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7 películas repletas de épica para los fans de La Odisea

Pocas películas han generado tanta expectación como La odisea de Christopher Nolan. El director británico vuelve a demostrar su habilidad para convertir un relato clásico en un espectáculo cinematográfico que combina acción, emoción y profundidad psicológica. (Aquí puedes leer la crítica de La Odisea)

Si al terminar la película te quedaste con ganas de seguir explorando historias de héroes legendarios, grandes batallas y viajes inolvidables, en este listado encontrarás algunas de las mejores películas épicas que pueden prolongar esa sensación. Algunas comparten el escenario de la antigua Grecia, mientras que otras destacan por abordar los mismos temas que convierten esta historia en una aventura atemporal.

Espartaco (1960)

Hablar de película épica es hablar de Espartaco. Si entendemos por clásico una película de gran valor artístico capaz de marcar la historia del cine… este film pertenece indiscutiblemente a esa categoría. Dirigida por Stanley Kubrick (puedes consultar la crítica de su última película Eyes wide Shut) y protagonizada por Kirk Douglas, esta obra maestra narra la rebelión del famoso gladiador contra el poder de Roma. (Puedes disfrutar de su retro-análisis pinchando el enlace).

Ganadora de cuatro premios Óscar, sigue siendo una de las grandes superproducciones del viejo Hollywood, capaz de mantener a los espectadores enganchados a la pantalla con una genuina historia de aventuras. Cuenta con un guion espléndido que disemina por toda la cinta conflictos morales y vitales del hombre. Destacan su banda sonora soberbia, unos vestuarios portentosos, unos decorados realistas y un extraordinario uso del color. Su mezcla de épica, drama y lucha por la libertad la convierte en una recomendación imprescindible para quienes disfrutaron del viaje de Odiseo y de los héroes que desafían a imperios enteros.

espartaco

Jasón y los Argonautas (1963)

Una pequeña joya de la mitología griega. Antes de Odiseo hubo otro héroe dispuesto a enfrentarse a mares desconocidos y criaturas imposibles. Jasón y los argonautas sigue siendo una de las aventuras mitológicas más queridas de la historia del cine.

La imperecedera batalla contra los esqueletos animados por Ray Harryhausen continúa siendo una referencia absoluta en los efectos especiales clásicos (de hecho, Piratas del Caribe plagia la idea descaradamente) y demuestra que la fantasía bien rodada nunca pasa de moda. Una película que cuenta con unos maravillosos efectos especiales y un aroma a aventura clásica que entretiene de principio a fin. Es una travesía en la que el espectador puede dejarse llevar por mareas imaginarias que lo conducen directamente al corazón más puro y genuino de la épica cinematográfica. 

jason y los argonautas

El Último Mohicano (1992)

Aunque cambia completamente de época y escenario, El Último Mohicano comparte con La odisea el espíritu de supervivencia, el heroísmo y la lucha por proteger a quienes se ama. Una entretenida película que mezcla aventura, romance y acción con solvencia. Que además cuenta con uno de los mejores actores de su generación Daniel D. Lewis. 

Es cine de escapismo, pero de calidad, con escenas heroicas e imágenes irresistiblemente bellas, diálogos que se recuerdan durante toda la vida y un halo de realismo que impregna las secuencias de veracidad. Repleta de hermosos paisajes fotografiados con sensibilidad y con unos personajes que consiguen transmitir toda la fuerza de sus emociones a través de sus silencios y miradas.

Michael Mann (quien ha confirmado la segunda parte de Heat) firma una aventura emocionante, con una fotografía espléndida y una de las bandas sonoras más recordadas de la historia del cine. Una película que demuestra que las grandes epopeyas no necesitan desarrollarse en la Antigua Grecia para conmover al espectador. En definitiva, es el ejemplo perfecto de cómo elevar una propuesta cinematográfica a los altares de la excelencia épica.

último mohicano

Braveheart (1995)

Mucho antes de convertirse en una figura polémica, Mel Gibson firmó una de las películas históricas más influyentes de los años noventa. Braveheart recrea, con ciertas licencias históricas, la vida de William Wallace y la lucha por la independencia de Escocia. Envuelta en un relato de resistencia y sacrificio, la película convierte la lucha de Wallace en una defensa de la palabra favorita del sentido épico: libertad. 

Una película que destaca en casi todos sus apartados técnicos y que logra componer un ejercicio visual poderoso que mezcla romance y violencia. Una historia bien elaborada con un tono de drama épico, que nos relata los múltiples sentimientos que acompañan a cualquier persona durante su vida, como el amor, la muerte, la amistad, el miedo y el esfuerzo. Al igual que La odisea, la película habla del sacrificio, la resistencia y del precio que debe pagar un hombre dispuesto a enfrentarse a un enemigo mucho más poderoso. (Aquí puedes leer un retro-análisis de Braveheart) 

Gladiator (2000)

Ridley Scott (descubre sus diez mejores películas) ha demostrado que el cine histórico, con grandes dosis de épica, logra emocionar al gran público. Gladiator comparte con La odisea temas como el honor, el legado familiar, la pérdida y el deseo de recuperar aquello que fue arrebatado injustamente. Son historias protagonizadas por hombres marcados por el destino que luchan por encontrar su lugar en un mundo dominado por la violencia.

Un film que da forma a la palabra épica repleta de batallas filmadas con una verosimilitud y crudeza capaces de salpicar con sangre la pantalla. Scott es capaz de combinar la aspereza de la violencia con una historia intimista de ambición, intriga política y venganza. En ella sobresalen el porte heroico de Russell Crowe (aquí tienes una guía de la estrella), el histrionismo de Joaquin Phoenix y la exquisita contención de Connie Nielsen, que además cuenta con la presencia de dos leyendas del cine como son Oliver Reed y Richard Harris.

Con una inolvidable partitura de Hans Zimmer, tan bella y emotiva que logra erizar la piel y generar contraste con la violencia seca y descarnada de las batallas del coliseo. Cargada de imágenes impactantes que quedan grabadas con el filo de la espada en la memoria del espectador. No sé si será una obra maestra, pero de lo que sí estoy seguro es que es una de esas películas que puedes ver una y otra vez y te sigue pareciendo buena.

Troya (2004)

Esta película puede funcionar como la compañera de viaje lejana de La Odisea. Dirigida por Wolfgang Petersen, es un producto Made in Hollywood que ofrece lo que promete sin necesidad de discursos ni retórica: un altar a la aventura, al entretenimiento y a la acción trepidante. Aquí puedes leer la crítica este último péplum que ha dado el cine.

Inspirada en La Ilíada, muestra los acontecimientos que desencadenan el largo viaje de Odiseo de regreso a Ítaca. Brad Pitt ofrece una interpretación pomposa de Aquiles, Eric Bana es un convincente Héctor, un Peter O´Toole excepcional en el papel del rey Príamo y Sean Bean dando vida a un astuto Odiseo cuya inteligencia resulta tan decisiva como la fuerza de los grandes guerreros.

Aunque modifica varios acontecimientos del poema de Homero, sigue siendo una divertida aproximación cinematográfica al universo de la mitología griega. No busca ser profunda y tiene tantos defectos como virtudes… Pero, ¿qué es el cine? Como dijo Samuel Fuller: «Una película es como una batalla. Amor, odio, acción, violencia y muerte. En una palabra, emoción». Y Troya contiene todas esas emociones para que disfrutes de una épica tarde relajado en el sillón de casa. 

300 (2006)

Zack Snyder (quien quiere hacer una nueva versión de 1997: Rescate en Nueva York) convirtió la legendaria Batalla de las Termópilas en un espectáculo visual grandioso. El mismo centro del tornado de la épica se desata en pantalla con una ola de sangre, sudor y cuerpos esculpidos en fuego. Basada en el cómic de Frank Miller, 300 narra cómo el rey Leónidas y sus trescientos espartanos resistieron durante días el avance del inmenso ejército persa.

La cinta destaca por su contundente apartado visual en el que la luz y las sombras devoran las emociones del espectador para que solo queden en él la adrenalina de los combates, algo a lo que ayudan los famosos cambios de velocidad del discutido director. El objetivo único de la película no es otro que entretener y lo consigue de sobra.

Como ocurre en La odisea, la película juega constantemente con la idea de cómo los hechos históricos terminan convirtiéndose en leyendas capaces de sobrevivir miles de años. Su espectacular fotografía, sus escenas de combate y su estética exótica la convierten en una salvajada sangrienta obligada para cualquier amante de la épica fantástica.  

La grandeza de La Odisea reside en que su historia sigue inspirando películas más de tres mil años después de que Homero la inmortalizara. Ya sea a través de batallas legendarias, héroes marcados por el destino, monstruos mitológicos o viajes imposibles, todas estas películas comparten algo esencial: la idea de que el verdadero heroísmo no consiste únicamente en vencer enemigos, sino en encontrar el camino de vuelta a casa.

 

 

 

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2 COMENTARIOS

  1. Que joyitas eh. Ver el último mohicano en el cine ha sido una de las experiencias cinematográficas más chulas que he vivido en el cine. Y Jason y los Argonautas es de lo mejor. Casi todas son mejor que la odisea de Nolan.

    • Muchas gracias por tu comentario, no sé si será mejor o no que la Odisea… pero si te puedo decir que por ejemplo el Último mohicano o el grito de William Wallace me emocionaron en el cine mucho más, jeje.
      Saludos

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