InicioCineRetro-Análisis: El Secreto de la Pirámide (1985), 40 años de aventura juvenil

Retro-Análisis: El Secreto de la Pirámide (1985), 40 años de aventura juvenil

Cuarenta años separan nuestros días de esta producción de Steven Spielberg, entre otros. No corresponde a ninguna obra de Sir Arthur Conan Doyle, pero tal como reza la película en sus créditos finales, El Secreto de la Pirámide ha tratado de ser un homenaje a los personajes creados por el escritor británico. Son cuarenta años de aventura juvenil, muy bien articulada, dirigida por Barry Levinson, guionizada por Chris Columbus y, como hemos dicho, con la mano de Spielberg en los despachos. Nada puede ir mal con estos nombres.

De qué trata El Secreto de la Pirámide

La historia nos lleva al inicio de la relación entre Sherlock Holmes (Nicholas Rowe) y Watson (Alan Cox), siendo el propio narrador este último con el telón de fondo de la etapa de ambos como estudiantes. En la escuela se tejerá entre ellos la relación inquebrantable que será la base para todos sus casos. Y en su primer caso como «detectives» tendrán que lidiar con una serie de asesinatos a su alrededor, incluido el del profesor Rupert T. Waxflatter (Nigel Stock), a quien Sherlock considera su mentor. Tendrán que averiguar quién o qué está detrás de las misteriosas muertes.

Nicholas Rowe El secreto de la piramide 02

Cosas que hacen especial esta El Secreto de la Pirámide

Ya sabéis que no soy muy imparcial cuando hablo de películas de los años 80 y es por varias razones. Una, y seguramente la más importante, es porque crecí en esa época. Descubrir el cine en esos años era sinónimo de felicidad. En ese tiempo sin ordenadores, internet,móviles y demás opciones que para las nuevas generaciones son hoy en día algo normal, poco había para matar el ocio que no fuera ir al cine cada fin de semana.

El Secreto de la Pirámide tiene los ingredientes habituales de ese cine ochentero, en este caso englobado dentro del género de aventuras, uno de los más desarrollados en esos años. Un guion bastante elaborado, dosis de acción juvenil, personajes con un desarrollo mínimo que los hace interesantes y una cierta inocencia que hoy en día sería seguramente vista como naif.

Uno de los puntos destacados es el estilo característico de Levinson, quien acostumbra a priorizar las tramas y los personajes antes que los aspectos más técnicos.  Durante su carrera ha dirigido producciones como Good Morning Vietnam (1987), Sleepers (1996) o Rain Man 1998), las cuales basan su éxito en las historias de sus personajes. Aquí estamos ante uno de los pocos casos en los que entró en el género del cine de aventuras juvenil.

El uso del CGI (aún en estado primitivo) es también muy remarcable, dado que asistimos por parte de ILM (Industrial Light and Magic) a la presentación del primer personaje creado artificialmente. Se trata del Caballero de Vitral, diseñado por el mismísimo John Lasseter (uno de los fundadores de Pixar). Evidentemente, el uso de los efectos especiales llevaría en algunos años más a hitos como Terminator 2 (1991) y Jurassic Park (1993).

El uso de efectos prácticos para varias escenas es igualmente digno de mención, como en las que muestran las alucinaciones que tienen varios personajes.  Y  también lo son el estilo aventurero y que venga bajo el sello de la empresa Amblin de Steven Spielberg, con todo lo que ello conlleva.

El tono de la película combina elementos de misterio, peligro y emoción como solo sabían mezclar los directores y guionistas de antaño.  Películas como Los Goonies o Indiana Jones y la última cruzada marcan ese estilo de producción. Ese tono de «aventura académica» con oscuros secretos fue luego usado por el propio Chris Columbus en sus aportes a la saga Harry Potter.

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Detalles interesantes que destacan como anécdotas

Arthur Conan Doyle eran un gran fan de la egiptología, debido seguramente a que en su época había una gran fascinación por Egipto (sobre todo en el Reino Unido) y por todo lo que tuviera que ver con esa cultura antigua. El escritor nunca plasmó su afición en sus historias de Sherlock Holmes (sí lo hizo en dos ajenas al personaje), pero aquí pareciera que Steven Spielberg le haya querido dar un reconocimiento haciendo que parte de la trama tenga elementos ligados a ello.

La película tiene una escena postcréditos al estilo de lo que últimamente ha hecho Marvel en las suyas, pero cosa inusual en aquellos años. En la misma, el villano Rathe/Eh-Tar sobrevive y firma como «Moriarty» para sugerir que finalmente se convierte en el archiconocido enemigo de Sherlock. Ese detalle fue considerado como un gancho publicitario para una secuela que nunca fue realizada.

Tocar el violín. En una escena hacia el principio del film vemos al joven Holmes intentando tocar el instrumento, siendo ello una especie de guiño a su conocida afición de adulto por el mismo.

Las escenas de la escuela que salen en la película están rodadas en diversas localizaciones como abadías y centros de estudiantes. Ejemplos de ello son St.Albans School y Eton College. El uso de tales localizaciones le da a la producción una atmósfera auténtica. Algunas de ellas tienen detalles ocultos, que nos dan referencias del futuro del personaje. Libros de medicina y símbolos egipcios son algunos ejemplos.

A quién podemos recomendar esta película

Evidentemente a aquellos que quieran descubrir el género de aventuras adolescentes que se produjeron en los años 80. A los que somos pertenecientes a las generaciones que disfrutamos de estas películas de las cuales guardamos un recuerdo imborrable y nostálgico, y claro, a quienes quieran descubrir qué hacía en su «prime» el llamado «rey Midas del cine» Steven Spielberg. No involucrado en la dirección en este caso, pero a poco que sepas cómo funciona su mente, te das cuenta que este filme tiene mucho «tufillo» del director. Dadle una oportunidad, no os defraudará.

Artículo donde damos un repaso al personaje creado por Arthur Conan Doyle. AQUÍ.

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