuerden todos, esto es una caricatura”. Esa era la frase con la cual, megáfono en mano y desde lo alto de una grúa, Joel Schumacher iniciaba cada escena de rodaje para Batman y Robin (1997), película con la cual damos hoy la bienvenida a nuestro retro-análisis de cada domingo y que fuera la segunda del director dedicada al pesonaje a la vez que cuarta de la saga iniciada ocho años antes por Tim Burton. Más allá del tono distendido que se quiso dar al filme y que queda evidenciado en esa frase, el resultado fue, sin dudas y lamentablemente, la peor película de Batman y quizás una de las peores de superhéroes jamás rodadas…
Después de haber dirigido Batman (1989) y Batman Vuelve (1992), Burton decidió apartarse de la dirección dentro de la franquicia y se abocó en cambio a la producción en Batman Forever (1995) que, a pesar de su tono menos oscuro y más ligero, fue igualmente un gran éxito de taquilla y animó a Warner a lanzarse a una nueva película que volviera a tener en su centro al popular héroe de DC.
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Repitiendo a Joel Schumacher en la dirección y a Akiva Goldsman en el guion, el rodaje se inició en el segundo semestre de 1996 y, ya de inicio, se enfrentaba a un problema: Val Kilmer no tenía intención de repetir el papel que había hecho en el filme anterior. Se dice que la convivencia no había sido buena durante el rodaje del mismo y quizás ello haya ejercido alguna influencia para que el actor prefiriera hacer El Santo (Phillip Noyce,1997), lo cual, a decir verdad no fue tampoco una gran decisión.
Tres actores diferentes para encarnar a Bruce Wayne en solo cuatro películas parecía mucho y lo sigue pareciendo, pero hubo que salir a buscar otro y el preferido de Shumacher era William Baldwin, pero cambió de idea tras ver a George Clooney en Abierto hasta el Amanecer (Robert Rodriguez, 1995), sumado a que el actor vivía un momento de éxito apoyado en su perfil de galán seductor y, de hecho, no dejó de filmar la serie Urgencias (ER) mientras rodaba Batman y Robin.
No hubo, en cambio, problemas para que Chris O´Donnell repitiera el papel de Dick Grayson, así que había que dedicarse, más que nada, a los villanos de ocasión y a Batgirl, que hacía su primera aparición en la saga e incluso en pantalla grande, pues a pesar de haber tenido el personaje su buen ruedo en la serie televisiva de los sesenta (donde fuera interpretado por Yvonne Craig), no estuvo presente en la película que, inspirada en la misma, fuera dirigida por Leslie H. Martinson.
Tanto Ed Harris como Anthony Hopkins fueron considerados para Mr. Freeze e incluso se dice que también Patrick Stewart, aunque Schumacher lo niega. La elección, sin embargo, terminó recayendo sobre Arnold Schwarzenegger, de quien se daba por descontado que podía vender la película por sí solo, sumado al plus de expectativa por verle interpretar a un villano de carne y hueso (robot no cuenta).
La otra villana que saltaba por primera vez de las viñetas al cine era Poison Ivy (Hiedra Venenosa en algunos países) y para interpretarla se pensó en Demi Moore, Sharon Stone (wow, le hubiera calzado bien) y Julia Roberts, pero la elegida acabó siendo Uma Thurman, que vivía un gran momento después de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994).

Otros personajes icónicos del universo DC incluidos en el filme fueron Jason Woodrue (El Hombre Florónico en España) y Bane. El primero es encarnado por el bueno de John Glover (posteriormente Lionel Luthor en la serie Smallville) y el segundo por el luchador profesional Robert Swenson que, lamentablemente, terminaría falleciendo por una insuficiencia cardíaca apenas dos meses después de estrenada la película.
Con respecto a Batgirl, la actriz en mente fue siempre y desde un primer momento Alicia Silverstone, para ese entonces ícono adolescente y “chica de moda” por su participación en los videoclips de la banda americana Aerosmith (casi siempre junto a la también ascendente Liv Tyler). En cine, había tenido un muy digno desempeño como muchacha casamentera en la exitosa comedia juvenil Fuera de Onda (Amy Heckerling, 1995) y si bien su look de chica sexy pero rellenita no daba con el physique du role del personaje, se comprometió a perder unos seis kilos antes de que el rodaje comenzara.
En cuanto a Alfred Pennyworth, su rol recayó una vez más en el ya para ese entonces casi octogenario Michael Gough, quien le había dado vida en los tres filmes anteriores, mientras que a la conocida modelo australiana Elle Macpherson le cupo esta vez ser la “Batman girl” de ocasión (si no existe la categoría, reclamo derechos), así como en su momento lo habían sido Kim Basinger o Nicole Kidman.
La música quedó en manos de Elliot Goldenthal, quien ya había estado a cargo de la de Batman Forever, aunque, en la misma línea de lo que ya había ocurrido con la banda sonora de dicho filme, se incluían también (aunque más no fueran unos pocos segundos y a veces creo que ninguno) canciones de The Smashing Pumpkins, R.E.M., R. Kelly, Jewel o Goo Goo Dolls.
Como dato curioso, el rapero Coolio (que venía del exitazo de la canción Gansta´s Paradise para la película Mentes Peligrosas) hace en el filme un cameo como el Espantapájaros, personaje al que, se suponía, interpretaría en una futura secuela que nunca iba a llegar. Y como dato todavía más curioso, la edición latinoamericana del álbum con la banda sonora incluía una canción de los mexicanos Café Tacvba (léase Café Tacuba)que, hasta donde recuerdo, no suena en el filme (corríjanme si estoy equivocado).
La idea de Warner era acentuar el tono ligero y “juguetón” que había asumido el personaje en el filme anterior y así se lo hicieron saber a Schumacher, lo cual significaba rescatar el espíritu de la serie televisiva de los sesenta a la vez que el tono más infantil que habían tenido los cómics de la llamada Silver Age, de los cuales el director se declaraba ferviente cultor. Con tantos nombres involucrados, ¿qué podía salir mal? Pues casi todo, pero veamos primero de qué iba el filme para luego intentar determinar las razones del descalabro…

La Historia
La película se inicia con una escena espectacular que, lamentablemente, no se condice con casi nada lo que viene después. La misma nos muestra a Batman (George Clooney) y Robin (Chris O´Donnell) afirmados ya como equipo (en Batman Forever la sociedad era reciente), a la vez que sirve como presentación de Mr. Freeze (Arnold Schwarzenegger), quien anda tras el robo de un gran diamante.
Pronto sabremos que Viktor Freeze (tal su nombre) es un médico y biólogo molecular a quien un fallido experimento por criogenizar a su esposa Nora al padecer esta de una enfermedad terminal, le ha dejado impedido de vivir a temperatura ambiente y necesita, por ende, un traje que lo mantiene bajo cero y cuyo funcionamiento requiere de diamantes.
Paralelamente, nos enteramos de otro científico trastornado como es el botánico Jason Woodrue, cuyos experimentos con plantas han derivado para mal en el desarrollo de una droga para generar supersoldados e incluso ha convertido a un peligroso asesino serial en el temible y corpulento Bane (Robert Swenson).
Pamela Isley (Uma Thurman) es una empleada del laboratorio que, horrorizada por los experimentos de su jefe, amenaza con denunciarlo. Ello provoca que, intentando asesinarla, él le arroje encima una estantería repleta de toxinas vegetales, cuya acción conjunta hace que ella asuma características de hiedra venenosa y con su beso, de hecho, envenene mortalmente a Woodrue.
En medio de todo ello, hay visitas en la Mansión Wayne, pues ha llegado Barbara Wilson (Alicia Silverstone), sobrina de Alfred cuyos padres han muerto y cuyo motivo de presencia allí es ayudar a su tío (y quizás algo más que tío) a encontrar un tratamiento para el síndrome de McGregor, enfermedad genética bastante presente en el universo DC y que a la larga condena fatalmente al mayordomo que, sin embargo, no dice palabra al respecto…
Pronto la muchacha descubrirá la Batcueva (Baticueva para América Latina) y en su interior un traje especialmente diseñado para ella por Alfred, el cual se calzará para salir a ayudar a Batman y Robin en un momento en que se las están viendo malas con Poison Ivy, para esa altura devenida en “terrorista ecológica” y virtual aliada de Mr. Freeze, quien planea congelar a toda Gotham desde el observatorio astronómico.

Si vas a jugar al absurdo, hazlo bien
Decía al comenzar a reseñar la película que la primera escena es espectacular, incluso más allá de algún efecto poco convincente. Batman y Robin hubiera sido, de hecho, un gran cortometraje de haber durado solo esos primeros diez minutos.
El cohete, con su aspecto fálico, se parece increíblemente a los que hoy hace Space X, mientras que el dúo “surfeando” sobre aerodeslizadores rinde claro homenaje a una de las más icónicas imágenes del cómic. Y Batman arrojándose sobre Mr. Freeze en caída libre tiene mucho de James Bond en Moonraker (película en la cual, incluso, el cohete antes mencionado hubiera cuadrado mejor que el transbordador).
¿Pero qué es lo que falla en Batman y Robin una vez que pasamos el comienzo y entramos en la historia propiamente dicha? Pues varias cosas. Está clara desde un principio la intención de reencontrarse con el espíritu de la serie de los sesenta o los cómics de esos mismos años, en contraposición con el tono más oscuro de los ochenta que tanto influyera sobre Burton o bien lo haría después sobre Nolan o Reeves. Pero ni siquiera eso logra…
No se puede negar que la escenografía es notable y los decorados deslumbrantes, como tampoco que la vistosa paleta de colores vivos y chillones (desarrollada en la película anterior pero llevada a la exageración en esta), implica un mayor esfuerzo de construcción en comparación con los posteriores filmes de Christopher Nolan en los que, lisa y llanamente, se echaría mano de la propia New York con una estética realista y monócroma deudora de Michael Mann.
Pero si vas a jugar al absurdo como lo hacía aquella impagable serie sesentera, no subestimes la inteligencia del espectador y déjalo captar la ironía sin bombardearlo todo el tiempo con chistes sin gracia o frases harto manidas del tipo “la venganza es un plato que se sirve frío”. Hasta las películas de Burton tenían más ironía e incluso movían a risa al ubicar fuera de contexto frases de habitual uso cotidiano como “ya no las hacen como antes” o “estás despedida”.
Los sesenta eran años de psicodelia, de pop-art y de revalorización de la cultura y estética kitsch. Años de música de garage, de Andy Warhol y de Roy Lichtensten, todo lo cual la serie supo captar maravillosamente dejando para el recuerdo esas inolvidables onomatopeyas gráficas del tipo Zwappp! o Kapow!
En ese sentido, se advierte en la película una intención de homenaje permanente, tanto que el origen de Mr. Freeze pareciera más inspirado en la misma que en los cómics. Pero en lugar de aquellas clásicas onomatopeyas con globos de texto, nos encontramos con onomatopeyas sonoras del tipo de las que abundaban en las caricaturas de Hanna- Barbera o de la propia Warner que, hasta donde sé, nada tenían que ver con Batman. Si vas a rendir homenaje, hazlo bien…
Y una cosa es que la estética luzca cargada y otra muy distinta que sea cargosa, que es lo que mayormente aquí ocurre y se hace especialmente notable en el reiterado y algo cutre efecto de las feromonas rosadas con que Poison Ivy doblega y subordina las voluntades de sus víctimas.
Tampoco está demasiado claro que la película esté orientada a un público más infantil o familiar, pues de ser así no se condice con la cantidad de guiños sadomasoquistas u homoeróticos de los que está impregnada y que muy posiblemente tuvieran que ver con los fetiches del director. Harto conocido es el detalle de los pezones en el traje de Batman (exagerados con respecto al filme anterior) o de ciertos ángulos de cámara algo perversos y destinados a alimentar ratones en la mente de quien mira.
Entre personajes débiles y malas actuaciones
Sin embargo, podríamos obviar todo cuanto hemos dicho si hubiera una buena historia de fondo o un guion inteligente, elementos ambos que aquí brillan por su ausencia, lo mismo que personajes que estén a la altura. Y no lo digo por el Mr. Freeze de Schwarzenegger que, a pesar de lo duro que le han caído encima, no está tan mal y es uno de los que mejor parado sale, además de salir de su boca las pocas frases del filme que me provocan alguna sonrisa, como “que se tome dos y me llame en la mañana»…
Pero el mayor problema es George Clooney, que es quien debería y jamás consigue sostener la película ni hacernos creer que es Batman. Su Bruce Wayne es más bien un señor que se pasea cortejando damas copa en mano a lo Cary Grant, además de hablar siempre con tono casi zen y lucir en su rostro una permanente sonrisa bastante ajena al personaje.
Y si lo suyo es poco convincente, lo de Silverstone bordea lo desastroso. Como antes dijéramos, se había consagrado junto a Liv Tyler en los videoclips de Cryin´, Crazy y Amazing, todas canciones de Aerosmith (banda liderada por el padre de la segunda) correspondientes a su exitoso álbum Get a Grip (1993). Y si bien en esos clips la estrella principal era ella y Liv claramente segunda, terminó siendo paradójico (aunque quizás lógico), que fuera esta última quien lograra más o menos desarrollar una carrera cinematográfica, mientras que la de Alicia, prácticamente, se terminaría con esta película.

Era difícil, en ese sentido, que pudiera terminar bien lo que había comenzado mal, pues ya de por sí Alicia no consiguió adelgazar los kilos a que se había comprometido e incluso se apareció con algunos de más… La crítica la atacó tan despiadadamente que se habló más de su cuerpo que del filme, lo cual desde luego es cruel, cobarde, injustificable y fuera de lugar, porque el problema de Silverstone no fue su cuerpo, sino su actuación. Hasta Elle Macpherson, que viene del modelaje, está mejor…
Ojo: tampoco es que la particular concepción del personaje en la película ayude. ¿A quién se le podía ocurrir que Barbara fuera sobrina de Alfred en lugar de hija del comisionado Gordon, como siempre la hemos conocido? Y si eso no fuera ya de por sí suficiente descalabro, sobre el final se termina sugiriendo que hasta podría ser hija ilegítima del mayordomo. ¿No es demasiado? O peor aún: innecesario.
En cuanto a Uma Thurman, está sobreactuadísima en su rol de Poison Ivy y pretende dimanar una sensualidad por demás artificial, que la deja muy lejos, por ejemplo, de la Catwoman de Michelle Pfeiffer en Batman Vuelve (vuelvo a preguntarme cómo hubiera ido el personaje en manos de Sharon Stone). Y si la película significó prácticamente el final para la carrera de Silverstone, por muy poco no lo fue también para Thurman, a quien Quentin Tarantino (especialista en resucitar estrellas venidas a menos) rescataría prácticamente de entre los muertos para volverla a hacer brillar en las películas de Kill Bill.
Así y todo, por débil que sea el tratamiento que esos personajes tienen en el filme, hay que reconocerle al menos a Schumacher la valiente intención de dar lugar a las mujeres, algo que jamás hizo Nolan, cuya misoginia es tan evidente como la homosexualidad de Schumacher y quedaría evidenciado en el paupérrimo tratamiento dado a Selina Kyle en El Caballero Oscuro: La Leyenda renace.
Pero fuera del elenco, Batman y Robin tiene además otro aspecto que ha sido muy duramente criticado y es el vestuario. En ese sentido, todas las “palmas” se las lleva sin duda el traje de Mr. Freeze, que demandaba unas seis horas en ser armado cada vez que había que filmar y ello terminó deviniendo en que los minutos de Schwarzenegger en pantalla fueran pocos, ya que sus turnos eran de doce horas por día. Y el antifaz de Robin, que a diferencia del que luciera en la película anterior, va más pegado al rostro, se terminó convirtiendo en una tortura para Chris O´Donnell.
La banda sonora de Goldenthal no estuvo mal, aunque se repite demasiado con la del filme anterior. Y, como siempre, constituyen un plus las canciones agregadas de otros artistas: en lo particular me encantan los Smashing Pumpkins y el tema principal, machacante, obsesivo y bien noventero, es el segundo más oscuro de las películas de Batman después del Face to Face de Siouxsie & The Banshees en Batman Vuelve.
Valoración Final
Batman y Robin tuvo la taquilla más baja de las películas del ciclo Burton-Schumacher. La supuesta expectativa por ver al seductor George Clooney en la piel y el traje del personaje, así como a Schwarzenegger de villano o a Silverstone de Batgirl, terminó por no ser tal y la película pasó sin pena ni gloria, salvo para ser muy mal recordada por los fans de DC, de los que hay que decir que se ensañaron con el director de manera por demás exagerada.
No hay que olvidar que Schumacher había hecho muy buenas películas antes que esta (e incluso Batman Forever fue más que digna) y las volvería a hacer después: les invito, de hecho, a echar ojo al artículo que este mismo redactor hiciera en su momento con motivo de su fallecimiento y en el cual hago repaso de su filmografía.
Pero hay que decir la verdad y es que Batman y Robin fue para Schumacher el peor patinazo, tanto que pidió disculpas y señaló que las críticas llegaron a hacerlo sentir “como si hubiera matado un bebé”.
Clooney jamás nos hizo creer que era Batman y no en vano recuerda a esta película como la peor que hizo. Schwarzenegger, repito, no está a mi juicio tan mal y su Mr. Freeze no me hizo extrañar los que fueran intepretados sucesivamente por George Sanders, Otto Preminger y Eli Wallach en los sesenta, pero acabó arrastrado por el filme y si su carrera no murió allí fue porque ya tenía las suficientes espaldas (literal) como para que esto fuera solo un ligero tropezón en la misma.
Distinto es el caso de Alicia Silverstone, que había tenido un auspicioso paso de los clips musicales al cine con divertidas comedias adolescentes, pero que definitivamente nunca calzó en el traje de Batgirl (otra vez literal), lo cual hizo que Yvonne Craig pudiera seguir durmiendo tranquila (y así sigue siendo al día de hoy, aún fallecida). Y ya hemos hablado de Uma Thurman, rescatada del desastre por la mano de Tarantino…
La película nunca terminó de definir su tono y casi dio un golpe mortal a Batman en el cine, pues por ocho años no volveríamos a saber del personaje en la pantalla grande hasta que fuera rescatado de manera soberbia por Christopher Nolan. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de ella…
Hasta la próxima y sean felices…




Un absoluto desastre de película, y con ese casting que tenia, pero no fue suficiente por el mal guion. Lo de la Bati tarjeta un despropósito total. No me parece que Alicia Silverstone estuviera tan rellenita, o será porque me van las mujeres con curvas, jejeje. Por cierto se te ha olvidado comentar Rodolfo que creo que Arnold Schwarzenegger, paga 1 dolar al año a Warner por el «alquiler» del traje de Mr. Freeze tantos años después.
Hola Joseluis: Muchas gracias por comentar! Yo tampoco creo que Silverstone estuviera tan rellenita; lo que sí es cierto es que no va demasiado con el look más estilizado que habitualmente le conocemos a Batgirl, pero no era una cuestión estética tan fundamental como para que la crucificaran por su aspecto físico: eso fue muy cruel. Lo de la bati tarjeta es terrible y se me pasó mencionarlo (hay tanto despropósito en la película que inevitablemente algo se olvida) y lo del traje no lo sabía. Gracias por el aporte!! Un saludo y que estés bien