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Triangle Strategy (Nintendo Switch): convenciendo a los colegas de peleas para que voten lo que quieres

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Esta noble casa vamos a hablar de “Triangle Strategy“, que de momento solo está para Nintendo Switch. Y eso es por encantarnos hablar casi siempre de videojuegos por turnos. “Coñazo por turnos“, dicen otros. “Eso es como jugar a un juego de mesa“, dicen otros. Y, bueno, a lo mejor tienen razón. Pero, queridos enemigos de los videojuegos por turnos, los que somos más mayores cada vez somos menos ágiles, rápidos y nuestro tiempo de reacción aumenta. En resumen, los videojuegos que miden las pulsaciones por segundo en modo competitivo ya no es lo nuestro. E incluso nos gusta menos que planificar, montar planes, ver cómo unas cosas que uno planea se refuerzan con otras cosas y demás.

La estética de Triangle Strategy

El productor de esta creación de Square Enix-Artdink es Tomoya Asano. Este señor está detrás de grandes videojuegos como las adaptaciones de Final Fantasy III y IV para Nintendo DS o el estupendo Bravely Default, del que hablamos amorosamente aquí. Y el concepto de Triangle Strategy va por líneas más o menos parecidas, añadiendo gotitas de los Final Fantasy Tactics o Disgaea como marco en que se desarrollarán las peleas. Estéticamente se sigue con la línea artística del quizás algo decepcionante Octopath Traveler.

En resumen: mucho pixel art, mucha cosa pequeña y bonita que posiblemente resista bastante bien el paso del tiempo. Eso unido a una música que no desentona respecto a lo cuidado y esmerado de la estética en cuestión, parte imprescindible para entender el juego.

La ética de Triangle Strategy

Como en tantas veces, Triangle Strategy nos pone en la clásica historia de tres reinos vecinos, con sus disputas de intereses, ideológicas y religiosas. Hay giros del guión, gente que no es lo que parecía, muertes dramáticas y discusiones a cara de perro por distintos ideales. Por supuesto los personajes suelen encajar en los arquetipos que los que hayan jugado a juegos de rol japoneses ya se sabrán más o menos.

Los personajes en este punto no terminan de ser repetitivos o clónicos pero tampoco podemos decir que haya ninguno inolvidable. El protagonista, por ejemplo, podría protagonizar un Fire Emblem medio sin notarse mucho (el espadachín bueno para todo, ingenuo al principio, puro de corazón y valiente).

Triangle Strategy nos lleva por el mapa del mundo, en el cual debemos elegir una escena. Las hay opcionales (solo sirven para añadir más elementos a la historia principal) o de la historia principal. Aquí veremos hechos que suceden o tendremos una pelea (o las dos). Antes podemos comprar en varias tiendas, ascender de tipo de clase a un personaje, mejorar sus armas, hacer batallas optativas para subir experiencia (lo podemos hacer infinitamente) y demás.

A veces a lo largo de la historia debemos tomar una decisión moral, para lo cual el grupo del héroe votará. Cada personaje tiene sus prioridades en la vida y votará en consecuencia…pero podemos hablar antes de la votación para intentar que voten lo que queramos. Que les convenzamos o no dependerá de cómo nos llevemos con el personaje, de qué elecciones hemos tomado antes incluso hablando con otros o de la información que hayamos recolectado en conversaciones. Así, puede ser perfectamente que salga algo en la votación que no nos gusta a nosotros, pero los demás son mayoría.

El sistema en cuestión de Triangle Strategy va más allá de elegir entre dos o tres opciones y pone el peso en el grupo de personajes. Es original y distinto, convirtiéndoles en algo más que esbirros que hacen cosas a tu mando o con los que liarte. En principio el juego te evalúa moralmente en tres aspectos y en función de eso las votaciones podrán ser más afines o menos, llevándote por caminos distintos de la historia así como de combates, personajes a reclutar y finales distintos, claro. Es quizás lo mejor de todo el juego, dándole muchísima rejugabilidad e interés.

Del sistema de combate podemos decir que está más cerca de Disgaea que de Fire Emblem. Es, dentro del género, más o menos sencillo, siendo ideal para meterse en el género de los juegos de rol tácticos japoneses. Hay diversas alturas que influyen en ataques a distancia y es muy dinámico. Olvidaos de las formaciones superchulas que os montáis en un Fire Emblem.

Aquí es todo un sindios de gente corriendo en círculos por el mapa defendiendose como puede, siendo más fácil para un mago resistir ataques y teniendo de base los personajes (y los enemigos) mucha más capacidad de aguantar golpes. Es decir, penaliza menos no haber hecho un turno medido milimétricamente en cuanto a lo táctico. Además no tiene muerte permanente de base ni tenemos que pagar para resucitar a nadie, pudiendo hacer tácticas de desgaste y sacrificar tropas sin mucho pensarlo.

La subida de niveles en Triangle Strategy está bien medida, aunque el cambio de clase no es tan espectacular ni se nota tantísimo jugablemente como en un Fire Emblem. Esto se compensa en parte con que las mejoras de arma sí se notan más. Además, las misiones son con mapas muy distintos, no pareciendo repetirse la dinámica para ganar en ninguno de ellos.

Hay desde peleas en minas con bombas y vagonetas a las que subirse hasta batallas campales, peleas en una ciudad con muchas escaleras, misiones de infiltración (más o menos), defensas de un territorio o huídas a la desesperada. En fin, que siempre queda el gusanillo de cómo será la próxima batalla, en qué se basará y cómo habrá que inventarse algo para superarla.

Las conclusiones de Triangle Strategy

Triangle Strategy nos ha llegado al español en textos, no en voces. Las principales críticas le han llegado de que mucha gente considera que hay que leer demasiado, que hay demasiadas partes de trama entre cada pelea. Esto va por gustos, pero creo que los jugadores del género no se van a asustar: desde luego no está ni siquiera por encima de la media en cuanto a cantidad de cosas a leer. Y, en general, no hay mucho relleno en la historia principal.

Desde aquí recomendamos comprarlo y jugarlo cuando lo veáis más o menos a precio más reducido del que tenía cuando salió y disfrutéis gloriosamente matando a gente de mal vivir e intentando convencer a vuestros amigos de peleas en las votaciones con que suban el Impuesto de Sucesiones/suban el presupuesto en dar palos a los drogoindependientes.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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