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Retro-Análisis: La Fuga de Logan (1976), a cincuenta años de su estreno

El 23 de junio de 1976 llegaba a los cines La Fuga de Logan que, dirigida por Michael Anderson y con Michael York y Jenny Agutter en sus roles principales, venía a contarnos la historia postapocalíptica de un futuro controlado por ordenadores en el que los seres humanos viven bajo cúpulas y no tienen permitido vivir más allá de los treinta. A pocos días de cumplirse los cincuenta años, hacemos repaso…

Bienvenidos a un nuevo retro-análisis, hoy para revisar un título icónico de ciencia ficción próximo en estos días a cumplir cincuenta años. Nos referimos a La Fuga de Logan (Logan´s Run, 1976) que, dirigida por Michael Anderson y basada en la distópica novela homónima de William F. Nolan y George Clayton Johnson publicada en 1967, fue en su momento un éxito de taquilla y se convirtió para el género en película de culto, aunque también marcó la despedida de un tipo de ciencia ficción cinematográfica para dejar paso a otra, pues no hay que olvidar que solo un año después llegaba Star Wars.

Las historias sobre sociedades distópicas totalitarias o mundos postapocalípticos venían, de hecho, teniendo fuerte impulso desde décadas anteriores, con títulos como Fahrenheint 451, The Time Machine o El Planeta de los Simios, todos filmes igualmente basados en icónicas novelas del género y de los que pueden leer en los links nuestros respectivos retro-análisis.

De hecho, los intentos por llevar La Fuga de Nolan al cine nacieron prácticamente con la publicación de la novela y fue George Pal, todo un referente para el cine de ciencia ficción de los cincuenta y sesenta, el primer interesado en producirla lo más rápido posible para aprovechar el fuerte envión del género con filmes como 2001: Una Odisea Espacial (1968, aquí retro-análisis) o la ya mencionada El Planeta de los Simios.

Desacuerdos económicos con MGM acabaron sin embargo dando por tierra con el proyecto, que fue algunos años después recogido por David Saul que, además de ser conocido por las películas del agente secreto Flint (casi un clon de James Bond), había ya incursionado en el género con Viaje Alucinante (1966, aquí retro-análisis).

En un principio, el guion fue encomendado a Stanley R. Greenberg, que ya tenía experiencia en historias distópicas y en adaptar autores de ciencia ficción por haber escrito el de Cuando el Destino nos alcance (1973), basada justamente en una novela del reconocido Harry Harrison. Terminó, no obstante, abandonando el proyecto, y aunque algunas de las ideas que introdujo sobre el material original acabaron siendo utilizadas (como el carrusel), el elegido final terminó siendo David Zelag Goodman, que venía de escribir para Sam Peckinpah el controvertido thriller psicológico Perros de Paja (1971).

La dirección recayó sobre el ya mencionado Michael Anderson, quien tenía a sus espaldas una larga carrera de más de veinticinco años con títulos consagratorios como La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (1956), que se había alzado incluso con el Oscar a mejor película, o más controversiales como Las Sandalias del Pescador (1968) que, a pesar de su decepcionante taquilla y tibia recepción por parte de la crítica, terminó siendo revalorizado con el tiempo por su osadía de atreverse a abordar tramas políticas internas del Vaticano.

Los británicos Michael York y Jenny Agutter fueron designados respectivamente para los papeles de Logan 5 y Jessica 6, teniendo el primero de ambos ya suficiente reconocimiento gracias a su trayectoria tanto en el cine europeo como en el de Hollywood y a filmes altamente icónicos como Romeo y Julieta (1968), Cabaret (1972), Los Tres Mosqueteros (1973) o Asesinato en el Expreso de Oriente (1974).

En cuanto a Agutter, que contaba en ese momento veinticinco años y hacía poco se había mudado a Estados Unidos, tenía una carrera como actriz desde sus inicios infantiles en la cinematografía de su país para luego, a las órdenes de Nicolas Roeg, haber pasado por la aclamada Walkabout (1971) y alzarse incluso con un Emmy como actriz de reparto por la producción televisiva El Ganso de las Nieves (1971), adaptación de la maravillosa novela de Paul Gallico.

William Devane fue inicialmente elegido para interpretar a Francis 7, pero terminó abandonando para irse a filmar La Trama (1976), última película de Alfred Hitchcock. El papel terminó pues cayendo en manos de Richard Jordan, joven actor que se había iniciado en el wéstern y pasado luego por Yakuza (1974) de Sydney Pollack.

El veterano Peter Ustinov fue sumado a último momento para dar vida al “anciano” (así es como se conoce en la película al personaje por ser el único de tal condición y, además, no recordar su nombre), en tanto que Farrah Fawcett tiene un papel menor como asistente de un cirujano plástico que cambia rostros a fugitivos, pero su inclusión fue aun así anunciada con bombos y platillos por estar ya convertida en estrella televisiva gracias a la serie Los Ángeles de Charlie.

La fotografía fue encargada al veterano Ernest Laszlo y los efectos visuales a los varias veces oscarizados LB Abbott y Glen Robinson. El primero había ya tenido a su cargo los de legendarios títulos como Ultimátum a la Tierra (1951) o las ya mencionadas Viaje Fantástico y El Planeta de los Simios, en tanto que el segundo había hecho lo propio con El Mago de Oz (1939) o Planeta Prohibido (1956, aquí retro-análisis) y ambos habían ya coincidido en Tora! Tora! Tora! (1970). Por cierto, La Fuga de Logan fue el primer filme en recurrir a la ténica de la holografía laser.

La posproducción demandó unos ocho meses y el rodaje se llevó a cabo entre California y Texas, principalente en Dallas, cuyo centro comercial fue acondicionado para recrear la ciudad cupulada en que transcurre la mayor parte de la película. Y la banda quedó en manos de otro especialista: Jerry Goldsmith.

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La Historia

Un texto inicial nos pone al tanto de que estamos en el año 2274 y la humanidad o, mejor dicho, los pocos sobrevivientes que quedan de ella, viven en una ciudad bajo cúpulas después de los estragos causados por la guerra, la contaminación y la superpoblación. En efecto, vemos que allí viven sin grandes preocupaciones y entregados al placer, pero la gran particularidad es que todos son jóvenes.

La razón es que, al llegar a los treinta años, deben pasar por el ritual del carrusel a partir del cual son eliminados y se renuevan o, al menos, eso es lo que les dice el sistema de ordenadores que controla la ciudad. De hecho, no conocen siquiera a sus madres por ser criados y desarrollados en laboratorios, dándose a cada uno un nombre y, en lugar de un apellido, un número que identifica las veces que el primero se halla repetido, además de un cristal adosado a la mano que funciona como reloj biológico al ir cambiando de color a medida que van creciendo y acercándose a la renovación..

Pero, como dice Durkheim, toda sociedad tiene sus desviados negativos o no sería tal y, en efecto, también esta los tiene, pues hay fugitivos que, no creyéndose la historia del carrusel y la renovación, buscan escapar de la ciudad para llegar a un lugar al que llaman Santuario, que identifican con un ankh que llevan al cuello. Allí, supuestamente, se podría vivir más allá de los treinta sin necesidad de ritual alguno.

Pero si hay fugitivos, también hay, desde luego, guardianes, a los que conocemos como “hombres de arena”. Y aquí es donde entran a jugar Logan 5 y Francis 7 que, además de ser amigos, comparten justamente tal ocupación y ven prácticamente como una diversión la persecución y eliminación de aquellos que intentan escapar.

Pero Logan tiene sus dudas y hace demasiadas preguntas, lo cual le es recriminado por Francis. Y las mismas se intensifican tras entrar en contacto con Jessica 6, muchacha a la que ha conocido a través del “circuito”, especie de sistema de citas por teleportación. A ello se suma que los ordenadores le han encargado la misión de salir fuera de la ciudad para encontrar la ubicación del Santuario y eliminarlo, lo que, desde luego, esconde también su trampa.

Logan tiene ahora más dudas que antes y ello lo llevará no solo a estrechar relación con Jessica, sino también a chocar con Francis, que se convertirá en su perseguidor una vez que logre escapar de las cúpulas junto a la muchacha. Esa fuga, que da título a la película, lo terminará anoticiando de que hay todo un mundo en el exterior y haciéndole llegar a una ciudad corroída por el tiempo y la vegetación en la cual tomará incluso conocimiento de la existencia de un hombre anciano, único ser humano que vive allí…

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Los Cambios con respecto a la Novela

La Fuga de Logan es una historia que disfruté en mi adolescencia y está muy ligada a ella. De hecho, mi camino fue el inverso al que normalmente se recomendaría, pues llegué a ella allá por mis trece años a través de la serie (sí, hubo una después del filme y ya hablaremos de la misma), hasta que un día descubrí, también en televisión, que existía una película previa (y que era superior) para, finalmente y ya con diecisiete, llegar a la novela y anoticiarme de las diferencias que con la misma presentaban las dos adaptaciones que había visto.

Como antes fue dicho, el guion de Goodman introduce justamente cambios y alguno de ellos, como el papel del carrusel en el ritual de renovación, ya había sido introducido por Greenberg antes de su alejamiento. Pero hay unos cuantos más y, solo a título de mencionar algunos, señalaré tres de importancia…

En primer lugar, el libro no versa sobre unos pocos sobrevivientes que moran bajo cúpulas sin conocer la luz del sol, sino que los miembros de esa sociedad controlada por ordenadores viven al aire libre y diseminados por todo el territorio de lo que alguna vez fueran los Estados Unidos. Seguramente el cambio habrá obedecido aquí a cuestiones presupuestarias.

Por otra parte, la edad límite para la renovación es distinta, siendo de veintiún años en la novela y de treinta, como se ha dicho, en la película. El motivo, en este caso, tiene desde luego que ver con la dificultad de reunir un elenco adolescente a la altura de la exigencia, problema parecido al que debió afrontar Stanley Kubrick cuando se vio obligado a subir la edad de Alex y los droogos para llevar al cine La Naranja Mecánica (1971, aquí retro-análisis). Ello sumado a que querían una estrella adulta al frente del elenco y mal podían darle contexto en una sociedad sin mayores de veintiuno.

Por último, hay también una distinción en cuanto a la naturaleza y carácter del Santuario. ¿Es realmente un lugar físico o más bien un concepto utópico que se halla en la mente de los prófugos? Solo diré que en ese punto libro y película difieren, pero no diré cuál corresponde a cuál para no hacer spoiler (aunque si han visto el filme y planean leer el libro o viceversa, lo sabrán por descarte).

Influencias

La Fuga de Logan es una historia distópica a la vez que postapocalíptica y ello torna inevitable que se adviertan influencias de filmes anteriores que marcaron época en esa línea, e incluso de la propia literatura de ciencia ficción en la que en definitiva tiene su origen.

Es inevitable, por ejemplo, la comparación con Fahrenheit 451, ya sea la novela de Bradbury o la película de Truffaut, pues también aquí tenemos una sociedad altamente controlada y rebeldes fugitivos que buscan escapar del sistema, así como un representante del orden (bombero en un caso, vigilante en el otro) que cambia de bando al descubrir una realidad que le han ocultado. Logan tiene, de hecho, bastante de Montag y hasta hay en ambos casos una muchacha que influye en su proceso de cambio (bastante más gradual en la novela).

Se reconocen asimismo claras influencias de The Time Machine, pues los jóvenes que pueblan la ciudad recuerdan bastante a los Eloi y, al igual que estos, viven entregados a los placeres sin ser conscientes de nada y sin que haya ancianos entre ellos pues ninguno llega a tal condición. Hasta los atuendos lucen semejantes con sus togas de reminiscencia grecorromana, aunque con colores más llamativos en La Fuga de Logan por haber pasado entremedio el kitsch, la psicodelia e incluso la estética disco, en ese momento en ciernes.

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Y no se puede obviar, desde luego, El Planeta de los Simios, prácticamente un manual entre los filmes postapocalípticos. No está la efigie de la Estatua de la Libertad semienterrada en la playa, pero sí una estatua de Lincoln (lo cual quizás les dé la pauta de cuál es la ciudad derruida) que, de modo estratégico y conveniente, está totalmente cubierta por hiedras con excepción de la cabeza para que podamos reconocer quién es.

Estética, Elenco y Banda Sonora

La película costó en aquel momento nueve millones de dólares, por esos días una cifra astronómica que se convierte en unos cuarenta si hoy le sumamos la inflación. La mayor parte de ese presupuesto fue destinada a ambientación, vestuarios, maquetas y efectos. Y no debe haber salido nada barato acondicionar el centro comercial de Dallas para que pareciese una ciudad futurista ni, mucho menos, convencer a sus propietarios de mantenerlo cerrado durante el tiempo que implicase filmar allí.

El diseño de la ciudad recoge inspiración de la ciencia ficción pulp y, por supuesto, de Metrópolis (1927), otra película claramente referencial si hablamos de urbanismos futuros. Y tanto las maquetas como los efectos deben haber sido impresionantes para la época, pero el problema es que envejecieron demasiado rápido. Y vuelvo a Star Wars que, al estrenarse el año siguiente, hizo que todo lo anterior en materia de efectos se viera cutre. La Fuga de Logan no tuvo en lo estético una vida tan larga como la de otros filmes que le precedieron en el género y George Lucas fue el culpable…

En ese sentido, marca la despedida de un tipo de ciencia ficción que ya no se haría, pero también de una modalidad argumental en la cual historias y escenarios servían como metáfora de situaciones sociales y políticas que conocemos. Los pobladores de la ciudad son controlados de cerca, pero no al estilo de una policía del pensamiento como la de 1984, sino a través de una vida ficticia de placeres, punto en el cual se pueden encontrar contactos con Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.

Tanto la novela como el filme, hablaban pues entre líneas de la sociedad de consumo actual. Y de la religión. La creencia en algo más allá de la muerte, representada en el ritual de renovación, se parece bastante a la promesa de trascendencia que hacen la mayoría de las religiones y la idea es que nos preguntemos hasta qué punto resulta la misma creíble o si simplemente todo termina al morir, ya sea en el propio lecho, en un hospital o en un carrusel. Por cierto, la escena del ritual es muy estremecedora y las máscaras de los participantes contribuyen a ello, en tanto que el efecto de levitación está muy bien hecho con cuerdas estratégicamente ocultas.

La Fuga de Logan las cosas felices.06 e1781148602443Pero ese cine de ciencia ficción que buscaba la reflexión filosófica caía también al año siguiente con Star Wars, pasando la tendencia más bien a filmes que buscaban principalmente entretener sobre la base de tramas que remitían al antiguo cine B o las clásicas historias pulp, pero con altos presupuestos y efectos de primera línea. Las historias postapocalípticas dejarían paso al space opera o a los visitantes del espacio (Encuentros en la Tercera Fase, por ejemplo, también estrenada al año siguiente), con lo que La Fuga de Logan, una buena película para 1976, no sobreviviría tan bien.

Los desempeños del elenco son desparejos y, particularmente, algo sobreactuados Michael York y Richard Jordan como los dos vigilantes principales. Bastante mejor está Jenny Agutter (además de increíblemente sexy) y el siempre bueno de Peter Ustinov que, a pesar de hacer presencia ya bastante avanzado el filme, compone de manera entrañable a ese único anciano que queda en la Tierra. Y aunque casi nadie se percate, por allí anda Roscoe Lee Browne interpretando al robot Box que, haciendo honor a su nombre, es prácticamente una caja andante e incluso se advierten los dientes del actor por debajo de la carcasa cada vez que habla. En cuanto a lo de Farrah Fawcett, es solo anecdótico.

La música de Jerry Goldsmith es casi una película en sí misma. Bajo la cúpula de la ciudad es aleatoriamente experimental y futurista, con estrangulados sonidos electrónicos y de sintetizadores que remiten a las bandas sonoras más sesenteras del compositor (El Planeta de los Simios, sin ir más lejos). En los túneles y zonas marginales comienzan a aparecer instrumentos de cuerda, aunque las notas siguen siendo torturadas y chirriantes mientras que, ya en el exterior, la cosa estalla a pura orquesta. Un camino musical que es representación de la historia que se nos cuenta, pero también de la evolución seguida por el propio Goldsmith.

Valoración y Legado

Estrenada el 23 de junio de 1976, La Fuga de Logan consiguió recaudar veinticinco millones de dólares, lo que la convirtió en todo un éxito. Tanto que al otro año dio lugar a una serie que, lamentablemente, no tuvo la misma repercusión y solo duró una temporada. La misma respetaba prácticamente la estética del filme (los atuendos de los habitantes de la ciudad eran idénticos, como también los uniformes de los vigilantes), aunque sin contar con ninguno de los actores del filme, y siendo Logan y Jessica interpretados respectivamente por Gregory Harrison y Heather Menzies.

Si bien se quedó por debajo de la película, a mi juicio no estuvo mal y la incluyo, de hecho, en mi listado de series de ciencia ficción infravaloradas o poco recordadas que, desde ya, les invito a visitar. A diferencia del filme, se caracterizó por un mayor tono de aventura al transcurrir mayormente fuera de la cúpula, así como una mayor ambigüedad sobre la existencia o no del Santuario (no se aclara) y la presencia de un androide llamado REM que, interpretado por Donald Moffat, acompañaba en su huida a la pareja fugitiva.

Por otra parte, el éxito de la película llevó a que la novela original tuviera dos secuelas escritas por William F. Nolan, esta vez en solitario: El Mundo de Logan y La Búsqueda de Logan, publicadas respectivamene en 1977 y 1980. Si bien hubo interés de MGM en adaptar al menos la primera de ambas, Saul David decidió concentrarse en la serie y a la larga ninguna de las dos tuvo adaptación a la pantalla. De lo que sí se ha hablado por décadas es de una nueva versión fílmica de la novela original, pero el proyecto sigue al día de hoy estancado a pesar de que cada tanto resurge y amaga tomar camino de concretarse.

Aun con sus deudas hacia otros filmes y sus defectos de época (que en realidad no son tales, sino que así los vemos a la luz de los cambios que sobrevendrían luego, principalmente en materia visual), La Fuga de Logan es una distopía que está bien contada y funciona. No revoluciona el género ni es la mejor película de ciencia ficción de la historia, pero cumple con creces el doble objetivo de entretener y mover a la reflexión sobre el mundo actual, la sociedad de consumo y la religión.

Es hija de una época en la cual la preocupación por el medio ambiente y la superpoblación cobraban particular énfasis e introducían un signo de interrogación sobre el futuro de la humanidad que sigue vigente, pues más allá de que se nos diga que la población del planeta se estabilizará hacia 2080 para luego empezar a disminuir, también es cierto que el aumento de la tecnología con la consecuente pérdida de mercados laborales podría contrarrestar para mal ese efecto, al igual que la contaminación.

Y mientras seguimos esperando por esa nueva y tan mentada adaptación fílmica que nunca llega, la oportunidad de redescubrir La Fuga de Logan está allí, o bien directamente de descubrirla si aún no lo han hecho.

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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