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Análisis de Fundación. Temporada 1. Episodio 3

Nuevo episodio de Fundación, la serie de Apple TV que, creada por David S. Goyer, adapta la célebre saga de novelas de Isaac Asimov. Se trata de una entrega dividida en dos partes que tienen que ver con Trantor, capital del Imperio Galáctico, y Términus, colonia de los exiliados.

Bienvenidos sean a un nuevo episodio de Fundación. ¿Qué les está pareciendo la serie? El episodio que hoy nos ocupa lleva por título El Fantasma del Matemático y, tal como hemos visto, los fantasmas, justamente y como se los entienda, son una constante en el mismo.

Tenemos, como era de esperar, varios saltos temporales pero, fundamentalmente, dos escenarios: Trantor y Términus. En el primero de ambos, nos encontramos con muchas respuestas y en el segundo más bien con unos cuantos interrogantes que se abren.

El episodio está dirigido por Alex Graves, quien ya tiene sobrada experiencia en el campo de la ciencia ficción con episodios de series como Altered Carbon, Perdidos en el Espacio, Fringe, Viajero en el Tiempo o Terra Nova (el episodio piloto más caro de la historia, ¿recuerdan?), pero también en otros campos como en Juego de Tronos o el remake en live-action de Mulan.

En cuanto al guión, está a cargo de Olivia Purnell, quien se ha desempeñado en American Gods o en la reciente Y: el Último Hombre, ambas series de las que, en sus correspondientes links, pueden encontrar análisis y reseñas de nuestra web.

Sin más trámite, pasemos ya mismo a analizar no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que, si no han leído nuestro análisis de los dos primeros episodios, pueden hacerlo aquí.

Los Fantasmas de Trantor

Todos los mundos tienen fantasmas y cada casa es atormentada por ellos, incluso el Palacio Imperial… especialmente el Palacio Imperial

Con ese parlamento en off se inicia el episodio e inmediatamente un flashback nos arroja cuatrocientos años antes de los eventos que viéramos la semana pasada.

Así vemos a Cleon I y a su consejera Demerzel (Laura Birn) durante la construcción del Puente de las Estrellas: el hombre, ya anciano, se lamenta de no poder ver terminada su obra y ello, al parecer, es lo que explica lo de la clonación como una forma de seguir presente.

Nótese, por cierto, que, como en el famoso enigma del huevo y la gallina, Cleon y la palabra inglesa “clone” (clon) funcionan prácticamente como anagramas entre sí.

Lo de presentar al emperador como una personalidad dividida en tres y clonada de manera sucesiva, nos ayuda a entender mucho más el funcionamiento interno de la familia imperial: no solo es uno de los más interesantes cambios con respecto a la novela, sino además un recurso útil para utilizar a los mismos actores aún cuando pasen siglos en el medio.

Fundación

El poder en Trantor tiene, de ese modo, un rostro que va envejeciendo. Y cuando la trama, a continuación, nos lleva cuatro siglos después y, más específicamente, diecinueve años después del atentado contra el Puente, nos encontramos con que Brother Dawn (Hermano Amanecer), ya ha crecido y ha pasado a ser Day (Día), por lo cual es ahora interpretado por Lee Pace.

En cambio, quien antes era Day es ahora Dusk (Atardecer) y está, obviamente, interpretado por Terrence Mann. Sin embargo, tenemos una versión del propio actor aún más anciana y en proceso de despedirse, como lo es Brother Darkness (Hermano Oscuridad), concepto que hasta ahora desconocíamos y que, de acuerdo a lo que vemos, solo existe durante un corto tiempo hasta que nazca el nuevo Dawn y la trinidad esté restaurada nuevamente.

Todo este arco inicial rezuma una profunda tristeza de tono crepuscular, pues Darkness ya sabe cercano su final mientras observa flotar, en un tanque amniótico y en estado fetal, a quien será el nuevo Dawn.

“Es extraño estar viendo cómo será tu nacimiento”, dice tristemente y hasta llega a acunar al bebé en brazos poco antes de entrar a una cámara en la que un haz de luz, literalmente, lo desintegra y cae al piso como cenizas (imagen bíblica que hubiera gustado a Asimov), con las que luego es ungida la frente del neonato.

Por otra parte, la estación orbital que hacía de cumbre al Puente de las Estrellas es destruida para evitar que, como consecuencia de la atracción gravitatoria, se desplome sobre Trantor dejando otro ingente número de víctimas. El propio Darkness, antes de “morir”, expresa su profundo pesar ante la idea, ya que la ve cómo el último legado que ha dejado Cleon I.

Nosotros somos el legado, no el Puente”, le replica Day en un claro enfrentamiento entre pasado y futuro, tradición y modernismo, permanencia y cambio.

Es interesante es que las personalidades de los tres no sean coincidentes. “Los hombres se parecen más a sus tiempos que a sus padres”, rezaba un viejo aforismo árabe y aunque aquí no hay, formalmente, padres, está claro que cada clon crece en un contexto diferente de época y de entorno social o político; allí estaría la explicación de que en los episodios anteriores hayamos visto a un Day tan despiadado en contraposición con las otras versiones.

En cuanto a Demerzel, es una inteligencia artificial que sobrevive a todas las generaciones como guardiana de la tradición.

Ya sé que los androides y robots no tienen sexo en estricto sentido, pero es este otro personaje que ha sido, por lo menos en aspecto, cambiado a mujer con respecto a los libros. Además, y si la historia sigue a Asimov, guarda un importante secreto aún no revelado.

Los Fantasmas de Términus

El siguiente salto es no solo temporal sino también espacial, pues nos ubica dieciséis años después en Términus, el planeta en el cual se ha instalado la colonia de los psicohistoriadores tras el exilio.

Si hacemos bien las cuentas, ello nos deja treinta y cinco años después de que dejaran Trantor, es decir exactamente en donde nos ubicaba el flashforward inicial del primer episodio y en que veíamos a un grupo de niños compitiendo entre sí para ver quién lograba acercarse más a una ominosa estructura vertical rodeada por un poderoso campo de energía.

Ahora vemos que en el planeta hay una colonia formada y establecida, en buena medida construida con los restos de la nave que los trajo allí y que luce abandonada y desguazada a un costado del asentamiento. Por cierto, este último se ve bastante más precario o improvisado que la ciudad que describía Asimov.

Por contraposición, la recreación del planeta en general es absolutamente estupenda sin necesidad de demasiado efecto visual ni pantalla verde: alcanza con los alucinantes paisajes de Islandia, una de las cuatro islas en que se ha rodado la serie (junto a Malta, Irlanda y Lanzarote) y que ya en otras realizaciones (Juego de Tronos, Oblivion, Prometheus, Tomb Raider, Thor: el Mundo Oscuro) nos ha permitido apreciar lo bien que cuadra en ambientes naturales diferentes y exóticos.

Otro detalle: los aerodeslizadores hacen acordar bastante a los de Star Wars y si bien los vehículos tipo overcraft son comunes en la ciencia ficción, el parecido sugiere homenaje y habiendo la saga de Fundación influido sobre Star Wars, podemos hablar de retroalimentación.

Allí se desempeña Salvor Hardin (Leah Harvey), quien, oficiando como guardiana de la colonia, patrulla el lugar arma en mano ante la peligrosa presencia en las inmediaciones de criaturas autóctonas a las que se conoce como desgarradores.

Salvor ha nacido en Términus y no parece demasiado convencida del plan original de Seldon que les llevó allí, al punto que dice no entender del todo la psicohistoria y hasta discute con sus padres al respecto.

La estructura antes vista es conocida como La Bóveda y sigue allí sin permitir que nadie se le acerque demasiado. Salvo Salvor (jeje, me gustó eso), quien desde niña viene mostrando que puede hacerlo, viendo en ello sus padres un don especial o superior, mientras que ella prefiere llamarlo solo “diferente”.

No hay acuerdo en la colonia acerca de los orígenes de La Bóveda: algunos han especulado con un origen alienígena (lo cual, más que a Asimov, remitiría al monolito de Arthur C. Clarke en 2001: una Odisea del Espacio); otros afirman que fue dejada allí por el Imperio, tal vez en los tiempos de Cleon I, lo cual podría tener sentido si se piensa en el flashback inicial y en las palabras del antiguo emperador acerca del legado futuro.

Sin embargo y atendiendo a las novelas, en La Bóveda podría haber algo más y guardar relación con el plan original de Seldon, pero no quiero adelantar nada.

Sea como sea, Salvor ha descubierto que el campo de fuerza en torno a la misma se está ampliando y amenaza con poner en riesgo a la colonia que debería, quizás, ser evacuada.

Hago un paréntesis aquí para aclarar que Salvor es un personaje importante en las novelas, al punto que llega a ser alcalde de Términus (algo de lo cual aquí tenemos algún atisbo a futuro), pero que en la serie, una vez más, tiene el sexo cambiado.

Repasemos: Gaal, Demerzel y Salvor; ya son tres los personajes pasados a versión femenina y para esta altura es válido preguntarse si será necesidad argumental o cuestión de agenda política.

Ya hemos dicho en el análisis anterior que el propio Asimov hizo autocrítica de la poca diversidad en la novela de origen, pero también de que él mismo fue corrigiendo eso después y hay varios personajes femeninos de peso que deberían aparecer con el devenir de la serie. ¿Son tan necesarios entonces los cambios de género? ¿Tres personajes cambiados no suena a mucho para lo poco que llevamos?

Volvamos a Términus: se ha descubierto la presencia de naves anacreonianas que se acercan al planeta y que estarán allí en unas cuarenta horas.

Rebobinando un poco (perdón por lo arcaico de la expresión), Anacreonte fue uno de los planetas devastados por Day en el episodio anterior como represalia por su supuesta participación en el atentado contra el Puente de las Estrellas. Suponiendo que se trate de una demorada respuesta ante ello, los colonos intentan pedir auxilio al Imperio pero no hay comunicación.

Salvor, en tanto, está intrigada por la reiterada presencia de una silueta misteriosa en las inmediaciones de la nave abandonada y que parece corresponderse con un niño. Cuando se introduce en la misma para dar con él, encuentra un desgarrador muerto por una flecha y una muchacha que parece provenir de Anacreonte, dándonos la pauta de que Salvor ha sido emboscada.

Balance del Episodio

Tal como dijimos al principio, estamos ante un episodio claramente dividido en dos y creo que con desiguales resultados. El arco de Trantor, aun cuando se aparte tanto del material original, es intenso y estremecedor, casi diría poético.

La obsesión humana por la inmortalidad y por el legado futuro pareciera más presente en los clones que en los humanos propiamente dichos; toda una crisis de identidad en medio de una atmósfera de existencialismo y de planteo ético que las actuaciones, particularmente la de Terrence Mann, ayudan a hacer creíble.

El arco de Términus puede presentar algunos problemas, pero es lógico al involucrar a personajes casi enteramente nuevos para nosotros. No hemos tenido, de hecho, ni un solo segundo en pantalla de Hari Seldon (salvo por un monumento de estilo soviético en la colonia de Términus) ni de Raych, su hijo adoptivo y también su asesino.

No sabemos, por lo tanto, qué es lo que pasó después del asesinato o cómo se reacomodó la vida de los colonos en torno a ello, pero entiendo que se quiera crear suspenso.

Tampoco hemos tenido noticias de Gaal Dornick, aunque la actriz Lou Llobell oficia como narradora en off a lo largo del episodio, acercándose así al papel de biógrafo que en la novela original Dornick tiene con respecto a Seldon, en una relación maestro-discípulo con toques de Sócrates-Platón.

A pesar de que el arco de Términus se haya presentado, por lo menos hasta aquí, más débil que el de Trantor, tiene dos puntos a destacar: uno, ya mencionado, es la magnífica factura visual, realzada por los increíbles paisajes y la bella fotografía; el otro es el choque generacional entre los colonos originales y los nacidos en la colonia, que remite a tantas historias reales de inmigrantes o refugiados.

Fundación sigue siendo una gran serie. El tercer episodio no me ha decepcionado en absoluto ni ha hecho perder el interés.

Queda pendiente, como hemos dicho, el unir los diferentes arcos y llenar las lagunas que nos van dejando al medio, particularmente en cuanto a Términus, que es donde nos faltan entender aún muchas cosas, tanto si hemos leído el material original como si no.

Y hablando del mismo, desconciertan tantos cambios a la hora de buscar diversidad, lo cual, desde ya, no está mal y, como hemos dicho, cuadra con el pensamiento del propio Asimov, pero sería preocupante que obedeciera a factores externos: en otras palabras, que los guionistas estuvieran más preocupados por el qué dirán que por contarnos una gran historia. De momento, lo último lo vienen logrando y esperemos que así siga…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

    • Hola, Edwin, gracias por comentar. Tendrás noticias de Gaal nuevamente en el episodio 5 y por partida doble (con dos arcos temporales diferentes). Paciencia. Un saludo!

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