IniciocineCrítica de Cruella: Disney reinventa a una de sus villanas más icónicas

Crítica de Cruella: Disney reinventa a una de sus villanas más icónicas

Desde hace unos días y, por ahora con coste adicional, Disney+ nos ofrece Cruella, filme que, con una brillante Emma Stone, reimagina el pasado de Cruella De Vil, la célebre villana de 101 Dálmatas.

Sabido es que, de un tiempo a esta parte, Disney viene llevando a live-action muchas de sus clásicas historias de animación y aunque Cruella pareciera, a primera vista, ser otro ejemplo de lo mismo, la realidad es que se sale bastante de la regla ya que, en lugar de transcribir, con mayor o menor fidelidad, la historia original (algo que, de todas formas, ya Disney había hecho antes de que la tendencia se instalara) , busca una nueva visión sobre una de las villanas más emblemáticas de la firma y del cine de animación en general.

Esta precuela (¿o preCruella?) está más cerca de Maléfica (Robert Stromberg, 2014) que de las recientes versiones de Aladdin o Mulán, pero, por sus toques distintivos en cuanto a estética y narración, es más oscura y adquiere personalidad propia dentro de la filmoteca Disney.

Blanco y Negro

La película comienza con la infancia de Cruella o, mejor dicho, de Estella, su verdadero nombre de nacimiento. Nos enteramos que su cabello bicolor es, en realidad, producto de alguna decoloración genética y que, además, no es su única dualidad: también sufre una personalidad bipolar que se mueve permanentemente entre Estella y su álter ego Cruella; dulce o despiadada.

El director australiano Craig Gillespie (Tonya) nos muestra qué pasó en su vida para que terminara siendo la villana que conocemos y nos bastan los primeros diez minutos para que el personaje nos despierte una empatía que nos hace dejar de verla como tal.  No es casual, de hecho, que hacia el final de la película suene Sympathy for the Devil.

No es algo nuevo, desde ya: como tendencia, viene ganando terreno en el cine desde que, a mediados de los ochenta, Alan Moore decidiera, en el mundo del cómic, darle un origen al Joker. Los villanos han ido dejando de ser tan blancos o negros como los conocíamos para ser grises o, como Cruella, blancos y negros a la vez: su carácter bicolor encaja a la perfección.

Su cabello, justamente, la hace objeto de burlas en un tradicional colegio inglés en donde los niños la comparan con una mofeta y ello provoca de su parte reiteradas e intempestivas reacciones que terminan en expulsión.

Su madre, acuciada además por problemas económicos, parte llevándola en auto hacia Londres y, de camino en plena noche, se detiene misteriosamente en una mansión en que se celebra lo que parece ser un evento social de élite, según dice para pedir ayuda a alguien.

La niña no entiende demasiado, pero queda fascinada por el vestuario dieciochesco de los asistentes, en claro indicador de su temprana afición por la moda.

Sin entrar en detalle, el hecho deviene en la temprana muerte de su madre (ese sí que es un rasgo bien Disney) que involucra no solo a la distinguida dama que organiza el evento sino también a sus tres dálmatas, con lo cual empezamos a entender el odio de Cruella hacia tal raza canina.

Huérfana,fugitiva y culpándose a sí misma, la niña logra llegar hasta Londres y, tiñéndose el cabello, sobrevivir en la marginalidad de los callejones junto a dos pequeños ladrones que se convierten en sus amigos inseparables y que, desde luego, solo pueden ser Horacio y Gaspar.

Así, crece alternando robos con sueños de diseñadora y hasta consigue trabajo, no el mejor por cierto, en la firma Liberty, lo cual le sirve como puente para conocer a la pope de la moda a quien llaman La Baronesa.

La Creadora del Punk

No quiero contar más para no revelar lo principal de la trama, pero el filme nos muestra la evolución de Estella hasta ser Cruella, lo cual solo puede llevar con eficiencia una gran actriz como Emma Stone, cuyo deslumbrante trabajo se convierte en sostén principal de la película.

La historia se ubica mayormente en los setenta y de cara a la revolución punk, de cuya estética, en una broma a lo Forrest Gump, termina Cruella siendo gestora con sus diseños rupturistas e inclusive con su cabello: tengo que confesar que me equivoqué al ver los avances y pensar que el contexto de época sería explicación del mismo y no al revés.

No solo parece corresponderle la autoría estética sino también musical, como cuando se presenta casi a lo Siouxsie Sioux mientras suena I wanna be your Dog, canción de 1969 de la seminal banda The Stooges que suele ser mencionada como pionera del punk y que aquí cumpliría función de nexo hacia lo que se viene.

Cruella, en definitiva y al mejor estilo del Joker de Phoenix, está liderando una revolución social sin ser consciente de ello, pues sus razones son otras y lo que la mueve, principalmente, es la venganza, no diré cómo ni contra quién.

Las Dos Emmas

Pero el trabajo de una gran actriz suele sostenerse aun mejor cuando tiene en frente a una gran antagonista y este el caso, pues hay que destacar también a la enorme Emma Thompson, cuyo personaje (La Baronesa), bastante distinto de los que habitualmente le conocemos, va creciendo como némesis de Cruella a medida que la historia nos revela detalles ocultos sobre el pasado e identidad de ambas. Tampoco es un recurso nuevo: en las tragedias griegas de la antigüedad se conocía como anagnórosis, pero está demostrado que sigue siendo efectivo habiendo pasado más de dos mil años.

Lo de las dos Emmas es un duelo actoral digno de ver y, siendo en lo básico un conflicto entre jefa y empleada, adquiere ribetes que remiten al de Meryl Streep y Anne Hathaway en El Diablo viste de Prada pero… ups, tenemos la misma guionista: Aline Brosh McKenna, así que está todo claro…

También es cierto que darle matices a un villano o villana icónica suele generar la paradoja de tener que crearle un antagonista que, justamente, no los tiene: quizás, en sesenta años, lleven al cine (o a lo que haya entonces) la historia de La Baronesa con los sucesos que la hayan convertido en un ser tan desalmado como para llegar a decir: “toda persona es un obstáculo”.

Por otra parte, la película no solo nos muestra el origen de Cruella o sus dos secuaces: también, de manera tangencial, nos va contando el de otro personaje del cual nada diré, pero cuya identidad se puede ir deduciendo si se tiene presente la película animada de 1961 y se siguen con atención las pistas que la historia va dejando. La confirmación final nos llega con la escena post – créditos, que nos deja (literalmente) en la puerta de los 101 Dálmatas.

La fotografía es muy impactante, particularmente en las escenas nocturnas con oscuros cielos amenazantes, así como bien cuidados los detalles de ambientación, época y vestuario que, seguramente, harán las delicias de los afectos a tales rubros.  Sin ser especialista, creo que las palmas se las lleva el “vestido-basura” con el cual Cruella desciende del camión compactador.

Balance Final

Disney se ha atrevido con una propuesta valiente para sus parámetros y la osadía siempre es digna de elogio. Esquivando el camino fácil del reciclaje o de “volver a contar”, Cruella es una película que tiene identidad propia y brilla como tal. Debo confesar que, por lo menos hasta la mitad, me chirriaba algo la poca presencia del marco de la revolución punk londinense que me habían prometido en avances y tráileres, pero claro, fue entonces cuando me di cuenta que la historia está contada al revés: no se trata de cómo ese contexto influyó sobre Cruella sino de cómo, precisamente, ella habría influido sobre el mismo.

Seguramente aflorarán las comparaciones con Joker, del mismo modo que se nos cruza la imagen de Harley Quinn y hasta algún destello de V de Vendetta, con máscaras venecianas y todo.  También se cruza una escena en la cual Emma Stone homenajea su propia caída desde lo alto como Gwen Stacy en The Amazing Spider Man 2. Pero ni las influencias ni los guiños desmerecen un producto final que, repito, sorprende viniendo de Disney.

Y ya que hablamos de Joker, también aquí puede salir la discusión acerca de qué trabajo es mejor: si el de Glenn Close en la película de 1996 o el de Emma Stone en esta.

Pues bien: de modo análogo a lo que ocurre al comparar a Heath Ledger con Joaquin Phoenix, hay que decir que ambas realizan trabajos descomunales, pero que la Cruella de Close (como el Joker de Ledger) es un personaje más constante a lo largo de su película (aunque en la secuela de 2002 tiene más matices), en tanto que la de Stone (como el Joker de Phoenix) recorre todo un proceso de transformación en el cual tiene que mostrar no solo sus cambios sino su bipolaridad. Solo por esa razón y repitiendo que son dos actuaciones increíbles, ubico la de Stone apenas una uña por encima (vale lo mismo para Phoenix con respecto a Ledger).  Por cierto, Glenn es, en este caso, productora de la película…

Es meritorio, además, el no haber cedido a la tentación de un feminismo demasiado obvio que el personaje entregaba en bandeja, como tampoco ante una forzada corrección del mensaje ya que, para estos tiempos, es no solo incorrecto sino también valiente buscar que el público empatice con un personaje capaz de despellejar a tres dálmatas para hacerse un abrigo.

La banda sonora también es para destacar, incluyendo, además de lo ya mencionado, a Supertramp (Bloody Well Right), The Zombies (Time of the Season), Black Sabbath (The Wizard), Electric Light Orchestra (Livin´Thing), Rolling Stones (She´s a Rainbow), Deep Purple (Hush), The Doors (Five to One), Bee Gees (Whisper Whisper) Queen (Stone Cold Crazy), The Clash (Should I stay or should I go), Blondie (One Way or Another), Ohio Players (Fire), Georgia Gibbs (I love Paris) o Ike & Tina Turner (con sus espléndidos covers de Whole Lotta Love o Come Together), entre otros que terminan conformando un gran compendio de música de distintas décadas que a veces suenan por simple ubicación temporal y otras por situación. También suenan un par de canciones que asociarán con la vieja película animada.

En definitiva, Cruella termina siendo una más que interesante apuesta de Disney que, quizás, lleve a repensar el rumbo a seguir de aquí en más para sus películas live-action y que, por sobre todo, nos ofrece un duelo actoral de esos que dan valor al filme por sí solos aun cuando algunos personajes secundarios estén, a mi gusto, demasiado caricaturizados sin necesidad.

Una pena, eso sí, que la película, al ser estrenada en paralelo con salas cinematográficas, esté solo disponible de momento  por el servicio de Disney+ Premier Access, es decir con coste adicional.  Pero paciencia, a juzgar por lo que viene ocurriendo con otros estrenos de iguales características, son solo un par de meses para que pueda ser vista por todo suscriptor

Solo una cosa más: juntar en una misma película a Emma Stone y a Emma Thompson es un acto de sadismo absoluto hacia aquellos que escribimos reseñas o críticas y que tenemos que estar revisando mil veces para ver si no hemos cruzado un nombre con el otro. Faltaba Emma Watson para que me tuvieran que internar con un ACV

Gracias por leer, un saludo y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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