Análisis de Too Old To Die Young, la mejor serie del año (Parte 1/2)

0

Hay estrenos discretos. y luego está el de Demasiado Viejo Para Morir Joven (Too Old to Die Young, 2019). La serie de Nicolas Winding Refn –director de Drive, Solo Dios Perdona o la más reciente The Neon Demon– prometía ser uno de los estrenos estrella de Amazon Prime Video en su intento por llegar a audiencias exigentes allí donde Netflix aún no alcanzaba; sin embargo, se ha estrenado sin apenas una mención en su portada. No apareció destacada en la sección de `Originales´ de Amazon, ni en la de estrenos recientes, ni en la de recomendaciones, ni siquiera en alguna categoría que destacara su proeza técnica en HDR: para encontrarla, había que teclear el nombre completo (en inglés, sin importar el país desde el que se esté) en el buscador. Ahora bien, teclear habrá merecido la pena: Too Old to Die Young –ya ampliamente referida como TOTDY en las redes– es la mejor serie del año. Y punto.

Refn, Brubaker y nuevas oportunidades

demasiado viejo morir joven critica analysis las cosas felices

Nicolas Winding Refn es un director de tonos y estilo: a pesar de que su película más conocida –y aquella que le llevó a la fama– fuera eminentemente narrativa (y el debate sobre lo precipitado del tercer acto de Drive suele ser omitido), el resto de su filmografía no dice lo mismo. Quizás el ejemplo más evidente sea, precisamente, la cinta que siguió a Drive: cuando Refn presentó en Cannes Sólo Dios Perdona (Only God Forgives, 2013) apenas dos años después del aclamado estreno de su primera colaboración con Gosling, la crítica se le echó encima y la audiencia respondió con desgana. Era una película mucho más cercana a su fenomenal Valhalla Rising que (curiosamente) a Drive a pesar de su cercanía en el tiempo, de compartir actor y género (¿thriller, verdad?) y de la campaña de márketing que intentaba aprovechar el tirón de su éxito. Pero nada más lejos de la realidad: la nueva película de Refn era lenta, oscura, anticlimática y profundamente despreocupada por las ramificaciones de la trama. De hecho, apenas le daba importancia a su resolución. Era una película de momentos, de escenas dilatadas hasta el límite de lo posible, de muchas miradas y pocas palabras cruzadas. Y no acabó de funcionar del todo, posiblemente por las expectativas creadas y seguramente por la limitación del tiempo. La televisión ha probado ser un medio mucho más efectivo y (por ahora) permisivo para este tipo de autores de lo que es el cine americano reciente: para empezar, hay más dinero para desarrollar proyectos con cierta personalidad que sería fácilmente aplastada en cualquier producción de gran alcance en el mismo país. Milagros como el Twin Peaks de Showtime parecen haber abierto la veda –aún no sabemos por cuánto tiempo– y TOTDY lo ha aprovechado con creces. Entonces, ¿de qué va esta serie?

Too Old to Die Young es una mezcla extravagante de terrenos conocidos y no tanto. Es un thriller policíaco derivado en trama de asesinos a sueldo, pero también es la historia de un cártel mexicano de tiempos calmados y disquisiciones poéticas; es una película de samuráis, una historia de mafias pornográficas, una parodia de las series detectivescas, una adaptación moderna de los temas icónicos de Lolita y una sátira cruel en clave feminista. Es todas estas cosas y a la vez ninguna de ellas: en TOTDY encontramos episodios de hora y media pero también de algo menos de 30 minutos que exploran distintas ideas y personajes: algunos tienen cierre, algunos tienen continuidad y algunos carecen de ambas. El foco de la serie está, una vez más, en los tiempos: la atmósfera opresiva, enrarecida, oscura de noche y abrasiva de día –nada sutil en ese sentido la elección de los escenarios, entre la permanente luz de neón y el desierto de Nuevo México– es la absoluta protagonista. También lo son, de forma circunstancial, los personajes creados por Refn y Brubaker, siendo éste segundo una inestimable ayuda para dar empaque con su experiencia previa en el mundo del cómic a unos personajes increíblemente estáticos, lentos. Son personajes hieráticos hasta lo frustrante, y con frecuencia requieren de varios minutos para responder a una sala pregunta, entre pausa y pausa. Son cínicos, violentos, apáticos y egoístas: en algún punto de la serie, la práctica totalidad de ellos roza o desborda la sociopatía. Y sin embargo, encontramos ciertos mecanismos para la empatía: el mundo que construyen Refn y Brubaker es tan desolador que propone la violencia como salida válida y nos la vende como solución casi necesaria. Es a través de esta idea como TOTDY consigue su objetivo de crear la serie atmosférica definitiva: cala tan hondo que una vez estás dentro, aceptas sus normas y entiendes el mundo que plantean.

La importancia del formato

Sólo en una serie –precisamente por la flexibilidad regalada en forma de minutos– se podía lograr de una forma tan efectiva dilatar el tiempo de cada escena, mediante eternos paneos, zooms y desplazamientos sutiles de una cámara eminentemente estática, pero increíblemente narrativa: tenemos que esperar para cada revelación, armarnos de paciencia para adaptarnos al ritmo de las conversaciones y descubrir, siempre sin sobresalto, lo que sucederá después. Se abusa de la panorámica, del plano amplio, y se descarta casi frontalmente tirar de planos cortos para filmar las conversaciones, los momentos emocionales o incluso la acción. Gracias a este diseño de la forma tan bien medido e ideado desde el principio, Refn y su equipo pueden regalarnos escenas tan maravillosas como una persecución en coche que acaba con sus protagonistas al borde de caer dormidos mientras escuchan uno de los grandes temas de Barry Manilow, u otra en la que se nos describe la personalidad entera de un personaje clave –que, curiosamente, no volveremos a ver– a través de un partido de fútbol. Refn hace una declaración de intenciones: no se trata de la emoción, ni de una cascada incesante de información. Se trata de digerir esta información que nos da con cuentagotas y de asimilar el tipo de universo en que viven sus personajes. El misterio contenido en la revelación paulatina de información y en el desarrollo lentísimo de la narrativa, siempre en segundo plano, no es un elemento para crear tensión y mucho menos un cliffhanger: es la manera de decirnos que en esta historia, los hechos concretos son lo de menos. Y por sorprendente que pueda resultar para el espectador acostumbrado al dinamismo estandarizado de la televisión y el cine de streaming contemporáneos, resulta mucho más efectivo y denso que cualquier apresurada hora de otras series supuestamente más grandes, complejas o ambiciosas.

too old to die young critica analysis las cosas felices

En Demasiado Viejo Para Morir Joven se nos presenta la posibilidad exclusiva de las series –por lo improducible e inaccesible para el consumo de una película de más de 10 horas– de trabajar la secuencia como unidad absoluta sin preocuparse de la necesidad de basar únicamente en la narrativa todo el empeño de captación de interés del espectador. El director puede al fin detenerse y construir un ritmo calmado, sin prisas, que se adapte mejor al tipo de historias que Refn siempre ha querido contar pero nunca, hasta ahora, ha tenido los medios de llevar a la pantalla. A la importancia del formato elegido y la forma en que Too Old To Die Young podría cambiar el panorama del streaming dedicaré la segunda parte de éste análisis.



el autor

En twitter me llamo @pga_es y hay gente que piensa que hablo de golf. No les culpo.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Hace unas semanas ya os adelantamos que Robert Pattison sería el nuevo Batman en la película dirigida por Matt Reeves, e incluso os dimos nuestra…