InicioCineAnálisis definitivo de Spiderman: No Way Home (2021). Poder. Responsabilidad. Segunda oportunidad.

Análisis definitivo de Spiderman: No Way Home (2021). Poder. Responsabilidad. Segunda oportunidad.

El propósito de este artículo especial no es el de hacer una crítica de Spiderman: No Way Home. Para eso ya tenéis la que escribió mi compañero Juanma en la web. Tampoco la de reflexionar sobre el Spiderman comiquero, que para eso hay otros miembros de la web que conocen mucho más los cómics del trepamuros que yo.

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El objetivo es realizar un análisis exhaustivo desde el punto de vista argumental y psicológico de esta Spiderman: No way home ciñéndome a lo puramente cinematográfico.

Así que, sin más dilación, comenzamos.

Este es un análisis REPLETO DE SPOILERS. SI NO HABÉIS VISTO LA PELÍCULA SPIDERMAN: NO WAY HOME, NO SIGÁIS LEYENDO.

HISTORIA Y MENSAJE.

La responsabilidad golpeándonos.

No voy a realizar un resumen de la trama, que para eso ya os habéis tragado las dos horas y media que dura Spiderman: No way home.

En lugar de eso, me centraré en el tono y en el ritmo de los tres actos que configuran la película.

En el primer acto, desde el inicio hasta la escena en el puente, nos encontramos ante una película deudora de las dos anteriores, con mucho humor y que demuestra la facilidad que tiene Jon Watts para las escenas conversacionales, más propias de sitcoms que de cine de superhéroes.

Contemplamos algunas decisiones bastante absurdas de guion. Es más: casi todas las situaciones son bastante forzadas. Muchos tratan a Spiderman como un criminal por lo ocurrido con Mysterio, omitiendo su participación durante la batalla contra Thanos, por poner un ejemplo. Pero seguimos adelante porque, total, sabemos que, en algún momento, aparecerán los villanos tan esperados.

En el segundo acto entramos de lleno en el cine superheroico más deudor del cómic. Aparecen los distintos villanos y, aunque coherente con el mensaje que quiere dar la película (lo veremos más adelante), no se entiende que Peter se enfrente a Extraño para salvar a unos villanos que ya están muertos. Esa insistencia irrita, tanto como la situación de tener a todos los villanos juntos en un piso, como bien comenta el Doctor Octopus que, como nosotros, esperaba un laboratorio para poder trabajar con ellos.

Pero entra en escena el Duende Verde, y la cosa mejora porque se vuelve trágica. Vaya, que el tercer acto es el que hace de Spiderman: no way home una película destacable por encima del resto de Marvel de este año. No solo por lo brutal de la pelea de Spiderman y el Duende Verde o la muerte de tía May, sino por la (a duras penas) inesperada aparición de los otros dos Spiderman. Que, por cierto, molan mucho más en las conversaciones y escenas cortas que en la batalla final, peor filmada que otras escenas de acción de Marvel. Si algo ha dejado claro el director es que no se le da bien rodar a Spiderman combatiendo y dichas escenas palidecen en comparación con, por ejemplo, las de Spiderman 2 (2004).

A grandes rasgos, la película habla de poder, responsabilidad y segundas oportunidades. Como veremos ahora, esta evolución es mejor en algunos personajes que en otros.

PERSONAJES

Peter Parker 3.0 (Tom Holland)

Camino a la madurez

Que no nos confundan tantos personajes. Esta es la película del Peter Parker de Tom Holland. De hecho, el mayor acierto de Spiderman: No way home es que una historia diseñada para homenajear a todas las películas del Trepamuros no se convierta en un simple altar de los personajes que han actuado en ellas; de ser así, estaría muerta como trama individual.

Sí, aparecen muchos personajes que desatan los aplausos de los fans, pero esta es la historia del Peter Parker de este universo. De su pasado, presente y futuro. Y, por ello, es el personaje que más evoluciona.

Realmente, estas tres películas de Spiderman constituyen la historia del paso de la adolescencia a la madurez. De separarse (involuntariamente) de las figuras que han cuidado de él para tomar su propio camino.

En la primera película, Spiderman Homecoming, recibía su primer bofetón de responsabilidad al darse cuenta de que su amor de instituto era la hija del villano de la trama. Todo ello, eso sí, bajo la protección de Tony Stark (Iron Man), el padre que nunca tuvo.

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En la segunda película, tras la muerte de Tony, Peter tiene que hacer frente a un legado para el que no se encuentra preparado. Es un chico con poderes, pero un chico perdido, al fin y al cabo. Aparece la realidad en forma de Nick Furia, recordándole su lugar como héroe.

Pero también aparece un mentor aparentemente más afectuoso: Mysterio. Cuando Mysterio se descubre como el villano de esta entrega, Peter recibe un segundo golpe de realidad. Debe detener al que él había escogido como mentor. Es decir, tiene que matar a su propio padre para poder continuar su camino.

La regresión al caos.

En esta No way home, Peter no puede asumir sus actos porque la realidad le golpea de la peor manera posible: se revela su identidad como Spiderman. Es destrozado el intento continuo de llevar una vida normal mientras se es Spiderman.

Tanto Peter como todos los que le rodean asumen las consecuencias y se hacen responsables de haber estado a su lado, aunque ello implique no ser admitidos en la universidad que querían.

Bueno, eso de tanto Peternuestro protagonista no lo asume y, en vez de defenderse tanto a sí mismo como a sus amigos delante de la universidad, acude al Doctor Extraño. Una decisión, nuevamente, regresiva, de vuelta a no tomar el rumbo de su vida, sino  a borrar las consecuencias de sus actos de manera mágica. Lo que todos hemos deseado alguna vez, ya sea en forma de olvido  o de regreso al pasado para corregir lo incorregible.

El hechizo sale mal y Peter, junto con sus amigos, es llevado por Extraño (al que Peter toma como figura paterna pese a que el mago intenta que no lo trate como tal) a tomar el rumbo de sus propias decisiones y le hace ir capturando a todos los villanos de la película. Un “recoge la que has liado que ahora vuelvo”.

Lo hace y, cuando parece que podrán volver a su universo, se presenta la otra figura de referencia, la que siempre ha estado ahí.

May

Extraño es la figura de la moral, la de arreglar lo estropeado. La del deber. Pero May es la de cuidado, la que alecciona a Peter no sobre lo que debe hacer a raíz de sus errores, sino lo que puede hacer gracias a sus poderes. Porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Peter desobedece a Extraño para obedecer a May. Se niega a limitarse a sus deberes para abrazar lo infinito que un ser humano puede hacer por amor a los demás.

Y entonces May muere. A manos de uno de los villanos en los que ella había confiado. La inseguridad y la culpa vuelven a escena. Peter se desmorona, incapaz de ver que su equivocación no le convierte en un fracaso. Necesita de una nueva figura que le ayude a aceptarse tal y como es.

No son una, sino dos. Dos Peter Parker de universos, circunstancias y ambientes diferentes. Pero dos Peter Parker, al fin y al cabo. Es decir, buenas personas que han usado sus poderes para ayudar a los demás con tenacidad pese a los múltiples palos que les ha dado la vida.

Las conversaciones entre los tres Peter Parker son de lo mejor de la película, y un reflejo (bastante fantástico e idealizado) de la potencia de una terapia de grupo, en la que los tres se van reforzando de sus mutuas inseguridades porque empatizan desde sus propias historias personales. Se ayudan porque se conocen, con sus virtudes y sus defectos. Y al ayudar cada uno al otro, también se ayudan a sí mismos.

Tras recibir una última ayuda del Peter Parker 1.0, nuestro protagonista toma la decisión más definitoria del personaje. Siendo consciente de lo que puede dar, aunque no esté exento de errores, elige solucionar el error sin dar toda la responsabilidad a la figura moral (Doctor Extraño), sino que toma una decisión que le lleva a continuar su camino solo.

Asistimos a un final inspirador. Peter ha perdido a todas las figuras de su adolescencia. Pero ahora es un hombre. Como el niño que se separa de sus padres para entrar en el colegio, elige caminar solo y alejar a sus seres queridos del daño que podría causar estar con Spiderman.

Peter Parker 2.0 (Andrew Garfield).

Para mí, el gran personaje de la película. Se nota que Andrew Garfield es un actor que está a años luz del resto del reparto. De hecho, Garfield es el más Peter Parker de los tres. Al fin y al cabo, probó las mieles del éxito en su primera película y la del fracaso en la segunda (la muerte de Gwen Stacy como personaje y el fracaso de la saga como actor).

Pero lo que podría haber sido un tropiezo definitorio de una carrera se convirtió en el impulso definitivo para un gran actor como Garfield. No hay mal que por bien no venga.

En esta película, Garfield se reconcilia con el personaje. Es el más trágico de los tres, porque es el único que ha perdido al amor de su vida.

La culpa camina con él. Jamás se perdonará lo que hizo pero, como todo aquel que la ha cagado en esta vida, la posibilidad cinematográfica del multiverso le da una oportunidad que ya quisieran muchos.

Así, en la escena más simbólica de la película, Peter 2.0 salva a MJ cuando no pudo salvar a Gwen. Una vida por otra. La culpa no desaparece, pero se compensa. Peter 2.0 tiene un motivo para llorar, pero también otro para sonreír. No es el trato que uno quisiera, pero es un trato justo para el personaje.

Peter Parker 1.0 (Tobey Maguire).

Ha sido la aparición más celebrada por seguir siendo el Spiderman más icónico. Pero también la más insulsa de los tres Spiderman por llevar tantos años alejados de la primera línea de actuación.

Es el Peter Parker más equilibrado, el que mejor se ha aceptado sencillamente porque la experiencia de su vida le ha atravesado.

Solo así se explica que él sea el que tiene que frenar a Peter 3.0 de matar al Duende Verde. Es el único que ha sufrido y no se ha dejado llevar por sus impulsos.

MJ (Zendaya).

Una pena. Por muy de moda que esté la actriz y el carácter de su personaje, no deja de ser una figura exclusivamente funcional, de apoyo afectivo para el protagonista. No hay evolución, más allá de ser la más madura del trío protagonista. “No me arrepiento de nada de lo que he hecho” afirma, asumiendo que no va a entrar en la universidad que quiere. Muy desaprovechada.

Ned (Jacob Batalan).

Igual que MJ. Actúa como alivio cómico. Se reflexiona sobre su papel como amigo del héroe. Se le da cierto valorar al ser capaz de utilizar la magia con el anillo del Doctor Extraño.

May (Marisa Tomei).

Figura de cuidado

En una de las mejores decisiones argumentales de la película, May es el tío Ben. Es decir, la figura cuya desaparición engendrará al verdadero Spiderman. Por eso, por lo inesperado de este momento y por lo encariñados que estamos al personaje, la escena es devastadora.

Doctor Extraño (Benedict Cumberbatch).

Figura de ley

Figura de ley (paterna, según el psicoanálisis clásico) de la película. Actúa como “test” de madurez de Peter. Cede a la petición de su hechizo pero no contaba con los continuos cambios. Aunque es un decisión psicológicamente lógica para el mensaje de la película, argumentalmente no tiene sentido que se desentienda de la búsqueda de villanos.

Eso sí: es increíble cuando pone en marcha sus poderes. Deseando estoy de verlo en su propia película.

Es un padre que trata a Peter como un hijo a punto de volar del nido. Le enseña pero le hace responsable. Le pide que no le nombre “señor” porque lo trata como un igual. Al fin y al cabo, ambos salvaron al universo. Tras Tony Stark, Nick Furia y Mysterio, el Doctor Extraño es la última figura paterna de Peter.

Norman Osborn/Duende Verde (Willem Dafoe).

Es curioso que el mejor villano de la película y uno de los más destacados del UCM sea uno que ya vimos en 2002.

Norman Osborn es un “malo” de película de terror de los años 30. Afectado de doble personalidad, su carácter disociativo afecta a la responsabilidad de sus actos. Cuando la parte mala de Norman se hace dueña de la mente, la parte buena no sabe nada al respecto. En este sentido, “curarle” permitiría una segunda oportunidad.

Su combate con Peter, previo a la muerte de May, es la escena más brutal de la película. Curiosamente, existe poca relación con el Peter 1.0 y se convierte en la némesis del Peter 3.0

Otto Octavius(Alfred Molina).

El reverso luminoso de Norman Osborn. A diferencia del Duende Verde, es curado y se vuelve un aliado. Igual que Norman, otro villano que no tiene responsabilidad porque está controlado por los tentáculos.

Sorprende que los dos mejores villanos de la película sean los dos más veteranos.

El hombre de arena (Thomas Haden Church).

Poco desarrollado. Quiere volver a su universo y pulsar el botón de la caja a toda cosa.

Su historia me hace pensar acerca de lo incoherente del propósito de Peter y sus amigos. Se asocia el curarlos con el quitarles sus poderes. ¿Acaso el hombre de arena no podría elegir hacer el bien con sus poderes? Es precisamente lo que ellos eligen hacer lo que les convierte en villanos. Vamos, como si definiéramos a una persona únicamente por su enfermedad (cáncer, esclerosis múltiple, esquizofrenia) en lugar de por todo lo que configura una personalidad.

 Lagarto (Rhys Ifans).

 Similar a El Hombre de Arena. Desaprovechado.

Electro (Jamie Foxx).

El personaje más desaprovechado. Al igual que Lagarto o El hombre de arena, él es totalmente responsable de lo que desea hacer con sus poderes. Su “cura” es puro deus ex machina. De repente, al quitarle la electricidad, ya quiere ser bueno. Parece que no quiere más problemas con Spiderman y le da la razón como a los tontos.

FUTURO

Spiderman: No way home no es un final, sino un nuevo comienzo. Y, en lo que respecta a las escenas poscréditos, ya sabemos que Tom Holland continuará en la saga (tiene pinta que una trilogía más).

Pero también que ya tendremos un Venom en este UCM, aunque de momento no será el de Tom Hardy. Hablamos de un villano-antihéroe fundamental en la mitología de Spiderman.

Y la segunda escena se centra en la esperadísima secuela de Doctor Extraño, donde este intentará lidiar con las consecuencias de sus actos, que él también tiene lo suyo con querer ayudar a Peter de esa manera tan impulsiva.

Aun así, la aparición más sorprendente y espectacular es, precisamente, la que se puede considerar más cameo al servicio del fan: la de Charlie Cox como Matt Murdock, el protagonista de la magistral Daredevil y mi personaje favorito de Marvel.

Y, yendo algo más allá, Spiderman: no way home ha sentado un precedente para otra película que, según parece, también contará con varios actores históricos dando vida al mismo personaje.

Me refiero a The Flash, película que contará con dos de los Batman históricos (que sepamos): Ben Affleck y Michael Keaton. Difícil lo tiene para superar las toneladas de alegría que nos ha deparado esta película solo con ver a los tres Spiderman cinematográficos juntos. Ahora, que si son capaces de traer a Val Kilmer, George Clooney y, sobre todo, Christian Bale, apaga y vámonos.

UNA REFLEXIÓN FINAL.

Finalmente y, para acabar, un palo a Disney. Sorprende cómo supieron contener a los fans con Vengadores: Infinity War o Endgame. Ni rastro del chasquido de Thanos o de la batalla final. Sin embargo, aquí hemos sabido desde el principio la aparición de villanos de otros universos y en los tráileres hemos encontrado chapuzas digitales que nos llevaban a pensar que aparecerían el resto.

Es una lástima, porque más allá de que la película tiene sus fallos y no es perfecta, su impacto emocional podría haber sido mucho mayor. Es para plantearse no ver ni un tráiler más.

Otras críticas de Spiderman: No Way Home

Un saludo y sed felices!

Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

4 COMENTARIOS

  1. Hola Fernando. Bastante de acuerdo en lo que dices. Esa decisión de Strange de “me voy a dar un garbeo para que arregléis este fregado” no la entiende ni Stan Lee. Es bastante absurda. Por no hablar de que se tira 12 horas colgado en la dimensión espejo, el supuesto amo de esa dimensión. Te has dejado lo de Ned abriendo portales como quien abre una coca cola. Todo eso y más se les ha perdonado porque, oye, que estamos nostálgicos y queríamos un spiderverso. Por mucho menos, a otros se les dio de palos hasta en el DNI (ejem ejem j.j.abrams ejem ejem).
    Pero lo peor, para mi, es que se ha vuelto al punto de partida. De un Spiderman divertido y ligero hemos pasado a uno con más tragedia a sus espaldas que los otros dos juntos. No lo merecía, aunque muchos lo pedían a gritos. Un abrazo.

    • A diferencia de muchos, yo soy muy fan del primer Spiderman de Holland. Era algo fresco, diferente. Lo de la visión de un Spiderman más trágico y el hecho de que parece que lo oscuro implica calidad en el cine de superhéroes daría para varios artículos. Culpa de Nolan, supongo.

  2. Muy de acuerdo en casi todo. Lo de Garfield es de cajón: es el más Peter Parker de todos. Apaleado mediáticamente, no reclamado por nadie…¡es el vivo espíritu de Spider-Man! Su momento de redención salvando a MJ es maravilloso, como lo es su reivindicación de lo luminoso: precisamente lo peor de sus películas y su chapucero intento de copiar/pegar al Batman de Nolan.
    Saludos, jefe.

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