Extermination ha llegado a su fin y tal y como nos habían prometido, se soluciona el tema de los X-Men originales desplazados en el tiempo. En este artículo vamos a analizar esta miniserie y contaros que nos ha parecido a nosotros.
La llegada de estos personajes al presente fue una idea de Bendis que, aunque al principio era interesante, se alargó demasiado. Sus primeras historias con estos jóvenes eran frescas y divertidas se fue enredando y la situación empeoró aún más cuando el guionista dejó la colección que protagonizaban y otros escritores se hicieron cargo de ellos.

Llegados a este punto no tenía demasiado sentido tener dos versiones de varios personajes sin que los más jóvenes aportaran nada nuevo. Así pues Marvel decidió poner punto y final y solucionar la situación con Extermination, una miniserie de cinco números a cargo de Ed Brisson y Pepe Larraz.
Brisson se vale de los viajes en el tiempo y de una mezcla de personajes nuevos y clásicos para mostrarnos una historia con sabor añejo en la que predomina la acción por encima de todo. Ahab llega a nuestro periodo temporal con la intención de acabar con la vida de al menos uno de los jóvenes X-Men ya que esto tendría como consecuencia el fin de los mutantes en el futuro. Para hacerle frente aparece una versión joven de Cable cuyo objetivo es hacer que esos personajes vuelvan a su época para restablecer la línea temporal.

En medio de este enfrentamiento tenemos a todos los X-Men protegiendo a sus jóvenes cachorros mientras buscan una solución al problema. Una solución que parece estar en las manos el joven Cable y en la decisión que tomen los jóvenes Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank.
El guionista opta por ofrecernos una miniserie trepidante en la que no hay un momento de respiro. Tal y como decíamos en la reseña de su primer número, en Extermination están pasando cosas todo el rato. Vemos muertes, apariciones sorprendentes, cambios de bandos y batallas, muchas batallas, muchísimas batallas. Ahab no deja de perseguir a los mutantes y gracias a unos ayudantes que tiene va convirtiendo a los X-Men en sabuesos a su servicio en su misión de ejecución de uno de los jóvenes mutantes. Aunque desconfíen al principio de él, a nuestros héroes no les quedará otra que confiar en un joven Cable, mucho más directo y resolutivo que la versión adulta.

La acción prima sobre todo lo demás ya que Brisson sabe que el pescado está vendido y sólo hay un final posible para su historia. Los momentos de reflexión e introspección son escasos y todos apuntan en la misma dirección: que tienen que hacer los X-Men originales para solucionar el problema y cuál es el precio a pagar por ello. Y el guionista también saca partido de estas situaciones, mostrando el heroísmo de los jóvenes de una manera muy acertada.
Pero más allá del destino de los protagonistas Extermination deja varias consecuencias con la que los futuros guionistas de la franquicia tendrán que tratar: el joven Cable se quedará por aquí y será el propio Ed Brisson el que nos cuente sus aventuras en un nuevo volumen de X-Force. Presumiblemente esta colección nos contará la búsqueda de un Ahab que también se queda en nuestro tiempo y que ha logrado atraer a su bando a una de los X-Men.
Y lo mejor queda para el final, ya que la última página del número final de la miniserie muestra el regreso de un personaje al que hace bastante tiempo que no veíamos. Un regreso que promete tener consecuencias muy importantes para todo el cosmos mutante.

Si el trabajo de Ed Brisson en los guiones se puede considerar como acertado, mucho mejor sabor de boca nos deja el del dibujante Pepe Larraz. El español aprovecha las escenas de acción que le brinda el guion para mostrar todas sus virtudes. Sabe ser espectacular y a la vez claro. Las batallas tienen muchos personajes y Larraz se las apaña para mostrarnos unas atractivas composiciones en las que no hay ningún momento de confusión. Y además saca partido a los pocos momentos de tranquilidad mostrando bien los sentimientos de los personajes. En este sentido me encanta una de las últimas escenas de la historia en la que vemos a las versiones adultas de los X-Men originales tomando unos batidos en una cafetería como en los viejos tiempos. El dibujante deja claro que vale para todo tipo de historias.

Extermination es una miniserie que cumple su función de solucionar el tema de los jóvenes X-Men y que lo hace de una manera divertida, con mucha acción y buena caracterización de los personajes en los momentos más tranquilos. Además cuenta con los dibujos de un Pepe Larraz en estado de gracia, así que sólo me queda recomendar su lectura, sobre todo para los fans mutantes.



