De todas las plataformas de streaming que pueblan esta vasto mundo, Apple TV es la que más me desconcierta. Primero, por su tremenda inversión en sus producciones sin tener en cuenta la audiencia (ahí tenemos See, una de las series más caras de la historia de la televisión). Segundo, por su nefasto acierto con (algunas) películas. Ahí tenemos Argylle, El abismo secreto o La fuente de la eterna juventud como ejemplo. Por suerte, la serie Smoke demuestra la buena forma de la plataforma en su buen hacer con las series.
A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS DEL NOVENO Y ÚLTIMO EPISODIO DE SMOKE

Antes que nada, pido disculpas por la demora en este análisis. Al final, los que nos dedicamos a escribir en Las cosas que nos hacen felices lo hacemos por amor al arte y, sin embargo, hasta el arte necesita unas vacaciones de vez en cuando.
Durante estas dos semanas de ausencia, intenté tanto ver el noveno y último capítulo de Smoke como escribir sobre él. Primero, por las ganas que tenía de saber cómo terminaba la historia tras el cliffhanger del final del octavo episodio. Segundo, por la satisfacción que me aporta escribir sobre una serie a la que llevaba siguiendo la pista unos meses antes y que ha terminado convirtiéndose en unas de las mejores de lo que llevamos de año.
En este artículo, como suelo hacer en todos los finales de temporada, analizaré lo que nos ha deparado el episodio y hablaré de mis impresiones sobre esta tanda de nueve capítulos.
SMOKE, LA ANTIBUDDY MOVIE
Aunque durante toda la historia del cine hemos asistido a investigaciones a cargo de dos policías (me viene a la cabeza la magistral French Connection de 1971), el centrar una película policiaca en la relación entre dos protagonistas aparentemente contrapuestos nace en los ochenta con, entre otras, Límite 48 horas, Huida a medianoche o a la más clásica de todas, la saga Arma Letal (cuyas películas tenéis ordenadas aquí de peor a mejor).
En un principio, Smoke parece cumplir con la premisa clásica de dos investigadores, el más experimentado Dave Gudsen y la novata Michelle Calderone, ambos con sus propios conflictos internos que manejan como pueden. Incluso algunos sitios webs especializados la han comparado con True Detective, cuando el único parecido es, precisamente, el estar protagonizada por una pareja de investigadores (al menos en su primera y cuarta temporada). Hasta ahí las coincidencias, porque Smoke no se parece en nada a la antología policiaca de HBO. Lo que no quiere decir que sea una de las series más originales del género en los últimos años.
Tras el asesinato de Steven Burke a manos de Michelle, esta intenta incriminar a Dave Gudsen. El problema es que, aunque no existe una coartada perfecta, Gudsen pasó toda la noche con su ex mujer, lo que ella no está dispuesta a admitir por mucho que él haga uso de toda su capacidad de intimidación. Al fin y al cabo, ella se juega su vida familiar y él su libertad.
Las cartas están sobre la mesa. Dave amenaza a su jefe y, nuevamente, no consigue lo que quiere. Aunque intente chantajearle.
En medio de esta retahíla de decirse las verdades (por fin) a la cara, se inicia un nuevo y brutal incendio probablemente desatado a distancia. De momento, una excusa argumental para montar a nuestros protagonistas en el coche y separarlos cada vez más. Por eso digo que Smoke es la antibuddy movie (o serie). Porque, a medida que avanzan los capítulos, tanto Dave como Michelle van separándose cada vez más y más.

De la segunda, lo que puedo decir es que al fin se justifica por qué se ha dedicado tiempo a la familia de Michelle, aparentemente ajena a la trama de la serie. La ¿ayuda? de su hermano para borrar pruebas que incriminen a Michelle puede girarse en su contra por la indignación que le puede suponer a alguien darse cuenta de que su propia hermana ha cometido lo que tantos años denunció de su madre.
Eso sin contar sobre cómo Smoke supone el viaje de una policía recta y rígida a un infierno marcado por un asesinato y una incriminación ilegal, con continuos vaivenes en torno al abismo, sobre todo cuando Gudsen le provoca.
Y qué decir justamente de Dave Gudsen. Durante todos los análisis me he mantenido en que Dennis Lehane ha orquestado una serie cuyo tono está marcado por la personalidad de su protagonista. Inicialmente, con una pátina de superficialidad sobre un fondo más serio que se ha ido desgastando hasta desatarse la oscuridad en sus últimos episodios.
Una vez Expósito y la ayudante consiguen las pruebas (esta es una serie en la que todo el mundo se redime, salvo sus protagonistas), la máscara narcisista de Dave se tambalea hasta caerse. Como hemos dicho en análisis previos, se suele decir que el trastorno de personalidad narcisista (es decir, cuando los rasgos de narcisismo, que todos tenemos, predominan tanto que suponen un problema para la relación con el entorno) consiste en que un ego descomunal esconde a una persona que se cree mucho más pequeña de lo que es realmente. Como si se tratara de un robot intimidante pilotado por un ser débil y enclenque. Ejemplos claros serían Tony Stark (Iron Man) y Thor en el Universo Cinematográfico de Marvel.

Aquí Lehane lo ha querido ejemplificar tan claramente que lo ha traído al plano físico. Durante toda la serie teníamos al bombero pirómano (como hemos podido contemplar en la triste actualidad española, algo más cercano a la realidad de lo que pudiéramos pensar) más guapo de la televisión. Y resulta que el Dave original es un Taron Egerton más feo de lo que pensamos, lo que básicamente sirve para reforzar lo mostrado durante toda la serie.
Smoke termina con dos personas destrozadas sonriéndose en un final que recuerda poderosamente al histórico cómic de La broma asesina de Alan Moore, lo que termina por emparentar a los dos detectives y criminales.
Y nos deja algunas preguntas sin respuesta para futuras temporadas (he leído que Lehane planea tres) como la identidad del nuevo pirómano que ha desatado el incendio del laboratorio o el probable chantaje a Michelle por parte de su hermano.
Independientemente de lo que venga en el futuro, Lehane nos ha dejado una serie muy distinta a la sobresaliente Encerrado con el diablo. Smoke va a contracorriente con respecto al resto de las series actuales. Requiere paciente, porque va de menos a más. Al igual que su protagonista, inicialmente es simpática y sin pretensiones hasta, progresivamente, tomar una deriva más oscura. Fascinante, pese al subrayado de la personalidad del protagonista.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!




Muy buenas. Ante todo espero que las vacaciones aunque cortas hayan merecido la pena. Como fui yo quien «se quejó» de la ausencia del análisis del último capítulo no hago otra cosa que alegrarme de su vuelta. Está claro que todo el mundo necesita vacaciones, las mías son en una semana, pero me sorprendió esa ausencia tan abrupta, aunque reconozco que soy un poco ansia porque hay series que las veo por lo que leo de los análisis de los capítulos. Esta serie no me llamaba la atención, y encima ha medio coincidido con lo que ha pasado en España durante esas semanas que me daba la sensación como que alguno que empezará a ver la serie se hubiera animado a mostrar lo buen pirómano que puede llegar a ser, y esperando entre capítulos de sandman, miércoles y fundación me anime a empezar a ver la serie y me enganchó desde el primer minuto. Principalmente Michelle que quede embobado desde el principio. Así que ante todo disculpas si mi queja fue tomada más negativamente que de forma positiva. Después de todo este rollo decir que espero que no haya segunda temporada y que hacia tiempo que una serie no me sorprendía de esta forma. La imagen de ella gigante sobre dave mientras todo arde alrededor y la lluvia va cayendo. Para hacer captura de pantalla y ponerla de fondo pantalla. Lo pasé mal viendo como el fuego lo Débora todo y «lo fácil» que lo apagan sabiendo lo difícil que es cuando se descontrola. Y para terminar esa imagen descubriendo que Dave es un torrente de la vida sublime …eso sí, no me entra en la cabeza que el creyéndose guapo y ligón siendo todo lo contrario haya podido tener relaciones íntimas con esas dos mujeres que en algún momento «le quisieron» por mucho que ocultará parte de su personalidad. Disculpa el tocho. Bienvenido y aquí seguiremos disfrutando vuestros análisis. Saludos!!!
Antes de nada, agradezco tu reflexión. Tu comentario no fue considerado negativamente. Al contrario, me sentí halagado de que alguien estuviera tan interesado en una serie que estaba analizando.
Como he dicho, Smoke me ha parecido una serie diferente a otros productos, que va de menos a más.
Con respecto a Dave, esa es precisamente una de las principales características del psicópata (que no deja de ser un narcisista sin ningún tipo de escrúpulo): la capacidad de atraer y de captar con su personalidad. En el caso de Dave, su seguridad en sí mismo se basa en una falsa auto imagen. En otras palabras, el sentirse más guapo de lo que realmente es le convierte en alguien más atractivo de lo que pudiera parecer a simple vista.