Marianne: Una excelente serie de terror que merece más atención

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En una época de oferta constante de series en multitud de plataformas, es fácil que la tiranía de la novedad provoque que algunos productos muy interesantes se nos pasen por alto: muchas veces, la expectación descontrolada por los estrenos más comentados hace que siempre haya algo pendiente por ver y reseñar, y escarbar en el pasado para hallar joyas poco conocidas no siempre es posible. En este caso, nos toca hablar de una de las series originales de mayor calidad de Netflix, que no se pudo comentar durante su estreno pero cuyo buen hacer nos lleva a repasarla. Estamos hablando, cómo no, de la francesa Marianne.

Esta serie, creada por Samuel Bodin y protagonizada por Victoire Du Bois, tuvo algo de repercusión durante su estreno y las críticas le trataron más que bien, pero no ha acabado resultando en un fenómeno cultural de las proporciones de Stranger Things y no sigue suscitando conversaciones y debates como sucede con Dark, algo injusto teniendo en cuenta el esfuerzo creativo detrás de este meritorio producto. Así que olvidémonos por un momento de la rabiosa actualidad y hablemos de Marianne, una adición memorable al siempre hambriento catálogo de series de terror.

¿Realidad o ficción?

Hace mucho que Emma Larsimon abandonó Elden, su pequeña ciudad natal, y se convirtió en una escritora de éxito. No solo creó a la heroína Lizzie Larck sino también a una villana que le ha ayudado a vender millones de ejemplares: Marianne, una bruja capaz de tomar la forma de otros pero que siempre debe decir la verdad cuando se le pregunta su nombre. En la actualidad se encuentra publicitando su último libro, en el que se acaban las aventuras de su famosa protagonista, y jura y perjura que será su última incursión en el género del terror antes de aventurarse en otros géneros. Sin embargo, la realidad hará que todos sus planes salten por sus aires.

Una amiga que conoció en su adolescencia se encuentra con ella durante la firma de uno de sus libros, pidiéndole que acuda a Elden y advirtiéndole sobre lo que está sucediendo: Marianne, la bruja que nuestra protagonista dice haber creado, se ha manifestado en el cuerpo de su madre y ha hecho que esta le provoque heridas horrendas a su propia hija. Emma huye de esta vieja conocida que, incapaz de soportar el miedo, se suicida delante de ella. Junto a una agente literaria que tratará de ayudarla, tendrá que volver a su ciudad para investigar qué está sucediendo y, quizás, para enfrentarse a la bruja Marianne.

Los secretos que esconde Elden

Lo primero que llama la atención de esta serie son sus semejanzas con la novela It del maestro del terror Stephen King, en la que otro mal del pasado capaz de cambiar de forma acecha a unos amigos dentro de un pequeño pueblo. Las similitudes no son solo superficiales, sino que hay otros elementos muy parecidos como un protagonista literato, un niño al que el personaje principal no pudo salvar, un grupo que se reencuentra después de mucho tiempo… pero logra superar a las adaptaciones del clásico de King, al no tener que pasar punto por punto por las situaciones de la novela, algo que perjudicó a la miniserie original y las nuevas películas. Por el contrario, al ser una obra original, Marianne sabe utilizar el lenguaje audiovisual para narrar todos los acontecimientos necesarios para el público, retratando a los personajes a través de pinceladas sin tener que indagar en detalles innecesarios en una serie o una película.

Además, este producto de Samuel Bodin contiene los suficientes elementos como para ser considerado independiente, con una estética mucho menos colorida y una oscura imaginería religiosa que adquiere todo el sentido del mundo cuando se nos revela el origen de la bruja. En este sentido, las apariciones de Marianne se van haciendo gradualmente más evidentes, y el elemento sobrenatural se introduce de manera bastante efectiva a través de amuletos y pesadillas, sin excesos que resulten ridículos. El uso que Marianne hace de sus distintas formas provoca que siempre estemos alerta ante su posible aparición, y nos deparará sorpresas hasta literalmente el último de estos ocho episodios.

Pero la serie no solo se centra en el terror, sino también en la evolución del personaje de Emma, que al principio nos resulta molesta por su arrogancia y carácter socarrón pero a la que acabamos comprendiendo durante la misma, sobre todo después del magistral flashback del quinto episodio. Las relaciones entre los distintos actores de este drama forman parte integral de la experiencia, y desde el principio se deja claro que existen una gran cantidad de esqueletos en el armario que la serie se encarga de descubrir. Aunque Marianne abandona a algunos personajes importantes durante su segunda mitad, sus responsables han conseguido que ninguno de los miembros del grupo de protagonistas resulte demasiado odioso como para desear que muera, y acabaremos encariñándonos con otros secundarios como el inspector o el párroco del pueblo. Por desgracia, no todos podrán librarse de los ataques de esta peligrosa bruja.

Conclusión

Con ocho episodios de menos de una hora, Marianne consigue crear su propia mitología, un elenco de personajes a los que no nos importa seguir, diversas situaciones que ponen los pelos de punta… y hasta nos deja un final lo suficientemente abierto como para que, incluso después de su adecuada conclusión, podamos tener una segunda temporada. Aunque Netflix haya cancelado la serie, las brujas nunca mueren, y no sería la primera vez que un producto audiovisual cambia de dueño. Ojalá, en el futuro, Marianne vuelva a estar de rabiosa actualidad.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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