100% Marvel HC. Thor, el motor del mundo

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En el mundo del cómic, se suele ser marinero antes que patrón. Por ello, con la perspectiva que da el tiempo, sorprende echarle un vistazo a las primeras obras de los autores más prestigiosos, unas historias más alimenticias o desconocidas que sus grandes trabajos. En ocasiones,  la sorpresa es para bien, ya que estas pueden contener la semilla de lo que está por venir. En otras, aunque se aprecian algunas de las características más distintivas del creador en cuestión, sus intentos de emular a uno de sus colegas más veteranos o a un estilo en concreto acaban por lastrar un talento todavía en bruto. Por desgracia, Thor, el motor del mundo, publicado recientemente por Panini, puede clasificarse dentro de estos últimos casos.

Warren Ellis, el autor que llegó a la colección del Dios del Trueno tras la malograda etapa de Tom DeFalco, se ha convertido en una estrella transmedia. No solo es el creador de Castlevania, la mejor adaptación de un videojuego jamás producida, sino que en el medio del cómic ha parido grandes obras como The Authority, sin la que no se puede entender el cómic de superhéroes en el siglo XXI, o la más redonda Planetary. Este guionista fue uno de los desembarcos más tardíos de talento británico al mercado estadounidense, que se había visto revitalizado por nombres como Alan Moore, Grant Morrison o Neil Gaiman. Después de una etapa algo discreta en la serie de Thor, caracterizada por su clasicismo, llegó como una nave interdimensional arrasando una fragua asgardiana. Sin embargo, su talento no eclosionaría hasta pasados unos años.

La caída de los dioses

Thor padece una enfermedad: sus poderes se han visto mermados, parece desfallecer a cada momento y apenas puede mantener cierta claridad mental. Desterrado en la ciudad de Nueva York, busca la explicación a esta dolencia, que le resulta inaudita. Ninguno de sus antiguos enemigos parece ser el responsable de este mal, sino que se trata de una amenaza hasta ahora desconocida. El Dios del Trueno se vuelve irascible y, tras una reprimenda de su padre celestial, recibe la visita de unos cíborgs que deciden acabar con el trabajo del misterioso asesino al que se enfrenta el asgardiano.

Tras la batalla, Thor se encuentra con la Encantadora, una de las villanas más peligrosas de su saga, a la que cree responsable del ataque. Sin embargo, esta le asegura que la mente maestra detrás del mismo le amenaza también a ella, y que deben encontrarla juntos. Mientras inicia un tórrido y desaconsejable romance con su vieja enemiga, Thor recuerda la visión que tuvo: Yggdrasil, el árbol de la vida, siendo mancillado por una gran cantidad de cables. La tecnología y la magia chocan en esta trama dibujada por el inexperto Mike Deodato Jr.

Una obra muy menor

La idea detrás de esta historia no es mala: el personaje necesitaba una revolución después de muchos años de estancamiento, y  contraponer la ciencia humana y el mundo más arcaico de Thor podría haber dado lugar a un cómic mucho más memorable, como puede evidenciarse a partir de las impactantes imágenes que se quedan grabadas en nuestra retina. El árbol de la vida esclavizado por los hombres es una de ellas, al igual que el dios arrastrándose ante su antigua villana, por no hablar del genial aspecto del antagonista de este tebeo, con una característica distintiva sencilla pero inteligente. El final de este arco argumental se resuelve de un modo original y rompedor, mezclando el cyberpunk con la mitología nórdica.

Sin embargo, hasta aquí llegan las bondades de este tomo. Aunque su conclusión es más que satisfactoria, el planteamiento y el desarrollo de la misma cuentan en tres números lo que se podría haber narrado en uno o dos, además de utilizar unos pretenciosos monólogos internos que no han envejecido nada bien. Se nota que Ellis, si bien contaba ya con una mente prodigiosa para engendrar ideas, no tenía mucha experiencia a sus espaldas: la forma de presentar la historia está directamente calcada de los cómics de Image de aquella época, que pretendían demostrar madurez a través de la violencia y de un leve erotismo, en un esfuerzo que acababa resultando más adolescente que adulto. Lo que hoy en día se conoce como edgy, y una tendencia que acaba provocando que varias páginas de este cómic se nos antojen ilegibles. El dibujo del bisoño Deodato, más interesado en la espectacularidad que en la narrativa, solo empeora todavía más esta situación.

Conclusión

Warren Ellis es un gran autor de cómic, uno de los mejores de esta época. Sin embargo, comenzó a trabajar en una década de transición entre el panorama clásico y el nuevo mercado del cómic, que favorecería un estilo narrativo mucho más cinematográfico. Esta historia de Thor pertenece todavía al viejo mundo pero, apenas dos años después, el británico daría vida a Transmetropolitan, su primera gran obra, en la que trataba los miedos del mundo que estaba por venir. Ellis es un autor agudo y hábil, pero su momento aún no había llegado. Pronto nos deslumbraría a todos con su oscura y perversa imaginación.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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